domingo, 7 de septiembre de 2014

No es que no cocine nada, es que hacemos trampas...

He estado haciendo trampas.

Ya sabéis, cuando viajamos, no solo hago compras decentes.
Las compras decentes es comprar un ingrediente con el que vas a poder cocinar algo (chocolate, verduras, pimienta, especias, fruta...).
Las compras decentes es comprar algo que está rico que te cagas y no requiere cocinar (embutido, quesos, bombones...).

Luego están las compras indecentes.
Los largos pasillos con sobres de preparados Knorr, que no solo son Knorr, que son mil marcas, con un montón enorme de chorradas.
Sí, lo sé, puedo preparar la salsa de azafrán en casa yo misma. Sí, lo sé, puedo mezclar yo el pan picado con especias y empanar algo. Vale, vale, ya lo sé, esa mezcla para hacer tortitas solo lleva harina, levadura y huevo en polvo. Venga, va, lo admito, ese sobre para asar codillo es lo mismo que si yo mezclo las especias y hierbas.
¿Y qué?
¿¿Habéis visto ese pasillo tan largo?? ¿¿Cómo no iba a necesitar la mitad de sus productos??
Avisados estáis: dentro de tres semanas, cuando la entrada se titule café de París, me suelte el rollo y veáis una receta con lista de ingredientes y todo, huid. La receta será un invento malo y en realidad habrá abierto ese sobre.
Luego tengo el morro de usarlos para la comida del domingo. Sí, sí, comida de domingo de sobre. Tú espera que no haga el asado de Nochevieja con sobre. En lugar de tirarme, como habitualmente, la mañana del domingo en la cocina, mezclo un par de cosas en un tarro, otra en un plato, y luego cocino en medio minuto.

Entonces (cuando la comida ya se está quedando fría, digo) llega el taster y le hablo de los matices de la salsa, del tiempo interminable que me ha llevado y de cómo se me ha ocurrido mezclar tan escandalosamente bien los ingredientes.

Después le digo que es un preparado de sobre. Y esto se lo aclaro porque si no, de verdad os lo digo, se cree la batallita que le he contado.
Tened en cuenta que no me hace ni caso en el supermercado, va a su bola (el pasillo del alcohol y buscar si ve a alguien vestido estrafalariamente, con el pelo morado, o gritando, o haciendo algo megamaleducado para decir: "Mira"*).
Así que, si no se lo aclaro, no pensará que esa salsa de azafrán que se está comiendo ha salido de un sobre.
*Me da igual no ser democráticamente políticamente correcta. Todos lo hacemos, así que empecemos a asumirlo**.
**Dejemos claro que la del pelo morado tiene todos mis respetos, no tratamos de decir que es lo mismo que la señora que grita de un pasillo a otro.
No me miréis mal por usar sobres. Las grandes de la canción galleta también lo hacen. Pruebas (no manipuladas) aquí y aquí
Lo que sí me hace merecedora de una mirada un tanto morada es que tenga guardadas un montón de recetas preparadas por mí, desde hace meses, algunas de las de: "Esto está tan rico que mañana mismo lo subo", y lo que me anime a blojear sea esto.
Aquí mando yo hasta que pueda hacerlo en otra parte...

Autoestopista (con mayúscula y sin artículo), ¡¡gracias por fijarte en el mantel!! Te dedicaré el sobre Casimir, ¡prometido! Y si dejas de defender al taster, lo mismo rebautizo la café Paris.

jueves, 28 de agosto de 2014

La tarta de chocolate de la lista de ingredientes que asusta

Una tarta indecente y buenérrima. Es leer la lista de ingredientes, o más bien, las cantidades, y podéis temblar. Si la hacéis para 10 igual no tanto, pero Petunia no come chocolate, el taster come como el pajarito de la esquina, y entonces... ¡solo quedo yo!
Pero supongo que esto era justo lo que necesitaba para salir del letargo al que tenía sometido condenado al blog.
Y es que, como no me gusta dar envidia (mentira), no os he querido torturar.
Pero ya con esto no he podido evitarlo.
Por supuesto, no solo chocolate me he traído de Suiza. Os podéis imaginar, tengo cereales para terminar el año, traje todo el queso que entró en la maleta, y todas las chorradas que pude.
Si veréis el día que el taster se entere de que, los días antes del fin de vacaciones, voy haciendo desaparecer algunas pertenencias suyas para poder meter más comida.
Si casi tengo que deshacerme de Petunia para traerle a mi madre alcachofas suizas (!!).

