jueves, 29 de marzo de 2012

¿Un año o un cuarto de siglo? - Tarta de cumpleaños apoteósica


Hoy cumplo un año, y mi blog un cuarto de siglo.

O tal vez sea al revés...

Sí, vale, la que cumple el cuarto de siglo (!!!) soy yo (ayer era joven, ¡¡y hoy tengo un cuarto de siglo!!), y mi blog cumplió ayer un añito.

Precisamente, una de las primeras recetas que publiqué fue mi tarta de cupleaños de 2011, de queso, con chocolate, con unas fotos exquisitas (!!).


Este año, nos teníamos que poner de acuerdo, la enredadera alocada y joven, y mi yo cuartosiglero para elegir una tarta.
- ¡¡Queso!!
- ¡¡Chocolate!!
- ¡¡Yogur!!
- ¡¡Pretzels!!
- ¡¡No seas estrafalaria!!
- No seas clásica, ¡¡el yogur es de viejas!!


En fin, para no pelearnos, y porque no íbamos a hacer dos tartas en dos días, llegamos a un acuerdo, una de esas tartas infantiloides y un tanto estrambóticas, pero que tienen que estar deliciosas. Pero como no nos gustan las cosas fáciles, no fue tan sencillo como elegir una receta, y combinamos dos. En Purple foodie había una tarta estupenda con base de galletas, brownie, tarta de queso, capa de chocolate blanco y cobertura de frambuesa, y en Raspberri cupcakes la tentación tenía base de pretzels, tarta de queso, mousse de chocolate y M&M's.


Entre una y otra, como podía decidirme, como quería hacer las dos, como cada una tenía lo suyo, y como no podía hacer los ocho pisos (porque no tenía molde, que si no...), hice la base de pretzels, un primer piso de brownie, el segundo de tarta de queso, y para colocar mis M&M's puse una fina cobertura de melts de yogur.

Os dejo mi receta, aunque esta vez, os invito yo a un cachito, podéis celebrar el cumpleaños que queráis. Incluso los dos, si os apetece!! El brownie es de Baked, el fabuloso libro de Matt Lewis y Renato Polifatio, así que es recomendable hasta por separado, y la parte de queso no la había probado nunca, pero es muy ligera y cremosa. Todo lleva un toquecito de Frangelico, ¡¡queda genial!!

Tarta apoteósica de cumpleaños
Tarta con base de pretzels, rellenos de brownie y queso al frangelico y cobertura de yogur)
Ingredientes (para un molde de 18 cm de diámetro, si lo tenéis de 20 cm mejor):
Para la base...
- 150 gramos de pretzels picados
- 1 cucharada de azúcar blanco (o más al gusto)
- 90 gramos de mantequilla
Para el brownie...
- 80 gramos de harina
- 1 cucharada de cacao en polvo
- 155 gramos de chocolate de postres (usé Lindt 70%)
- 110 gramos de mantequilla
- 150 gramos de azúcar (200 en la original, excesivo para mi gusto)
- 2 huevos
- 15 ml (1 cucharada) de Frangelico (u otro licor, extracto, aroma...)
Para la tarta de queso...
- 225 gramos de Philadelphia (temperatura ambiente)
- 70 gramos de azúcar
- 1 huevo (temperatura ambiente)
- 80 gramos de nata ligera (vale para montar, yo pondría nata agria, pero no tenía)
- 20 ml (1 cucharada y 1 cucharadita) de Frangelico (u otro licor, extracto o aroma)
Cobertura...
- Un puñadito de Simply Melt de yogur, derretidos
- Un puñadito de M&M's, para cubrir toda la tarta o hacer cualquier otro dibujo/adorno


Preparación:
Mi molde más grande es de 18 cm, así que, antes de usarlo, lo forré con papel de hornear, para hacerlo más alto, pues iba a tener bastantes capas.
Si vuestro molde es de 20 cm de diámetro, bastará con engrasarlo, pues las recetas originales que usé, utilizan estas medidas de molde.
Para la base...

1) En la picadora trituramos los pretzels con el azúcar.
2) Añadimos la mantequilla en cachitos y seguimos picando, hasta que vemos que se forma una bola/pasta.
3) Extendemos por la base de nuestro molde y refrigeramos.
También podemos hornear durante unos 10 minutos a 180º y luego refrigerar.
Para el brownie...
Para mezclar esto nos vale una cuchara de madera o espátula, sin más, queremos mezclar bien, pero no batir ni trabajar mucho.
1) En un bol, mezclamos la harina con el cacao en polvo, tamizados.
2) En otro bol, derretimos la mantequilla y el chocolate en el micro, hasta que esté todo bien fundido y mezclado.
3) Añadimos el azúcar a la mezcla de chocolate y mantequilla y mezclamos bien, con una cuchara de madera o espátula será suficiente.
4) Agregamos los huevos, de uno en uno, y mezclamos, hasta que esté bien incorporado y homogéneo, sin pasarnos.
5) Echamos el Frangelico e integramos.
6) Agregamos la mezcla de harina y cacao y mezclamos bien. Con vueltas suaves y una cuchara de madera, hasta que esté homogéneo y sin grumos.
7) Horneamos a 170º durante 10-12 minutos. Yo lo dejé solo 10 minutos, basta con que la superficie forme una capita crujiente, formada, pues hay que tener en cuenta que luego va a volver al horno.
Dejamos enfriar 15-30 minutos, antes de poner la mezcla de la tarta de queso y seguir horneando.
Para la tarta de queso...
Para esto sí que usé un robo con varillas, pero tampoco queremos pasarnos incorporando aire, especialmente al agregar los huevos.

1) Batimos el queso con el azúcar durante un par de minutos.
2) Añadimos el huevo y mezclamos, sin pasarnos, a velocidad baja, lo justo para que se incorpore bien.
3) Agregamos la nata y el Frangelico y mezclamos bien.
4) Echamos nuestra masa sobre el brownie y horneamos a 160º durante 40-45 minutos. La original pide menos tiempo (creo que decía media hora), pero yo necesité este tiempo.
Se puede hacer al baño maría, pero en este caso, como lo iba a cubrir con los melts, y como estaba hecho el brownie, preferí no hacerlo.
Dejamos enfriar en la nevera durante 8-24 horas.
Cobertura...
Podemos desmoldar y poner la cobertura, o bien poner la cobertura antes de desmoldar la tarta.
1) Derretimos las pepitas de yogur, o bien, si preferimos, chocolate negro, blanco, mantequilla de cacahuete, caramelo, calentamos mermelada, o bien no ponemos ninguna cobertura, ¡claro!
2) Extendemos por la base y colocamos los M&M's.
Dejamos enfriar, ¡desmoldamos y servimos!


