jueves, 31 de marzo de 2011

Hamburguesas de pato

A pesar de que siempre cocino más salado que dulce, todavía no había más que entradas postríferas en el blog, así que hoy estreno la categoría de salados con estas hamburguesas de pato. Las hicimos con bagels, que me gusta más que el pan de hamburguesas, y permiten hacer un egg in a hole; y aprovechando magret de pato que nos había sobrado unas noches antes.

El invento quedó para repetir.
Los bagels se pueden encontrar en distintos sitios (Carrefour tiene donde el pan de molde, El Corte Inglés donde los congelados, las panaderías Cosmen & Keiless ). Yo los suelo coger congelados en Taste of America.

En este caso no había los que solemos comprar en paquete de cuatro, y tuvimos que probar otra marca (Broadway), que a priori me daba miedo, porque no los había de un solo sabor, sino uno en plan "monster" de sésamo, amapola, cebolla y ajo, ¡¡pero estaban buenísimos!!


En fin, que ahí va la receta ;)

Hamburguesas de pato
Ingredientes (para dos personas):
Para hacer la hamburguesa:
- Medio magret de pato
- Tres cucharadas de pan rallado
- Un huevo batido
- Cointreu
- Especias
- Sal y pimienta

Para el egg in a hole:
- Dos bagels
- Dos huevos
- Sal y pimienta

El resto:
- Dos rodajas de queso de cabra
- Mermelada de frutos del bosque
- Tres lonchas gruesas de tomate
- Unos taquitos de bacon (un puñadito)


Preparación:
Hacemos las hamburguesas:
1) Quitamos la piel del pato y lo pasamos por la picadora, hasta conseguir la textura ideal para hacerlas hamburguesas.
2) Echamos la carne en un bol y salpimentamos (yo le puse también mezcla de especias). Añadimos un chorrito de Cointreu, el pan rallado, parte del huevo batido (para dos hamburguesas no hace falta entero) y lo mezclamos todo bien con espátula o a mano.
3) Damos formita a las hamburguesas al gusto. En este caso yo hice dos un poco gruesitas, se podrían haber hecho más extendidas, y salir más grandes y finas.
Reservamos en una fiambrera, así van cogiendo saborcito. Yo las hice por la mañana para usar esa misma noche.

4) Para cocinarlas, en una sartén con un poquito de aceite a fuego medio. Yo antes las unté con aceite con un pincelito. En un ratito a fuego medio las dejamos hasta que estén bien doraditas por fuera, pero no demasiado hechas por dentro (aunque esto va por gustos).

Preparamos el pan:
Mientras hacemos las hamburguesas, podemos ir preparando esta parte.
1) Untamos una sartén/plancha con mantequilla. Empezamos a tostar el pan, y cuando lleva un ratito, echamos en el agujero de la tapa de arriba (previamente agrandado, aunque se trate de un bagel) mantequilla y aceite, después el huevo, salpimentamos y freímos. Cuando más o menos esté hecho por debajo, damos la vuelta al pan, para que el huevo se cocine por la otra parte de la tapa.
2) Sacamos, reservamos, y tostamos por ambos lados las partes de abajo de los bagels.

Toques finales y montaje de la hamburguesa:
1) Gratinamos el queso de cabra durante un ratito en el horno.
2) En la picadora echamos los taquitos de bacon y el tomate para hacer una especie de untable que pondremos a la hamburguesa.
2) Montar la hamburguesa es muy fácil. Cogemos las bases de los bagels y untamos el picado de tomate y bacon (también vale york, jamón serrano...). Encima irán nuestras hamburguesas. Después va el queso gratinado, sobre el que untaremos la mermelada (en mi caso de La vieja fábrica). Por último, tapamos con el pan con su huevo.
 
