jueves, 31 de mayo de 2012

Tarta de queso a los tres chocolates (blancos)


La tarta de queso con chocolate blanco me encanta. Si lleva fresas o mango ya es genial!! Estoy pensando que tengo que probar con menta.
Y tenía en casa varios ingredientes que sabía que tenían que estar en algún postre. Uno era la Caotina, un preparado en polvo para hacer bebida de chocolate blanco. El otro era el mocha blanco de Ghirardelli.

Esta vez no elegí, ya lo haré la próxima, así que en la base de las galletas de esta tarta va el chocolate, y en el relleno, junto con Lindor blanco, el mocha blanco, que es lo que le da el color que veis, y un sabor espectacular.
El resultado nos encantó, y es una tarta que admite muchas variaciones, jugando con otros cacaos o cafés, o prescindiendo de ellos.
De todos modos, si os interesa alguno de ellos, el Ghirardelli lo compro en Taste of America (y hace un mocha buenísimo, muy dulce para los amantes del café amargo, eso sí), y la Caotina la traje de Alemania, y creo que nunca la he visto aquí (y este no es tan dulce, es más suave).

Además, esta vez le ha tocado el turno al mascarpone, pues el capricho surgido un lunes, y que rondó mi cabeza hasta el viernes, era: "Quiero una tarta con chocolate blanco, pero quiero usar el Ghirardelli, pero quiero usar la Caotina, ¡¡¡pero quiero que sea de Mascarpone!!!".

Aquí tenéis el resultado, las cantidades las he decidido yo mezclando las recetas que suelo usar, así que no creo que pase nada por subir o bajar las cantidades de queso o chocolate, al gusto; de añadir nata agria o yogur, o bien algún licor, aroma o extracto. Que es justo lo que más adoro de las tartas de queso :P

Tarta de queso a los tres chocolates (blancos)
Ingredientes (para un molde de 15 centímetros de diámetro):
Para la base...
- 90 gramos de galletas (esta vez galletas Palmeritas de Cuétara)
- 2 cucharadas de Caotina blanco (bebida soluble de chocolate blanco, vale café, cacao o saltarse este ingrediente)
- 40 gramos de mantequilla o margarina
Para el relleno...
- 300 gramos de Mascarpone, a temperatura ambiente *
- 15 gramos (1 cucharada) de azúcar *
- 25 gramos de mocha blanco de Ghirardelli
- 15 gramos de harina
- 1 huevo, a temperatura ambiente
- 70 gramos de chocolate Lindor blanco, derretido
Para servir...
Esta tarta está estupenda al natural, pero si queréis alguna idea, va muy bien con fresas, con fruta de la pasión, con mango o con alguna mermelada o jalea de frambuesas, frutas del bosque, arándanos...
También podéis adornar con unos Lindor, por aquello del chocolate que habéis usado en el relleno :)

* Podéis usar mascarpone, o queso de untar, o una mezcla de los dos: 150+150 ó 200+300, al gusto.
** Puse tan poco azúcar porque el café y el chocolate blanco son de por sí muy dulces, pero si no usáis el café, o si usáis un tipo de café que no sea tan dulcísimo, tendréis que añadir más azúcar, más bien al gusto, yo pondría unos 30-50, pero puede ser más. Cuestión de probar y ver si ya está dulce :P

Preparación:
El molde, además de engrasarlo, lo forré bien bien por fuera. Una capa de aluminio, una segunda de papel de hornear, y una tercera de aluminio, porque vamos a hornear la tarta al baño maría. Pero este, claro, es un paso opcional (el baño maría, no lo de forrar el molde si vamos a bañar a María, ¡claro!).
Hacemos la base...
Lo de siempre, esta base se puede hornear 10 minutos a 180º o reservar directamente en la nevera, como hago yo.
Igualmente, podemos añadir la mantequilla/margarina fría, como hago yo, o echarla derretida y mezclar con una cuchara o picadora hasta tener la masa.

1) En la picadora trituramos las galletas con el chocolate blanco en polvo.
2) Agregamos la mantequilla o margarina y seguimos triturando, hasta que se junte todo en una especie de bola/masa.
3) Extendemos por el molde, presionando bien, con las manos, una cuchara, o el culo de un vaso.
Reservamos en la nevera.
Nos ponemos con el relleno...
1) En un bol batimos el queso un par de minutos.
2) Añadimos el azúcar y el mocha blanco y seguimos batiendo un poco más, hasta que esté bien incorporado (no lleva mucho, pues es poca cantidad).
3) Agregamos la harina (sin dejar de batir) y seguimos, hasta que esté bien mezclada.
4) Bajamos la velocidad, añadimos el huevo y batimos lo justo, hasta que esté bien incorporado.
5) Derretimos el chocolate y lo echamos, batiendo un poquito más, hasta tener ya por fin la masa de nuestra tarta.
6) Verter sobre la base que habíamos preparado antes.
Si no hemos forrado aún el molde, toca ir al armario a elegirle modelito.
7) Preparamos una fuente, y colocamos el molde dentro. Llenamos la fuente, hasta la mitad del molde, aproximadamente, de agua muy caliente.
8) Horneamos a 180º durante 20 minutos, bajamos la temperatura a 160º y seguimos otros 20-30 minutos más. Tendrá que estar firme en el exterior, pero el centro terminará de hacerse al enfriar.
Pasado el tiempo de horneado sacamos la tarta de la fuente con agua, volvemos a meter en el horno apagado, y dejamos ahí aproximadamente una hora, con la puerta un poquito abierta.
Después enfriamos completamente, aún sin demoldar, en una rejilla.
Por último, la dejamos en la nevera, durante 8-24 horas ants de desmoldar y caer en la tentación.


Más cositas...
- Tanto el chocolate en polvo blanco de la base, como el mocha blanco del relleno son opcionales.
Podemos no añadir nada (cambiando en el relleno la cantidad de azúcar) e incluso añadir un cacao o café normal, para darle un toquecillo.
También podemos añadir un poquito de licor de café o Bailey's si queremos darle ese toque, en el relleno de la tarta.
- Podéis usar el chocolate blanco que más os guste. Aunque mi favorito es el Excellence con vainilla de Lindt, para este tipo de mezclas derretidas, creo que la mejor textura es la del Lindor blanco de Lindt, porque derrite muy bien, se queda muy líquido, y se incorpora genial en cualquier mezcla.

lunes, 28 de mayo de 2012

Directa al infierno - Con un pastel frío de crema de limón y moras

Desde que tengo este blog he sacrilegiado un montón demasiado.