¿¿Os gusta o es inquietante y terrorífico??

martes, 27 de marzo de 2012

Versionando a Albahaca y canela en modo rústico/mutante - Panecillos de calabaza y vainilla


No he podido evitarlo, cuando vi los panecillos de calabaza y vainilla de Akane, de Albahaca y canela, sabía que tenía que probarlos.

Me han quedado mutantes total (la trenza al menos no me quedó fea, pero prefiero la textura del bollito), pero están deliciosos. Me he convertido en una adicta de este pan de textura perfecta, color irresistible, y un sabor estupendo, en el que el sabor a calabaza es muy sutil, así que no empalaga, ni hay peligro que de que no nos guste o nos parezca excesivo.


Se puede tomar con un montón de cosas, y con todas es un acompañamiento perfecto, así que me he quedado hasta corta de pan. Adicta total, soy lo peor...
Hace una merienda o cena ligera estupenda con jamón york y queso, o con un queso con nueces; lo podemos tomar también con chocolate blanco, con sirope de arce y unas nuececitas tostadas, a modo de postre/desayuno; y si lo tostáis antes de rellenar, o lo cortáis en rebanaditas y ponéis un poquito en la tostadora, estará delicioso con cualquier cosita.


Os dejo el enlace a la receta original de Akane, la chica de los panes y los dulces infalibles, y os copio lo que hice (aunque lo único que cambié es que usé la mitad de ingredientes y di mi acabado rústico/mutante).
Un plagio en toda regla (y me da igual que ella no inventase este pan, si me pongo groupie, puedo ser de lo más hooligan :P


Pan de calabaza y vainilla
Ingredientes (para unos 350 gramos de pan):
- 170 gramos de harina de fuerza
- 2.5 gramos de levadura seca de panadería
- 100 gramos de puré de calabaza
- 15 gramos de mantequilla, derretida
- 40 ml de leche templada
- 1 chorrito corto de vainilla
- 30 gramos de azúcar
- Una pizca de sal
Para pintar...
- Yema de huevo batida (se puede echar un poquito de agua en ella)
Al salir del horno...
- Mermelada de melocotón (usé un envase individual entero)


Preparación:
1) Mezclamos la levadura con la harina en un bol.
2) En otro bol mezclamos el puré, la mantequilla, la leche, la vainilla, el azúcar y la sal.
Esto lo hice simplemente con una cuchara de madera.
3) Agregamos la harina con la levadura y mezclamos (sigue valiendo la cuchara) hasta tener una masa homogénea que ya podamos amasar.
4) Amasamos durante unos 10 minutos, si lo hacemos con el robot, hasta tener una masa lista y elástica.
Es una masa muy fácil de trabajar, así que sabremos rápidamente cuando está, porque queda perfecta.
5) Hacemos una bola con la masa, engrasamos un bol, ponemos en él nuestra masa y tapamos con film transparente (también engrasado, para que no se nos pegue el pan).
Dejamos reposar durante 2 horas.
6) Deshinchamos nuestra bola, amasamos ligeramente y divididimos en porciones del mismo tamaño.
En mi caso, con estas cantidades, y por temas de espacio en mi fuente, hice 6 bollitos de unos 40 gramos, y una trenza de 90 gramos (con tres churritos de 30 gramos).
7) Damos forma a nuestro pan, en trenzas, en bolitas, o lo que sea. Estas bolitas se colocan separadas por unos 5 mm, pero yo no tenía espacio, y como buena amante del acabado rústico, decidí hacer pan mutante, que a la calabaza, y para Halloween, no le va nada mal.
8) Pintamos con la yema batida (yo le suelo echar un pelín de agua), cubrimos con film transparente de nuevo y dejamos otra vez levando, durante unos 45-60 minutos. Yo en esos 45 minutos ya lo tenía.
9) Precalentamos el horno a 200º.
Volvemos a pintar con el huevo los panes, y al meterlos al horno, bajamos su temperatura a 180º. La trenza me llevó 15 minutos y los panes 25.
Si vemos que el pan ya está dorado, lo tapamos inmediatamente con papel de aluminio. Y digo inmediatamente porque mi trencita tenía un color precioso, y en dos minutos que le di de margen cogió este color, que aunque no es quemado, tampoco es bonito.
10) Al final del tiempo de horneado, calentamos la mermelada, hasta que esté líquida, y en cuanto sacamos del horno nuestro pan, lo pincelamos con ello.
En la trenza no lo hice, para probar de las dos maneras, y me arrepiento, pues con la mermelada está genial. Es algo que había visto a veces, y nunca había probado, pensé que quedaría pegajosillo, pero queda genial.


Y mientras enfriamos en una rejilla podemos elegir con qué degustarlo... Con tanta versatilidad, no será una elección fácil.

viernes, 23 de marzo de 2012

¡Qué pesada me pongo con las fotos cuando hago tarta de queso! - Hoy, con mango y chocolate blanco


La mermelada que os enseñé ayer no hubiera sido posible si no fuera por mi adicción/obsesión con las tartas de queso en todas sus variantes. Esta parece la semana del mango, pero es todo fruto de la casualidad... :P


Compré mango para hacer esta tarta de queso que encontré en Gourmet Baking, y que ha sido un éxito.
No pensé que le fuera a gustar a nadie más que a mí, ya que el mango es un sabor al que no estamos tan acostumbrados como al de otras frutas, pero les gustó mucho a todos, y esta vez he tenido muchos jueces, que he llevado algún trocito a casa de mis padres.
Incluso a mi madre (que nunca toma dulces ni postres), le gustó. Eso no sé si es bueno o malo.
También dijo que le gustaba más que la tarta de queso más mejor del mundo mundial (preparé una porque había sido el cumple de mi padre). Eso tampoco sé si es bueno o malo.


Pero sea como sea, améis o no el mango, esta tarta está buenísima, el sabor es muy suave (creo que incluso admite más mango), y la combinación es perefecta. Hice la base distinta dándole un toque de coco (la original ponía almendra picada + galletas, y yo preferí la combinación coco-mango, poniéndole coco rallado a mi crujiente de galletas), le di un saborcillo a ron; y reduje las cantidades para hacer una tarta más pequeña.


Os dejo mi receta, y el enlace original. ¡Espero que os guste!

