miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cocktail en gelatina

Si ayer os hablaba de How to be a domestic Goddess, no podía dejar pasar la oportunidad de publicar una recetita de este libro. Un solo ejemplo de las muchas que me llaman la atención.

Como dije, Nigella Lawson proponía hace ya más de una década en este libro recetas de todo tipo: algunos básicos, alguna preparación tradicional de las que podrían darnos madres y abuelas, y también un puñado de ideas y propuestas más novedosas.
Así me pareció su gelatina Gin tonic, y aunque mi receta no tiene nada que ver, porque lo cambié casi todo, no puedo negar que la inspiración/idea/plagio salió del libro, y a las pruebas me remito (y las pruebas son un par de páginas pegajosas por tener el libro demasiado cerca de mi lugar de trabajo).

Aunque os he dejado el enlace a la receta original, os enseño la mía, que hice con un Vodka con sabor a violeta. Hace mucho tiempo probamos un vodka Knebep (el vodka que venden en Mercadona) de caramelo que era bastante adictivo, y el otro día, cuando mi novio vio el morado, el de violeta, no pudo evitar comprarlo.
La verdad es que está bien rico, es suavecito, y el sabor, aunque parezca extraño, es una mezcla entre los caramelos de violeta y el Disaronno (sí, el disaronno ¿¿??). Para este postre me pareció ideal, y mi gelatina Gin tonic se convirtió en esto...

Gelatina con Vodka de violetas
Ingredientes (para 6 raciones):
- 150 ml de agua (más otros 30 ml para después)
- 150 gramos de azúcar
- 1 lima
- 200 ml de tónica
- 125 ml de Vodka con sabor a violeta
- 6 hojas de gelatina
- Un puñadito de uvas

Preparación:
1) En un cazo ponemos el agua y el azúcar y llevamos a ebullición. Después lo dejamos hervir (sin remover ni nada) durante 5 minutos.
Retiramos del fuego y dejamos reposar durante 10-15 minutos.
2) En otro bol mezclamos el zumo de la lima con la tónica y el vodka.
3) Pasados 10 minutos de reposo del sirope que hicimos con el agua y el azúcar, lo añadimos a la mezcla de zumo, tónica y vodka.
4) Ponemos las hojas de gelatina en un recipiente con agua, donde se tienen que poner blandas, lo que llevará unos 5 minutos.
5) Mientras tanto, ponemos a hervir en un cazo 30 ml de agua, y cuando esté hirviendo, apagamos el fuego, retiramos, escurrimos bien las hojas de gelatina y las añadimos y mezclamos muy bien.
6) Pasamos una parte del "cocktail" al cazo de la gelatina, incorporamos bien, y luego lo llevamos todo al bol donde tenemos el resto del "cocktail".
Importante hacerlo de esta forma cuando trabajamos con este tipo de gelatina.
Mezclamos bien y repartimos en los moldes.
7) Dejamos enfriar bien fuera de la nevera, y luego ya lo metemos.
8) En unas horitas podremos desmoldar, y adornamos con unas uvitas.
Está buenísimo, y es una manera original y muy buena de tomar un cocktail a modo de postre :)

martes, 29 de noviembre de 2011

Esto hay que celebrarlo...

Sí, lo siento, tenía que hacerlo, necesito publicar esta entrada.

Solo para decir

¡¡¡¡Sí!!!! ¡¡¡Lo he conseguido!!!

¡¡He cambiado de diseño (eso parece) sin (aparentemente) cargarme (aparentemente) nada (aparentemente)!!

¿¿Conseguiré devolverlo a su estado habitual cuando pasen las fiestas??
¿¿Tendré que tirarme hasta el fin de la existencia con este diseño??

Sea como sea, ¡¡esto hay que celebrarlo con unos Jelly Belly!! ¡Podéis elegir sabor!


PD: Ahora mi tarta rosa ya no va a tono con el diseño del blog. ¡¡Una pena!!

Libros de cocina - How to be a domestic Goddess, de Nigella Lawson


Nigella Lawson, como personaje, no me atrae. No le encuentro una simpatía arrebatadora, no me resulta especialmente cercana, ni siquiera me parece que transmita tanto como Jamie Oliver, por ejemplo. Creo que hay gente menos indiferente que yo. Por ahí, o se la adora cual diosa del hogar (suena mejor que doméstica!), o se la odia.
Yo me considero muy neutral con ella, me da igual su personaje, me fascinan sus recetas, me encantan sus libros, me son un poco sosos sus programas...

Y es que los platos e ideas que propone, sin ser extraordinarios, me suelen gustar encantan. De hecho, me gusta más leerla que verla. A veces uno tiene que bajar la cantidad de azúcar o grasa en sus recetas, porque en ocasiones abusa innecesariamente (esto es según mi criterio, ¡claro!), pero así, en general, siempre tiene ideas fantásticas, sus libros son geniales, y aunque no creo que vaya a pasar a la historia de la cocina fina o elaborada, los cocinillas siempre encontraremos algo interesante en sus publicaciones.

Hoy os hablo de mi primer Nigella, How to be a domestic Goddess, que aunque no es mi favorito, porque creo que sus libros han mejorado mucho en cuanto a la presentación, es un libro lleno de recetas geniales, una especie de básico a tener en cuenta, y por qué negarlo, un recopilatorio de recetas para sentirnos esas diosas del título, sin pasarnos el día enredadas en la cocina.
No se lo recomendaría a alguien que no conoce a Nigella y quiere introducirse en el tema, porque apenas hay fotos, pero sí a los aficionados de la británica, porque trae recetas Nigella en estado puro, y porque yo siempre me entretengo con estos libros que, más allá de ser una recopilación de recetas, tienen "su texto", y en esto, los libros de Nigella Lawson siempre vienen acompañados de sus correspondientes anécdotas y aventuras.

How to be a domestic Goddess es el segundo libro de Nigella Lawson, y eso se nota en la presentación, que ha ido mejorando. Aunque sencilla y cuidada, no me parece especialmente atractiva.
Los capítulos y títulos vienen destacados por tonos dorados, lo que acompaña muy bien al título, pero considero que la portada no es especialmente llamativa, y que faltan demasiadas fotos. Si bien ya me voy acostumbrando a los libros que no ilustran todas las recetas (aunque para mí, esto sería lo deseable), creo que a este le faltan demasiada. Precisamente por eso, si no has visto antes la cocina de Nigella, no lo considero un libro atractivo.