3) Servimos con una guarnición irresistible, ¡¡y a disfrutar!!

martes, 29 de marzo de 2011

Tarta de cumpleaños

Con horno en casa, este año no tenía excusa para no hacer yo misma mi tarta de cumpleaños, a pesar del miedo que me daba que el experimento fuera un fracaso.
Tras varias semanas rompiéndome la cabeza, viendo cómo hacía una tarta sin horno que me gustase (soy más groupie de las horneadas), llegó el horno.

Y ahí sí, me parecía un sacrilegio no hacer mi propia cumple-tarta.
Enredando entre las recetas guardadas salían más de mil candidatas, que reduje a diez, que acabaron en seis, que terminaron en dos, de las que tuve que sacrificar una.
Brownies, recetas con Oreo, con queso de untar, con mascarpone, con mantequilla de cacahuete, con base de galletas, sin base de galletas, de bizcocho...
En fin, ¡¡que me costó lo suyo!!

Finalmente me he decidido por una tarta de queso quark, con su base de galletas, y su recubrimiento de chocolate, con la que además he podido estrenar mi nuevo molde desmontable. Aquí va la receta, que encontré enredando por Menorca, nada menos. No pude evitar añadir la base, aunque la suya no lleva.


Tarta de queso quark cubierta de chocolate y Cointreau.
Ingredientes:
Base:
- 25 gramos de Maltesers
- 10 galletas tipo Digestive con choolate
- 50 gramos de margarina o mantequilla
Relleno:
- 250 gramos de queso Quark (usé una tarrina entera de Danone)
- 200 gramos de nata para montar
- 1 yogur griego (compré azucarado de Nestle)
- 125 gramos de azúcar (la medida de un yogur)
- 85 gramos de harina tamizada (la medida de un yogur)
- 2 huevos
Cobertura:
- 100 gramos de Nestle postres
- 100 gramos de nata para montar
- 25 gramos de Marnier o Cointreau
- 20 gramos de margarina
- Almendras y avellanas recubiertas de chocolate negro para decorar

Preparación:
Base:
1) En primer lugar, pasé por la picadora los Maltesers y después las galletas. No pasa nada si queda algún cacho más duro. Se pueden machacar a mano, pero esto me resulta más rápido y limpio.
2) Derretir la mantequilla.
3) En la base del molde echar la mantequilla, añadir el picado de Maltesers y galletas y mezclar bien. Cubrir el fondo del molde uniformemente con una espátula (creo que a mano queda genial, pero me da dentera tocar con las manos algo mantequilloso!).
4) Reservar en la nevera mientras hacemos la segunda parte del invento.

Relleno:
1) Esto es fácil, cogemos un bol grande, y vamos echando todos los ingredientes. Una vez están todos, y cuando ya piensas que el recipiente no es lo suficientemente grande, lo incorporas un poco con una espátula. Cuando ya estaba más o menos medio mezclado, algo incorporadillo, usé la batidora con la función de las varillas hasta conseguir una masa suavecita y homogénea, que es lo que pedía la receta.
2) Sacamos el molde con la base de la nevera, engrasamos (aunque mi molde era desmontable, lo hice igualmente) y vertemos nuestra mezcla.
3) Lo metí al horno, precalentado a 180º, durante media hora con todo el miedo del mundo (¿y si sale mal?, mi molde es más pequeño que el que usa la receta original, ¿y si se fastidia la base en el horno?, ¿y si la temperatura no es la correcta?, ¿y si me equivoco con el tiempo?, ¿y si abro el horno antes de tiempo?, y después, ¿¿¿qué???).
4) Tras la espera, preocupada, pensando que me tenía que ir, y que iba a dejar la tarta enfriándose sola, sin mi atenta vigilancia la he dejado dentro del horno, durante algo más de seis horas, hasta que he vuelto. La he dejado un ratito fuera, y luego, cuando me he puesto a hacer la cobertura, se ha ido a la nevera.

