viernes, 4 de julio de 2014

AffOreogato - Helado de nata y Oreo

El fin de semana pasado iba a hacer un helado de stracciatella, para convertir el affogato, que tanto éxito tuvo en casa, en un affOreogato. Y entonces, la idea fue degenerando (¿o evolucionando?) en mi cabecita, y el día D, pensé: "¡Mejor que el helado también lleve Oreo!".

Como ahora tengo la heladera en casa, estoy aprovechando para variar un poco las recetas, y descubriendo técnicas que me gustan tanto como mi favorita, la de las yemas.

Así que esta vez he usado la base de helado de vainilla Philadelphia style de The perfect scoop, de David Lebovitz, pero sin vainilla, porque buscaba un helado de nata con un protagonismo único de cada trocito de Oreo.

La cosa ha sido que, aunque vaya a parecer el pastorcito del cuento y no me vayáis a creer nunca, ha salido uno de los helados más geniales que hemos preparado en casa, de sabor (pero eso es fácil conseguirlo) y de textura. Creo que he puesto el punto exacto de alcohol, quizás otras veces he sido más tímida con él, y puede que esto haya ayudado enormemente, si no, no me explico una textura tan cojonuda perfectamente perfecta sin llevar yemas ni nada... También es cierto que igual es la mayor cantidad de nata, sin mucha más floritura, hace que en la heladera coja mucho aire y monte de lo lindo, no lo sé, pero a mí me da igual mientras llegue al plato rico.
Voy a usar esta base con otros sabores, así que os iré contando, pero ya me rondan unas cuantas ideas...
Se ha puesto en lo más alto de mi lista de helados favoritos, junto con este, este, este, este, y este. Y este. Y este otro. Y también este.

Para convertirlo en un affOreogato, en lugar de usar un café recién hecho para hacer el efecto affogato, usé cápsulas de Oreo, y también nos gustó mucho :D

¿¿Os animáis a sacrilegiar y versionar el affogato?? Mira que es un postre que siempre me pareció genial, pero nunca lo vi tan divertido. Vosotros calentad cualquier líquido hasta que queme bien (caldo de pollo, vino...) tiradlo vertedlo sobre un helado, ¡y postre!

Helado de nata y Oreo
Ingredientes (aprox 1 litro):
- 125 ml (1/2 taza) de leche
- 150 g (3/4 de taza) de azúcar
- Una pizca de sal
- 375 ml (1 taza y 1/2) de nata 35% M.G. mínimo
- 30 ml (2 cucharadas) de vodka, opcional (vale, puse casi 45)
- 120 gramos de Oreo, troceadas

Preparación:
1) Batir la leche, azúcar y sal varios minutos (en batidora de vaso o de mano), hasta disolver el azúcar.
2) Añadir la nata y mezclar bien.
Agregar el vodka y mezclar.
Refrigerar (al ser una mezcla fría, no es necesario, pero sí lo recomiendo) 4-24 horas.
3) Preparar en la heladera, según instrucciones, y añadir las galletas 2-5 minutos antes del final del proceso (también se pueden añadir cuando paséis el helado al recipiente).
Yo lo tuve 35 minutos, añadí las galletas, y la intención era dejarlo 2-3 minutitos, pero la crema había montado demasiado xD.
Guardar en un recipiente y al congelador hasta servir.
Avisitos...
- Yo tenía leche desnatada, pero si usáis leche entera, podéis poner 1 taza de leche y 2 tazas de nata.
- El licor es opcional, no es por dar sabor, sino por la textura, así que podéis sustituirlo por cualquier otro, o bien prescindir de él. También podéis convertir el vuestro en un helado de Oreo y Kahlúa, claro.
- Podéis añadir vainilla, yo no puse porque quería un helado totalmente de nata y Oreo, sin más sabores.
- Usé 3 paquetitos de 40 gramos de Mini Oreo, por eso no os puedo decir cuántas galletas eran exactamente, pero sí os aviso de que, la próxima vez, usaré 160-200 gramos.
- El vodka se puede añadir junto con la nata, o bien antes de llevar a la heladera, cuando vayamos a preparar nuestro helado.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años Parece intencionado, pero no lo es, nuestro primer helado fue de queso con Oreo.

miércoles, 2 de julio de 2014

Affogato

A veces, las cosas más simples, son las más buenérrimas.

Un bombón. Con lo pequeño que es, lo disfrutas como si te hubieras tomado un brownie de 15x15 tú sola. Pero solo era un bomboncito, cuantos menos ingredientes y en menor cantidad, más delicada y asquerosamente bueno está.

Lo mismo pasa con este affogato, la cosa más sencilla y el postre más genial que uno se pueda echar a la cara (especialmente cuando llegan los calores). Y con un nombre de los que te llenan la boca (tenéis que poner voz Nigella-porno al pronunciarlo, claro).

Bueno, no es tan sencillo si tienes que ir (o tienen que irte) hasta Finlandia a por los vasos. Y es que mi casa nunca fue bien servida de vasos elegantes. Dos que tenía, a juego y todo, cosa inédita en mi ex-mini-piso, y el taster se cargó uno.
Cuando tuve esos maravillosos vasos, a los que hasta el taster tiene tal respeto que el otro día vi que, sin decirle nada, los friega a mano en lugar de meter en el lavavajillas (supongo que el hecho de que los guarde en su caja es lo que le hizo ver la alarma, eso o que no quiere quedarse sin uno de sus dos únicos fans), cuando tuve esos maravillosos vasos, decía y vi el affogato de la Elle à table de mayo servido en unos similares (no tan chulos), supe que tenía que marcar bien bien la receta. Que nos iba a chiflar.