En cada capítulo hay unos subloques, cuya separación tampoco está muy definida, y la fuente de las recetas no me parece la más correcta. La letra es demasiado pequeñas, y no hay la suficiente separación entre líneas y párrafos, para mi gusto. Es decir, a mí me gusta meterme con mi libro en la cocina, tenerlo todo localizado en la receta, no tener que buscar, no perderme. Y por eso me gustan las recetas con los pasos, si no numerados, sí bien marcados. Aquí no lo están, así que, cuando voy con el libro a la cocina, no solo me he tenido que leer varias veces la receta (esto siempre!), sino que he tenido que marcar en lápiz (porque soy así de maniática). La letra tiene un buen tamaño para la lectura, pero no para meterse en la cocina.
Otra peguilla que le veo en este sentido es que no es un libro de receta por página, sino que, si en una página entra el principio de la siguiente receta, ahí comienza, y a mí me gusta que estén bien separaditas las recetas.
Pero esta parte son más bien manías personales.


Dejando a un lado este aspecto, está estructurado en nueve categorías de recetas: bizcochos, galletas, tartas/pasteles, puddings, chocolate, cocinar con niños, Navidad, panes y conservas. Casi todas las recetas, como adivinaréis por los capítulos, son dulces, aunque hay algún salado, y a su vez, cada uno de estos bloques temáticos, está dividido en subcapítulos (bizcochos básicos, con frutas...).
Cada capítulo viene introducido por una doble página en tonos dorados, seguido de otra (en los mismos tonos) con una introducción en la que Nigella Lawson nos habla de lo que vamos a encontrar. Y luego están las recetas, siempre precedidas (y en muchos casos seguidas también) de algún comentario, lo que hace de éste un libro que podemos leer antes de enredar.

Creo que es ahí donde está precisamente el valor de este libro, en el contenido, en la pluma de Nigella, sus textos me gustan, siempre presenta las recetas, habla de para qué ocasión usarla, o quién se la dio, o te cuenta alguna anécdota relacionada, y siempre hace alguna sugerencia sobre la presentación, cómo servirla, cuándo prepararla, consejos útiles, que sin ser nada extraordinario, siempre vienen bien.
Hay tanto postres más tradicionales, como otras recetas más novedosas (eso sí, ¡es un libro de hace ya más de diez años!), cosas que llevan más y menos tiempo elaborar, es bastante variado, y hay un poquito de todo.

Si bien ya he dicho que su personaje o sus vídeos no me transmiten especialmente, sí me encanta leer sus libros, las descripciones de sus recetas hacen que, sin leer siquiera los ingredientes, ya sepas de qué va la receta, te hagas una idea, no hace falta ver la foto (¡aunque hubiera agradecido tenerlas de apoyo!), tú ya sabes si lo quieres o no. Me gusta precisamente porque es un libro que "vas leyendo", antes de meterte en la cocina con él.
Incluso muestra en sus fotos que errar es humano (y tal vez hasta eso esté cuidado y estudiado, y quiera dar esa imagen de naturalidad), y en alguna comenta que el día que se tomó la foto del libro, la receta le dio este o aquel problema, lo que siempre ayuda a quitar el miedo al cocinillas torpe que está en casa. Además, las instrucciones son precisas, uno no tiene problemas para seguir sus recetas, y hasta cuenta algunos percancillos que le han dado las recetas, lo que siempre ayuda a no caer en los mismos errores :)

Si saca la receta de otra fuente siempre la cita (sea un libro, un cocinero o un conocido suyo), lo que no es nada a destacar, sino lo que hay que hacer, pero bueno, ¡no todo el mundo lo hace!, así que me gusta el detalle.

En resumen, que si en la televisión no me parece especialmente cercana, en sus libros si me parece que transmite mucho, que es entretenido ir leyendo sus anécdotas (aunque esto que hace que a mí me gusten sus libros, pueden ser precisamente lo que otros aborrezcan, ¿quién sabe?), y me encantan; pero por la presentación, no me parece su libro más recomendable, pues le faltan muchas fotos, y aunque está cuidado, no es especialmente atractivo.
Casi imprescindible para aquellos que ya sabemos que nos gustan sus recetas y queremos tenerlas recopiladas, para poder echar mano de ellas en cualquier momento; pero para aquel que quiera descubrir a Nigella Lawson, o inspirarse por medio de fotos, pienso que hay otros títulos de la autora mejores. Especialmente porque hay poquísimas fotos. Sin embargo, yo tengo ya pintarrajeadas un montón de recetas que quiero hacer, y que, como digo, gracias a los textos, ya tengo imaginadas solo con leer el libro.
Y siempre es un mérito que, en un libro sin fotos, te entren ganas de hacer tantas recetas, lo cual, algo bueno querrá decir.

How to be a domestic Goddess - Nigella Lawson
Editorial: Chatto & Windus
Fecha de publicación: 2000
Páginas: 374
Fotografías: Petrina Tinslay (97 fotografías)
ISBN: 9780701171087

Aquí podéis ver una de las páginas del libro.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Yorkshire pudding

Sin haberlo probado, ¡¡me encantaba el Yorkshire pudding!! Era de esas cosas que veía encima de una mesa y me daba envidia.
Ahora que lo he hecho, ¡¡sé por qué es!!
He visto distintas recetas, distintas técnicas, y distintos acabados, pero el que más me llamaba la atención era el de tamaño muffin.

De recetas, no sé cuál será mejor, ni cuál será peor, pero a mí me llamaron la atención la del Jamie's Great Britain de Jamie Oliver (que los hace en forma de minimuffins, muy poco agraciados, pero seguramente deliciosos), y esta otra, de Simple bites, cuyas fotos me lo dijeron todo.


Nos gustaron un montón (aunque no he conseguido que tengan esa forma de recoge-grasas que originó este plato), y repetiremos (de hecho, tengo pendiente la receta de tode in the hole de Jamie). Ese interior hueco es genial para ponerse un poquito de carne o salsa y hacerse un minimontadito, y me recordaron a las dutch baby pancakes (que hice hace unos meses, pero el taster empezó a zamparse antes de dar tiempo a sacar cámara ninguna).

Cuando las saqué del horno, pensé que habían quedado mal, porque se descolocan de los moldes, ¡¡casi me muero cuando vi que estaban bien!!

En fin, que os dejo con la receta, adaptada de Jamie (que solo usa leche, como he hecho yo), y Simple Bites (que pone mitad de leche, mitad de agua). Sus proporciones huevo/harina son bastante diferentes, pero bueno, supongo que será cuestión de ir haciendo pruebas :) También la técnica (Jamie lo bate todo de una vez) y el horneado (Jamie pone el fuego más alto, por menos tiempo).