Me he atrevido a estropear la estética de los macarons. En repetidas ocasiones, y encima involucrando en ello a Aliter Dulcia.
He osado inventarme galletas navideñas.
Me he creído que, cual Niner, de We choose organic, yo también podía hacer cake pops.
Hasta he decorado cupcakes (!!!).
Si incluso he probado recetas del grandísimo Bakingdom!!
Y me he creído con derecho de hacer una quesada sacrílega, panettone y unos Snickers caseros. Todos ellos productos de la tierra, con denominación de origen.

A veces he tenido aciertos en fracasos asegurados, como cuando me creí SandeeA con La receta de la felicidad.


Pero en fin, en poco más de un año (sí, sí, ¿¿os había contado ya que tengo un año??), me he ganado un puesto en el infierno.

La peor parada es Liliana, Akane, Albahaca y canela, la maestra de la Navidad, llamadla como queráis, ¡que se deja! Me he creído capaz de hacer un roscón como el suyo, de mutar sus panes de calabaza, de convertir en muelas sus Mailanderli... Peso y precio de la fama, te salen groupies como yo.
Así que, cuando vi una foto en su Twitter de esta maravilla, sabía que iba a hacerla.
El concepto es fácil: yogures naturales, huevos, azúcar, ralladura de limón, nada de adornos ni de tonterías o frutas raritas.

Y allá iba yo a preparar su gran receta, cuando me topé con mis moras, con mis Dalky de limón. Y me tomé la libertad de hacer experimentos con su receta.
¡¡Experimentar con la receta de una maestra de la cocina con años de tradición y experiencia, formada con las más internacionales influencias gastronómicas!!


Me he creído que, como ella tiene una versión con yogur griego, en Albahaca y canela, y una sin lactosa de este postre yo también podía coger su receta y marearla a mi antojo. Y aquí os traigo el resultado.
Conclusión: Coged las recetas de una maestra y haced lo que os dé la gana con ellas, sin ningún respeto, tacto, ni ética.

Os dejo la receta, si pecáis, no se va a enterar nadie. Si no queréis pecar, arriba tenéis las recetas madre ;)
La próxima vez, tendré que usar un molde más amplio, para que las moras sufran el efecto clafoutis que yo buscaba.
He tardado siglos en ponerla, pero al final el lado sinvergüenza ha sido más fuerte que el decente, ¡¡aquí la tenéis!!

Pastel frío de crema de limón y moras
Ingredientes (para un molde de 15x15 cm, se puede usar uno un pelín más amplio):
- 1 huevo, separado
- 30 gramos (aprox. 2 cucharadas) de azúcar
- 200 gramos (2 yogures) de crema de limón (usé unos Dalky, no yogures normales)
- 25 gramos de harina
- 1/2 cucharada de maizena
- Moras frescas

Preparación:
1) Separamos los huevos.
Todo normal...
2) Batimos las yemas con el azúcar hasta que espese.
Y hasta aquí sigo la receta original, sin sobresaltos...
3) Agregamos los yogures, la harina y la maizena y batimos un poquito más.
¿¿Qué has hecho?? Eso no es yogur griego, ni natural, ¡¡eso son Dalkys de limón!!
4) Montamos en otro recipiente las claras y se las añadimos a la mezcla anterior.
Como siempre, las claras las incorporamos con cuidadito, movimientos suaves y envolventes.
5) Repartimos en un molde bajo, bien engrasadito, e igualamos la superficie.
Es una crema muuuuy suave, así que, con voltear un poquito, se alisa sola. Dan ganas de comérselo así, cual mousse, ¡¡pues no lo hacemos, eso sería demasiado!!
6) Colocamos las moras por encima de la masa.
¿¿Moras?? ¿¿Quién ha hablado de moras?? ¿¿Qué estas haciendo??
7) Horneamos a 170º durante 50-60 minutos.
Si a la mitad de horneado vemos que está muy dorado (yo en 30 minutos ya tenía el color), cubrimos con papel de aluminio y cerramos otra vez corriendo, corriendo, corriendo el horno (Akane no dice lo de corriendo, pero yo, por si acaso, lo añado!).
Enfriar antes de catar y conservar en la nevera.


Sacrilegios varios...
- Como hice poca cantidad, pensé que este molde era suficiente, pero creo que podría haber usado el de 20x18, para que fuera más bajita y las moras quedasen más bonitas.
- Como soy una sacrílega, y aunque os recomiende las recetas madre de Akane, os aviso de que esto hay que probarlo con una crema similar, pero de fresa.
- Shhh.
- Viendo el paso a paso de mi receta, este blog debería llamarse Oigo voces en la cocina, o algo así.

martes, 22 de mayo de 2012

Codillo asado con miel y mostaza


Tenía guardado este codillo :) En su día se me quedó pendiente. ¡¡Con lo que me gusta a mí un codillito de cerdo!!
No es el primero que dejo por aquí, pero no podía faltar. Es una carne que me encanta. Aunque siempre repito con algunos ingredientes, y tal vez ya haya algo en el blog. La mostaza, la cerveza y la miel son los típicos que siempre acaban embadurnando mis codillos.


Incluso me traje preparados de Alemania para hacer el codillo con miel y mostaza, ¡qué ricos estaban! Me gustaba demasiado y ya no queda ninguno. Será un sacrilegio usar una bolsita para condimentar, pero oye, una tiene sus vicios y pecados!
Knorr ha sacado ahora uno parecido en España, pero no es igual al que compré allí, así que yo sigo perfeccionando la receta
Aquí va el último que hicimos, ¡¡qué rico estaba!! Como siempre, cualquier cosa y nada le van igual de bien, pero unas patatas de este tipo, y cualquier pan de cerveza, hacen unos compañeros ideales! :)

Os dejo la receta, que además esta semana se ha vuelto a poner tiempo de asados :P

Codillo asado con miel y mostaza
Ingredientes (para 2-4 raciones):
- Un codillo fresco pequeño (a ser posible con piel, el mío no la tenía)
- 10 ml (2 cucharaditas) de aceite
- 2 cucharaditas de mostaza molida
- 1/2 cdita de pimienta negra
- 1/4 cdita de pimienta blanca
- 1/8 cdita de pimienta rosa
- Sal
- 1-2 cucharadas de miel
- 3-5 dientes de ajo (al gusto)
- Cerveza (aproximadamente usaremos 150-200 ml)