Y con una tableta de chocolate que compramos en Cailler he hecho el postre del regreso, de la reconciliación, de la celebración.
Queestatartavaleparatodo,vamos.
Sí, sí, he sacado el molde naranja, el de 24 centímetros de diámetro.
El molde de 24, en una casa donde vive una persona, una Petunia, y un taster se dedica a desordenar, manchar y destrozar postres de vez en cuando, se trata de un molde para ocasiones especiales.

La ocasión especial la podéis poner vosotros, yo no sé cuál es, si mis vacaciones de verano fallecieron y para las próximas quedan 85 días. Mi vida es una tortura.
Vamos, que el evento más reciente y emocionante en mi agenda en los próximos 85 días es que empieza la temporada de otoño-invierno.
La idea era clara, un pastel de chocolate, de esos que llevan mucha mantequilla, mucho chocolate, muchos huevos, y poquita harina. De los que hay que comer con helado.
En lugar de hacer una de las mil recetas guardadas, de algún libro de cocina, o la típica que tienes guardada bajo un título en francés, que queda mucho más cute, me decanté por esta tarta de Like a strawberry milk.
Mi chocolate era más suave que el suyo, así que baje la cantidad de azúcar, y aunque también usé la harina de avena, sustituí las almendras por avellanas molidas.

¿Se os ha ocurrido ya lo que queréis celebrar?
¡Pues corred a por helado, que el pastel se hace solo!

Pastel de chocolate
Ingredientes (24 cm de diámetro):
- 200 gramos de chocolate 64%
- 250 gramos de mantequilla
- 5 huevos L
- 200 gramos de azúcar (podéis poner incluso menos)
- 50 gramos de avellanas molidas
- 40 gramos de harina de avena
- Una pizca de sal

Preparación:
1) Derretir el chocolate y la mantequilla, en micro, cazo, o al baño maría.
2) Con un robot de varillas batimos los huevos y el azúcar durante 4 minutos, más o menos, hasta que haya doblado el tamaño y se haya disuelto el azúcar.
3) Incorporar el chocolate a los huevos y mezclar con una espátula.
Añadir la harina, las avellanas y la sal y mezclar bien.
4) Verter la masa en un molde generosamente engrasado y hornear a 180º durante 30 minutos, tapándolo cuando veamos que va a pasar de moreno a negro.
La receta de Fanny indica 24-28 minutos para un molde de 26cm de diámetro.
Podemos servirlo con una cuchara templado, o bien esperar a enfriar y luego cortarlo.
Eso sí, hasta que no haya pasado por el frigo no podremos servir raciones enteras y bien cortadas, ¡pero eso es lo de menos!

viernes, 15 de agosto de 2014

Desafío extremo o cómo ponerme plazos en verano

Desafío es juntar a tres blojeras amijas y tres ingredientes y sacar de ahí una receta.
Extremo es pedirle a una de ellas que lo haga en verano, durante las vacaciones, cuando esta blojera en cuestión piensa que las fechas dejan de existir y que solo existe un término: vacaciones, vacaciones, vacaciones, vacaciones, y no martes, miércoles, jueves, 2, 3, 4, julio o agosto.

Sí, sí, esto es (de momento) un post sin fotos. Esto es lo que pasa cuando hago desafíos extremos...

Y sin embargo, ¿sabéis qué? Antes de las vacaciones había preparado un montón de helados con los que daros mucha envidia, ya sabéis, foto, cucharada-cucharada, ñomñom, texto.

¿Dar envidia? No, no, ¡me he expresado mal! Quería decir para compartir maravillosas (sin abuela) recetas de helado con vosotros. Incluso aquel helado con plátano preparado para este #HEMC al que, por supuesto, ¡no llegué!
Sí, sí, fotos hechas, receta escrita, y no se publicó jamás de los jamases. Solo era dar a un par de botoncitos. Llevaba semanas preparado y digerido.