Yorkshire pudding
Ingredientes (para 4 piezas):
- 125 gramos de harina
- 1/4 de cucharadita de sal
- Pimienta negra (opcional)
- 125 ml (1/2 taza) de leche (temperatura ambiente)*
- 1 huevo grande (temperatura ambiente)
- Margaria para engrasar los moldes
*Podemos sustituir la mitad de leche por agua).

Preparación:
1) En un bol echamos la harina, la sal y la pimienta, hacemos un hueco en el centro y añadimos la leche.
Con unas varillas batimos con ganas hasta integrar.
2) Batimos el huevo hasta que esté espumoso y lo añadimos a la masa.
Batimos bien hasta integrar.
3) Dejamos reposar la masa, durante al menos una hora, toda la noche si es posible, en la nevera. Yo la dejé durante unas 4 horas.
4) Cuando vamos a prepararlo, precalentamos el horno a 205º (lo normal que he encontrado es usar 240º y reducir este tiempo), y engrasamos bien nuestros moldes de muffins.
Sacamos la masa de la nevera y la movemos un poco, hasta que veamos alguna burbujilla en la superficie.
En el horno caliente metemos el molde engrasado y calentamos durante aproximadamente un minuto y medio.
5) Sacamos el molde del horno, vertemos inmediatamente la masa y devolvemos al horno, donde cocinamos durante 20 minutos, o hasta que estén doradas.
Si es necesario, y queremos dorarlas bien, las podemos poner en una bandeja más alta, bien desde el principio, bien al final. Aunque Jamie Oliver dice que nunca nunca NUNCA abras el horno mientras lo preparas.

Y nada, una vez lo tengamos, ¡¡lo servimos inmediatamente!!

viernes, 25 de noviembre de 2011

Mis reliquias y antiguallas - Patatas crujientes con ajo y romero

Otra vez la pesada esta con sus reliquias...
No sé si os estáis preguntando: "Esta tía ya no cocina?". O simplemente os decís: "No, sin con la excusa, la plasta esta nos va a sacar la chatarra de la despensa".

¡¡No!! Sí que cocino, pero es que ya estoy con mis experimentos y planificaciones navideñas, y mientras enredo, voy publicando las cositas que tenía guardaditas. Esta no la había publicado por las pésimas fotos, ¡¡pero son mis patatas favoritas!! Desde la primera vez que las hice, no hemos dejado de repetirlas, y han gustado al taster, a mi padre, a mi madre... Son infalibles (a no ser que no os gusten las patatas, o el ajo, o el romero, o...), muy muy sencillas de hacer, llenas de sabores, y muy crujientitas, como a mí me gustan.

Tanto me gustan que siempre las hago igual, no me atrevo a experimentar con nada, ¡¡porque así son perfectas!! La única variación que hago es que a veces pongo queso (las menos) y otras las dejo así.
Y además, cualquier excusa es buena para meter romero en el horno, porque el olor que llena toda la cocina hace que incluso te plantees dejarlas ahí dentro para siempre.
En cuanto al ajo, ¡¡qué decir del ajo!!, queda buenísimo espachurradito en pan tostado.

Había dejado escrita la receta, pero no el enlace de donde la saqué, supongo que me basé en alguna otra, o en algo que vimos en algún programa de cocina... De todos modos, tampoco creo que se las viera a su creador, porque todos tenemos alguna variación de esta receta.

Patatas crujientes con ajo y romero
Ingredientes (para 2 personas):
- 2 patatas rojas
- 1 cabeza de ajo
- Romero fresco
- Tomillo
- Sal
- Pimienta
- Aceite
*Opcionalmente podéis añadir orégano, quitar el tomillo, poner queso rallado...

Preparación:
1) Hervimos las patatas en agua con sal unos 20-30 minutos (depende del tamaño que tengan).
2) Sacamos las patatas del agua, las dejamos enfríar, las secamos y les quitamos la piel. Yo las lavé lavo antes de hervir, y dejé dejo la piel.
3) Preparamos una fuente y la engrasamos. En ella, aplastamos las patatas con un tenedor (si tenemos un instrumento específico para ello, mejor que mejor, yo aún no lo tengo, pero lo tendré!!).
Repartimos por encima los dientes de ajo, el orégano, el tomillo, las hojas de romero, la pimienta, echamos un poco de sal y pincelamos con aceite.
Si queremos, podemos añadir queso rallado (yo no lo hice hago casi nunca pero parmesano o grana padano seguro que quedan genial).
4) Lo horneamos a 200º durante unos 35-45 minutos, hasta que las patatas estén doradas y parezcan crujientes (que lo estarán).
Si les hace falta, porque vemos que ya están hechas, pero no crujientes, les podemos dar un toquecillo al grill, ¡pero esto siempre con mucho cuidado!

¡¡¡¡Las devoramos!!!!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Mis reliquias y antiguallas - Muffins de plátano y chocolate

El otro día, cuando saqué del cajón de cosas caducadas mis muffins de plátano y pepitas de butterscotch, recordé que también había horneado otros muffins, también de Nigella, y también con plátano, que aún no había puesto aquí.

Los hice el mismo día que preparé estos otros, que sí había dejador por aquí, con Bailey's, y luego, por algún motivo u otro, ¡¡nunca vieron la luz!!

Os dejo hoy la receta, basada en esta de Nigella Lawson, cuyas recetas no son precisamente ligeras, pero sí muy buenas, y modificables (yo suelo bajarles el azúcar, porque para mi gusto, algunos postres llevan más de la que necesitan para tener un sabor dulce).

Muffins de plátano y chocolate
Ingredientes (para 6 muffins):
Para la masa:
- 2 plátanos maduros
- 1/4 de taza de aceite de girasol
- 1 huevo
- 50 gramos de azúcar moreno
- 112 gramos de harina
- 1 cucharada y 1/2 de cacao en polvo de Hershey's (no dulce)
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 30 ml de ron o algún licor (opcional)
Para el crumble:
- 30 gramos de mantequilla
- 25 gramos de harina
- 30 gramos de azúcar moreno
- 1 cucharadita de cacao en polvo (usé Nestle)

Preparación:
Para el crumble...
Lo de siempre, en una taza o bol pequeño mezclamos los cuatro ingredientes con un tenedor hasta tener una pasta sospechosamente pegajosa. Reservamos.
Para los muffins...
1) Pelamos los plátanos, los cortamos en rodajas y los llevamos al vaso de la batidora o a la picadora y los hacemos puré.
2) Echamos en un bol el puré de plátano y le añadimos el aciete, el huevo y el azúcar. Mezclamos bien.
3) En otro bol mezclamos la harina, el cacao y el bicarbonato tamizados (importante sobre todo en el caso del cacao).
4) Echamos la mezcla seca en la que hicimos con el puré de plátanos y mezclamos hasta incorporar. Yo no puse nada, pero después es cuando podéis poner pepitas de chocolate, frutos secos, o lo que os dé la gana (creo que no le hace falta por la mezcla de sabores, pero bueno).
5) Vertemos sobre los moldes, echamos encima la cobertura y horneamos unos 20 minutos a 200º.


