viernes, 15 de agosto de 2014

Desafío extremo o cómo ponerme plazos en verano

Desafío es juntar a tres blojeras amijas y tres ingredientes y sacar de ahí una receta.
Extremo es pedirle a una de ellas que lo haga en verano, durante las vacaciones, cuando esta blojera en cuestión piensa que las fechas dejan de existir y que solo existe un término: vacaciones, vacaciones, vacaciones, vacaciones, y no martes, miércoles, jueves, 2, 3, 4, julio o agosto.

Sí, sí, esto es (de momento) un post sin fotos. Esto es lo que pasa cuando hago desafíos extremos...

Y sin embargo, ¿sabéis qué? Antes de las vacaciones había preparado un montón de helados con los que daros mucha envidia, ya sabéis, foto, cucharada-cucharada, ñomñom, texto.

¿Dar envidia? No, no, ¡me he expresado mal! Quería decir para compartir maravillosas (sin abuela) recetas de helado con vosotros. Incluso aquel helado con plátano preparado para este #HEMC al que, por supuesto, ¡no llegué!
Sí, sí, fotos hechas, receta escrita, y no se publicó jamás de los jamases. Solo era dar a un par de botoncitos. Llevaba semanas preparado y digerido.

Con nuestro reto de las estaciones de tren he sido peor aún. Tras el reto de primavera con Rosi y Aurélie, salieron los ingredientes para nuestro desafío de verano.
Tres ingredientes desde hace siglos, y llego a última hora.
Peor, la idea era hacer una ensalada que vi en la revista Food Network, y si esta quedaba mal, el plan B era un crumble de polenta y pipas con sandía.
"¡La ensalada te quedó fatal!", habéis pensado.

Pues no. El caso es que, cuando una vuelve de vacaciones, la nevera está algo así como... vacía. Doce tarros de mermelada, un cartón de leche abierto algo así como el 18 de julio, y un montón de tabletas de chocolate, de cuando hicimos escala en casa antes de afrontar la segunda etapa de las vacaciones.

Mmm, pues eso de la ensalada... Va a ser que no. Porque claro, al volver has ido al supermercado, pero has comprado la sandía, porque iba en el título, coco, porque siempre hay que comprar alguna estupidez, y huevos, porque siempre queda genial decir que necesitas leche, huevos o mantequilla, muy cottage home, ya sabéis.

Gracias a Dios/David Lebovitz (da lo mismo, son el mismo), que tenía el plan del crumble de polenta, y como quien dice almendras, dice pipas, allá que fui con esta.

En realidad la idea era hacere un crumble y sobre él un helado de sandía, pero como que la preparación de un helado me exigía un pelín más de tiempo de espera del que yo tenía. Así que he acabado con este apaño, que no está nada mal.

¿Os animáis?

Al final, Rosi y Aurélie también han ido a por el dulce, así que corred a por sus recetas. Aurélie ha hecho unos pastelitos de sémola chulísimos, aunque seguro que sabe (y me perdona) mi debilidad por la receta de Rosi, ¡¡todo lo que sea helado me mata!!


Sandía con crumble de polenta y pipas
Ingredientes (para 2-4 personas):
- 2 tazas de sandía
- 25 gramos de harina
- 25 gramos de polenta
- 25 gramos de pipas
- 25 gramos de azúcar
- 1/4 de cucharadita de naranja molida (o ralladura, y también vale limón)
- 20-25 gramos de mantequilla fría

Preparación:
1) Poner en una picadora la harina, polenta, pipas, azúcar, naranja molida y mantequilla troceada.
Picar hasta formar un crumble migoso.
2) Poner la sandía en 2 ó 4 cuenquitos (según tamaño), repartir por encima el crumble con las manos.
Hornear a 190º hasta que se haya dorado, 10-20 minutos según el tamaño de los moldes.
También podéis asar solo el crumble en una bandeja de horno, y luego desmigarlo desigualmente sobre la fruta (si no queréis cocinar la sandía), o bien cocinar la sandía a la plancha o grill, que quedará mejor que en el horno, y luego ponerle el crumble. Si hacéis esto último, recomiendo que desmiguéis algo de ricotta u otro queso, y luego pongáis el crumble, ¡suena cerdaco, pero sé que va a saber bien!
Un crumble siempre va mejor con helado, pero en casa eran de chocolate, de avellanas y de Rocher, así que no quedaba muy allá :P

