domingo, 30 de octubre de 2011

Desastres en la cocina - Mis segundos macarons (que realmente parecen los anteriores a los primeros)

¡¡Hola!! Soy lo más parecido a un macaron que salió el otro día del horno-enredoso
Aquí tenéis al único superviviente del experimento. Si no puedes superarte para mejor, hazlo para peor, aunque parezca imposible. ¡¡Lo malo sería quedarse estancado!!

En Halloween veremos cómo todo el mundo se ha esforzado por hacer dedos de brujas, sombreros de brujas con un par de Oreos y M&M's, arañas de chocolate, lápidas con miguitas de Oreo (qué versátiles) y brownie o pizzas fantasmales.
O mi más mejor favorito, ¡¡¡estos macarons!!!

A mí no me hace falta tanta historia, soy mucho más sencilla. Solo tengo que tratar de hacer unos macarons y perfeccionar mi primer intento para lograr una receta que da miedo, que asusta, terrorífica.
Esta vez conseguí hasta que se me rompieran. ¡¡Insuperable!!

¡¡Perfecta para Halloween!!
Este fue mi segundo intento de macarons, peor que mi gran estreno, aunque igualmente, en mi peculiar camino a mi peculiar percepción de la perfección, sigo esperanzada. Aún pienso que mis peores enemigos están siendo la manga pastelera (qué formas, ¡madre mía!) y el horno. Porque viendo el color en el que acaba el tono rosa, algo me dice que le ha afectado el calor, ¡pues antes de entrar al horno eran bonitos!

Cuando he escrito bonitos, lo he hecho refiriéndome al color, no a otra cosa, no os podría engañar con semejante prueba delante.
Y de sabor/textura me gustaron más que los anteriores, así que ya no sé si cortarme las venas o dejármelas largas... Aunque igual es porque los dejé reposar un día antes de probarlos, como recomiendan, ¡y no me los zampé en la misma tarde! Por suerte (para mí, no para ella), tengo a la experta Isabel. Sé que hay recetas y tutoriales muy buenos en Internet, pero he decidido, unilateralmente, proclamarla mi maestra macaronera, para desgracia suya!
¡¡Ya me dijo que dejara de lado el colorante!! Aunque yo creo que ese no has ido mi problema (uno de ellos), pero el tercer intento va en blanco, así podré ver bien cómo está afectando la temperatura del horno (esta vez lo puse a 140º).

Y a 140 tampoco tienen muy buen color, no...
Otra cosa en la que creo que me colé es en que los puse a secar nada más y nada menos que al lado del tendal cerca de la ropa recién salidita de la lavadora. Puede ser una simple tontería, o una gran metedura de pata (tú secando la clara durante una noche fuera de la nevera, y luego vas y le das agua). Luego los cambié de sitio, y los metí al horno al día siguiente, cuando estaban duros, pero no sé si el impacto de la humedad fue demasiado para su body!

Y sí, incluso habiendo hecho esto, tengo la poca vergüenza de hacer fotos, no solo eso, de publicarlas...
Y sí, ¡¡hasta los rellené!! Iba a hacer un ganaché de chocolate blanco y coco, pero mientras me salgan estas porquerías, prefiero untar un poco de mermelada, y listo. Así que tampoco he sido tan osada de rellenarlos comodiosmanda.
Venga, voy a deleitaros otra vez con mi único casi-macaron. ¡¡Estoy tan orgullosa de esta cosita deforme!!
Viéndome tan sinvergüenza pensaréis que hasta los puse un lacito, los metí en un paquetito y los regalé.
¡¡A tanto no llego!! Solo mi taster personal se vio obligado a compartir tal delicia monstruosa conmigo.
Una delicia que se supone que tenía que acabar en algo similar a esta preciosidad de Aliter, pero con un toque de coco.
¡¡Sí, lo he vuelto a hacer!! He tenido el morro de poner otra vez la cosa esta, lo mío ya es de juzgado.
(Por cierto, los pretzels me quedan muy ricos).
Y ya que mi receta para Halloween no es válida para el resto de cocinillas, y es difícil que os salgan unos macarons tan terroríficos como los míos, os dejo algunas de las recetitas que más me han gustado para esta fecha.
Espero que, si lo celebráis, mañana disfrutéis de la noche. A nosotros siempre nos gusta hacer algo especial, y es que aunque en nuestro caso no significa nada, uno se apunta a un bombardeo si se trata de celebrar.
Y siempre se agradece la típica fiesta donde ver a la gente disfrazada, o la decoración y el ambiente de los restaurantes en estos días.
Aunque lo mejor creo que es hacer una fiesta en casa con alguna de estas ideas. Hay un montón, y además de muy vistosas, no siempre son difíciles ;)

En Pinterest tengo unas cuántas cosillas almacenadas.
- Lo mejor que he visto son estos macarons de Halloween. ¡¡Qué trabajo!! ¡¡Aunque los míos dan más miedo!!
- Arañas de chocolate, muy fáciles, y un complemento ideal para otras recetas.
- Nubes disfrazadas para la ocasión, (aquí y aquí también. Es otra variante fácil y muy rápida, de last-minute.
- También hay un montón de galletas decoradas geniales...
...aunque esta idea de las galletas de la no-fortuna me parece aún más original.
- Y los típicos dedos de bruja, que se pueden ver en muchos sitios, así como distintos cupcakes (a mí me han encantado especialmente estos, tan sencillos) y demás postres ideales para una noche terrorífica.

Aunque, si queremos el menú completo, entre los salados también podemos ver recetas Halloweeneras, como esta pizza fantasmal, que no es más que darle un toque para esta noche a un plato normal, o esta mano de cadaver, que casi parece que da asco comer, eso siempre que no prefiramos degustar unos ricos intestinos, o mi favorito, este corazón recién salido de algún cadáver!

viernes, 28 de octubre de 2011

Tiramisú

El tiramisú es uno de esos postres que me encanta (vale, a mí me gustan todos!). Que además admite un montón de variantes (que tal vez no merezcan el nombre de tiramisú, pero están igual de ricas). Y que parece fácil de hacer, por aquello de no llevar horneado, pero que ríete tú de montar las claras a mano.

El otro día decidí hacer un tiramisú, y en lugar de savoiardi, quería usar unas lenguas de gato. No las encontré en el super, y pensé: "Ya las compraré el día que haga el tiramisú". Luego, en casa, mientras guardaba el resto de la compra, vi mis Lotus, y pensé, ¿¿qué tal estarán en un tiramisú?? Y mi trabajo de investigación me llevó rápidamente a esta receta , así que ni me lo pensé más.
Hice mi receta, cambiando las galletas-base por estas, y la verdad es que hacen un tiramisú delicioso!!
Os dejo la recetita. Lo podéis presentar en una fuente transparente, o hacer en vasos o copas, y queda un postre muy rico, para tener preparado de antemano.