Y ya solo nos quedó elegir, plátano o Bailey's. Recuerdo que el taster prefirió los de Bailey's, pero ya no me acuerdo de cuáles me gustaron más a mí!

lunes, 21 de noviembre de 2011

Mis reliquias y antiguallas - Muffins de plátano con pepitas de butterscotch

Estos muffins los preparé en Semana Santa, para estrenar las pepitas de butterscotch que había comprado en Taste of America. Y ahí estaban, sin publicar (¡supongo que las fotos explican el motivo!), así que les ha tocado inaugurar este apartadito de reliquias y antiguallas. Tengo fotos de recetas de incluso cuando no tenía blog, ¡imaginaos lo horribles que pueden ser!

Aunque no soy una gran amante del plátano, en los últimos meses me ha dado por probar cositas que antes no comía (espinacas, higos, plátanos...), y a los muffins les da una textura genial, y un dulzor muy rico. Y de estas pepitas, no digo nada, ¡¡son mis favoritas!! Y además, si en crudo están ricas, una vez horneadas no tiene nada que ver, ¡¡son aún mejores!!

Os dejo la receta, que hice siguiendo esta de Nigella Lawson.

Muffins de plátano con pepitas de mantequilla y caramelo
Ingredientes (para 6 muffins):
- 3 plátanos muy maduros (si están feos, ¡¡incluso mejor!!)
- 1/4 de taza (unos 65 ml) de aceite de girasol (vale de oliva, mantequilla derretida...)
- 1 huevos
- 125 gramos de harina
- 1/4 cucharadita de bicarbonato
- 2 cucharaditas de Royal
- 60 gramos de azúcar
- 100 gramos de pepitas de butterscotch
- 15 ml de vodka (vale ron o lo que sea)

Preparación:
1) Pelamos los plátanos, los cortamos en rodajas y los pasamos por la batidora hasta tener un puré. En nuestra masa sustituirá a lo que sería la leche, suero de leche, yogur, nata... Así que trituramos sin miedo.
2) En un bol mezclamos el aceite con el huevo.
3) En otro bol mezclamos la harina, bicarbonato y Royal tamizados y el azúcar. Echamos esta mezcla en la del aceite y lo mezclamos (lo justo, hasta que esté incorporado).
4) Echamos el plátano en la mezcla (hasta ahora parecía seca, era porque faltaba el plátano). Lo mismo, mezclamos solo lo justo, si veis que queda un poco más seco que otros muffins, podemos agregar ahora el licor, yo puse 15 ml de vodka, y me gustó más la textura (se puede poner ron o cualquier otro tipo de licor, o si es solo por la textura, una cucharada de leche, claro).
5) Agregamos las pepitas y repartimos. Se pueden poner de chocolate, también se pueden mezclar las butterscotch con chocolate, o lo que nos dé la gana, así para resumir!
6) Vertemos en los moldes y horneamos 18 minutos a 200º (entre 15 y 20, dependiendo del horno, claro).

viernes, 18 de noviembre de 2011

Pizza de pesto y mozzarella con tomates secos y jamón ahumado

No me gusta mucho la salsa de tomate, y por eso prefiero las pizzas con un poco de bechamel o carbonara sobre la base, suprimiendo totalmente el tomate.
Lo que nunca había probado era a hacer una pizza con salsa de pesto en sustitución cualquiera de estos dos ingredientes. ¡¡Y está deliciosa!!

Me quedó una pizza que, tal vez aparentemente, es demasiado similar a la que hice hace no mucho con el mismo jamón y tipo de queso, pero realmente, con un par de cambios (el pesto, los tomates secos, y la pimienta, en este caso), tienes unos sabores muy diferentes.
Y es que no hay nada mejor que hacer tu propia pizza, usar y mezclar los ingredientes que te gustan, y no tener que mirar ningún menú a ver qué es lo que más te apetece, o cuál te gusta, o qué le quitas y qué le pones.

Además, ahora he descubierto el placer de hacer la masa en casa, que no lleva tanto tiempo, adaptas las cantidades, y parece que la pizza te sabe más rica (no sé si porque está más buena o por la satisfacción del "está-bueno?-lo-he-hecho-yo", una tradición que he tomado de mi modesta madre).

En casa nos encantó, la verdad es que los tomates secos son geniales, a pesar de lo feos que son (a primera vista dan hasta asco), este jamón de la Selva Negra, tan ahumadito, queda estupendo en la pizza, y el toque pesto+hojas albahaca le dan un toque genial.

Me quedó pendiente probar la masa de pizza de Jamie Oliver, que tan buena fama tiene, pero no tenía los ingredientes necesarios. ¡¡Otra vez será!! Eso sí, esta vez le añadí un par de dientecitos de ajo, ¡¡qué rico!! La próxima vez tal vez incluso sea más generosa en este punto.

Pizza de pesto y mozzarella con tomates secos y jamón
Ingredientes (para 2-3 raciones):
Para la masa...
- 170 gramos de harina
- 3/4 de cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de levadura de acción rápida
- 2 dientes de ajo machacados
- 6 cucharadas (90 ml) de agua
- 40 ml de aceite
Para la pizza...
- Pesto (si es casero mejor, pero yo usé de bote...)
- 100 gramos de mozzarella
- 100 gramos de jamón de la Selva Negra (es ahumado y me encanta)
- Un puñado de tomates secos
- Pimienta (usé una mezcla de pimienta con albahaca, manzana y tomates secos de Ducros)
- Hojas de albahaca
- Un chorrito de aceite (opcional)

Preparación:
Hacemos la masa...
1) En un bol mezclamos la harina, sal, levadura y los dientes de ajo picados. En el centro hacemos un hueco y añadimos el agua, que incorporamos bien con una cuchara de madera.
2) Echamos el aceite, integramos un poco, y pasamos a amasar con las manos durante unos 5-10 minutos, hasta que veamos que la masa no está pegajosa (aunque tampoco será muy seca).
3) Hacemos una bola algo aplanada con la masa, ponemos en un bol, cubrimos con un paño o film transparente, y dejamos en un lugar templado durante unos 30-45 minutos.
4) Pasado ese tiempo la estiramos bien con un rodillo (la quería bien finita, así que la estiré muuuuuuuucho muuuuuuuuucho. Con un tenedor, vamos marcando la masa, para que no se hagan globitos.
Y nos ponemos con el "relleno"...
1) Con un espátula o una cuchara, untamos toda la base (menos los bordes) con pesto.
2) Por encima vamos añadiendo nuestra mozzarella, que podemos cortar de cualquier manera, ya que se fundirá.
3) Repartimos los tomatse secos por encima. Hacemos lo mismo con el jamón (haciendo una especie de florecita con cada loncha).
4) Horneamos a 220º durante unos 25-30 minutos.
5) Echamos nuestra pimienta favorita (yo usé el CookArt de albahaca, manzana y tomates que me encanta), un chorrito de aceite (si gustamos, yo no lo hice), y ponemos unas hojitas bien limpitas de albahaca (que estarán buenísimas!!).