Con nuestro reto de las estaciones de tren he sido peor aún. Tras el reto de primavera con Rosi y Aurélie, salieron los ingredientes para nuestro desafío de verano.
Tres ingredientes desde hace siglos, y llego a última hora.
Peor, la idea era hacer una ensalada que vi en la revista Food Network, y si esta quedaba mal, el plan B era un crumble de polenta y pipas con sandía.
"¡La ensalada te quedó fatal!", habéis pensado.

Pues no. El caso es que, cuando una vuelve de vacaciones, la nevera está algo así como... vacía. Doce tarros de mermelada, un cartón de leche abierto algo así como el 18 de julio, y un montón de tabletas de chocolate, de cuando hicimos escala en casa antes de afrontar la segunda etapa de las vacaciones.

Mmm, pues eso de la ensalada... Va a ser que no. Porque claro, al volver has ido al supermercado, pero has comprado la sandía, porque iba en el título, coco, porque siempre hay que comprar alguna estupidez, y huevos, porque siempre queda genial decir que necesitas leche, huevos o mantequilla, muy cottage home, ya sabéis.

Gracias a Dios/David Lebovitz (da lo mismo, son el mismo), que tenía el plan del crumble de polenta, y como quien dice almendras, dice pipas, allá que fui con esta.

En realidad la idea era hacere un crumble y sobre él un helado de sandía, pero como que la preparación de un helado me exigía un pelín más de tiempo de espera del que yo tenía. Así que he acabado con este apaño, que no está nada mal.

¿Os animáis?

Al final, Rosi y Aurélie también han ido a por el dulce, así que corred a por sus recetas. Aurélie ha hecho unos pastelitos de sémola chulísimos, aunque seguro que sabe (y me perdona) mi debilidad por la receta de Rosi, ¡¡todo lo que sea helado me mata!!


Sandía con crumble de polenta y pipas
Ingredientes (para 2-4 personas):
- 2 tazas de sandía
- 25 gramos de harina
- 25 gramos de polenta
- 25 gramos de pipas
- 25 gramos de azúcar
- 1/4 de cucharadita de naranja molida (o ralladura, y también vale limón)
- 20-25 gramos de mantequilla fría

Preparación:
1) Poner en una picadora la harina, polenta, pipas, azúcar, naranja molida y mantequilla troceada.
Picar hasta formar un crumble migoso.
2) Poner la sandía en 2 ó 4 cuenquitos (según tamaño), repartir por encima el crumble con las manos.
Hornear a 190º hasta que se haya dorado, 10-20 minutos según el tamaño de los moldes.
También podéis asar solo el crumble en una bandeja de horno, y luego desmigarlo desigualmente sobre la fruta (si no queréis cocinar la sandía), o bien cocinar la sandía a la plancha o grill, que quedará mejor que en el horno, y luego ponerle el crumble. Si hacéis esto último, recomiendo que desmiguéis algo de ricotta u otro queso, y luego pongáis el crumble, ¡suena cerdaco, pero sé que va a saber bien!
Un crumble siempre va mejor con helado, pero en casa eran de chocolate, de avellanas y de Rocher, así que no quedaba muy allá :P

* Si no queréis cocinar la sandía, podéis asar el crumble en una bandeja, y luego desmigarlo sobre ella. También podéis cocinar la sandría a la plancha o en el grill, que quedará más rica que en el horno, y luego ponerle el crumble.
* Si optáis por no asar la sandía, os recomiendo poner en el recipiente en que sirváis, junto con la sandía, ricotta, feta, o algún queso desmigado, y luego el crumble. Sé que suena cerdaco este tipo de queso porque el crumble lleva azúcar, pero en serio, la experiencia me dice que estará bueno-bueno.
* Y dicho lo anterior, de este modo, y con alguna hierba fresca sobre la sandía y el queso, podemos convertir todo esto en un crumble salado, y en ese caso bastaría con poner algo de sal en el crumble y no usar azúcar.

Hace justo un añito: Responsable yo, venía con helado y fotos, limón y coco.
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!
Eso sí que es ser pesada, las reliquias de hace tres años