Tiramisú
Ingredientes (para 2-3 personas):
Para el mejunje de galletas
- 9 galletas (3 por capa)
- 90 ml de espresso
- 1 chorro generoso de Disaronno
Para la crema...
- 1 yema de huevo
- 15-25 gramos de azúcar
- 110 gramos de Mascarpone
- 2-3 cucharaditas de Disaronno (generosos, pero sin pasarnos, o quedará muy líquido)
- 1 clara de huevo montada
Para decorar...
- 1 galleta triturada
- Cacao en polvo

Preparación:
1) Preparamos en un plato hondo/bol amplio el café y le añadimos el amaretto. Reservamos para que vaya enfriando.
2) En un bol mezclamos bien la yema con el azúcar, hasta que esté bien pálido y cremoso.
3) Añadimos el Mascarpone y el Disaronno y mezclamos bien, a velocidad baja.
4) Montamos las claras. Si como en mi caso, lo hacéis a mano, este es el punto de paciencia brutal...
5) Una vez lo tenemos las añadimos, con delicadeza (si aún nos queda de eso), a la mezcla del Mascarpone, y las integramos bien (sí, con cuidado...) con una espátula.
6) Ahora ya cogemos nuestra fuente (no tenía una pequeña y tuve que hacer un invento que es mejor olvidar, pero al menos logré poder servirlo desmoldado) y nos ponemos a hacer la parte divertida...
Mojamos las galletas (sin pasarnos, de manera rápida, que no es cuestión de hacer papilla) en la mezcla de café con Disaronno, y las vamos colocando. Yo ponía 3 en cada capa. Cubrimos con la mezcla del Mascarpone.
Hacemos lo mismo hasta tener tres capas de galleta y tres capas de crema.
7) Dejamos en el frigo al menos 3-4 horitas. Cuando vayamos a servir espolvoreamos con la galleta picada y el cacao.

¡¡Y listo!!
Ya he dicho mil veces que soy una impaciente.
(De mis uñas, mejor no hablamos, ¡¡no estaban en su mejor día!!).

miércoles, 26 de octubre de 2011

Pizza de mozzarella, jamón Selva Negra e higos

Como ayer os di la tabarra con el libro Baking made easy de Lorraine Pascale, os dejo hoy la primera recetita que hice de él. Ya había probado otras del programa, pero cuando tuve el libro, este fue el primer experimento.

Es esta pizza, en la que supuso mi primesa masa hecha en casa. Estaba rica, y al taster le encantó, pero la próxima vez intentaré que la masa sea más fina, calculé mal, y a mí me gustan esas planitas y crujientes!!
La mezcla de sabores es exquisita, el jamón (usé de la Selva Negra, que me encanta por su saborcillo ahumado!) queda delicioso en el horno, de la mozzarella no hace falta ni que hable, y los higos le dan al conjunto una mezcla de sabores ideal (el taster los quitó, a pesar de que le animé a probarlos).
Había comprado albahaca para ponerle a la pizza, igual que hace Lorraine Pascale en Baking made easy, pero como soy una patas y una impaciente, me acordé cuando ya habíamos tomado hasta el postre. Me dio mucha rabia, pero aún así, con estas cositas ya tenía sabores suficientes.
Odio que me pasen estas cosas, ¡¡como aquella vez que hice crackers de romero sin romero!!


Además, aproveché para perder mi miedo a los higos. Y es que nunca los he probado porque, visualmente, me dan mucho asco. Pero al hacer esta pizza, Lorraine decía tales cosas que me hizo pensar en probarlos.
Después me quedé un día mirándolos en la frutería, que había ido a por un par de limas, y el frutero me regaló unos cuantos higos (verdes y negros). Y pensé que no tenía excusa para probarlos.
En crudo no me van tanto, pero tras el paso por el horno son deliciosos, y en concreto con el jamón ¡quedan geniales! Aunque eso sí, pensé que me gustarían más los negro/morados, y de sabor prefiero los verdes.
Ahora, visualmente, ¡¡siguen dando asco!!

Pizza de mozzarella, jamón Selva Negra e higos
Ingredientes (para 2 personas):
Para la masa...
- 140 gramos de harina de pan
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/3 cucharadita de levadura de acción rápida
- 4-5 cucharadas (o unos 70 ml) de agua
- 2 cucharadas (30 ml) de aceite
Para la pizza...
- Pasta de tomate (lo podéis sustituir por aceite, pesto o nata)
- 100 gramos de mozzarella
- 80 gramos de jamón de la Selva Negra
- Un puñado de higos
- Sal ahumada
- Pimienta negra
- Albahaca

Preparación:
Para la masa...
1) En un bol mezclamos la harina, la sal y la levadura. Hacemos un hueco en el centro y añadimos el agua y el aceite. Mezclamos bien con una cuchara de madera.
2) Una vez esté mezclado amasamos durante unos 8-10 minutos, hasta tener una masa que no sea nada pegajosa (tampoco será de las más secas con las que nos hayamos topado).
3) Damos forma a la masa, tapar con un paño o film transparente y dejar en un lugar templado durante unos 30-40 minutos.
4) Cuando haya pasado el tiempo podemos estirarla un poco más con el rodillo, o dejarla como está. Y nos ponemos a preparar el resto.
Para la pizza...
1) Con una espátula o una cuchara, untamos la base de la pizza con la pasta de tomate (también se puede usar nata, pesto, o simplemente aceite, en lugar del tomate).
2) Cortar la mozzarella en lonchas gordas y repartir por toda la masa.
3) Hacer florecitas enrollando el jamón y repartir.
4) En los huecos que nos queden libres, ir poniendo los higos, cortados en cuartos, con su piel.
5) Espolvorear con la sal ahumada y una rica pimienta y hornear a 220º durante unos 20-25 minutos.
6) Antes de servir, regar con un poquito de aceite (y poner la albahaca, claro).


Y por favor, hacedlo por mí ¡¡¡NO OS OLVIDÉIS LA ALBAHACA!!!

martes, 25 de octubre de 2011

Libros de cocina - Baking made easy, de Lorraine Pascale

Conocí a Lorraine Pascale a través de un vídeo en YouTube en el que hacía unos ajos asados con miel deliciosos. Después me vi con el taster todos los capítulos de Baking made easy, ¡¡y realmente parecía fácil!!

La primera receta suya que probé fueron unos langostinos con whiskey y lima impresionantes. El ajo vino después, y mi madre y yo ya lo hemos repetido varias veces, ¡está tan rico untado en pan!
¡Su shortbread tampoco está nada mal! Y verla hacer pan hace que se te quiten todos los reparos.

El libro Baking made easy llevaba meses en mi wishlist de BookDepository cuando lo compré, pero no para mí, sino para hacer un regalo. Parece que no defraudó (y eso que iba con el miedo, ya que aunque las opiniones en Amazon eran, en general, buenas, había otras más críticas).

Hace poquito me llegó a mí también el libro. Mi primer pedido a Amazon.es, aprovechando que estaba bastante más barato que en BookDepository (no pasa lo mismo con el segundo, al menos por ahora), a pesar de que iba con gastos de envío y BD no los tiene. Y estoy encantada. Ya estamos viendo el taster y yo los capítulos de Home cooking made easy (cuyo libro también tiene que ser mío).