Tarta de queso con mango y chocolate blanco
Ingredientes (para un molde de 15 cm de diámetro):
Para la base...
- 80 gramos de galletas
- 20 gramos de coco rallado o en polvo
- 10 gramos de azúcar (opcional) *
- 2 cucharadas (25-30 gramos) de mantequilla (en estas bases, prefiero echar este ingrediente a ojo, viendo la textura, según la galleta utilizada)
* Yo no le puse, tal vez pueda necesitar dependiendo del coco que uséis, mi recomendación es probarlo y ver si lo necesita.
Para la tarta...
- 225 gramos de queso de untar (temperatura ambiente)
- 30 gramos de azúcar
- Unas gotitas de extracto de ron (o ¼ de cucharadita de vainilla, u otro extracto o licor)
- 1 huevo (temperatura ambiente)
- 45 gramos de chocolate blanco (derretido)
- 75 gramos de puré de mango (dependiendo de vuestro amor por esta fruta, o de si queréis más o menos sabor, podéis variarlo, aunque yo menos no pondría)


Preparación:
Preparamos la base...
1) Triturar en la picadora las galletas con el coco (y el azúcar, si lo usamos).
2) Añadir la mantequilla y seguir triturando hasta que se forme una especie de bola/pasta.
Yo prefiero ir poco a poco con este ingrediente, porque cada galleta exige una cantidad distinta.
3) Extender sobre nuestro molde, y refrigerar.
Si queremos, podemos hornearlo a 180º durante 10-12 minutos, pero yo es algo que nunca lo hago.
Para la tarta...
Para hacer al baño maría, hay que forrar bien el molde. Yo siempre pongo una capa de papel aluminio, otra de film transparente, y una última de aluminio. Y todo bien hasta arriba, aunque el agua no cubra más de la mitad.
1) Batir el queso con el azúcar hasta que esté cremoso.
2) Añadir el huevo y el extracto/aroma/licor y mezclar bien.
3) Derretir el chocolate blanco, y sin parar la batidora, lo añadimos.
4) Agregar el puré de mango (lo podemos colar si queremos, yo no lo hice) y mezclar hasta tener una masa homogénea.
5) Ahora ya podemos poner la masa sobre la base y hornear al baño maría a 160º durante 50 minutos, o hasta que la parte de fuera esté firme pero el interior aún esté blando si le damos un meneo.
6) Dejar enfriar en una rejilla, y luego pasar al frigo, donde dejaremos tooooooda la noche antes de desmoldar.


Le va genial una cobertura de chocolate blanco, un coulis de mango, o algo con fresitas o frambuesas ;)
Yo aproveché que había hecho mi mermelada de mango y fresas, y también hice unas virutillas de chocolate blanco.

jueves, 22 de marzo de 2012

Mermelada de mango y fresas (con jengibre y whiskey)

Que nadie piense que desayuno como una reina, el taster se glotoneó todo esto, mi madre y yo solo mirábamos...
Os traigo una mermeladita muy rica.

Compré mango para hacer una tarta de queso, y con las sobras se me antojó hacer una mermelada. Pensé en lo bien que le quedarían las fresas. Vi que muchas recetas añadían jengibre. Y puse whiskey, porque me dio la gana.
El resultado ha sido genial, porque además es la primera vez que uso el azúcar gelificante que compré en Fass, y estoy tan encantada, que mientras encuentre este producto, creo que voy a comprar pocas mermeladas... Hay dos versiones, una que usa dos partes de fruta para una de azúcar, y la que lleva tres partes de fruta por cada una de azúcar. Supongo que, según la fruta, va mejor una u otra, pero por el momento la 3:1 es perfecta, tal vez la otra hubiera dado algo demasiado dulce.
En fin, el sabor es delicioso, el color es bien bonito, y la textura es ideal. Y dejo de echarme flores por hoy :)

Me salió un bote grande, que se ha quedado en mi casa, uno mediano, que ha ido a parar a casa del taster, y este mini tarro, que nos llevamos este finde a casa para usar en un desayuno de los de verdad ;) Os dejo la receta, y os recomiendo que probéis una mermelada con estas frutas. Yo la próxima vez variaré las proporciones, y pondré 2/3 de mango y el restante de fresas, en lugar de mitad y mitad.

Para el tema de esterilizar los tarros, hay un montón de enlaces y libros que lo explican, y yo lo tenía en El libro de cocina, pero me puse perezosa, y como más vale lo malo malísimo conocido que lo bueno por conocer, me fui a casa de Akane, que lo explica muy bien.

Mermelada de mango y fresas (con jengibre y whiskey)
Ingredientes (para unos 500 gramos de mermelada):
- 250 gramos de mango *
- 250 gramos de fresas *
- 15 ml (1 cucharada) de Whiskey (a mí me gusta bourbon) **
- 1/8 de cucharadita de jengibre molido (opcional, y cantidad al gusto)
- 170 gramos de azúcar gelificante (uso un preparado para mermelada que compro en un super alemán, es de DrOetker) ***
*Podemos ponerlo a partes iguales, o destacar unos de los sabores con 200+300, o incluso 150+350. El total es medio kilo de frutita
** También se puede poner otro licor, ron, o vainilla. O bien no poner nada de esto :P
*** Esta cantidad es aproximadamente 1/3 del paquete

Preparación:
1) Cortamos en trozos pequeños la fruta y la trituramos muy bien. O dependiendo de si queremos encontrarnos más o menos cachitos (si no queremos ninguno, volveremos a triturar luego).
2) Ponemos la fruta en un cazo, añadimos el whiskey, el jengibre, el azúcar gelificante y llevamos a ebullición a fuego bien alto, removiendo constantemente.
3) Cuando hierva, bajamos un poco el fuego y cocinamos durante 3 minutos más, sin dejar de remover.
4) Apartamos del fuego, metemos en tarros esterilizados y calentitos, los cerramos, y los ponemos bocabajo hasta que hagan vacío.
Cuando esté fresco, metemos en el frigo, ¡¡y listo!!
Hay quien lo conserva a temperatura ambiente, yo en estas fechas ya prefiero refrigerarlo ;)

Aquí con la tarta que hizo posible la mermelada :)

miércoles, 21 de marzo de 2012

Pechuga de pollo rellena de queso y albahaca


Hoy traigo una receta rápida, sencilla, rica, y con unas fotos más bastas que una cuchara de madera...