¡¡A disfrutar!!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El pastel inolvidable de William Tell (bizcocho de manzana y zanahoria)

Cuando encontré esta receta, solo me hizo falta ver el nombre, William Tell's never miss apple cake para saber que tenía que probarlo!

La foto ayudó. También ayudó que sonaba muy otoñal, y lo encontré precisamente el 21 de septiembre. Al día siguiente ya estaba haciéndolo para tenerlo listo la mañana del día que nos contaron que aterrizaba el otoño en España (y lo más curioso, aunque fue casual, fue que ese viernes, a las 11:05, hora oficial de la llegada de la nueva estación, estaba comiéndome el primer trozo :)


Como veis, me he retrasado un poquito en publicarlo, pero es un bizcocho buenísimo, que podéis preparar con los frutos secos que queráis, y con cualquier tipo de harina. Y la parte del queso, ¡es genial!
No suelo hacer los glaseados de los pasteles, pero este tenía tan buen aspecto que, tuneándolo un poco (me parecía muy empalagoso), decidí prepararlo. ¡Un acierto!

William Tell's never miss apple cake (pastel de manzana, zanahoria y nueces con queso)
Ingredientes (para un molde de 12 cm. de diámetro):
Para la crema de queso...
- 70 gramos de Philadelphia
- 15 gramos de azúcar
- La yema de un huevo (entero, si es pequeño)
Para el bizcocho...
- 30 gramos de azúcar
- 1 huevo
- 60 ml de aceite
- 75 gramos (1/2 de taza) de harina
- 1/2 cucharadita de Royal
- 1/2 cucharadita de canela
- 1/4 de cucharadita de sal
- Una pizca de bicarbonato
- 1 manzana pelada y troceada (o 1/2 taza)
- 1/2 zanahoria rallada (o 1/4 de taza)
- 2 cucharadas de nueces pecanas troceadas
Para la cobertura...
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- 10 gramos de mantequilla
- 1/2 cucharada de nata ligera (o de leche, o de nata normal...)
- 2 cucharadas de azúcar glass (esto lo hice a ojo)
- 1/8 de cucharadita de vainilla
- Un puñadito de pecanas troceadas

Preparación:
Hacemos la parte del queso...
Esto es solo mezclar el Philadelphia con el azúcar, añadir el huevo, batir, y reservar.
Preparamos el bizcocho...
1) En un bol mezclamos el aceite con el azúcar y el huevo.
2) En otro bol mezclamos la harina, Royal, canela, sal y bicarbonato.
3) Añadimos la mezcla de la harina en la del aceite. Le incorporamos la manzana, la zanahoria y las nueces.
4) Engrasamos un molde, para estas cantidades, usé uno de 12 centímetros de diámetro, lo que veis en la foto. Echamos en el molde la mitad de la mezcla de bizcocho, ponemos por encima la del queso, y volvemos a cubrir con la del bizcoho (yo intenté que la del queso sobresaliera un poco de la otra, como si la del queso fuera una O grande y dentro tuviera una o pequeña de bizcocho, me parecía que quedaría más bonito).
Sí, vale, ¡apenas se nota!
5) Lo horneamos durante 25 minutos a 180º.
Para la cobertura...
1) Llevamos a ebullición en un cacito el azúcar, la mantequilla y la nata.
2) Una vez ha hervido, cocinamos un minuto, removiendo todo el tiempo.
3) Sacamos del fuego y añadimos el glass y la vainilla. Los frutos secos podemos echarlos aquí, o ponerlos después, una vez tengamos el glaseado en el pastel.
4) Lo demás no tiene misterio, cubrimos nuestro pastel con la salsa, ¡y a disfrutar!
Y así entré yo en el otoño, hace ya casi un par de meses...

lunes, 14 de noviembre de 2011

Tarta de queso Quark de fresa

Vale, sí, esto ya lo he dicho antes: Me encantan las tartas de queso, de cualquier queso, ¡¡y de cualquier color!!
Y supongo que, si uno ha entrado aquí un par de veces, no se sorprenderá si menciono que el color rosa en casi todas sus tonalidades, ¡¡me encanta!!
Y no soy ninguna cursi!! O no siempre!! O solo a veces!!

Esta tarta no pasará a la historia por tener un color especialmente natural, adquirido de unas naturales fresas, pero es mi tarta con Quark de fresa, ¡¡y tenía que ser superrosa!!
Y es que lo de los colorantes en gel es aún un misterio para mí, mojas el mínimo la puntita de un palillo, y puedes pintar hasta las paredes de casa con ese poquito (por cierto, para haberlo sabido hace un par de años, ¡cuando pintamos de verde y rosa las paredes de mi casa!).
La tarta parece más infantil que un regaliz, pero está muy rica, y sacia la frustración que sufrí hace unos meses, cuando fui directa a comprar un Quark de vainilla o de fresa para hacer un tarta de queso, y resultó que no quedaba había ninguno de los dos (y cunado no lo quería lo había siempre). ¡Esta vez sí! El Quark es un queso que me encanta para estas tartas :)

Y la base de galletas de naranja le va genial, la mezcla naranja-fresa. ¡¡Qué rica!! Usé estas minis de Flora que no pude evitar comprar hace poquito (herencia materna lo de encapricharme por las cosas "en miniatura"), aunque luego descubrí en el super estas, y aunque no las he probado, ¡¡apuntan maneras!!