El libro, que recoge 100 recetas, tiene una presentación muy cuidada. Tapa dura, algo más de 200 páginas, un estilo sencillo y con unas fotos muy vistosas, y lo mejor, cuando quitas las solapas del libro, no te encuentras unas feas pastas negras, sino la misma portada.
Lo malo es que no todas las recetas tienen fotos (con lo que eso me gusta), pero al menos, las que las tienen, son geniales; y también hay algunas páginas o recetas que están ilustradas con alguna fotografía de Lorraine Pascale. Hubiera preferido un brownie o una tarta... Cada día es más común que los libros de cocina estén llenos de fotos de sus creadores, y si las imágenes son bonitas y están bien cuidadas y presentadas, tampoco es para quejarse, aunque sí lo veo una de las mayores pegas del libro.
La introducción de cada capítulo también ha quedado muy bonita, con el fondo de algún color, un breve texto de Lorraine, y alguna cita interesante, que le da un toque más personal al libro, despojándole de ese toque recetario que tienen algunos libros, y que no me atrae mucho :)

En cuanto al contenido, las recetas están divididas en panes (a Lorraine le encanta hornearlo, y es otra de las artífices de que yo haya perdido el miedo), tartas, postres y pastelería, bocaditos dulces, y por otro lado, recetas saladas, para cenas con amigos y algunos básicos. Nos encontramos con los platos que nos mostró en su primer programa, Baking made easy, donde pudimos verla preparando ricos panes, pizzas, aperitivos y postres geniales (sus muffins estilo tiramisú aún están en mi lista de cosas por preparar).

Cada recetita viene con una breve introducción, suficiente, y que siempre se agradece, más allá de ser un catálogo de recetas. Y en cuanto a la presentación de las recetas, ya he dicho que es sencilla, los ingredientes a la izquierda, la preparación a la derecha. Es verdad que me gusta cuando los pasos de las recetas van numerados, en lista, y aquí no es así, pero tampoco es un libro difícil de leer ni desorganizado.
Las recetas están muy bien explicadas (cuando hace masas suele avisar del tiempo que lleva en máquina y el que lleva a mano), hace que hasta los croissants o los brioches sean sencillos, y hay un poquito de cada, desde platos más tradicionales, hasta versiones un poco modificadas de algunos clásicos. No se hace nada repetitivo, y como digo, visualmente no cansa nada en cuanto al texto, y las fotos son geniales (aunque para mí sean poquitas!).

No es un libro de técnicas, no es un manual para aprender a cocinar, pero tampoco es un libro de recetas para expertos cocineros, sino un libro muy sencillo que trae muy buenas recetas e ideas para los cocinillas. Algunas llevan tiempo, pero sobre todo, son recetas sin complicaciones.

Baking made easy - Lorraine Pascale
Editorial: HarperCollins Publisher Ltd
Fecha de publicación: Enero de 2011
Formato: Tapa dura
Páginas: 256
Fotografías: 70
ISBN: 9780007275946

lunes, 24 de octubre de 2011

Ensalada de pera y queso de cabra con aderezo de miel y sésamo

En casa, suelo llamar ensalada a juntar un puñado de lechuga con unos cherry y algo de cebolla o aceitunas. Cuando salgo fuera, si pido una ensalada, es solo porque tiene pinta de ser sofisticada, y lleva todo aquello que des-saniza una ensalada (pan, carne, bacon, queso...).

El otro día decidí hacer una de esas ensaladas tan sofisticadas en casa, ¡y fue un éxito! La idea rondaba mi cabeza desde que vi a Lorraine Pascale, en el programa Home cooking made easy hacer esta ensalada. He hecho algo parecido, y queda genial. Decidí usar peras (a Lorraine le encantan, y a mí no me gustan mucho, pero en esta ensalada quedan geniales, y junto con el queso y el aderezo hacen una ensalada buenísima!

Ensalada de pera y queso de cabra
Ingredientes (para 2 personas):
- Mezcla de lechugas (yo usé una individual de florette Primeros brotes, y las sobras de una Gourmet)
- 100 gramos de queso de cabra
- Un puñado de semillas de sésamo
- Un puñadito de pasas
- Mantequilla
- Aceite de oliva
- 1 pera, pelada y cortada en octavos
- Sal
- Pimienta negra
- 1 cucharada de miel con propoleo
- 1 chorrito de vinagre de Modena
Para terminar de hacer el aderezo...
- 1 cucharadita de mostaza
- 1 cucharadita de vinagre de Modena
- 1 chorrito de miel
- Sal y pimienta (opcional)


Preparación:
1) Lo primero que haremos será tostar las semillas de sésamo durante unos minutos en una sartén. Retiramos y reservamos.
También podemos ir poniendo la mezcla de lechugas en el plato, e ir echando el queso de cabra (en dados cortados irregularmente.
2) Ponemos en la sartén una cucharadita de aceite con una nuececita de mantequilla, y cuando esté derretido, añadimos la miel, que integramos bien, y la pera, a la que echamos sal y pimienta negra. Subimos el fuego y cocinamos durante aproximadamente 10-12 minutos, o hasta que esté bien doradita.
Añadimos entonces el chorrito de vinagre, y dejamos un minuto más, para que la pera coja el sabor.
Retiramos la pera y la colocamos sobre la ensalada.
3) En la sartén donde tenemos los jugos de lo que hemos hecho antes añadimos la mostaza, la otra cucharadita de vinagre y la miel. Mezclamos, añadimos las pasas y el sésamo que habíamos tostado, si queremos un poco de sal y pimienta, y cocinamos durante unos minutos, hasta que esté templado y espese.
Lo echamos sobre la ensalada, ¡¡y lista para comer!!

viernes, 21 de octubre de 2011

Hamburguesas de garbanzos y pavo (o el invento que me plagiaron antes de que lo inventase)


Cuando vives sola y compras comida, a veces tienes problemas, al menos si compras envasado. Te llevas unas cuantas cosillas para hacer una cena, y luego hay que terminarlas...
¡¡Mola!! Significa que tienes que hacer una noche de ¡¡cena de restos!! Me recuerda a una historieta que cuenta David Lebovitz en The sweet life en Paris (me decepcionó un poquito este libro, aunque me gustó), sobre que los parisinos hacen algo así como invitarte a cenar y decir "Qué ideal!! Tengo un salmón a punto de caducar, lo voy a preparar para cenar". Un topicazo, contado con gracia, pero que no debe de agradar mucho a un parisino si lo lee.

En mi caso, no todo es cuestión de fechas, sino que también peleo con el espacio de mi nevera, así que la cena de restos es aún más urgente :P
Así que un buen día me junté con queso de cabra que compré para unos petits sablés, queso de tetilla que tenía de otra receta, carne de pavo de unas hamburguesas, un bote empezado de garbanzos de otra, una patata que compré por si una era poco y que finalmente no usé, helado cutre de vainilla que cogí para un batido y que ocupaba en el congelador sin finalidad aparente (si voy a comer helado, prefiero un Ben&Jerry's, pero no lo veo para hacer un batido!).
Total, ¡¡CENA DE RESTOS!! Pero de restos, restos...

Facilito, para la patata, unas marquesas o unos ricci de patata; para el queso de cabra, repetir nuestro empanado; para el helado, una supergalleta o un batido...
¿¿Y para el pavo y los garbanzos?? Tuve una idea genial, la superidea, un superinvento, mío, propio, con mi firma, exclusivo, hamburguesa de pavo y garbanzos, y es que los restos hacen unas hamburguesas...

Era superexclusivo, invento y creación mía, hasta que busqué en internet las palabras turkey y chickpeas (qué adorable suena comer garbanzos en inglés!!). ¡¡Nunca lo hagáis!! Cuando os inventéis algo, decid que es vuestro y no busquéis!!
La revista Clean eating había publicado unas hamburguesas de pavo y garbanzos que media blogosfera había probado.

En realidad, bien visto, sí lo inventé yo, pero alguien se me adelantó, o soy demasiado joven (si no, hubiera inventado hasta la electricidad!). En todo caso, aunque ya no soy superinventora, yo hice la receta que me había inventado, no seguí la de la revista. Un invento que no sabía si quedaría bien porque me quedaban muchos garbanzos, y muy poco pavo (60 gramillos de nada), así que no sabía si se iba a notar el pavo o no iba a hacer nada.