Preparación:
Se puede hornear en una bolsa, o en una fuente. Yo tenía bolsas, así que en la misma en la que lo mariné lo horneé, y luego ya lo saqué y dejé en la fuente para dorar un poco.
1) En un bol mezclamos el aciete, la mostaza, pimientas, sal y miel.
2) Untamos esta mezcla por todo el codillo. Si lo hacemos en la bolsa, podemos verter la mezcla dentro y luego meter el codillo y frotarlo bien.
3) Añadimos a la bolsa (o en la fuente) los dientes de ajo (sin pelar), y dejamos marinando en la nevera de 6 a 24 horas (yo prefiero prepararlo el día antes).
4) Sacamos el codillo de la nevera aproximadamente 1 hora antes de ir a hornearlo.
Ahora le añadimos la cerveza, unos 150 (sea dentro de la bolsa o en una fuente).
5) Horneamos a 180º durante unos 45 minutos, y luego subimos a 200º durante unos 15 minutos.
Si lo estamos horneando en la fuente directamente, de vez en cuando podemos abrir para echar más cerveza.
6) Una vez hemos horneado el tiempo necesario, agregamos un poco más de cerveza, unos chorritos sobre el codillo, ponemos el grill y doramos bien, con cuidado de que no se nos queme, en la parte más alta del horno.
Si teníamos una bolsa, ahora sacaremos de ella el codillo y lo pondremos en una fuente, para que se nos tueste bien.


¡¡Y listo, ya tenemos un codillo bien rico!! ¡¡Y borrosito!! ô_Ò

jueves, 17 de mayo de 2012

Me dio otoño mientras preparaba Woods in summer - Trigueritos con naranja y orégano


Esta receta es la primera que probé de The cook's book of intense flavors, el libro del que os hablaba ayer. Fue difícil elegir esa primera, pues todas las quería probar, pero me atrajeron muchísimo sus Woods in summer, un plato con el que invitaban a combinar trigueros, naranja y orégano.

Una receta accidentada, que ha hecho que le dé un twist a su título.
Accidentada porque no encontré orégano fresco (una semana buscando, y todos los días encontraba el mismo, igual de seco, en el tiesto, casi me dieron ganas de llevármelo para darle un funeral decente *).
Accidentada porque solo a una chef experimentada como yo (!!) se le ocurre dejar unos espárragos bien cocinados dentro del horno apagado. Si los espárragos se pasan solo con que les dé la luz del sol, ¡¡alma de cántaro!!

Espero repetir la receta y poder enseñarosla de un modo más apetitoso. Pero no puedo evitar publicarla para acompañar al comentario del libro, pues me resultó una mezcla de sabores ideales.
Para que os hagáis una idea de cómo está presentado el libro, os voy a resumir lo que cuentan sobre la combinación de sabores que nos plantean ;)
La naranja acentua y endulza de modo natural el sabor de los espárragos frescos, mientras la adición de orégano supone un complejo pero ligero sabor. Esta combinación de sabores casa muy bien con el pescado blanco (como el lenguado o la corvina), así como el pollo o preparaciones con carne de cerdo. Aunque la receta también puede conformar por sí misma una comida ligera.
Os dejo la receta, aunque la original hierve los espárragos, y a mí me gustan más asados o a la parrilla.
Lo dicho, no hace falta, se ve por sí solo, los espárragos se me fueron de tiempo. Si lo normal es darles un baño de hielo para parar la cocción, va una y los deja en el horno apagado. En fin...
En cuanto al orégano, el libro aconseja que, si vamos a sustituir el fresco, usemos una cucharadita del seco, por cada cucharada del otro.
Las cantidades son la mitad de las de la original. Yo no puse huevo cocido ni almendras, pero he preferido publicar la receta tal cual venía en el libro ;)

* ¿Por qué no retiran las cosas inconsumibles de los expositores de hierbas supuestamente frescas?

Woods in summer
Ingredientes (para 2 raciones):
Para la salsa...
- 30 ml (2 cucharadas) de aceite de oliva
- Zumo y ralladura de 1 limón pequeño (o medio grande)
- Zumo y ralladura de 1 naranja pequeña (o media grande)
- 15 ml (1 cucharada) de champagne (o vinagre de vino blanco)
- 1 cucharada (4 gramos) de hojas de orégano fresco (o 1 cucharadita de orégano seco picado)
- Pimienta negra
Los espárragos...
- 220 gramos de trigueros
- Un poquito de aceite (para pincelarlos si los hacemos al horno)
Para servir...
- 1 naranja
- 1 huevo cocido y picado en cubos (no lo busquéis, yo no lo puse)
- 2 cucharadas (15 gramos) de almendras tostadas (no las busquéis, me las gasté en un bizcocho)
- Más orégano fresco
- Sal gorda (o ponemos sal en la salsa y omitimos esta)

Preparación:
Preparamos la salsa...
-) En un bol o tazón mezclamos el aceite, zumos y ralladuras, vinagre o champagne, orégano y pimienta y reservamos.
También podemos añadir ahora la sal, o bien, ponerla al final del todo, en cuyo caso, irá mejor sal gorda.
Cocinamos los espárragos...
-) Si hacemos al horno, los pincelamos con un poquito de aceite y preparamos a 200º en la bandeja alta del horno durante 10-15 minutos. O hasta que estén hechos. Los míos eran de los mini.
Estaban perfectos, hasta mi brillante idea de dejarlos en el horno apagado.
-) La receta original los cocina en agua salada hirviendo durante 2 ó 3 minutos, e inmediatamente los mete en un bol lleno de agua y hielo, donde los deja cinco minutos.
Los saca, los escurre y los reserva.
Montamos nuestro plato...
1) Pelamos la naranja (con un cuchillo, quitando todo lo blanco) y cortamos en gajos.
Cortamos en dados el huevo cocido.
2) Colocamos la naranja a lo largo del plato, colocamos encima los espárragos, y repartimos los daditos de huevo y las almendras tostadas.
3) Regamos con la salsa que habíamos preparado y adornamos con más orégano fresco.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Libros de cocina - The cook's book of intense flavors, de Richard y Molly Krause

Me pasó algo curioso cuando recibí este libro del que hoy os voy a hablar. Cuando lo tuve entre mis manos y lo abrí por primera vez, pensé en el blog de Fresa y pimienta, por el tema de las combinaciones diferentes, originales, arriesgadas, pero atractivas e irresistibles. Si os gusta su forma de cocinar y jugar con los ingredientes (aunque la de los Krause no es tan visualmente original), este libro os puede gustar ;)




   Este libro analiza las recetas con un cristal diferente, el de las combinaciones de sabores. Cada receta destaca tres sabores, con comentarios individuales de cada uno de esos tres ingredientes o sabores, incluyendo las técnicas de cocina que mejor le van, su estacionalidad, en caso de ser necesario, así como una descripción de los sabores, independientemente y cómo interactúan entre ellos.   También ofrecemos otras formas alternativas de juntar estos sabores, más allá de la receta propuesta.    Si a estos tres sabores les gusta pasar un rato juntos, ¡queremos contarte todo lo que puedes hacer con ellos!
Extracto de la introducción de The cook's book of intense flavors.