Con pechuga de pollo, esa parte que tanto le gusta al taster y que en tan contadas ocasiones me emociona a mí, que soy más dada a todo tipo de huesitos.
Pero, si enredas un poco, rebuscas por allí, descartas, y seleccionas, acabas dando con un montón de recetas donde la pechuga está rica, sabrosa, donde sus compañeros de horno son perfectos.
Esta es una de ellas, un relleno sensacional, y cocinada en el horno se queda jugosita.

La receta la saqué de Dishing the divine, solo que yo puse el queso que me dio la gana, y la cociné en el horno, en lugar de en la sartén.
Creo que lo del queso, fue un acierto.

Nuestra pechuga tenía un poquito de aroma a tomillo, no tenía palillos, y seguí una de las cosas que le he visto hacer al gran Jamie Oliver, cerrar la carne con ramitas de romero. En este caso, yo tenía a mano tomillo. ¡¿Para qué comprar palillos?!
Os dejo la receta.

El queso es un Wensleydale de mango y naranja, que está buenísimo. En los supermercados, me dedico a pasear por la zona de quesos, y si puedo, dejo que algo caiga en el carro, me encanta encontrar uno nuevo. Este es uno de esos que me encanta (igual que el stilton de mango y jengibre), y lo compro de vez en cuando.
En esta receta queda genial.

Pechuga rellena de queso y albahaca
Ingredientes (para 2-4 raciones):
- 1 pechuga entera de pollo
- 50 gramos de queso de untar, a temperatura ambiente
- 50 gramos de Wensleydale con mango y naranja
- Grana padano rallado (un taquito, al gusto)
- 2 cucharadas de albahaca fresca, picada
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 diente de ajo picado
- Sal
- Pimienta mignonette

Preparación:
1) En un bol mezclamos los tres quesos. Picamos la albahaca y la añadimos.
Dejamos unas cuántas horas a temperatura ambiente, para que se vaya ablandando todo.
2) Cortamos la pechuga, sacamos dos piezas de ella, las abrimos (solo un poquito, para meter el relleno).
3) Ponemos la mezcla de queso en el micro, unos 15 segundos, para que se ablande y poder mezclarlo con una cucharita.
4) Rellenamos las pechugas con la mezcla, reservando un par de cucharaditas para luego cubrir y gratinar.
5) Cerramos las pechugas por el lado que abrimos, con palillos (o al modo Jamie, con ramitas de tomillo).
Salpimentamos las pechugas.
6) Preparamos una fuente de horno, ponemos un poco de aceite. El resto del aceite lo untamos por la superficie de la pechuga.
7) Horneamos a 180º durante unos 10 minutos.
8) Cuando lleven este tiempo, sacamos del horno, ponemos el grill, untamos la parte del queso que reservamos por encima de la pechuga, y dejamos en el grill durante unos 5 minutos (vigilando bien que no se queme) en la bandeja más alta del horno.

¡¡Listo!! El relleno está genial, el pollo no queda nada seco, y la parte de arriba, algo gratinadita, queda estupenda.

viernes, 16 de marzo de 2012

Tarta de queso con plátano (Banoffee cheesecake)


Si fuese sábado, me llamase Isabel y tuviera un sensacional blog llamado Aliter Dulcia, podría venir hoy y decir que este es un postre inspirado en la concepción de la belleza de Picasso.

Incluso si mi estupendo blog se llamase Albahaca y Canela y llevase mil años en la web, podría tapizar mi tarta con arte, pues Akane es otra entendida.

Pero a mí no me iba a creer nadie, así que os cuento una de las mías...
Yo quería hacer un zig zag de dulce de leche y chocolate en esta tarta. Y llené de dulce de leche mi decopen. Pero pasó algo extraño y la líe al primer trazo. Lo raro es que había puesto la boquilla estrecha (la que no sé para qué sirve porque en la vida la he usado, ni la usaré), convencidísima de que era la normal.
Solución: Cubrimos toda la superficie (con lo brillante y bonita que estaba) de dulce de leche.

Hasta aquí podría haber disimulado, sin refugiarme en el arte, porque ahí no soy Isabel ni Liliana, y me habríais pillado.
Peeeero podría haber dicho que decidí cubrir entera la tarta porque al taster le encanta el dulce de leche.
Es una verdad como un templo que agradece que la tarta esté repletita de dulce de leche, y no haya solo unas finas tiritas.


Pero claro, entonces llega el chocolate, y ahí voy con todo mi pulso y toda mi paciencia. Y sale lo que sale. Bueno, podría hablar de la imperfección de la geometría en el arte (pfff, no sé si eso cuela...). Pero, ¿para qué?
Incluso pensé en poner rodajitas de plátano por encima para tapar un poco. ¿¿Qué más da?? La tarta estaba deliciosa, y la cobertura era genial, y ciertamente, creo que ya tengo a todo el mundo acostumbrado a mis finos y delicados acabados rústicos.

Vengo al blog, os cuento la verdad, como si fuera Nigella Lawson fingiendo/reconociendo (aún no sé si es naturalidad o estudiada naturalidad) mi imperfección, y me quedo tan ancha.

Esta tarta la hice siguiendo la receta de la Banoffee cheesecake del libro Kitchen de Nigella Lawson del que os hablé ayer. La base la hice a mi manera, el relleno lo modifiqué tan solo un poquito (eso sí, dividí los ingredientes), y su cobertura era caramelo (cubriendo toda la tarta, ¡¡¡fijaos si podría haberos engañado desde el principio!!!).
Yo preferí usar dulce de leche con un poco de nata, que le va genial al plátano, y al derretir el chocolate añadí un poquito de mantequilla de cacahuete, que son otras dos cosas que quise utilizar, porque también le van sensacional al plátano (¡¡y a la manzana, qué rico!!).

Os dejo la receta con mis variaciones (esta no está en su web, por el momento), sacada de Kitchen.