Pero bueno, para mí fue todo un acierto, aunque el taster hubiera preferido más pavo. ¡Nunca llueve a gusto de todos!

Las hamburgueas de pavo y garbanzos inventadas por mí durante 10 minutos (con esto me refiero al tiempo que supe que era un invento mío, hasta que visité Google).
Ingredientes (para 2 hamburguesas inventadas por mí):
- 135 gramos de garbanzos cocidos y escurridos
- 60 gramos de pavo
- 20 gramos de queso rallado
- 25-30 gramos de frutos secos (almendras y anacardos)
- 2 dientes de ajo picado
- 1 cucharada de salsa de Curry y mango (no la inventé yo, se me adelantó Heinz)
- 1 cucharadita de salsa Worcester
- 1 1/2 cucharada de harina
- 1 cucharada de pan rallado superfino
- 1/4 de cucharadita de comino
- 1/4 de cucharadita de pimienta mignoette (buenísima, me dieron una muestra en Spicy Yuli)
- Romero
- Una pizquita de sal
Acompañantes...
- 2 english muffins
- 2 lonchas de cheddar
- 2 lonchas de mango
- Lo que nos dé la gana (lechuga, tomate, alguna salsa...)

Preparación:
1) Lo primero que hacemos es picar los frutos secos, luego la carne con el queso rallado, y por último los garbanzos.
2) Llevamos esto a un bol y añadimos el resto de ingredientes (especias y ajo, las salsas, y por último la harina y pan rallado, porque pondremos según veamos que evoluciona nuestra mezcla y lo pide :P ).
3) Mezclamos bien (yo primero uso una espátula y luego ya voy a lo grande con las manos.
4) Hacemos nuestras hamburguesitas. Yo usé un cortador de galletas para que quedaran del mismo tamaño que los muffins. Reservamos hasta que vayamos a cocinar (en unas horitas además coge saborcitos).
5) Calentamos aceite en una sartén o parrilla y cocinamos (unos 7-8 minutos por cada lado, que las nuestras eran gorditas).
El montaje creo que no tiene mucho misterio, le añadimos el queso, el mango, o lo que nos apetezca, y a comer, ¡¡que se enfría!!

jueves, 20 de octubre de 2011

Mis primeras galletas decoradas - Muelas mailanderli

Lo he repetido mil veces, y creo que ya ha quedado claro, no tengo mano, no tengo arte, y para mal de males, no tengo paciencia. Así que supongo que unas galletas decoradas y bonitas, o unos Cupcakes preciosos es algo a lo que nunca podré aspirar.


El tema de las galletas decoradas no me preocupa mucho, porque prefiero el sabor de unas galletas no decoradas, aunque a veces quieres hacer algo bonito, y da rabia no ser capaz, con lo fácil que parece que les resulta a otras personas!! Lo de los cupcakes me da más rabia, si es mucho más fácil, ¿por qué soy tan torpe? Jajajaja.


Sin embargo la torpeza no impide que a veces haga mis pinitos. ¡¡Y no me da ninguna vergüenza enseñarlo!!
El otro día, en uno de las tandas de Mailanderli que preparé, decidí cortar unas muelas para el taster, con un molde que compré expresamente para él (no es que sea el ratoncito Pérez, más bien le da trabajo).


Me moría de la risa mientras las decoraba, cuando hice las fotos casi me daba mal pensando en mi friquismo. Así que serán feas e imperfectas, pero me lo pasé como un niño de cinco años. Y lo de las raíces pochas en algunos dientes no fue hecho adrede, pero creo que es de las pocas veces que me ha podido alegrar el efecto (también cuando hice unos gatos siameses de galleta, y no hace falta preguntar, os podéis imaginar).

Hoy no traigo receta, porque las galletas son las Mailanderli de Albahaca y Canela del otro día, y la decoración es glasa blanca y rotulador de tinta comestible. La técnica, mejor no os la enseño yo, ¿verdad?
Pero os dejo las fotos, porque me lo pasé genial, ¡y es muy divertido reírse de mí!

martes, 18 de octubre de 2011

Experimentos pre-navideños - Mailanderli


Las patas no están quemadas, quería dar un toque realista
Ayer era agosto, y hoy ya estoy preparando mi plan cocineril para Navidad. No sé si el tiempo vuela, o lo forzamos nosotros, pero yo ya estoy planificando qué recetitas quiero probar esta navidad, y para ello estoy recopilándolas ya en un solo archivo, para que luego no se me escape nada...
Además de un montón de panes y bizcochos, bebidas y postres, quiero hornear galletitas navideñas, una de mis asignaturas pendientes. Y como tengo guardadas un montón de ellas, voy a ir haciendo pruebas. Quiero que, cuando lleguen las fechas y comparta esas galletas, estén las mejores (las más ricas, o las que mejor me queden, no sé muy bien).
¡¡Tengo unas ganas de sacar de la caja los cortadores navideños!!

Muchas de esas recetas llevo tiempo recopilándolas de Albahaca y canela, que tiene cada galleta, bizcocho y pan para Navidad, que es difícil elegir, sobre todo con ese toque suizo que las hace tan atractivas y aún más navideñas! Este, junto con la extinguida (por un buen motivo) Nek0cina (¡¡me encantaba!!) fueron de los primeros blogs que seguía hace ya años, así que sus recetas se me acumulan, y me siento forzada a hacerlas, es como si llevaran demasiado tiempo conmigo!!

Suya ha sido la receta que ha abierto este pequeño ensayo pre-navideño que me traigo. Buscaba algo para estrenar unos cortadores, y sus Mailanderli no podían tener un nombre más bonito, ni ser más vistosas. Vale, las mías no han quedado vistosas, pero estaban ricas!! Os animo a que las probéis!!
Y no, no sé por qué ha quedado tan feo mi baño de huevo,
y no, no consigo que las patita de los cervatillos no se me quemen!!

Os dejo su recetita, aunque yo dividí los ingredientes :) Hice varias tandas, y a veces me costaba trabajar la masa con los cortadores, así que para mí resultó más sencillo con las siguientes hornadas, porque estiraba la masa, la metía al congelador, y así luego era mucho más fácil hacer las formas. Consejo para torpes, a mí me viene fenomenal cuando saco los cortadores!

Mailanderli
Ingredientes:
- 85 gramos de mantequilla, ablandada
- 60 gramos de azúcar
- Una pizquita de sal
- 1 huevo
- La ralladura de 1 limón
- 170 gramos de harina
- 1 yema de huevo (para pintar las galletas)

Preparación:
1) Batimos con las varillas la mantequilla, le añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que tengamos una textura cremosa.
2) Añadir la sal y los huevos y batir hasta que esté homogéneo.
3) Añadimos la harina (si hacemos más cantidades en tandas, a mí no me hizo falta) con una espátula (luego podemos echar la mano).
Si vemos que está muy húmeda o pegajosa, podemos agregar más harina.
Cuando tengamos una masa suave, lisa y homogénea hacemos unas cuantas bolas, las envolvemos en film transparente y dejamos reposar en la nevera, como mínimo dos horas.
4) Pasado ese tiempo podemos sacar nuestras bolas, estirar con un rodillo la masa (con 4-5 mm de grosor) y cortarlas.
5) Colocar las galletas en papel de aluminio enharinado, pintar con la yema del huevo batida y dejar reposar aproximadamente un cuarto de hora, antes de hornear a 200º durante unos 15 minutos, o hasta que estén doradas.