   ¿Con qué alimentos has tirado la toalla? Tal vez cuando eras pequeño, tu hermana mayor te obligaba a comer aceitunas, y desde entonces no te has acercado a ellas.   O quizás las costumbres culinarias de tus padres eran un tanto conservadoras y te han empapado a ti.   Exactamente, ¿por qué no te gustan los rábanos?    Tal vez tú y tus gustos habéis cambiado en los diez años que han pasado desde la última vez que lo probaste, y ahora es tiempo de darles de nuevo una oportunidad.

Cuesta aceptarlo, pero, ¿acaso no es cierto?


El libro no engaña, y solo con leer su introducción, se describe solo. Esto es lo que nos ofrece. A mí
me ha sorprendido tan gratamente que ha pasado de ser una adquisición motivada por la intriga, a uno de mis indispensables, The cook's book of intense flavors, del matrimonio Krause.
Es el típico libro ideal para echar un vistazo, elegir una combinación y probarla, para cocinar según el estado de ánimo. Los autores lo saben, y animan a que "siguiendo tu estado de ánimo dejes que sea la comida la que te elija a ti para cocinar un plato".

Los autores son, por cierto, el matrimonio Krause. Robert se formó en el Culinary Institute en Hyde Park, Nueva York, y hace más de veinte años que trabaja en el mundo de la gastronomía, creando y cocinando menús para distintos eventos.
Molly Krause (aquí su blog) recibió de su marido su formación en repostería, y dirigía el equipo de pastelería de los restaurantes que tenía el matrimonio, además de dar clases de cocina.
La pareja viaja frecuentemente a California, Nueva York e incluso Europa para cocinar para sus clientes.

En The cook's book of intense flavors nos proponen recetas y combinaciones de sabores, ideas para que mezclemos distintos ingredientes, unas veces aquellos que nunca hubiéramos pensado en emparejar, otras da un giro a los más típicos, para ofrecernos 101 combinaciones diferentes.

A priori, esto es lo que me llamaba la atención, pero el libro va mucho más allá, como promete la introducción: información sobre ingredientes, descripción de los sabores, usos y sugerencias alternativos a la receta principal, consejos de preparación, sustitución de ingredientes si es posible, orientación sobre cómo elegir el mejor producto a la hora de hacer al compra, y demás explicaciones son algunos de los elementos que completan esta interesante propuesta.


Y ya por fin pasamos a la receta que aportan, encabezada por un parrafito explicativo, y siempre titulada de un modo original y divertido, que hará que hasta podamos presumir de receta al servirla, solo con mencionarla :) Por cierto, en los agradecimientos, Robert Krause confiesa que es su madre, Katie Krider, quien nombró gran parte de las preparaciones.
Todas las recetas están bien explicadas, siempre se informa de la ración resultante, y en los ingredientes hacen algo que a mucho libros les falta, y que a mí me encanta, y es darnos las cantidades a la vez en tazas y mililitros, en onzas, tazas y cucharadas a la vez que en gramos, algo que también hacen con las temperaturas del horno y las medidas de los recipientes, en pulgadas y centímetros siempre.
Esto puede ser algo de poca importancia, pues todos estamos convirtiendo a diario unidades, pero si te lo dan hecho, y te ahorras pintarrajear el libro, mejor que mejor.

En cuanto a la estructura, no encontraremos un índice por ingredientes o tipos de plato.
Los bloques que nos presentan son: Timeless with a twist, con combinaciones tradicionales a las que dan un toque diferente; Complex creations, para recetas que requieren más tiempo en el fogón; Brigh and light, con ingredientes más naturales y menos cocción, ideal para el tiempo más caluroso; Sweet and sour, Exotic flavors, y un último bloque, Decidedly decadent, que supone la hora de la indulgencia, y deja la moderación y el recuento de calorías, con foie, mantequilla y chocolate como algunos de los invitados a este capítulo.

En resumen, un libro del que no esperaba más que pasar un buen rato y llevarme un par de ideas, y que ahora creo que no podía faltar en mi estantería.
Además, la lectura se hace entretenida, las descripciones de los sabores no pueden más que empujarte a probarlo todo, y hasta el título de las recetas te hacen pasar un buen rato.
Creo que esta idea podía haber pecado de ingredientes demasiado exclusivos o difíciles de conseguir, de recetas excesivamente elaboradas, complicadas, más de chef de restaurante que de cocinillas de hogar, que es lo que más me temía al adquirirlo, pero en absoluto es así.

Ahora prueba nuevos sabores, desarrolla nuevas habilidades, pero sobre todo, diviértete y disfruta del proceso.Esperamos que, a lo largo del camino, amplies tu mundo gastronómico y anheles crear cada vez una nueva combinación más estimulante y deliciosa.
Extracto de la "despedida" de Krause en The cook's book of intense flavors.


The cook's book of intense flavors - Robert y Molly Krause
Editorial: Fair Winds Press
Fecha de publicación: Septiembre de 2010
Páginas: 288
ISBN: 9781592334322

Si queréis ver un extracto del libro, o el índice de las combinaciones propuestas, lo podéis hacer aquí y aquí.

lunes, 14 de mayo de 2012

Bizcocho de buttermilk y tamarillo


Si un bizcocho lleva buttermilk o sour cream, sé que tiene que ser genial.
Si encima ha aparecido en 101 Cookbooks y en Delicious stories, tiene que ser ideal de la muerte :P

Yo lo he preparado con unos tamarillos que compré. Si veo una fruta rara o exótica, tengo que probarlo, y no pude evitar preguntar a la frutera qué podía hacer con esa cosa. Me dio unos consejitos (estupendos, por cierto!!), y me traje un par a casa.