Cobertura:
1) Calentar en un cazo la nata con el Cointreu. Cuando empieza a hervir, retiramos el cazo del fuego y añadimos el chocolate en trozos. Una vez incorporado el chocolate, añadimos la mantequilla, mezclamos bien, y cubrimos toda la tarta con la mezcla.




A la nevera otra vez, unas dos horitas, a esperar el resultado. Pasado ese tiempo le he puesto unas almendras y avellanas recubiertas de chocolate negro, pero hubieran valido bombones, Maltesers, M&M's y cualquier otra historieta.

lunes, 28 de marzo de 2011

Empecé enredando en una cocinita de madera

De pequeña tenía una cocina de juguete. No era de esas de Smoby (la frutería sí, pero eso es otra historia), sino de madera, hecha por mi abuelo, y con todos sus detalles. Siempre la llamábamos (todavía lo hacemos) la cocinita.
Además de estar hecha al detalle, tenía sus trapitos y delantal hechos a mi medida, y en sus armarios no faltaban las miniaturas, la vajilla, el juego de café, la batería, el pasapuré... También la despensa la teníamos llena con Danone, croquetas La cocinera, masas de hojaldre y galletas Chiquilín, y hasta un jamón de pata negra (con su cuchillito y todo). Una cucada, vamos.
En la cocinita hacía mis cocinas (horno incluido), y jamás quemé ni manché nada.
Incluso con eso, nunca me dejaron ascender, y en casa jamás me dejaron usar la otra cocina, la grande, en la que mi relación se basó siempre en un simple contacto con microondas y nevera, pues la jefa de cocina no me permitía acercarme al resto del territorio.

Aún así me aficioné a estas cosas. Pero este blog nació (sin comerlo ni beberlo) de las casualidades (o al menos, eso le permitió sobrevivir más de un par de días, creo).
Me fui a estudiar fuera. El primer curso, en una residencia, no me metí en la cocina, pero ya empecé a seguir unos cuántos blogs de cocina.
Mis más mejores favoritos eran la nek0cina, Cocina a tiempo parcial y Albahaca y canela.
Después pasé a la experiencia piso. Y ahí ya pude poner en práctica lo que iba encontrando por ahí.
Pero no tenía horno.
Dejé de compartir piso, me fui a otro yo sola, independencia total, ¡¡pero seguía sin horno!!

Varias veces me ponía a pensar en montar un chiringuito en Blogger, y lo dejaba, sin siquiera haberlo empezado. No me veía a la altura. Aún no lo estoy, pero he perdido el miedo, o la vergüenza, o me he aburrido de esperar.
Un fin de semana de 2011, mis padres vinieron a celebrar conmigo mi cumpleaños. Mientras cenábamos en un restaurante, ellos, mi novio y yo empezamos a decir cómo sería nuestra casa ideal si fuéramos asquerosamente ricos (ya sabéis, tipo: "Si me toca el euromillón y me superforro").
Yo le decía a mi madre que, con la cocina que tiene, no tenía nada que desear. Pero que a mi casa sí le faltaba algo para ser perfecta (o casi!). ¡Un horno!
Al día siguiente, mientras esperaba a que vinieran a buscarme para ir a comer, abrí este blog. Sin horno.

Sorpresa mayúscula y casualidad de casualidades (¡¡ni me lo olí!!), esa tarde mis padres me dieron los regalos de cumpleaños, y ahí estaba, ¡¡un horno!!
No puedo hornear dos cosas a la vez, y las galletas van en dos tandas, ¡¡pero da igual, cumple hasta para el pan!!

Creo que posiblemente fue ese horno el que hizo que este blog no muriese en el intento, y ahora me alegra compartir lo que enredo en mi cocina (que es poco más grande que la de madera que me hizo mi abuelo, en la que jugaba de pequeña).

Por cierto, que la cocinita sigue estando en mi casa, aunque su fregadero sirve ahora para guardar el cargador del móvil y la cámara cuando voy a pasar unos días.
¡¡Quién la ha visto y quién la ve!!