Cheesecake de plátano
Ingredientes (para un molde de 15 cm. de diámetro):
Para la base...
- 80 gramos de galletas de chocolate (usé ositos, quedaría genial con Oreo)
- 25 gramos de nueces (no se las pondría a las Oreo)
- 25-30 gramos de mantequilla o margarina (fría)
Para el relleno...
- 2 plátanos medianos (cuando más maduros, mejor)
- 20 ml (4 cucharaditas) de zumo de limón
- 140 gramos de ricotta (temperatura ambiente)
- 100 gramos de Philadelphia (temperatura ambiente)
- 2 huevos (siempre a temperatura ambiente :P )
- 50 gramos de azúcar moreno
Para decorar...
- Dulce de leche mezclado con un poquito de nata
- Chocolate de postres con un poquito de mantequilla de cacahuete

Preparación:
Hacemos la base...
1) En la picadora, trituramos las galletas con las nueces.
2) Añadimos la mantequilla o la margarina y seguimos triturando hasta formar una pasta.
3) Extendemos con ayuda de una espátula o de las manos sobre un molde engrasado.
4) Reservamos en la nevera.
Ahora podemos forrar el molde, a conciencia, para preparar la tarta al baño maría. Para evitar que entre nada de agua yo pongo una capa de film, y luego dos de papel de aluminio. Con menos parafernalia también vale, pero es que una vez me entró algo de agua en la base al ir a sacarla y me dio bastante rabia.
Preparamos el relleno...
Como hace poco me quedó bien una tarta que preparé así, y siguiendo alguna receta de Nigella, que usa picadora para hacer la tarta, lo hice todo ahí, más limpio, fácil y rápido, imposible, y no he notado que la textura quede peor.

-) Cuando vayamos a preparar el relleno, ponemos el horno a 170º, y metemos dentro una fuente con agua, para que se caliente bien. Esto es para preparar la tarta al baño maría, y que no se nos rompa por arriba. Es un paso opcional, pero yo lo suelo hacer.
¡Una estupidez en este caso, ya que al final tuve que taparla completamente!
1) En un bol machacamos con un tenedor los plátanos y añadimos el zumo de limón.
2) En la picadora batimos los dos quesos hasta que estén cremosos.
3) Añadimos los huevos y el azúcar y seguimos batiendo hasta que esté incorporado y tengamos una mezcla homogénea.
4) Agregamos el puré de plátanos con el zumo de limón y batimos hasta tener una mezcla bien homogénea, y sin grumos de los plátanos.
5) Vertemos la mezcla sobre nuestro molde bien forrado y abrigado (si no lo hemos hecho aún, ahora es el momento).
6) Ponemos el molde en el centro de la fuente con agua (ahora estará bien caliente), metemos de nuevo en el horno, que teníamos a 170º y cocinamos durante unos 45-50 minutos (para esta cantidad de ingredientes y tamaño de molde).
7) Sacamos del horno, quitamos de la fuente con agua, retiramos el abriguito del molde y dejamos enfriar (sin desmoldar) a temperatura ambiente hasta que esté totalmente fría.
Cuando esté, lo metemos en la nevera y lo dejamos, durante toda la noche (yo la dejo 24 horas si puedo). Pasado este tiempo podemos desmoldar y "adornar".
Decoramos o damos un toque rústico a nuestra tarta...
1) Mezclamos el dulce de leche con un poco de nata. Esto lo hacemos a ojo, es solo para que la consistencia sea más ligera. Con una manguita pastelera, biberón o lo que sea hacemos unas rayas. Yo, ya os digo, prefería mucho más extender con una espátula el dulce de leche por toda la tarta.
2) Derretimos unos 30 gramos de chocolate de postres con una cucharadita (aproximadamente) de mantequilla de cacahuete. Lo mismo, con el biberón o lo que sea hacemos unas rayitas.


Tenéis que intentar que os quede como a mí, pero tal vez no tengáis mi mano. Si os quedan rectas, no pasa nada, se la van a comer igual.
Para comerla, yo prefiero sacarla un ratito antes de ir a catarla, para que se atempere un poquito.

jueves, 15 de marzo de 2012

Libros de cocina - Kitchen, de Nigella Lawson

"Para mí, la cocina no es un sitio del que quiero escapar, sino al que escapar".
Nigella Lawson, en la introducción de Kitchen.


Nigella Lawson ejerce sobre mí un hechizo especial. La opinión sobre el libro que pongo a continuación intenta ser objetiva, pero no sé si lo es. Este se ha convertido en uno de mis libros favoritos de cocina, y tal vez mi entusiasmo no os empape por igual a vosotros.

Dicho esto, os contaré que normalmente, veo a un cocinero, y entonces, viéndole en acción, me convierto en una groupie. Así me pasa con Jamie Oliver, los hermanos Herbert, Lorraine Pascale o Gino D'Acampo.

Con Nigella Lawson es diferente, o es "al revés" incluso. Probé un par de recetas suyas por azar, sacándolas de otros blogs. Entonces empecé a indagar. Sus programas están bien, pero la Nigella de la tele no me dice mucho, no me transmite especialmente, y hasta me resulta un tanto artificial, aunque lo que prepare me gusta. Es decir, solo me hacen disfrutar sus recetas, ella no.

Aún así, gustándome tanto lo que cocinaba, caí en el How to be a domestic Goddess. Y entonces descubrí el curioso caso de mi amor por la cocina de Nigella. Si en la tele no me dice tanto, en sus libros sí que me transmite mucho más, y no puedo evitarlo, me encantan, no solo por las recetas, sino también por sus textos, por lo que nos cuenta, por su tono, por esa cercanía que me transmite en el libro y no tanto en la tele.
Tal vez esta naturalidad de los libros también esté cuidada y no deje de ser otro rasgo de artificialidad, pero, sea como sea, a mí me ha engañado completamente, y no puedo parar de recomendar sus libros.

De hecho, sus fotos tal vez no sean tan encantadoras como las de otros libros, sus recetas no sean tan delicadas y sencillas, pero todo el conjunto: fotos, textos y recetas, hacen que me supere con creces lo que veo de ella en la televisión.
Me gusta cuando te cuenta que en el pastel de la foto hay tal error, pero que es que el día que lo preparó para el libro lo cortó mal y que mira tú qué bien lo tapa el merengue. ¡¡No voy a pensar si está estudiado!! Me encanta, ¡¡porque a mí también me pasa!! ¡¡Siempre!!

Y aunque no tengo su aclamado Nigella Express, este libro Kitchen. Recipes from the heart of the home me parece que no puede sino ser uno de sus mejores títulos. Y si no, ¡¡es que necesito los demás!!
Pero por el momento, os hablo de este, que me gusta mucho más que el otro que tengo de ella How to be. Si bien hay que destacar que son completamente distintos, tanto en presentación, como en fecha de publicación (y eso se nota), e incluso en contenido, ya que aquel en que nos enseñaba a sentirnos como diosas domésticas era más bien de dulces, y este tiene de todo, es muy variado, es precisamente su título, es la cocina, una cocina, nuestra cocina.