* Si no queréis cocinar la sandía, podéis asar el crumble en una bandeja, y luego desmigarlo sobre ella. También podéis cocinar la sandría a la plancha o en el grill, que quedará más rica que en el horno, y luego ponerle el crumble.
* Si optáis por no asar la sandía, os recomiendo poner en el recipiente en que sirváis, junto con la sandía, ricotta, feta, o algún queso desmigado, y luego el crumble. Sé que suena cerdaco este tipo de queso porque el crumble lleva azúcar, pero en serio, la experiencia me dice que estará bueno-bueno.
* Y dicho lo anterior, de este modo, y con alguna hierba fresca sobre la sandía y el queso, podemos convertir todo esto en un crumble salado, y en ese caso bastaría con poner algo de sal en el crumble y no usar azúcar.

Hace justo un añito: Responsable yo, venía con helado y fotos, limón y coco.
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años

viernes, 4 de julio de 2014

AffOreogato - Helado de nata y Oreo

El fin de semana pasado iba a hacer un helado de stracciatella, para convertir el affogato, que tanto éxito tuvo en casa, en un affOreogato. Y entonces, la idea fue degenerando (¿o evolucionando?) en mi cabecita, y el día D, pensé: "¡Mejor que el helado también lleve Oreo!".

Como ahora tengo la heladera en casa, estoy aprovechando para variar un poco las recetas, y descubriendo técnicas que me gustan tanto como mi favorita, la de las yemas.

Así que esta vez he usado la base de helado de vainilla Philadelphia style de The perfect scoop, de David Lebovitz, pero sin vainilla, porque buscaba un helado de nata con un protagonismo único de cada trocito de Oreo.

La cosa ha sido que, aunque vaya a parecer el pastorcito del cuento y no me vayáis a creer nunca, ha salido uno de los helados más geniales que hemos preparado en casa, de sabor (pero eso es fácil conseguirlo) y de textura. Creo que he puesto el punto exacto de alcohol, quizás otras veces he sido más tímida con él, y puede que esto haya ayudado enormemente, si no, no me explico una textura tan cojonuda perfectamente perfecta sin llevar yemas ni nada... También es cierto que igual es la mayor cantidad de nata, sin mucha más floritura, hace que en la heladera coja mucho aire y monte de lo lindo, no lo sé, pero a mí me da igual mientras llegue al plato rico.
Voy a usar esta base con otros sabores, así que os iré contando, pero ya me rondan unas cuantas ideas...
Se ha puesto en lo más alto de mi lista de helados favoritos, junto con este, este, este, este, y este. Y este. Y este otro. Y también este.

Para convertirlo en un affOreogato, en lugar de usar un café recién hecho para hacer el efecto affogato, usé cápsulas de Oreo, y también nos gustó mucho :D

¿¿Os animáis a sacrilegiar y versionar el affogato?? Mira que es un postre que siempre me pareció genial, pero nunca lo vi tan divertido. Vosotros calentad cualquier líquido hasta que queme bien (caldo de pollo, vino...) tiradlo vertedlo sobre un helado, ¡y postre!

Helado de nata y Oreo
Ingredientes (aprox 1 litro):
- 125 ml (1/2 taza) de leche
- 150 g (3/4 de taza) de azúcar
- Una pizca de sal
- 375 ml (1 taza y 1/2) de nata 35% M.G. mínimo
- 30 ml (2 cucharadas) de vodka, opcional (vale, puse casi 45)
- 120 gramos de Oreo, troceadas

Preparación:
1) Batir la leche, azúcar y sal varios minutos (en batidora de vaso o de mano), hasta disolver el azúcar.
2) Añadir la nata y mezclar bien.
Agregar el vodka y mezclar.
Refrigerar (al ser una mezcla fría, no es necesario, pero sí lo recomiendo) 4-24 horas.
3) Preparar en la heladera, según instrucciones, y añadir las galletas 2-5 minutos antes del final del proceso (también se pueden añadir cuando paséis el helado al recipiente).
Yo lo tuve 35 minutos, añadí las galletas, y la intención era dejarlo 2-3 minutitos, pero la crema había montado demasiado xD.
Guardar en un recipiente y al congelador hasta servir.
Avisitos...
- Yo tenía leche desnatada, pero si usáis leche entera, podéis poner 1 taza de leche y 2 tazas de nata.
- El licor es opcional, no es por dar sabor, sino por la textura, así que podéis sustituirlo por cualquier otro, o bien prescindir de él. También podéis convertir el vuestro en un helado de Oreo y Kahlúa, claro.
- Podéis añadir vainilla, yo no puse porque quería un helado totalmente de nata y Oreo, sin más sabores.
- Usé 3 paquetitos de 40 gramos de Mini Oreo, por eso no os puedo decir cuántas galletas eran exactamente, pero sí os aviso de que, la próxima vez, usaré 160-200 gramos.
- El vodka se puede añadir junto con la nata, o bien antes de llevar a la heladera, cuando vayamos a preparar nuestro helado.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años Parece intencionado, pero no lo es, nuestro primer helado fue de queso con Oreo.