En batido está muy bueno, con una buena cantidad de leche, pero un clafoutis o un bizcocho eran otras de las opciones. Este de buttermilk me pareció genial, y aquí os traigo mi bizcocho tímido (pues los tamarillos, tan arriba que entraron en el horno, decidieron esconderse, los muy pillos...

Tiñen y manchan que da gusto, y tienen una piel de lo más traicionera, ¡¡amarga un montón!! Me dio por probarla cuando estaba retirándola, para ver si la frutera era una exagerada, y madre mía, era como el esmalte anti-muerdeuñas que me echaban de pequeña :P

El tamarillo también es conocido como tomate del árbol, por su similitud con los tomates pera. La piel es superfina (no muy fácil de retirar, a no ser que la sumerjáis un poquito en agua caliente), pero muy muy amarga, como os he dicho, y su carne combina tonos naranjas, rojizos intensos y morados.

Mis paños saben que es un colorante estupendo.


El olor de esta fruta, procedente de los Andes, es muy especial, intenso cuando lo horneamos; y el sabor ofrece muchos contrastes, pues es a la vez dulce y amargo, lo que lo hace muy original. Me recuerda a algún zumo multifrutas que tomaba de pequeña en el recreo.

Se puede tomar al natural, en batidos, para macedonias, ensaladas, mermeladas y salsas. Por el olor casi especiado que desprendía al hornearlo, creo que precisamente para una salsa, mermelada o chutney con el que acompañar alguna carne, tiene que ser perfecto.


Estuve a punto de usar un poquito de harina de maíz junto con la normal, y me arrepiento de no haberlo hecho, estoy segura de que hubiera dado un color y sabor estupendo. Otra vez será :P
Os dejo con la receta del bizcocho, que está basada en este, de 101 Cookbooks, aunque yo usé la receta de Elena, de Delicious Stories (que cambia un poquito las cantidades).
Yo os recomiendo que elijáis una fruta y probéis este bizcocho, ¡¡porque es estupendo!!

Bizcocho de buttermilk y tamarillos
Ingredientes:
- 155 gramos de harina
- 1/2 cucharada de levadura química
- 50 gramos de azúcar moreno (esta cantidad puede variarse según la fruta que usemos)
- 1/8 de cucharadita de sal
- 1 huevo, a temperatura ambiente
- 175 ml de buttermilk/suero de leche, a temperatura ambiente *
- 30 gramos de mantequilla o margarina, derretida
- Ralladura de una lima pequeña
- 1 tamarillo (u otra fruta)
- 1 cucharada de azúcar moreno (para espolvorear)

* Se puede comprar hecho, o añadir un chorrito de limón o vinagre a la leche, mezclar, y dejar reposar unos 5-15 minutos. Yo prefiero hacerlo con limón que con vinagre, y no uso cantidades, lo hago a ojo.

Preparación:
Si bien siempre es recomendable tamizar la harina, en esta receta lo es aún más, pues es de esas en las que no usamos ningún artilugio, sino que una cuchara de madera o una espátula nos servirá para mezclar todo. ¡¡De esas recetas fáciles y para manchar poco!!
1) Mezclar en un bol grande la harina y levadura química (tamizadas), el azúcar y la sal.
2) En un bol más pequeño mezclamos el huevo y el suero de leche con unas varillas.
3) Agregamos la mantequilla derretida y la ralladura de lima a la mezcla de buttermilk y mezclamos.
4) Se lo incorporamos a la harina, y mezclamos con una cuchara de madera o una espátula, hasa que esté homogéneo, sin batir en exceso.
5) Vertemos la mezcla en un molde engrasado o forrado con papel de hornear.
6) Colocamos por encima la fruta troceada en gajos o mitades. Yo pelé el tamarillo y lo corté en octavos, como si furean gajos de cítrico.
Espolvoreamos por encima azúcar de caña.
7) Horneamos a 200º durante 30 minutos.
Cuando llevaba 15, tapé con aluminio.
A partir de 15-20 minutos, es conveniente que echéis un vistazo, por si hace falta taparlo, ya que hemos puesto azúcar arriba, y puede dorarse más de la cuenta.


Dejar enfriar un poquito antes de desmoldar en una rejilla. Se puede tomar recién hecho o fresco.

Hace justo un añito: Usaba costillas, manzana, avellanas y tomates secos para hacer unas hamburguesas!!

sábado, 12 de mayo de 2012

Reliquias y antiguallas - Los helados del verano pasado

Parece que la primavera ya ha llegado. Digo la de verdad, la buena, la del sol y el calor. Así que creo que podemos dar por inaugurada la temporada heladera :) Y traigo algunos heladitos que probamos el año pasado, y que luego se me quedaron en la carpeta.

No hicimos fotos (¡la gula y las vacaciones son una perezosa pareja!), y lo que veis es una copa que nos montamos para acabar varios heladitos que rondaban por el conge.
Pero están deliciosos, y tenéis para elegir: té con galletas; kiwi con aguacate; Ovomaltine (preparado soluble de malta chocolateada) y pistacho con coco. ¿Os lleváis alguno?

Junto con el de leche malteada y el de tarta de lima y chocolate blanco, este es mi helado favorito, me lo traje de Lay the table, y le podéis poner el té y galletas que más os gusten para adaptarlo a vuestras preferencias ;)

Helado de té con galletas
Ingredientes:
- 8-10 galletas Chiquilín (o las que más nos gusten).
- 5 bolsitas de té o el equivalente en peso (usamos uno de naranja y chocolate, y eché medio tarro)
- 500 ml de leche
- 100 ml de leche condensada
- 300 ml de nata para montar
- 1/2 cucharadita de nuez moscada

Preparación:
1) Templamos la leche en un cazo, le añadimos la nuez moscada y las bolsitas de té y dejamos infusionar durante unos 10 minutos, con el fuego apagado o muy bajito.
2) Sacamos el cazo del fuego, quitamos las bolsitas de té, o colamos para retirar las hierbas.
3) Rompemos dentro las galletas, mezclamos bien para que se disuelvan todo lo posible.
Tapamos y dejamos reposar 15 minutos (que se haga ahí bien de puré :P ).
4) Ahora colamos la mezcla del cazo, para que no nos queden trozos indeseables.
5) Agregamos la nata y la leche condensada y mezclamos bien.
Refrigeramos unas 4-24 horas antes de llevar a la heladera.
6) En la heladera nos llevó unos 25-30 minutos (algo más que otros helados).
En el último minuto del proceso añadimos unas galletitas troceadas, por aquello de encontrarnos algún cachito.