Con Nigella Lawson, ya se sabe, nos vamos a encontrar con recetas de esas de las de "hoy vamos a comer comer, de verdad, de engullir". Hay pocas ligerezas y sutilidades en sus platos (que siempre se pueden tomar con moderación, claro), pero eso sí, variedad nos vamos a encontrar un montón, y son cosas fáciles de preparar, con un tono cercano, unas explicaciones muy sencillitas (que yo agradezco), y además acompañadas en este libro de tres cosas muy importantes: consejos para preparar sus recetas con antelación, pautas para congelar, e ideas para utilizar las sobras. Esto lo ha incluido en cada receta, y me parece un punto muy interesante y útil.

En cuanto a la presentación del libro, nada que objetar. Recetas tituladas en letras rojas, ingredientes resaltados en negrita, preparación de la receta con los pasos bien separaditos (para los que nos gusta meternos en la cocina con el libro), y al final, y en letrita más pequeña, lo que ya he comentado, consejos para preparar con antelación o congelar posteriormente, y si corresponde, ideas y recetas para utilizar las sobras.

Las fotografías me gustan, aunque no será un determinante a la hora de comprar un libro de Nigella Lawson. Están cuidadas, y cada receta trae la suya (incluso algunas de las preparadas con sobras), pero creo que Nigella te gusta por el contenido, más que por la presentación. Pero eso me gusta, son fotos de esas que ves y dices: "Esto lo puedo hacer yo". No te entra miedo, no piensas que la comparación va a ser odiosa. Aunque hay alguna foto de Nigella en la cocina, esto no nos va a dejar sin ninguna foto de sus platos, así que en ese sentido, tampoco se ha abusado de su imagen :)


Y el contenido, ya digo, recetas muy variadas, dulces y salados, preparaciones que no llevan nada de tiempo (de hecho hay un índice express que recoge las recetas que llevan menos de media hora). Creo que es ahí donde se muestra muy cercana, donde lo que transmite es lo que somos muchos de los que compramos estos libros. Queremos cocinar y nos gusta cocinar, y por eso precisamente no queremos ser esclavos de la cocina. Si nos da la gana, nos tiraremos la tarde, pero también habrá días en los que nos apetecerá hacer una cena genial sin pasar la tarde encerrados. Nigella transmite eso, como si ella fuera también así (y sí, me da igual si es artificial o natural, en los libros yo lo veo hasta natural :P).

La estructura y los bloques, como ya he visto en sus otros libros, es original. Y a mí, que soy muy ordenadita, de categorizarlo todo, de índice por: Aperitivos, Entrantes, Principales, Guarniciones, Salsas, Postres, Bebidas, me chiflan los capítulos y subcapítulos de los libros de la Lawson (incluida su larguíiiiiisima introducción a cada uno de ellos). Ella dice que su división es más "autobiográfica que dictatorial".
Tras las primeras páginas que siempre suelen traer estos libros, con una introducción, material indispensable para la autora, compras fallidas (sí, esto lo ha incluido) y unos cuantos truquitos, nos metemos en el lío.
El libro tiene dos partes. La primera se titula Dilemas en/de la cocina, y la segunda lleva como título Comida casera/tradicional (nunca sé muy bien cómo traducir este término de comfort food). Ambas partes llevan sus subdivisiones, también geniales. Me cuesta elegir bloques, pero reconozco que, igual que Nigella, siento pasión por la carne con hueso, y ahí, su Bone collection ha sido de mis partes favoritas, así como la parte de picoteo y sus ideas para acabar el día (en What's for tea). Menos me ha llamado la atención el apartado dedicado a las recetas de pollo y el capítulo de las improvisación en la cocina que recoge en Off the cuff.
Pero en resumen es un libro que recomendaría a cualquiera (o eso creo). Su valor, para mí, está más en las recetas saladas, pero también hay unos dulces irresistibles. Es todo fácil de hacer, aunque no sean platos sencillos y simples, porque a Nigella le gusta poner y poner y poner. Hay platos que se preparan en un pis-pas y otros que llevan su ratito de horneado. Hay recetas de su familia, de conocidos, de chefs, versiones de restaurantes, preparaciones internacionales...
Vamos, que hay de todo, y es esa variedad lo que más aprecio de este libro, que me sirve para cualquier cosa, que es de esos que te llevarías a una isla desierta (!!).
Y si además os gustan esos libros donde el autor nos cuenta e introduce su receta antes de presentárnosla, ¡¡este es vuestro libro!! Porque Nigella a veces hasta se enrolla.

Como estoy haciendo yo hoy ;)

Kitchen. Recipes from the heart of the home - Nigella Lawson
Editorial: Chatto & Windus
Fecha de publicación: 2010
Páginas: 490
Fotografías: Lis Parsons
ISBN: 9780701184605

sábado, 10 de marzo de 2012

Mi más mejor favorita New York Cheesecake

Dicen que una foto vale más que mil palabras. No hay foto para enseñar la tarta de queso más perfecta del mundo. Así que voy a poner mil fotos.

Tampoco hay palabras que describan la tarta de queso más rica del mundo. Así que voy a rajar igualmente, como siempre.

Porque me encantan las tartas de queso; y puedo ser una patas para cualquier cosa, pero no para las tartas de queso...
Tal vez es que tengo buenas recetas. Quizás es que son demasiado fáciles. ¿O puede que a mí me guste cualquier tarta de queso?


Dentro de mi amor por este postre, me gusta probar las distintas variedades, que si con fruta, que si con chocolate, que si con aquel queso, que si con...
Pero una nunca le dice que no a una clásica tarta de queso, tipo New York Cheesecake. Y aquí he encontrado mi tarta favorita, la tarta por excelencia, la mejor que he probado nunca. Ha sustuido a mi ex favorita tarta básica de queso, una que saqué del blog de Menorcana, y que está buenísima.

Sea como sea, a diario me encuentro con la mejor tarta de queso del mundo, todas tienen pinta de serlo, yo me lo creo, las pruebo, y creo que nunca he hecho una que no me gustase demasiado. Y-madre-mía-qué-problema-tiene-esta-chica-con-las-tartas-de-queso.


¡¡Pero se acabó la infidelidad y promiscuidad!!

La receta de Niner, de We choose organic, que también prometía ser la más mejor, es definitivamente mi nueva más favorita. Tan favorita, que dudo que me atreva a probar otras recetas de NY Cheesecake.

¡¡Creo que he sentado la cabeza!!