Akane lo explica mucho mejor, y además podéis fisgar un montón de ideas más para Navidad en su blog. Yo por el momento, seguiré perfeccionando (o al menos, intentándolo!).

domingo, 16 de octubre de 2011

World bread day - Panecillos desmontables de mojito (Mojito pull-apart bread)


Ya ha llegado la sexta edición del World Bread Day.
Bake Bread for World Bread Day 2011

No se puede decir que estuviera esperando el evento, pues aunque llevo años echándole un vistazo, no sabía la fecha, y fue ayer cuando lo encontré en la web de HEMC, con lo que en realidad mi participación es un tanto espontánea, y se debe a mi pérdida de miedo con el tema de hacer panes. En otro momento hubiera pensado que para hacer un pan tendría que planearlo con 3 meses de antelación, como poco (vale, estoy exagerando). ¡¡Lo que cambian las cosas!!
Si hubiera sabido hace poquito que iba a ser ya, hubiera reservado mis pretzels (esta mención es una excusa para volver a hacer auto-spam con mi receta), pero bueno, tuve que romperme un poco la cabeza para elegir algo :)

Así que nada, me puse a todo correr a buscar en mis archivos de pan, a ver cuál me llamaba más, y un pull-apart bread de limón me dio unos cuántos gritos. Decidí convertirlo en un pan desmontable de mojito (no sé cómo llamarlo en español, pero a partir de ahora lo voy a llamar así), usando limas en lugar de limones, y aroma de ron en lugar de vainilla. Así estrenaba una de mis adquisiciones berlinesas, un aroma de ron de Dr Oetker que da al pan un olor fenomenal :) Vamos, que ha salido todo un pan de mojito!! :P


Tenía muchas ganas de hacer un pull-apart, y la versión cítrica (le va más al tiempo que estamos teniendo) me atrajo más que la típica de canela, que también quiero probar, sobre todo ahora que he descubierto un pan tan rico. Como no tenía pensado participar y ni hornear nada, usé poquitas cantidades, y me salieron dos pequeños panecillos, pero en gran tamaño tiene que salir un pan delicioso y bien gracioso! Ha sido un gran descubrimiento, sobre todo, porque admite un montón de rellenos.



Os dejo con la receta, basada en esta de Hungry girl por vida. Opcionalmente, podemos preparar una cobertura. Yo lo he hecho, y os lo dejo en la receta, pero no sale en la foto porque, por motivos de conservación prefiero que se unte solo en el momento de ir a tomar el pan :) De todos modos, también lo he probado untado con mermelada de naranja, y queda genial, así que imaginaos con un curd o una mermelada de lima o limón :)

Panecillos desmontados de mojito
Ingredientes (para 2 panecillos):
Para el pan...
- 140 gramos de harina normal (hay que partir de 100+25, el resto lo va pidiendo la masa)
- 15 gramos de azúcar
- 3/4 de cucharadita de levadura de acción rápida
- 1/8 de cucharadita de sal
- 30 ml (2 cucharadas) de leche
- 20 gramos de mantequilla
- 20 ml de agua
- 1/4 de cucharadita de aroma de ron
- 1 huevo pequeño, a temperatura ambiente
Para el relleno...
- 20 gramos de mantequilla derretida
- La ralladura de una lima
- Un puñadito de menta bien picadita (también se puede usar hierbabuena)
- 20 gramos de azúcar
Para la cobertura... (Opcional y prescindible)
- 2 cucharadas de Mascarpone o Philadelphia
- El zumo de media lima
- 2 cucharadas de azúcar glass


Preparación:
1) En un bol mezclamos 100 gramos de la harina, el azúcar, la levadura y la sal.
2) En un cazo calentamos a fuego bajo la leche y la mantequilla, hasta que esta esté disuelta. Retiramos del fuego, añadimos el agua y el aroma de ron y dejamos enfriar un poco.
Aquí también podemos derretir la mantequilla en el micro y luego añadir la leche, el agua y el aroma.
3) Echar la mezcla de la mantequilla a la de la harina e integrar con una espátula.
4) Añadir el huevo e incorporar, ahora amasando a mano. Al principio (y al medio, y al final...) parecerá que nunca se va a integrar, pero no es eso, ¡solo lleva su tiempo, el puñetero!
5) Cuando lo tengamos añadimos el resto de la harina (empecé por 25 gramos, acabó pidiéndome 40), seguimos amasando, intentando agregar más harina tan solo si es necesario. Al principio va a parecer algo muy pegajoso y húmedo, hay que trabajarlo bien antes de ir al recurso fácil ;)
6) Engrasar un bol, hacer una bola con la masa y ponerla en él, cubrir con film transparente (también engrasado) y dejar levar en un sitio templado durante una hora (doblará de tamaño).
7) Mientras, podemos preparar el relleno. En un recipiente derretimos la mantequilla; en otro mezclamos bien (con tenedor o con las manos) el azúcar, la ralladura y la menta bien bien picadita.
8) Pasada la hora, cogemos la masa, le damos ese puñetazo tan ideal que la desinfla y estiramos con un rodillo, hasta tener algo lo más parecido posible a un rectángulo (la perfección en esta receta no es importante, ¡¡¡bien para mí!!!).
9) Con un pincel extendemos mantequilla por el rectángulo de masa, y luego echamos el azúcar de ralladura de lima y menta.
10) Cortamos la masa en tiras (me salieron cinco, pequeñas) y las montamos una sobre otra. Luego las cortamos en cinco nuevos cuadraditos (cada uno tendrá cinco bloques). Lo vamos colocando en unos moldes pequeños (en mi caso).
11) Cubrimos de nuevo con film y dejamos reposar otros 50 minutos (casi doblará de nuevo).
12) Horneamos a 180º durante 20 minutos. En mi caso, cuando llevaba 12 minutos y ya estaba todo lo dorado que lo quería, lo cubrí con papel albal, para que no se pusiera demasiado oscuro.
13) La cobertura se prepara mezclando el queso cremoso con el zumo de lima y el azúcar glass.
Se puede cubrir con el pan aún templado, pero a mí me resulta mucho mejor hacerla aparte, y así conservar el pan por un lado, y la crema por otro, para añadírsela cuando nos apetezca.

jueves, 13 de octubre de 2011

Pan de leche y miel

Siempre he pensado que hacer un buen pan casero era dificilísimo. Hay que tener en cuenta que, durante años, en casa hicimos una receta, sacada de un libro de actividades para niños, de un pan rápido, que hacías con formas, y que al momento estaba rico. Al momento. Al día siguiente era una bonita decoración en forma de caracoles, barritas de pan de juguete y pulpos. Era una receta más para pasar el rato, que para pasar a formar parte del olimpo de las delicias. Pero se formó en mi cabeza esa idea de pan duro y con poca miga, divertido, pero lejano del de la panadería.

La madre del taster me regaló este año el libro de pan de Xavier Barriga, que trae recetas muy apetitosas, pero sobre todo (porque las recetas las saco muchas veces de los blogs), te enseña bastantes cositas sobre cómo trabajar el pan. Ahí perdí un poco el miedo. Y aunque de su libro aún he probado tan solo un par de recetas (tengo marcadas unas cuantas más), me he animado desde entonces a hacer alguna cosilla.