Para hacer este, utilizamos un preparado lácteo (no yogur) que trajimos de Alemania, de pistacho y coco, que estaba delicioso. Le faltó un toquecito de colorante, pues con tanta nata y demás se le va el color (ya de por sí muy clarito), pero bueno, es un tema visual, pues por lo demás, está mejor así, al natural, ¿no?
Helado de pistacho y coco
Ingredientes (para 800-900 ml aprox.):
- 400 ml de leche de pistacho y coco
- 100 gramos (1/2 taza) de azúcar
- 300 ml de nata para montar
- 1 pizca de sal
- 4 ó 5 yemas de huevo
- Opcional: Un poquito de colorante (nos quedó muy clarito), añadir pepitas de chocolate (blanco le iría bien) o unos pistachos o coco rallado.

Preparación:
1) Templar la leche, el azúcar, la sal y la mitad de la nata (150 ml) en un cazo.
2) En un bol, batimos las yemas, y le vamos añadiendo la mezcla de leche caliente, sin parar de remover.
3) Volvemos a echar en el cazo la mezcla, y cocinamos a fuego medio, sin parar de remover con una cuchara de madera o espátula.
Queremos que tome un poco de consistencia (que cubra la cuchara), pero en ningún caso que hierva.
4) Cuando esté listo, vertemos el contenido del cazo en un bol grande, donde tendremos la nata restante (150 ml), removemos bien y ponemos en un baño de hielo, donde seguimos removiendo, para enfriar lo antes posible.
En cuanto esté frío, lo pasamos al frigo, donde lo tendremos entre 3 y 24 horas, antes de hacer el helado.
5) Se hace el helado según instrucciones, a nosotros nos llevó unos 20 minutos.
Se rellena con el helado una fiambrera, y al congelador, un par de horitas antes de servir :)
Esta es una versión chocolateada de mi más mejor favorito helado, el de leche malteada, que tenéis aquí, a este otro le van mejor los maltesers blancos (por el contraste de color). No es más que cambiar el Horlicks por una malta con cacao, o bien añadir cacao al Horlicks, y ajustar las cantidades de azúcar, si es necesario. ¡Está muy bueno!
Helado de Ovomaltine
Ingredientes (para unos 750 ml):
- 125 ml (1/2 taza) de nata ligera (11-18% M.G.) *
- 50-70 gramos de azúcar
- Una pizca de sal
- 250 ml (1 taza) de nata para montar
- 1/8 de cucharadita de vainilla
- 70 gramos de Ovomaltine
- 3 yemas de huevo
- 50 gramos de Maltesers troceados (blancos o "negros") **

* Se puede sustituir por mitad de nata grasa y mitad de leche; o incluso usar solo leche entera, que a veces lo hemos hecho y no ha pasado nada.
** Se pueden poner unos pocos (muchos) más, pero nosotros estábamos usando sobras de Maltesers :P

Preparación:
1) En un cazo calentamos la nata ligera, el azúcar y la sal.
2) En un bol mezclamos la nata de montar, la vainilla y el Ovomaltine.
3) En otro bol batimos bien las yemas.
4) Echamos la mezcla de la nata ligera sobre las yemas, poco a poco y sin dejar de remover.
5) Devolvemos de nuevo al cazo y seguimos cocinando, a fuego medio, moviendo constantemente con una cuchara de madera o una espátula, hasta que ha espesado y la cubra. ¡Sin hervir!
6) Ponemos el bol de la nata en un baño de hielo, y le añadimos la mezcla de la cazuela, removiendo para que deje de cocinarse lo antes posible.
7) Refrigeramos la mezcla antes de llevarla a la heladera, unas 4-24 horas.
También refrigeramos ahora los Maltesers picados, para ponerlos en el helado lo más fríos posible.
8) Preparamos en la heladera, tardará unos 20-25 minutos, aunque este helado monta bastante, y rápido ;)
En el último minuto añadimos los Maltesers troceados.
Este a mi madre y a mí nos encantó, pero a mi novio y a mi padre no tanto. Así que solo recomiendo probarlo si os gustan este tipo de mezclas, si os gusta el kiwi y el aguacate, y si no mirais con recelo a usar aguacate en un dulce ;)
Por si os interesa un poquito, La textura es de helado, no de sorbete, y el sabor del plátano no se aprecia, solo aporta en la textura ;)
Helado de kiwi y aguacate
Ingredientes:
- 1 aguacate
- 2 ó 3 kiwis
- 1 plátano (es más que nada por la textura)
- 1 taza de yogur griego (o sour cream, yogur natural...)
- 125 ml (1/2 taza) de nata ligera (o de la de montar)
- 1 cucharada de zumo de lima (o limón)
- Una pizca de sal
¡¡Este no necesita ni una pizquita de colorante!!

Preparación:
1) Vaciamos los aguacates y ponemos la carne en el vaso de la batidora.
2) Añadimos el kiwi, pelado y troceado, y el plátano cortado en rodajas.
Batimos hasta tener un puré.
3) Agregamos el azúcar, yogur griego, nata, zumo de lima y sal y seguimos batiendo hasta que tengamos un batido homogéneo.
4) Si hemos trabajado en frío podemos llevarlo ya a la heladera, y en unos 20-25 minutos tendremos helado. Transferimos a un recipiente y dejamos en el congelador unas 3-4 horas antes de servir.
Si el batido no está muy frío, es mejor dejarlo en el frigo unas horas antes de ponerlo en la heladera.

Facilísimo y muy rico :) El plátano aporta una textura muy buena a un helado sin huevo, y el kiwi y el aguacate dan un sabor genial.
Si no nos gustan las pepitas del kiwi, podemos colarlo al hacer el puré ;)

lunes, 7 de mayo de 2012

Casi-Libros de cocina - Una deliciosa historia de manzana, frambuesas y moras

Si alguien conoce a un adiestrador de macros, ¡¡que me dé su número!!
Hola!!! Soy yo, pero en diferido!!! Me he programado!!! Ahora estoy en dos sitios a la vez!!!
No puedo comunicarme en directo porque tengo la boca llena de croissants, me estoy zampando una baguette, o he probado un confit de pato que me ha dejado muda.
Le he dejado a mi blog este pastel, a ver si a cambio de un trocito, me hace el favor de publicar la entrada :P



El de Elena es uno de mis blogs favoritos, de esos en los que te gusta quedarte un ratito, entre fotos y textos, paisajes, flores y comida, que hacen que el título Delicious stories no pueda ser más acertado.