Esto sienta la cabeza y vuelve loco a partes iguales a cualquiera
Esto va un poco por gustos, y supongo que, simplemente, Niner y yo tenemos el mismo criterio a la hora de adorar una tarta de queso. Pero sea como sea, he dado con las proporciones perfectas, la textura ideal y el mejor sabor con su receta.
¡¡Es que es demasiado!!

Con los cake pops de Niner no puedo, pero su tarta sí soy capaz de imitarla.

Como siempre, hice algún cambio. En este caso, dividí los ingredientes, para usar un molde de 15 centímetros de diámetro; las galletas que usé para la base son unas de chocolate, naranja y soja de Elgorriaga, cuya variedad galletil me tiene viciadísima; y sustituí la vainilla por extracto de almendra amarga, que el taster confundió con Disaronno, así que no hay que complicarse tanto. También vale un poquito de zumo de limón, que es algo que siempre he preferido en estas tartas, en lugar de la vainilla.


Lo mejor de estas tartas de queso básicas, como siempre, es que luego le puedes dar el toque que quieras. Para mí, frambuesa con Cointreau y frutos del bosque, para el taster, salsa de chocolate con Guinness y almendras laminadas (la idea la saqué de una cosa que les vi hacer a Tom y Henry Herbert.

Y tras mi larguíiiiiiiiiiisimo blablabla de hoy (me emociono con este postre), os dejo la mejor tarta de queso del mundo mundial y parte del extranjero, cortería de We choose organic.

New York Cheesecake
Ingredientes (para un molde de 15 cm de diámetro):
Para la base...
- 100 gramos de galletas de chocolate, naranja y soja (usé estas)
- 20-30 gramos de margarina
Para la tarta...
- 320 gramos de Philadelphia (temperatura ambiente)
- 80 gramos de azúcar
- 15 gramos de harina
- 50 ml de sour cream (si no tenemos nata agria, vale yogur griego o natural, a temperatura ambiente)
- Unas gotitas de aroma de almendra amarga (la original usa extracto de vainilla)
- 1 huevo (temperatura ambiente)
Para servir...
Podemos usar cualquier sirope de frutas, caramelo, dulce de leche, sirope de chocolate, lo que más nos guste.
Y coronar con trocitos de alguna fruta, chuchería o fruto seco.
Yo puse una de mermelada con Cointreau, y la otra de chocolate fundido con Guinness, adornadas con frutas del bosque y almendras laminadas.

Preparación:
Hacemos la base...
1) Engrasamos un molde y lo forramos bien por fuera (vamos a hornear al baño María). Yo lo envuelvo en una doble capa de film y papel de aluminio.
2) Trituramos en la picadora las galletas, añadimos la mantequilla y seguimos dándole hasta que se forme una pasta/bola.
3) Extendemos por la base del molde, dejándolo bien presionado, con las manos o con ayuda de un vaso.
4) Reservamos en la nevera (también se puede hornear unos 10 minutos a 180º y luego meter en la nevera).
Hacemos la tarta...
1) Batimos a velocidad media el queso, hasta que esté cremoso. Nos llevará un par de minutos.
2) Mezclamos en un bol el azúcar y la harina y se lo añadimos poco a poco a la masa, hasta que tengamos una mezcla suavecita, cremosa.
3) Agregamos la crema agria y el aroma y batimos.
4) Echamos el huevo, y lo integramos (aquí no queremos batir más de la cuenta).
5) Vertemos la masa sobre la base.
6) Colocamos la base en el centro de una fuente de buen tamaño.
Echamos en la fuente agua hirviendo, hasta que cubra la mitad de nuestro molde (que ha de ir bien forradito, como ya dijimos).
7) Hornear a 180º durante 15-20 minutos, luego bajar la temperatura a 160º y dejar unos 30 minutos más.
Tendrá que estar firme por los lados, pero aún estar un poco movediza en el centro (tampoco mucho).
8) Dejamos enfriando durante una hora larga dentro del horno apagado, con la puerta un poco abierta.
Pasamos a una rejilla donde enfriamos completamente (aún sin desmoldar).
Y también sin desmoldar dejamos en la nevera durante toda la noche (o de 8-24 horas).
9) Desmoldar (podemos ayudarnos de un cuchillo húmedo) y ¡¡devorar!!
Aquí ya entra en la imaginación de cada uno lo que le vamos a poner por encima, aunque os prometo que no hace falta.


En mi caso, calenté al micro la mermelada, le añadí Cointreau hasta tener la textura deseada y lo añadí. Lo mismo con el chocolate, lo derretí, le añadí la cerveza al gusto y ya.

viernes, 9 de marzo de 2012

Pan rústico con masa madre


Ayer os enseñé mi monstruosa y estupenda masa madre.

Hoy os traigo el pan con el que la estrené. De hecho, ya lo he repetido tres veces, y me parece tan estupendo, que todavía no la he utilizado para nada más!!

Es el pan con masa madre de los Fabulous baker brothers. Está en su libro, lo hicieron en su programa, y tenéis aquí la receta. Se trata del pan que utilizaban para su Epic trencher.

Supongo que es muy parecido a otros tantos, pero yo solo he probado este, y me encanta. En el día es genial, crujientito, con esa miga, y ese saborcito, es ideal para un bocadillo... Pero al segundo día no creáis que pierde. Solo hay que tostarlo un poco y tenéis un pan estupendo.


La primera vez seguí sus tiempos de levado (cuatro horas iniciales, más 8-12 tras el formado), y las siguientes lo hice a ojo, esperando a que la masa doblara y tal (3-4 horas iniciales, y luego otras 3-4 tras el formado).
Me gustó más con los segundos tiempos, pero os dejo la receta como viene.

Las cantidades las he hecho siempre con un tercio del total, y es esa la receta que os dejo, pero en el enlace tenéis la suya, por si alguien quiere echar un vistazo. Yo solo digo que llevo tres panes de estos chicos, ¡¡y todos son geniales!!