Ahora he aprendido que un pan te puede salir mejor o peor, ¡¡pero no es difícil!! ¡¡¡Solo lleva tiempo!!!
Ni siquiera hace falta una batidora con accesorio de gancho, o una panificadora, que pueden asegurar el éxito, pero con dos manos, puedes acabar trabajando cualquier masa.
Tras el éxito con los pretzels, me dije: "Tal vez sea el momento de intentarlo con un brioche o algo parecido". Y me atreví, decidí que, aunque podía salir mal, uno tiene que intentarlo. Me puse a rebuscar, y entre recetas de panecillos tipo Doo Wap, panes de leche y brioches, era este pan de buttermilk y miel el que me convenció en ese momento. Creo que fue por el reto (para mí lo es) de hacer una trenza con cuatro churros (que como veis no me salió del todo bien).


Y no me puedo creer que tenga que estar volviendo a decir que no me puedo creer que este pan lo hiciera yo, porque ¡¡me salió bien!! Está rico, tierno, recién hecho es increíble (tan tiernecito por dentro y crujiente por fuera), y a partir del siguiente día, tostadito con un poco de mantequilla, y untado con una rica mermelada, es inmejorable (bueno, vale, inmejorable tampoco, porque entonces me forraría a base de vender panes).
Os dejo la receta, por si os animáis. Yo la he sacado de Rosa's Yummy Yums, que a su vez la coge del libro Bread Bible, de Beth Hensperger. En mi caso, dividí bastante los ingredientes, pero me salió un pan de 400 gramos, que prefiero que salga poquito, que las cosas duren menos días, y así ¡¡poder hacer la siguiente!!

Pan de leche y miel
Ingredientes (para un pan de 400 gramos):
- 45 ml/g de agua templada
- 1/4 cucharada (1.75 gramos) de levadura en polvo
- 1 cucharadita de azúcar (podéis poner más si lo queréis bien dulce)
- 90 ml de suero de leche (lo hice echando limón en la leche y dejándolo reposar unos minutos)
- 8 gramos de mantequilla, derretida
- 25 gramos de miel
- 1 cucharadita de sal
- 200 gramos de harina (aunque luego la masa os puede pedir más, yo empecé por unos 190, y acabaría por unos 220, o algo así).

Para pincelar antes de hornear:
- 1 yema
- 1 cucharada de leche o nata (puse leche)

Preparación:
1) Poner el agua en un recipiente pequeño, añadirle la levadura y el azúcar, mezclar, y dejar reposar unos 10 minutos (hasta que esté espumoso).
2) En un bol grande, echar el suero de leche, mantequilla, miel y la mezcla de la levadura e integrar.
3) Añadir la sal y la mitad de la harina y batir bien con una cuchara de madera.
4) Añadir el resto de harina seguir mezclando con la cuchara, hasta que se forme una masa pegajosilla, pero que ya podremos trabajar con las manos. Si es necesario, echamos más harina (siempre poquito a poco, para no pasarnos).
5) Poner la masa en una superficie enharinada y amasar durante unos 5 minutos, o hasta que la masa esté suave y satinada. Si vemos que lo necesita, seguimos añadiendo harina.
6) Poner la masa en forma de bola en un bol engrasado y tapar con film transparente.
Dejar levar hasta que doble de tamaño, unos 60-75 minutos.
7) Desinflar la masa (cómo mola ese puñetazo!). Ahora podemos ponerla en un molde de pan, o bien hacer la trenza. En este caso la hice con cuatro piezas (y yo solo sé hacer trenzas de tres, como muestra la foto). Pesamos y hacemos churros igual de largos, mi masa pesaba 402 gramos, así que cada pieza la hice de 100 gramos. Hacemos la trenza (Youtube fue mi guía), ponemos donde vayamos a hornear y dejamos crecer durante otros 30-45 minutos.
8) Veinte minutos antes de ir a hornearlo (cuando este segundo levado lleve unos 20 minutos), precalentamos el horno a 190º.
9) Pintar el pan con la mezcla de huevo y leche/nata. Ideal echarle ahora unas semillitas de amapola (el taster no me deja) o de sésamo. Yo lo pinte y le puse un poquito de azúcar.
10) Hornear durante unos 30-40 minutos. Cuando veamos que ya está tan doradito como lo queremos (en mi caso, como el horno es pequeño, en 15 minutos ya estaba como véis en la foto, ¡demasiado tarde!), lo tapamos con papel de aluminio, para que siga cocinándose, sin dorarse hasta quemarse.
11) Dejamos enfriar en una rejilla. Aunque antes de que esté totalmente frío, tenemos que probar un trozo, tan crujiente, tan calentito, tan tierno y tan rico.

lunes, 10 de octubre de 2011

Desastres en la cocina - Mis primeros macarons

¡¡¡Estoy super contenta!!!

Diréis: "¿Esa cosa tan fea de la foto es el motivo de tu felicidad?".

Respuesta: "¡¡¡¡SÍ!!!!".

Los cuatro gatos (¡me encantan los gatos!) que me leen están pensando: "Ese fue su primer intento, ahora pone una foto de unos que ha hecho meses después y que han quedado semi-decentes".

Fijaos en el título... ¡¡No es así!! Este ha sido mi único (y esperanzador) primer intento.

Me encantan las cosas bonitas, los dulces preciosos, los platos bien presentados, las galletas decoradas. Pero si quiero comerlos, es mejor que pise una pastelería, un restaurante o una tienda.
No tengo mucho arte ni mano, soy impaciente, una prisas y muy poco detallista, sé que no soy capaz de hacer algunas cosas.
Y aún así, ¡¡a veces me gusta intentarlo!! Y con los macarons no podía ser menos, con lo muchísimo que me gustan (¡si paso por Francia, tengo que hacerme con uno en casi cada tienda donde los veo! Cada color y sabor me parece mejor que el anterior).

Siempre he sabido que mi primer intento con esta receta sería horrible y desastroso. ¡¡¡Pero siempre pensé que sería mucho peor!!!


Además, ¿no es genial que me haga feliz esta cosa tan fea que me ha salido? Con poco me conformo! Otro estaría llorando, ¡y no es para menos! ¡Yo me siento satisfecha de mi primera toma de contacto!
Si es que montar una clara y mezclarla con un par de almendras molidas y un puñadito de azúcar glass no puede ser tan difícil!! ¿O sí?

Pero es que la receta de los macarons implica tres cosas que son parte de mis Enemigos número 1:
- Montar claras.
- Usar una manga pastelera (y dominarla yo a ella, y no al revés).
- Tener técnica (y aplicarla).
¡Genial! ¡Esto es justo para mí!

Sabía que la primera vez no suelen salir del todo bien, y me echaba para atrás leer a gente que hace preciosidades decir que sus primeros intentos (¡más de uno!) fueron un fracaso. Pensé: "Yo nunca podré!". Pero lo que he conseguido en mi primer intento, es lo que pensé que tendría en el tercero, cuarto, o quinto intento. Así que ahora pienso que, tal vez, dentro de 5 ó 6 experimentos, tenga unos macarons semi-decentes.
Y me ha alegrado que mi mayor fracaso haya sido la manga pastelera, el darles forma. Primero, porque ahora venden unos moldes para torpes macaroneros ideales, y en segundo lugar porque basta con hacer los próximos intentos con alguien con más destreza :)

¡Y es que vaya formas me han salido! No son como para enseñar, aún menos para enorgullecerse...