El pasado fin de semana, para celebrar el inicio de las vacaciones (¿¿os he dicho ya que estoy de vacaciones??), me tocó, cual libro de recetas, explorar un poquito más las delicias de Elena, preparando algunas de sus historias.
Es algo que a veces me gusta hacer con libros de cocina, sacar menús usando solo un título. Y , Delicious stories, aunque le falte papel, es un libro de cocina, mejor que muchos que tengo en casa :) Textos, fotos y presentación de las recetas bien merecían un libro, ante el que nada tendría que hacer un Donna Hay :P Y mira que me gusta Donna Hay, pero... ¡¡ya quisiera ella ser un poco Elena!!


Fue un finde Delicious :P
Sus blinys rellenos de carne son un platito sencillo, pero con el que quedas bienbien; más originales son las tefteli, una combinación de sabores perfeeeeecta; y su ensalada de calabaza y cebada sin cebada está buenísima (incluso sin cebada!) .
Os recomiendo que echéis un vistazo a todo, los blinchikis miasom es mejor que no os los enseñe yo, que tuvimos que rellenarlos a modo crêpes, porque los paquetitos se nos iban. Y eso que tenía al taster al mando...
Y es que, aunque la mona se vista de seda...[Y se busque ayudante]

Pero si por algo destaca Delicious stories creo que es por los vistosos dulces y tartas que prepara, y ahí es donde no sabía cuál elegir, no me podía quedar solo con dos... O tres...
Eso sí, una era obligada. Una receta que me rondaba la cabeza desde que la vi. El pastel de los favores de Elena, un cake con frambuesas, peras y almendra, en el que sustituí la pera por manzana y añadí unas cuántas moras (no, no se me quemaron las frambuesas, no es una excusa, lo oscuro ¡son moras!).
No tenía ninguna duda de que el resultado sería espectacular.
Si mañana se extinguen (¿¿??) todos los bizcochos del mundo, me da igual, ¡¡este es mi más mejor favorito y ya no necesito buscar más!!
Que no quiere decir que no vaya a seguir enredando y practicando el error-acierto, bizcocho en el plato-bizcocho en la basura.



Pero eso sí, yo agasajé a mi taster con este pastel, y algo debió de fallar. Yo convencida de que este bizcocho era el más mejor del mundo mundial, de que realmente me harían algún favor...
Sin embargo, no recibí favor ninguno a cambio... Debe de ser que el taster se cree que ya bastante recibo con que él haga taster. O tal vez yo no tenga la sonrisa de Elena. No sé...
Me confirmaron que estaba deliciosísimo, pero eso yo ya lo sabía, no necesito que nadie me diga que mi más mejor bizcocho favorito está rico, esperaba algo más a cambio... ô_O El taster diciendo: "Siéntate ahí y léete un libro, que te preparo un smoothie para que te lo tomes mientras preparo la comida sin manchar nada, comemos, lo friego todo. Y deja eso ahí, que te voy a limpiar la casa, llevar de compras y a cenar e invitar a un helado. Espera, ¡¡no te ates las botas, yo te subo la cremallera!!".
Espero al menos que el blog me agradezca su trozo publicándome esta entrada :)
Si no, la próxima vez me lo como entero yo sola...

Os dejo con el pastel de frambuesas, moras y manzanas de Delicious stories, en el enlace tenéis la receta original. ¡¡Tenéis que probarlo, tenéis que probarlo, tenéis que probarlo!!
Como esta entrada casi parece de esas que dedico a los libros, tendré que acabar recoordandoos (porque de que la conocéis ya estoy segura) que, a falta de papel, nos regala sus recetas en este índice.

Pastel de frambuesas, moras y manzana
Ingredientes (para un molde de 15x15 cm):
- 100 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
- 80 gramos de azúcar
- 2 huevos, a temperatura ambiente
- 50 gramos de harina
- 1 cucharadita de Royal
- 100 gramos de almendra molida
- 1 manzana, pelada y cortadas en dados
- 80-100 gramos de frambuesas frescas
- Un puñadito de moras
- Almendras laminadas
- Azúcar glass (opcional)


Preparación:
1) Batimos en un bol la mantequilla con el azúcar.
2) Añadimos los huevos, de uno en uno, sin agregar el segundo hasta que no esté bien incorporado el primero.
3) Echamos la harina, levadura y almendra molida, y mezclamos a velocidad baja, hasta tener una masa homogénea.
4) Agregamos los trozos de manzana, y parte de las frambuesas y las moras, y repartimos con cuidado por la masa.
5) Vertemos la mezcla sobre un molde engrasado o forrado con papel de hornear. Cubriremos la superficie con el resto de moras y frambuesas, y con las almendras laminadas.
6) Horneamos a 180º durante unos 50-60 minutos, o hasta que esté hecho por dentro.
Yo necesité los 60 minutos, pero cuando llevaba 40 minutos tapé con papel de aluminio, para que no se me pusieran negras las almendras).
Dejamos enfriar un rato en el molde antes de desmoldar y pasarlo a enfriar por completo en la rejilla.
Opcionalmente, y esto es muy recomendable, pues quedará precioso, podemos espolvorear con azuquitar glass.
Es recomendable si no eres una torpe patas como yo.


Probadlo, ¡¡ya!!, ¡¡¡¡¡ahora!!!!!

martes, 1 de mayo de 2012

Adiós a la apple streusel cheesecake del TGI Friday's, ¡¡ahora la hago yo!! - Tarta de queso y manzana con streusel


Con esta receta me despido por un puñadito de días, como os contaba el otro día ;) Mientras, os podéis repartir esta tarta, porque está deliciosa, de verdad de la buena, ¡os lo prometo!
A la vuelta me queda una semana para descansar en casa, y vaguear (qué ganas de vaguear todo el día sin ninguna responsabilidad, obligación u horario). ¡Os veo entonces!

Y mira que normalmente me enrollo. Pues lo de hoy es demasiado. Esto no lo lee nadie, ni aunque le dé por preparar la receta. Pero entre que son varias capas, que he querido dejar anotadas un par de cositas, y que yo, de por sí, soy un poco persianera, esto se ha convertido en una entrada que tendría que haber ido por fascículos. Cada día una capa, y en el último capítulo, mis breves anotaciones, consejos y sugerencias.
Mejor, así tenéis para toda la semana :P

Esta es una tarta que llevaba siglos pensando en hacer, es mi postre favorito del TGI Friday's, me resulta difícil no pedírmela por más guarradas que haya comido primero, por más llena que esté.
Y sin embargo, siempre pensaba: "Si es que esto lo puedo hacer yo en casa". Porque una porción, un día que sales a cenar, no es suficiente, yo necesitaba dominar esta tarta.
Lo he conseguido :) De hecho, puedo asegurar con orgullo (!!), que no me la vuelvo a pedir.