miércoles, 2 de julio de 2014

Affogato

A veces, las cosas más simples, son las más buenérrimas.

Un bombón. Con lo pequeño que es, lo disfrutas como si te hubieras tomado un brownie de 15x15 tú sola. Pero solo era un bomboncito, cuantos menos ingredientes y en menor cantidad, más delicada y asquerosamente bueno está.

Lo mismo pasa con este affogato, la cosa más sencilla y el postre más genial que uno se pueda echar a la cara (especialmente cuando llegan los calores). Y con un nombre de los que te llenan la boca (tenéis que poner voz Nigella-porno al pronunciarlo, claro).

Bueno, no es tan sencillo si tienes que ir (o tienen que irte) hasta Finlandia a por los vasos. Y es que mi casa nunca fue bien servida de vasos elegantes. Dos que tenía, a juego y todo, cosa inédita en mi ex-mini-piso, y el taster se cargó uno.
Cuando tuve esos maravillosos vasos, a los que hasta el taster tiene tal respeto que el otro día vi que, sin decirle nada, los friega a mano en lugar de meter en el lavavajillas (supongo que el hecho de que los guarde en su caja es lo que le hizo ver la alarma, eso o que no quiere quedarse sin uno de sus dos únicos fans), cuando tuve esos maravillosos vasos, decía y vi el affogato de la Elle à table de mayo servido en unos similares (no tan chulos), supe que tenía que marcar bien bien la receta. Que nos iba a chiflar.

Y tiene menos complicación que hacerse un Nesquik

De hecho, un par de días antes había preparado algo un poco más elaborado (tampoco mucho, un simple crumble) al taster, y ni se lo terminó, vamos, que primero se quejó de que quemaba, luego se molestó porque se encontró un pelo rubio muy largo (es que estuvieron mis padres de visita con el gato hace poco) y ahí me lo dejó.
Y sin embargo este otro postre bien que lo disfrutó.

He pensado en más variaciones, así que las tendréis por aquí más pronto que tarde, o más tarde que pronto, según me dé.

Ahora vamos a por la 'receta'

Affogato
Ingredientes (para 2 personas):
- 2-4 bolas de helado de vainilla (en uno de ellos usé una bola de este y otra de vainilla)
- 1-2 cafés de (120-240 ml) máquina recién hechos (preferiblemente fuertecitos, pero al gusto)
- Un chorrito de Kahlúa, u otro licor, opcional
- Azúcar (o no), al gusto
- 3-4 galletas (Spekulatius o Amaretti) troceaditas groseramente (o desigual o gruesamente si sois muy fisnos)
- Sirope de chocolate y Kahlúa o caramelo, opcional (que yo no lo puse, pero ideas que no falten)

Preparación:
1) Machacar las galletas y poner 2-3 cucharaditas en el fondo de cada vaso bonito finlandés.
2) Poner en cada vaso bonito finlandés una bola grande de helado de vainilla.
- En uno de los vasos bonitos finlandeses puse una bola grande de sorbete de cacao y kahlúa y encima una pequeña de helado de vainilla. Le va de muerte el café a ese helado.
Meter los vasitos finlandeses en el congelador.
3) Preparar 1-2 cafés (en una jarrita), añadir licor, si usamos, y azúcar, si queremos.
4) Sacar el helado de la nevera, verter el café encima y echar por encima el resto de galleta troceada.
¡¡Permiso para clavar cuchara!!
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Bizcocho con cerezas y plátanos (mi más mejor favorito bizcocho)
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años Tarta de queso con galletas de chocolate y menta