Tenía un archivo lleno de recetas, tutoriales paso a paso, enlaces a vídeos, e incluso una utilísima tabla desastre-causa. Incluso algunos se contradecían (en cosas como el envejecimiento de las claras, el momento de poner el colorante, el tipo de almendra y glass a usar, las cantidades...), pero todos quedaban tan perfectos, que parece que cualquiera me valía.
Tras tanto tiempo recopilando cositas, al final usé la última con la que me topé (hace un par de semanas), una entrada de mayo de Aliter Dulcia, con la esperanza de que se me pegara algo de ella. Mezclado con las cosillas que había leído por ahí, me puse manos a la obra.

Llevaba tiempo para ello. De hecho, he tenido ya claras separadas que se han convertido en galletas en dos ocasiones, frente al miedo de fracasar estrepitosamente con mis primeros macarons (¿qué pensaba yo que iba a salir?). Pero después de tener todos los ingredientes preparados, ¿eh? Me alegra saber que no soy la única, y es que conozco a otra persona a la que unos macarons se le convirtieron en whoopies por el camino.
Esta vez me dije: "Lo haces, ¡y ya!". Y me alegro de haber pasado ese primer mal trago, porque ahora me veo con ánimos de poder intentarlo en venideras ocasiones. ¡¡Porque no ha sido para tanto!!

Montar las claras a mano me parecía tarea imposible para mis bracitos, y cuando vi que conseguía dar la vuelta al recipiente y que estuvieran firmes ¡¡es que no me lo creía!! Eso sí, me salté ese consejo de "La primera vez no uses colorante, hazlos básicos o de cacao". Sí, claro, justo ahora que tenía colorantes de Wilton en paste (¿o es gel?) para estrenar. ¡¡Estos los hago amarillos!!. Eso sí, no hacía más que ir a ver la hora mientras montaba las claras (no tengo reloj en la cocina y no me podía mirar la muñeca).

Cuando agregué el glass y las almendras (a punto estuve de saltarme el paso de tamizar varias veces, qué alegría me da haberlo hecho, pero es que soy impaciente como pocas) noté algo raro en las claras montadas, y pensé que se me habían bajado. Supongo que la próxima vez tengo que buscarles mejor el punto exacto, pero oye, que yo le dí la vuelta al recipiente y eran firmes firmes!! Tal vez este sea uno de los puntos a mejorar, aunque yo pensaba que el paso estaba bien dado. Pero bueno, cosas de la técnica, ¿no?

El desastre mayor fue lo de la manga, yo es que no consigo hacer un círculo con la manga ni teniéndolo dibujado (que lo tenía). ¡¡Qué feos!! Lo de tirar la bandeja sobre la encimera lo arregla un poco, pero ya veis que, de donde no hay, no se puede sacar.

Y en el horno, no me digáis, si hasta parece que se quería formar su iresistible e imprescindible pie (vale, igual vosotros no lo veis, ¡pero a mí si me da esa impresión!).
Los tuve a 150º, la primera tanda (la más fea) durante 12 minutos, la segunda durante 8. Es que me daba miedo que se quemasen, y ya parecían muy dorados. La próxima vez pondré la temperatura más baja (tal vez a 120º) para ver si estando más tiempo quedan más bonitos y se forma el pie (aunque supongo que el problema del pie no ha sido el horno, sino el resto del proceso, pero bueno, supongo que esto es probar y probar).

Evidentemente, también cometí ese error de impaciente (como si no lo hubiera leído en activa y en pasiva, en inglés, español, francés, italiano y creo que hasta en ruso) de intentar despegar un macaron del papel nada más sacarlo del horno. ¡Error! Pero bueno, una vez relleno, no se nota nada (siendo tan feo, ¿qué se iba a notar?).

Así que nada, la próxima vez intentaré montar aún más las claras (¡miedo me da!), trataré de buscarme ayudita con lo de la manga pastelera, y cambiaré la temperatura/tiempo de horneado. ¡¡Tengo esperanzas!! Espero poder venir dentro de unos meses con unos macarons decentes.
...y la fotografía tampoco parece lo mío...
No os dejo la receta, porque evidentemente, no tengo mucho que contar, explicar, y aún menos, enseñar, pero os ejo con la de Aliter, que usa 60 gramos de glass, 40 gramos de almendra molida y 10 gramos de azúcar normal para una clara de huevo. Que es más o menos la proporción que había visto en otras recetas, pero también las he visto algo distintas, y esa me parece perfecta en cuanto a textura y sabor. Os dejo también un puñado que quiero destacar entre las fuentes de inspiración, que he leído y releído durante meses antes de decidirme a intentarlo, y también antes de ponerme a ello.

La receta con consejitos de Aliter Dulcia, y otra receta que publicó hace poco y me llevó al tutorial.

Un tutorial de Cooking and me muy completo, que era, hasta que llegó el de Isabel, mi guía principal (también la he utilizado para estos macarons!).

Este también lo he leído cientos y cientos de veces, de La bouche pleine.

Otro paso a paso de Food Nouveau, también super útil.

Aquí tenéis una tabla genial recopilando desastrillos y posibles causas. Además trae unas fotos geniales que ayudan un montón!

Y aquí el sabor del que los hubiera hecho (pero con el tutorial del primer enlace) que hubiera hecho si Aliter y el colorante amarillo no se hubieran cruzado en mi camino.

Ahora, pasado el miedo terror inicial, creo que podré darme una vuelta por aquí de vez en cuando en busca de ideas.

Que por cierto, ya os hablaré de las compritas que hice en La Tartienda, me ha encantado esa tienda, de donde han salido los azúcares de colores de estos macarons, y mis primeros colorantes en gel (no son pasta, ¿verdad?) en amarillo y rosa que compré, para hacer macarons y whoopies. Además, si vivís en Madrid, os ahorráis los gastos de envío con la recogida en mano, e incluso podéis pagar en el momento de la entrega :)

Cuánto me he extendido hoy, con lo poco que tenía que contar. Aunque no me parece poco, y es que, hacer un desastre en la cocina, siempre es depresivo total; pero que esperes un desastre magnitud 10 (en escala 0-10) y solo sea 7-8 ¡¡es super estimulante y esperanzador!!

viernes, 7 de octubre de 2011

Biscotti de Cointreau, café y frutos secos

Hace ya tiempo, buscando una receta de helado en Foodgawker, me encontré con estos biscotti (sí, yo cualquier cosa...), que tuve que hacer unas tres horas (aproximadamente) después de haberlos conocido.
Los biscotti son unas galletitas que me encantan, y tenía alguna recetilla guardada, pero nunca me había atrevido a hacerlos. Y es que no es lo mismo comprar unas galletas duras y explicar a la gente que son así, y que tienen que estar así de duras, que hacer unas galletas en casa y tratar de convencer a la gente de que son así, de que no es que te hayan quedado duras, que era tu intención que estuvieran duras. O hacerles creer que no llevan tres semanas tomando el aire y se han puesto rancias. Creo que hasta la cara que pones diciendo". Te parecerán un poco duritas, pero son así, es biscotti", te delata, aunque no estés mintiendo a nadie. Supongo que es como cuando haces shortbread y aclaras, sin que nadie te pregunte: "No se me fue la sal, son así!!!", o como cuando el pan se te queda negro por arriba y dices: "Es una receta especial rústica, es así!!".
Vale, esta última no cuela, pero no dudaré en usarla si un día la necesito. Aunque era más como el "Pues amí me gusta así" de mi madre (creo que ella tendría 12 años y había un pollo de por medio, pero no estoy segura de cómo fue la historia, y los trapos sucios, mejor que se queden en casa, o en el horno, en este caso).