Tarta de Quark de fresa
Sé que es cruel poner bocabajo a un gato, ¡¡os prometo que solo fue para la foto!!
Ingredientes:
Para la base...
- 40 gramos de galletas de naranja (usé unas mini de Flora)
- 10 gramos de almendras
- 20 gramos de mantequilla fundida
Para el relleno...
- 150 gramos de Quark de fresa
- 40 gramos de crema agria
- 40 gramos de azúcar (yo solo puse 20, pero el taster cree que necesitaba más, es verdad que el Quark de fresa era tipo light, así que es posible que necesitara más azúcar, pero yo suelo poner poquita!).
- 1 huevo
- 1 cucharada y 1/2 de harina
- Colorante rosa (o el que vaya a juego con tu pared, ¡claro!).
Para hacerla más infantil...
- Bolitas de colores
Para hacerla más adulta...
- Mermelada de naranja amarga

Preparación:
Para la base...
1) Picamos las galletas con las almendras, añadimos la mantequilla derretida, mezclamos bien y cubrimos el fondo de la fuente o molde.
Para la tarta...
1) Batir el queso con la nata agria y el azúcar.
2) Añadimos el huevo y mezclamos bien con las varillas.
3) Echamos la harina e integramos. Mojamos un palillo en el colorante y lo untamos en la masa (y aún así quedará pasado de color!).
4) Echamos la mezcla sobre la fuente en la que vamos a hornear. Esta fuente la metemos en otra más grande y llenamos hasta la mitad del molde de agua. Horneamos a 180º durante 30-35 minutos.
5) Una vez está hecha, dejamos enfriando dentro del horno, apagado, y con la puerta semiabierta, durante unos 45 minutos. Después dejamos enfriar completamente fuera de la nevera. Por último, la dejamos unas 24 horas en la nevera.

¡¡Y listo para comer!! ¡¡La espera habrá valido la pena!!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Brownies con queso

Todo (especialmente los postres) me gusta, todo me encanta y todo es mi más mejor postre favorito.

Sin embargo, tampoco estoy mintiendo cuando digo que mis más preferidos preferidos preferidos son los brownies y las tartas de queso.

Y sí, soy una persona incapaz de elegir un libro favorito, una canción preferida, una plato favorito, un color preferido, un lugar, un afición, un... Y cuando enumero un montón de favoritos, no estoy mintiendo, ¡¡es que soy incapaz de elegir!! ¡Y ni siquiera forma parte de mi indecisión!
¡¡Pero como mola a veces no tener que elegir!! No tener que tomar decisiones!! Que podamos decir: "Mis favoritos son estos 20, porque me da la gana a mí! Y nadie me va a obligar a elegir!! Y a una isla desierta se lleva tres cosas tu tía, porque yo me llevo lo que me dé la real gana!!".

Volviendo al tema...
Sí, que me disperso. En lo de la temática brownie/cheesecake, mezclar las dos cosas es algo sin nombre. Que mira que por separado son polivalentes (que a un brownie o una tarta de queso le puedes poner cualquier cosa). ¡Pero es que juntos no necesitan nada más!
Bueno, sí, si le añades alguna porquería en forma de Oreo o M&M ya es para morirse.
Y el helado y sirope, o el vasito de leche fría...
Vale, vale, sin ello también es lo mejor del mundo y parte del extranjero...
La cosa es que el otro día hice en cada estos brownies con queso.
Una tandita pequeña.
¡¡Insuficiente!!
Y es que, aunque siempre me encanta cualquier brownie que hago (y qué mala me pone que en muchos sitios te pongan un bizcocho al que nombran brownie en la carta, si no es un brownie, ¡¡¡¡¡no lo llames brownie!!!!!)., con este parece que he dado con la textura perfecta.


La próxima vez haré una ración un poco mucho más grande, que no quería hacer mucho y tener que comer brownie 2 meses (¡¡vaya, ahora que lo pienso pinta genial!), pero es que es un pecado comer tan poquito como lo que salió.

Y tal vez también sea más generosa con la capa de queso, aunque al taster le pareció la cantidad exacta. Yo apuesto por un mitad/mitad.
De ingrediente secreto, escondí en el queso un par de Oreos (no me quedaban más, que si no...) de esas bañadas con chocolate blanco, pero se pueden usar M&M's o cualquier chocolatina, y aunque no lo necesita, ¿¿a quién no le gustan este tipo de guarrerías delicatessen??

Pero mientras sigo enredando y haciendo experimentos, os dejo con este brownie, que es lo mínimo que se merece el viernes (el lunes habrá que hacer otro, que entonces seremos nosotros los que lo mereceremos!!).

Brownies con queso
Ingredientes (para 6 piezas pequeñas):
Para la parte de queso...
- 60 gramos de queso cremoso
- 5 gramos de huevo (se lo quito al huevo del brownie)
- 5 gramos de azúcar
- 2 Oreo troceadas (y además de las bañadas en chocolate blanco, ¡¡con consistencia!!)
Para el brownie...
- 75 gramos de chocolate negro (vale, seguramente puse 80)
- 30 gramos de mantequilla
- 1 huevo
- 30 gramos de azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de Amaretto (porque sí!)
- 15-20 gramos de harina (esto es como el parchís, en cada casa se juega de un modo, a mí los brownies, con cuanta menos harina posible)
- 5 gramos de cacao en polvo (yo uso Hershey's)

Preparación:
Primero hacemos la parte de queso...
1) En un bol pequeño, con unas varillas, mezclamos el queso, la harina, el azúcar y el huevo. Como puse poquita parte de queso, lo que hice fue pellizar con una cucharita el huevo del brownie, y pillarle 5 gramitos, de clara y yema. También se puede hacer sin huevo, o poner más.
2) Troceamos las Oreo (vale, esta parte es totalmente prescindible, pero quería darme el capricho, ¡¡y hasta las usé bañadas, un regalo para la línea!!) y las repartimos en el bol.
Reservamos mientras hacemos el brownie :)
Y nos ponemos con el brownie...
1) En un bol derretimos el chocolate con la mantequilla y los mezclamos bien. Esto no nos lo comemos a cucharadas, ¡será parte importante del brownie!
2) En otro bol batimos el huevo con el azúcar, la sal y el amaretto (aquí iría genial también Cointreau, o simplemente un poco de vainilla).
3) Echamos la mezcla del chocolate sobre la del huevo y mezclamos bien. Bastará con una cuchara de madera o una espátula.
Y ahora sí que sí, podemos apurar (vamos a decirlo finamente, apurar...) el chocolate que haya quedado pegado en los bordes del bol (qué sacrificio, ¡¡fíjate tú!!).
4) Añadimos la harina y el cacao amargo en polvo, lo mezclamos bien (si vemos que hace falta más harina, pues ponemos más, eso ya depende de nuestros gustos...).
5) Horneamos a 180º durante 30 minutos. Yo, para que la parte de arriba no se ponga fea (o peor, ¡¡se llegue a quemar!!), lo voy vigilando, y cuando lleva algo más de 20 minutos, suelo cubrir con papel de aluminio.