Y tiene menos complicación que hacerse un Nesquik

De hecho, un par de días antes había preparado algo un poco más elaborado (tampoco mucho, un simple crumble) al taster, y ni se lo terminó, vamos, que primero se quejó de que quemaba, luego se molestó porque se encontró un pelo rubio muy largo (es que estuvieron mis padres de visita con el gato hace poco) y ahí me lo dejó.
Y sin embargo este otro postre bien que lo disfrutó.

He pensado en más variaciones, así que las tendréis por aquí más pronto que tarde, o más tarde que pronto, según me dé.

Ahora vamos a por la 'receta'

Affogato
Ingredientes (para 2 personas):
- 2-4 bolas de helado de vainilla (en uno de ellos usé una bola de este y otra de vainilla)
- 1-2 cafés de (120-240 ml) máquina recién hechos (preferiblemente fuertecitos, pero al gusto)
- Un chorrito de Kahlúa, u otro licor, opcional
- Azúcar (o no), al gusto
- 3-4 galletas (Spekulatius o Amaretti) troceaditas groseramente (o desigual o gruesamente si sois muy fisnos)
- Sirope de chocolate y Kahlúa o caramelo, opcional (que yo no lo puse, pero ideas que no falten)

Preparación:
1) Machacar las galletas y poner 2-3 cucharaditas en el fondo de cada vaso bonito finlandés.
2) Poner en cada vaso bonito finlandés una bola grande de helado de vainilla.
- En uno de los vasos bonitos finlandeses puse una bola grande de sorbete de cacao y kahlúa y encima una pequeña de helado de vainilla. Le va de muerte el café a ese helado.
Meter los vasitos finlandeses en el congelador.
3) Preparar 1-2 cafés (en una jarrita), añadir licor, si usamos, y azúcar, si queremos.
4) Sacar el helado de la nevera, verter el café encima y echar por encima el resto de galleta troceada.
¡¡Permiso para clavar cuchara!!
Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Bizcocho con cerezas y plátanos (mi más mejor favorito bizcocho)
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años Tarta de queso con galletas de chocolate y menta

lunes, 30 de junio de 2014

Sorbete de cacao con Kahlúa

Los helados están como son Dios y David Lebovitz su profeta.

Repetid conmigo.

Volved a repetirlo.

Recordemos momentos (más) freaks.

Listos, ya.

Si bien es cierto que mi base favorita para helados es la de natilla, por la cremosidad infinita que da, también lo es que, ahora que puedo tener la heladera en casa (un poco penoso, pero en mi antigua casa el congelador era lo suficientemente ridículo para que no entrase la cubeta) me gusta jugar con distintas recetas y tipos de bases, para descubrir distintas texturas, sabores y demás.

De ahí que me decidiera por un helado que no solo no lleva huevos, sino que tampoco usa nata, y que te invita a usar el grado de grasa en la leche que te dé la gana.
Bueno, espera, en realidad, si veo esto en otro sitio, no sé si me lanzo, pero es que lo decía el profeta.

Preparé helados de regaliz y sésamo sin natillas previas, hice un sherbet de buttermilk estupendo, y esta vez le ha tocado el turno a uno de los mejores helados de chocolate que (creo que) podéis hacer en casa.

Precisamente que no lleve un montón de nata o leche, y la ausencia de natilla hace que el sabor a chocolate sea una pasada, una brutalidad, una maravilla, una todo.
No toque nada de la receta de David Lebovitz, y bien que hice, porque tiene el punto exacto de todo. Cacao y chocolate negro, la cantidad justa de azúcar para que no sea un dulzorro achocolatado, el toque de Kahlúa (opcional pero recomendable).

¿Os animáis? Yo he usado un chocolate Lindt éclats de fèves que le da ese toque de tropezoncito que todos (todos, ¿¿¿¿¿¿verdad??????) buscamos en un helado, sin tener que currárselo ni un poquito.
Y aunque los buscaré, no se me ocurre mejor uso para esta tableta que un helado, esas perlitas minúsculas pero abundantes que te vas encontrando, no podían estar en mejor sitio.
Pero vamos, que con que uséis un chocolate muy negro y muy rico, añadiendo o no virutas de cacao o chocolate (si son de chocolate, que sean de uno muy negro, o pasad del tema), os va a salir bien el invento.

Sorbete de cacao y chocolate (con Kahlúa)
Ingredientes (para 750 ml aprox):
- 500 ml (2 tazas) de leche
- 100 gramos (1/2 taza) de azúcar
- 50 gramos (1/2 taza) de cacao en polvo
- 1/2 cucharadita de semillas de vainilla
- 1 pizca de sal
- 115 gramos de chocolate negro (usé Lindt éclats de fèves, con cachitos de cacao)
- 30 ml (2 cucharadas) de Kahlúa o licor de café, opcional

Preparación:
1) Calentar en un cazo la mitad de la leche con el azúcar, cacao, vainilla y sal.
Llevar a ebullición removiendo, para disolver el cacao y el azúcar.
Cuano hierva, bajamos el fuego y hervimos durante 30 segunditos.
2) Sacamos el cazo del fuego y añadimos el chocolate troceado y la Kahlúa, removemos hasta derretir y agregamos el resto de leche.
Refrigeramos al menos 4 horas.
3) Llevamos a la heladera, según instrucciones (este lo tuve 30-35 minutillos) y luego metemos en el conge unas horitas antes de servir (si sois capaces).
Hace justo un añito: Nada por aquí...
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Nada por allá...
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años Mal día para cocinar...