En resumen, que hice un par de variaciones a la recetilla (con el tema de las harinas, el Cointreau y demás) y me puse a preparar estos biscotti, que ya prometían cuando eran una masa (y no por su horrenda textura, sino por su rico olor!!). Que anda que ya hay que tener ganas de hacer unas galletas que llevan dos cocciones diferentes, pero bueno, estas cosas, si no las haces un domingo, ¡no las haces nunca!

Os dejo con la recetilla ;)

Biscotti de Cointreau, café y frutos secos
Ingredientes:
- 40 gramos de harina integral
- 30 gramos de harina de repostería
- 1 cucharada y 1/4 de cacao en polvo amargo (Hershey's)
- 1/4 de cucharadita de Royal
- Una pizca de sal
- 1/4 de cucharadita de canela
- 1/8 de cucharadita de nuez moscada
- 1/2 cucharada de Cointreau
- 1/2 cucharadita de café soluble (usé el más intenso que tenía en casa)
- 1 clara de huevo
- 50 gramos de azúcar
- 6 avellanas partidas por la mitad (si queremos las podemos tostar)
- 6 almendras partidas por la mitad (si queremos las podemos tostar)
Preparación:
1) Tostamos los frutos secos a 180º durante unos 10 minutos y reservamos. También podemos comprarlos tostados o ponerlos en crudo. En un bol, mezclamos bien el café con el Cointreau.
2) En otro bol, vamos mezclando los ingredientes secos: las dos harinas, el cacao, Royal, sal, la canela y la nuez moscada.
3) Echamos el huevo y el azúcar en el café que hemos preparado y mezclamos bien. Le vamos añadiendo la mezcla de la harina hasta que esté incorporado. Quedará una masa no muy fácil de trabajar, que parece cualquier cosa, pero que olerá fenomenal.
4) Añadimos los frutos secos y repartimos.
5) Nos humedecemos un poquito las manos y formamos una especie de barrita de pan con la masa. La colocamos en una bandeja engrasada (o en papel de aluminio) y horneamos a 180º durante unos 25-30 minutos.
6) Pasado este tiempo, sacamos la galleta del horno, y bajamos la temperatura a 160º. Dejamos enfriar la masa un par de minutos y con un cuchillo de sierra cortamos en rodajas nuestros biscotti y los vamos colocando por la bandeja en la que vamos a seguir horneando (yo usé la misma). Volvemos a meter al horno (unos 5-10 minutos después de haberlos sacado) y cocinamos otros 10 minutos (5 por cada lado), hasta que la masa esté completamente seca.
Dejamos enfriar, y a disfrutar!


Notitas...
- Si no queremos que queden tan secos/duros, podemos prescindir del segundo horneado, yo por miedo reduje el tiempo, ya que la receta original pedía 20 minutos la segunda vez.
- Sobre el Cointreau, podéis poner vodka, ron... O simplemente echar agua o leche al hacer el café, como pedía la receta original ;)
- Los biscotti con pistacho son geniales también, ¡¡y no digo más!!

martes, 4 de octubre de 2011

Receta con trampa - Pollo Kai Yang

Ya he dejado caer que en mi viaje a Berlín me enamoré, no solo de la ciudad y su estilo de vida, sino de su gastronomía.
Ya esperaba que fuera así (por sus postres, sus panes, las salchichas, el codillo, la carne...), pero incluso con las expectativas, me sorprendió (más que cumplirlas, las superó).

Volví, como no podía ser menos, cargada de compras cocineriles con las que experimentar. Y gran parte de ellas salieron de mi amadísimo Kadewe (más que amadísimo si me subís a la sexta y séptima plantas).
Aún nos quedan unas cuántas por probar. Tengo ganas de usar todo. ¡¡Y me da pena que se acabe!!

El otro día le tocó el turno a una de las compras de la sección internacional de la zona de alimentación del Kadewe. Compré varios preparados de Asian Gourmet Home, y decidimos empezar por la variante tailandesa. Elegimos una mezcla para Kai Yang (Thai Aromatic Grill), que se puede hacer con pollo (contramuslos y antemuslos me parece la pieza ideal), pero también con pato, cordero, costillas de cerdo, e incluso hay alguna receta que lo usa para pasta (en arroz tiene que ir bien también) y para pescado.

Esta mezcla es la que suelen usar en el Norte de Tailandia para cocinar el pollo a la brasa. Su sabor es intenso, pero no muy fuerte (¡¡que no es lo mismo!!), y lleva ajo, limón, curcuma y otras hierbas que lo hacen un fijo en las parrillas y puestos callejeros de la región. Parecer ser que es uno de los platos más populares de la zona.

La bolsita trae marinado para 1 kilo de carne, que hay que mezclar con dos cucharadas de aceite, si seguimos la receta básica, aunque podemos encontrar otras ideas en la web del producto. De ahí saqué la que yo usé, con zumo, ralladura y mermelada de naranja.

Dentro del sobre fucsia viene un envase transparente con el marinado (que guarrea las manos y cualquier cosa que toque que da gusto). Yo usé un tercio del producto para 3 antemuslos, y conservo el resto en el sobrecito, dentro del envoltorio de papel en la nevera. Huele genial, y da un sabor impresionante al pollo, cuya piel queda crujientita, crujientita. Y evidentemente, ¡no hace falta que diga que es fácil de hacer!

Os dejo los ingredientes que lleva la mezcla, para que os hagáis una idea del sabor, y la recetita, que oye, lo mismo os animáis a probar, es mezclar hierbajos, ¿no?
Con naranja, ya os digo, es genial. Aunque supongo que la próxima vez lo probaremos solo con aceite, para notar el sabor del preparado "a secas". Y tal vez elijamos otra carne, aunque el pollo es un acierto.
Lo hicimos al horno, aunque se puede hacer al grill o barbacoa, o freír en sartén.

Los ingredientes que lleva son aceite de soja, azúcar, ajo, salsa de soja, soja, sal, limón, cilantro, pimienta, curcuma; hierbas y especias naturales (fenogreco, jengibre, pimentón, comino, comino y mostaza).

Pollo Kai Yang
Ingredientes:
- 3 contramuslos de pollo de corral (con piel)
- Zumo y ralladura de media naranja
- 1 cucharada de mermelada de naranja (la mía lleva whiskey)
- 1/3 del preparado del sobre (o la mezcla de especias que tenéis arriba)

Preparación:
1) El día anterior marinamos la carne. Le echamos el zumito y la mermelada por todas partes, y luego pincelamos bien con el marinado. Lo tapamos y al frigo.
Esto tiene que hacerse mínimo una hora, aunque siempre es recomendable dejarlo la noche entera.
2) Si lo cocinamos al horno hay que tenerlo a 190º durante unos 30 minutos, dando vuelta de vez en cuando y cubriéndole con el marinado que nos ha quedado en el recipiente, o un poquito de zumo.
Y listo!!

Como digo, se puede hacer a la barbacoa o frito. Y acompañado con arroz o tallarines orientales, seguramente tiene que estar genial (aunque yo usaría parte de la marinada para unas verduritas, tienen que quedar buenísimas!!).