Y lo dejamos enfriar, aunque parezca que recién salido del horno y abrasando vaya estar sensacional, porque nuestra lengua no va a pensar lo mismo durante los dos siguientes días (anda que no me ha pasado veces, y es que ¡son 2 días por un momentito de felicidad!).

Y sí, vale, ya sé que el helado de vainilla y el sirope de chocolate son sus más mejores amigos. Pero a mí también me gusta mezclarlo con helado de pistacho, o de chocolate blanco, o de frutos del bosque!! En este caso lo tomamos con helado de cereza (hecho en casa, ¡¡por supuesto!!), y estaba inmejorable (sí, eso también lo digo siempre, ¡¡y siempre es mentira y verdad a partes iguales!!).

jueves, 10 de noviembre de 2011

Tarta de queso de cabra con lima y coco

Me encantan las tartas de queso. Y me da igual que estén hechas con Mascarpone, Quark, Cottage, Philadelphia, o cualquier otro queso de crema. Incluso me encantó una que probé con queso manchego y no sé qué más en Chinchón, en La casa del pregonero.

En resumen, que llevaba tiempo rondando en mi cabeza lo de hacer una tarta de queso atrevida (tengo pendiente también hacer una salada, a modo entrante). Había visto muchas ideas en Internet con quesos fuertes o aparentemente salados para un postre, ¡¡pero había que probar!!



Así que el otro día me animé con una tarta de queso de cabra, que preparé con una base de galletas de arándanos (me parecía que era lo que mejor le iba), y en la que incluí lima y coco. Para cubrir usé mermelada de frutas del bosque, que junto a la miel (si os gusta más) me parecían las coberturas más ideales para esta tarta.
Salió buenísima, aunque si preferís algo más suave o delicado, podéis probar a usar quesos cremosos (tipo Philadelphia) mezclados con ese un poquito más fuerte, hasta dar con vuestra proporción ideal ;)

Tarta de queso de cabra
Ingredientes (para un molde de 13 cm de diámetro):
Para la base...
- 60 gramos de galletas de avena con arándanos (eran Royal Dansk, pero con Yayitas de miel tiene que quedar genial también!)
- 25 gramos de margarina
Para la tarta...
- 125 gramos de queso de cabra, a temperatura ambiente
- 1 huevo, a temperatura ambiente
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- 2 cucharadas de coco rallado
- 1 cucharadita de ralladura de lima
- Zumo de media lima
Para decorar...
- Mermelada de frutos del bosque
- Un puñadito de frutas del bosque

Preparación:
Preparamos la base...
1) Trituramos las galletas en la picadora.
2) Añadimos la mantequilla y seguimos con la picadora, hasta que se forme una bola de pasta.
3) Extendemos sobre el molde y reservamos en la nevera.
Preparamos la tarta...
1) En un bol mezclamos el huevo con el azúcar y el coco rallado, hasta que esté bien homogéneo.
2) Añadimos la ralladura y el zumo e integramos bien.
3) Agregamos el queso de cabra, mejor sin la corteza, y en trozos pequeños, ablandados.
Batimos a velocidad media, hasta que esté bien integrado todo y tengamos una mezcla homogénea.
4) Echamos sobre la base que preparamos previamente y horneamos a 180º durante 30 minutos.
Decoramos...
Cuando la tarta haya enfriado, tanto a temperatura ambiente dentro del molde, como fuera de él en la nevera, echamos nuestra mermelada (la de frutos del bosque queda genial con este queso, aunque también le va la miel, pero igual es un poco más fuerte), y ponemos unos frutitos de adorno.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Bizcocho de manzana y pasas (o cuando una orgullosa manzana vence a un super brownie!!)

El otro día iba a hacer un brownie. Un brownie de esos que llevan una parte de tarta de queso. Un brownie incluso con sus M&M's tal vez...

Luego vi una manzana en la nevera, y pensé: "Te quedan pocos días, ¿cuánto tiempo llevas tú aquí sola?". Y es que a veces me disperso.

Y en lugar de comerme la manzana y hacer mi brownie, me comí media manzana y usé la otra media. No para hacer un brownie, claro, sino para hacer un rico bizcocho de manzana y pasas.
Me quedé sin brownie (con lo que molaba la cerdada esa con queso y M&M's, que en mi mente iba acompañada de unas Oreo rotas!!).


Pero a cambio os dejo esta receta de un bizcochito de manzana delicioso!! Ideal para estas fechas!! Y no digamos para la línea, ¡¡ni comparación con el brownie que habitaba en mi mente!! Eso sí, para paliar un poco el mono de brownie lo horneé como si de un brownie se tratara, y lo corté como si fuera un brownie.
Y es que, ¿hay mayor improvisación que convertir un super brownie en un bizcocho de manzana?

Bizcocho de manzana y pasas
Ingredientes (para 9 brownies piezas):
- 100 gramos de harina
- 50 gramos de harina integral
- 1 cucharadita de Royal
- 1 cucharadita de canela
- 1/8 de cucharadita de nuez moscada
- 1 pizca de sal
- 40 gramos de azúcar moreno
- 1 huevo
- 60 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
- 1/2 cucharadita de vainilla
- 1/2 manzana (una, si sois capaces de no comeros la otra media pensando en hacer un brownie troceada
- Un puñado de pasas (¡¡con generosidad!!)

Preparación:
Esto es en lo que más se parece a un brownie, simple, simple...
1) En un bol mezclamos las harinas, Royal, canela, nuez moscada y sal.
2) En otro bol batismo bien el azúcar con el huevo y la vainilla. Añadimos la mantequilla y batimos bien.
3) Agregamos la mezcla de la harina a la de mantequilla y mezclamso hasta tenerlo bien homogéneo.
4) Añadimos la manzana y las pasas y mezclamos (la masa no es muy líquida!).
5) Horneamos en un molde cuadrado engrasado a 180º durante unos 30 minutos.
Y ya está, solo hay que cortarlo para convertirlo en un intento de brownie.
¡¡Y está tan rico!! ¡¡Con esos tropezones!! ¡¡Con su azuquitar moreno!! Se me ocurrió después que podía haber puesto un poco de miel!! Pero al improvisar no da tiempo a tanto!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Macarons estavezcasiquesí con su merecido relleno rosa de queso y chocolate blanco

¡¡Ya casi se ve que quieren ser macarons sin que tenga que especificarlo yo!!
Esto ya es otra cosa... Esto mejora... Venga, que pasito a pasito, al final te salen bien.
Me lo digo, me lo repito, me convenzo, ¡¡y hasta me lo creo!!