Como siempre, si se trata de un pan rústico, el mío lo es aún más, y su acabado es cuanto menos sospechoso. Si yo veo un pan así en una tienda, no lo compro ni por asomo, pero es impresionante lo bueno que está. Eso sí, lo de los cortes, como podéis ver, no es lo mío. Y eso que este es mi tercer intento :P

Pan con masa madre
Ingredientes (para un pan pequeño-mediano):
- 100 gramos de masa madre
- 170 gramos de harina de fuerza
- 65-70 ml de agua templada
- Una pizca de sal

Qué incisiones, qué acabado, qué pena...
Preparación:
1) En un bol ponemos la harina y la masa madre. Añadimos el agua y la sal, y lo mezclamos bien con una cuchara de madera hasta tener una masa pegajosilla.
2) Una vez está todo mezclado amasamos durante unos 20 minutos. Al principio parece que nunca va a ser manejable, pero hay que evitar el impulso de añadir harina, lleva tiempo, pero al final acaba saliendo.
Cuando lo he hecho a mano he amasado 20 minutos, con máquina me ha llevado unos 10.
Al final la masa será elástica.
3) Ponemos en un bol, lo cubrimos con film o un paño y lo dejamos entre dos y cuatro horas, en un lugar templado.
* En el libro lo dejan 4 horas, en la web pone 2 horas, en realidad esto he visto que es mejor calcularlo a ojo, según nuestra temperatura, masa madre, y demás...
4) Damos forma a nuestro pan sobre una superficie enharinada (por más que uso el paso a paso de Dan Lepard, mis panes toman su propia forma :P).
5) Enharinamos un recipiente, ponemos en el nuestra masa, y dejamos levar por segunda vez durante 8-12 horas, o bien hasta que doble (esto serán otras 2-4 horas). Prefiero la segunda opción.
6) Precalentamos el horno a 230º con una bandeja dentro (vale, lo suyo es una piedra de pan).
Cuando esté listo, sacamos la bandeja, ponemos encima nuestro pan, le hacemos los cortes (¡ja!), pulverizamos un poquito de agua (¡¡no os saltéis este paso!!) e introducimos en el horno durante media hora.
Lo sacamos cuando esté dorado, y al golpear en la base suene hueco.

Soy el macro de Paula, me gusta vacilarla y fastidiarle las fotos...
Y ya os digo, crujiente y genial para un bocadillo en el día, e ideal para tostadas en los siguientes.

jueves, 8 de marzo de 2012

Mi nueva mascota - Masa madre


Esta vez no necesitaba un acabado perfecto. ¡¡Esto no podía salirme mal!!
Ahora a ver si no la mato, que tengo el honor de haberme cargado un cáctus...

Sé que habéis pensado que intentando hacer un bizcocho me salió esa cosa. Pero noooo, esta vez no traigo una acabado rústico. Esta vez he dado vida, he creado, he... Vale, solo he hecho una masa madre, pero me lo he pasado genial (abrir el bote esperando que oliera mal, y no era más que un olor a cervecilla; la cara de asco del taster cuando veía el bote por casa; mi quéhapasadoaquí cuando vi que la masa había decidido salirse del tarro...).

Llevaba tiempo queriendo hacerla. Pero me daba un poco de miedo. Creo que fue porque, la primera vez que leí el proceso, fue en el libro Pan, de Xavier Barriga, donde creo que se presenta como una tarea de misión casi imposible.



Afortunadamente, navegando y enredando he encontrado muchas variantes, que para nada llevaban tanta parafernalia. Y me animé con la de Dan Lepard, que probé en cuanto recibí su libro The handmade loaf. Además, en este libro acompaña el proceso con unas fotos, y sale un calendario a modo de ejemplo.
Este calendario empezaba un 19 de febrero, y yo recibí mi libro algo así como el día 13. ¡¡Me pareció una señal!! Y por supuesto, el 19 de febrero empecé con el experimento.

La "receta" de la masa madre no os la dejo, porque cada uno la hace a su manera, y porque yo aún tengo muchísimo que aprender, hay sitios donde no solo os darán el proceso, sino que son una verdadera lección. Sí os dejo alguna de las fotillos que tiré a mi engendro, del que tan orgullosa estoy.
Tenía miedo de un montón de cosas, pero todo fue bien.

Lo que sí acompañaré a estas fotos son mis sitios favoritos para el pan. Entre todos han conseguido, en primer lugar, sembrarme un poquito de intriga y un montón de ganas de experimentar al máximo posible con el pan; y después, mostrarme un montón de recetas, técnicas, consejos, truquitos y demás historias.
Creo que hago un pan medio decente (los pretzels los hago perfectos, ¡¡ahí no admito objeción ni modestia!!), cuanto menos, he ido mejorando, y es gracias a todo lo que voy leyendo y aprendiendo por ahí, así que os dejo mis fuentecitas de referencia, por si no conocéis alguna (que ya lo dudo).


En primer lugar, mi masa madre tuvo una comadrona de lujo, Akane, que me ayudó cuando no sabía si nos íbamos a comer el pan, o si la masa madre nos iba a comer a nosotros. Me aguantó, y me resolvió dudas que posiblemente pensó que eran idioteces, pero me estaban quitando el sueño :P

Como maestros para estas tareas, siempre he pensado en Ibán Yarza, Dan Lepard (su The handmade loaf es estupendo) y, desde hace bien poquito Tom Herbert (de The fabulous baker brothers).

Una de las mejores fuentes para aprender creo que está en El foro del pan, donde hay hilos interesantísimos, para leer poquito a poco, para empaparse y aprender, y con recursos, como vídeos en Youtube, de los que he aprendido a amasar (un poquito!). A veces están en otro nivel, pero aún así, merece muchísimo la pena :P

El mejor recopilatorio del mundo mundial (de mi mundo mundial, claro), es para mi gusto Yeastspotting, de Wild Yeast. Yo me creo que ahí está todo...


Y por supuesto, los más cercanos, y mis maestrillos, son varios blogs, cuyas recetas, fotos y comentarios me han venido más que bien. Os recomiendo que echéis un vistazo a sus recetas de pan, tienen cosas geniales.
Los panes de Akane, de Albahaca y canela, que lo mismo te pone más cereales que la fábrica de Kellogg's, que te trae un pan navideño de la Europa central, o te hace un roscón de Reyes espectacular. Cualquiera me dice cuando conocí su blog, hace años, que un día yo también haría pan :P

Bloc de recetas es toooodo un recetario de panes, tiene de todo, y todo llama la atención, y lo mismo te usa masa madre, que masa vieja, que levadura, que...
En su blog hay además una explicación muy completa de la masa madre de Dan Lepard, que es la misma que yo hice. Con esto, cualquiera puede hacerlo.

Y Va de pan, un blog del que no puedo parar de guardarme recetas. Además me gusta que, en muchas ocasiones, al más puro estilo Fabulous baker brothers, presenta una recetita para rellenar sus panes.

Mi selección es pequeñita, pero no soy ninguna entendida en cuanto a panes, pero aún así, quería compartir algún rinconcito con vosotros. Ya que os traigo fotos de algo asqueroso, ¡qué menos que poner algo rico en la mesa!