Sigo con lo de los macarons. Y oye, no son ni mucho menos perfectos, no son especialmente bonitos, pero esta vez, en mi tercer intento, y sin que signifique que a la tercera va a la vencida, he decidido suprimir la coletilla Desastres en la cocina de estos macarons.

Porque esta vez ya es como que le he pillado el truquillo y sé qué es exactamente lo que me falla, porque esta vez sé que puedo seguir dando pasitos hasta lograr algo decente, y porque esta vez hasta les he hecho un relleno, ¡¡su propio relleno!! ¡¡Solo para ellos!! Nada de: "Os pongo un poco de mermelada porque algo habrá que hacer con vosotros, pobrecitos míos que me han salido unos macarons feos y bobos".
¡No! "Venga, vamos a haceros un relleno de lo que más nos apetezca, porque os lo merecéis, porque lo habéis intentado y casi os sale. ¡¡Os habéis esforzado un montón!!".
Alguno me ha salido rematadamente feo, alguno casi bonito, pero en general, me doy con un canto en los dientes con el resultado, así que esta vez hasta publico la receta, aunque sigo usando la de mi super maestra Isabel, de Aliter Dulcia, que creo que es la que, con su ayuda y paciencia, ha conseguido que vaya corrigiéndome poco a poco, que sepa cuáles son los mayores problemas, y aunque hoy haya decidido escribir la receta, os sigo remitiendo a las suyas ;)

Macarons estavezcasi con su merecido relleno de queso y chocolate blanco
Ingredientes:
Para el intento de macarons...
- 60 gramos de azúcar glass
- 40 gramos de almendra molida
- 1 clara (envejecida)
- 10 gramos de azúcar
Para el relleno...
- 8-12 onzas de chocolate blanco (usé un Milka normal y corriente)
- 2 cucharadas de Philadelphia
- 1 pizquita de colorante rosa

Preparación:
Envejecemos la clara...
Aunque he leído de mucha gente y muchos blogs a los que les salen los macarons sin envejecer la clara, yo siempre prefiero hacerlo así, no se pierde nada, y parece que pisas sobre seguro.
Lo que hacemos es, un par de días antes, separar perfectamente la clara de la yema, y dejarla durante toda la noche reposando (la he dejado tapada y sin tapar, no sé qué es mejor).
Al día siguiente ya sí la tapamos con papel aluminio u otro plato y dejamos en la nevera un par de días.
Preparamos los macarons...
- Ahora, para montar la clara, hay que tenerla a temperatura ambiente, así que un buen rato antes sacamos la clara, la pasamos al recipiente donde vayamos a trabajarla, ¡y esperamos!
- Además, debemos tener bien pesados y preparados de antemano todos los ingredientes, que la clara montada no tiene paciencia (somos nosotros los que nos tenemos que armar de ella para esta receta).
- También uso unas plantillas para hacer los círculos, los calco en papel de horner, y luego doy la vuelta, porque el dibujo se sigue transparentando, sin tocar los macarons. Aunque ya veis que a mí no me sirve de nada, esto se hace, en principio, para hacer nos círculos perfectos. Uso una plantilla de Pure Gourmandise, que tiene para varios tamaños.
Y ahora sí...
1) Lo primero es tamizar bien la almendra molida con el azúcar glass. Yo esta vez lo hice dos veces, pero recomiendo, como en otras ocasiones, hacerlo tres veces. Con paciencia, hay que sacarla de donde sea, eso sí...
2) Una vez lo tenemos nos ponemos con la clara. La montamos, en mi caso a mano, en un rato que parecerá interminable, nos sorprenderemos al ver que realmente se monta, evitamos dar saltitos de alegría, que hay que estar a lo que estamos, pero nos podemos permitir dar unos grititos (yo todavía lo hago cuando veo que he conseguido montar una clara yo solita, menos mal que no me ve nadie).
La clara estará bien montada, damos la vuelta al recipiente y no se mueve, movemos el bol con mala leche, y ahí se queda, tan tranquila, parece que no nos desafía (¡aunque ya se sabe que nunca hay que fiarse de una clara de huevo!).
Aquí es cuando añadimos el azúcar normal, que hay gente que añade al principio, al final... En todo caso yo la añado sin dejar de batir, y cuando la clara ya está casi montada.
3) Cogemos un par de cucharadas de la mezcla harina/almendra e incorporamos con una espátula.
4) Ahora es el turno de, poco a poco, ir incorporando el resto, con una espátula, con movimientos muy suaves, intentando no darle muchas vueltas. Y cuando está integrado, lo dejamos.
He visto que hay gente que pasa la clara a la almendra, y yo no me he atrevido nunca, no sé qué tal irá. Me da miedo arriesgarme, ahora que voy por el buen camino...
5) Cuando lo tenemos, rellenamos una manga, con una boquilla ancha, y vamos formando los circulitos (sí, lo mío no se puede llamar así, pero vosotros haced círculos).
Luego cogemos nuestra bandeja, y con un pelín de mala leche (¡¡he dicho un pelín!!) damos unos golpes sobre la encimera.
6) Los dejamos secando. Normalmente, en algo menos de una horita ya están sequitos sequitos (pasaremos el dedo y cualquiera diría que ya los hemos cocinado).
7) Horneamos a 150º (en mi caso tengo que ponerlo a 140º, pero en todas las recetas veo como referencia esos 150º) durante 12-15 minutos. En este rato tienen que formar el pie, pero no quemarse, así que el tiempo ya es cosa nuestra también.
También he visto gente que precalienta el horno a 180º, y cuando los va a meter baja a 150º. No sé si realmente ayuda, yo creo que lo importante es, básicamente, que nos aseguremos de no meter la bandeja al horno hasta que no haya tomado la temperatura.
8) Sacamos la bandeja del horno, y en un último esfuerzo de paciencia, dejamos enfriar antes de retirar del papel y poner a enfriar en una rejilla.
9) Cuando han enfriado los rellenamos, y los dejamos un día en la nevera antes de catarlos. Esta vez eran tan casi macarons que respetamos el tiempo, y estaban bien ricos.
Mis felizmente imperfectos macarons ¡¡se merecían el rosa!!
La receta de mi relleno...
Este relleno lo hice un poco a ojo, pero estaba buenísimo.
1) Derretimos el chocolate blanco.
2) Añadimos poco a poco Philadelphia y mezclamos bien. La cantidad de queso que pongo es orientativa, porque simplemente añadí hasta dar con la textura/sabor ideales.
3) Mojamos la puntita de un palillo en el colorante (usé Wilton en gel) y mojamos en la crema. Lo integramos bien.
¡¡Y a rellenar los casi macarons!!