Lo que me gustaba era esa idea, crujiente por todos lados, tarta de queso, manzana... A partir de ahí, las versiones que quieras, que puede haber cientos que estén ricas. Y yo busqué la mía, proporción de ingredientes, textura, trabajando a partir de mis recetas favoritas de tarta de queso, que uno se conoce muy bien y sabe lo que busca ;)

Para la base he usado unas galletas que me cuesta un montón encontrar, y que me encantan, las Yayitas de manzana, pero vale cualquier otra. En el Friday's cubre también las paredes, pero tiré por lo fácil y sencillo, aunque las bases de galleta siempre son un acierto, y si cubren las paredes, te puedes pelear por ese último trozo de corteza, en caso de compartir el postre. Aunque también lo puede hacer más pesado, así que, es mejor reservarlo para una tarta de mayor tamaño.
Y la tarta, pues cualquier relleno os sirve, yo he usado uno muy básico, sin harina ni maizena, sin sour cream, similar al que usé para mi tarta de cumpleaños; también es más bajo, porque he hecho una tarta pequeña.
Y nada más, la manzanita, mucho crujiente para arriba, sin baños maría ni historietas. Todo el rollo de sugerencias y consejos lo he dejado al final.

Si queréis ver la tarta de mis amores, en este enlace podéis ver la foto, y tal vez incluso entendáis mi obsesión. ¿¿Doy el pego??
Para alguna fecha más especial, mi idea es precisamente hacerla así, muy alta, con la manzana en el medio, y una base que cubre hasta las paredes.
Por ahora, una tarta para un feliz día a día...

Tarta de queso y manzana con streusel
Ingredientes (para un molde de 15 cm de diámetro):
Para la base...
- 70 gramos de Yayitas de manzana
- 30 gramos de Yayitas de miel
- 40 gramos de margarina (o mantequilla) *
Para el relleno...
- 220 gramos de Philadelphia (a temperatura ambiente) **
- 30 gramos de mascarpone (a temperatura ambiente)
- 50 gramos de azúcar
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla (también vale algún otro extracto/aroma, licor o zumo de limón)
- 1 huevo (temperatura ambiente)
Para la manzana...
- 1 manzana
- 1 cucharada de azúcar
- 1/4 de cucharadita de canela
- Nuez moscada (rallamos un poquito, a ojo)
Para el streusel... ***
- 100 gramos de harina
- 60 gramos de azúcar
- 65 gramos de mantequilla (o margarina)
Para servir...
Vale sí, lo que nos dé la gana, lo que nos apetezca ahora, pero estás son algunas ideas
- Caramelo, dulce de leche o sirope de arce
- Nueces tostadas, almendras laminadas o crocanti de frutos secos
- Helado de vainilla o de chocolate blanco

* La cantidad de margarina o mantequilla va a depender de las galletas que usemos, yo por eso prefiero ir a ojo, empiezo por 30, y luego voy subiendo.
** No me quedaba más, si hubiera tenido, hubiera puesto solo 250 gramos de Philadelphia, porque no sé si tan poco mascarpone cambia algo o no sirve para nada
*** Tengo varias recetas con distintas proporciones para el streusel y no siempre lo hago igual, pero suelo partir de la proporción de 300 gramos de harina para 200 gramos de azúcar y 200 gramos de mantequilla, y de ahí divido y modifico, o bien uso otras recetas.

Preparación:
Hacemos la base...
1) Trituramos en la picadora las galletas.
2) Añadimos la margarina y seguimos picando, hasta que se forme una pasta/bola, húmeda pero manejable.
La mantequilla la suelo añadir a ojo, para no pasarme, y si las galletas piden más, le agrego.
3) Extendemos sobre el molde y reservamos en la nevera.
Nos ponemos con el streusel...
Aunque sea la última parte de nuestra tarta, yo prefiero hacerla lo primero...

1) En un bol amplio mezclamos todos los ingredientes y mezclamos bien (a mano, con el robot o con un tenedor, como nos sea más cómodo).
En todo caso, yo siempre acabo con las manos, para apelmazarlo bien y hacer un mazacote.
2) Reservamos el streusel (ahora llamado mazacote), si hace mucho calor, podemos dejarlo en la nevera, por aquello de que no se nos ablande mucho la mantequilla.
Preparamos la tarta de queso...
1) Batimos el queso (los quesos en mi caso) con el azúcar durante 1-2 minutos.
2) Añadimos el huevo y la vainilla y batimos, solo hasta que esté incorporado, lo que haga falta, pero sin ser mucho rato ni a velocidad muy alta.
3) Lo reservamos mientras preparamos la manzana, o bien lo ponemos sobre la base y dejamos en la nevera.
A por la manzana...
1) En un bol mezclamos el azúcar y la canela.
2) Pelamos la manzana y la cortamos a dados o en láminas.
3) Echamos los dados de manzana en la mezcla de azúcar y canela y lo rebozamos bien.
Con la humedad de la manzana se pegará bien, que es justo lo que queremos.
Y ya toca montar nuestra tarta para hornear...
1) Sacamos el molde que habíamos preparado con la base de la nevera, y si no habíamos engrasado antes, untamos bien de margarina/mantequilla.
2) Echamos la crema de queso sobre la base.
3) Por encima añadimos con cuidado (para que no se hundan) y de uno en uno los trozos de manzana.
4) Ahora le toca el turno al streusel.
Yo primero hago con las manos trozos (como galletas) para ir cubriendo, y una vez tengo tapado todo el molde, desmigajo el resto, para que quede como un crumble.
Va, sí, vamos a hornearla!!
1) Horneamos a 180º durante los primeros 30 minutos.
2) Pasado este tiempo cubrimos con aluminio el molde (si vemos que el streusel ya está lo suficientemente dorado).
Bajamos la tempera a 160º y seguimos horneando durante 20 minutos más.
3) Dejamos enfriar sobre una rejilla, dentro del molde.
Al llevar el crujiente, podemos dejarla en la nevera toda la noche, o bien desmoldarla en cuanto podamos, y probarla antes de refrigerar, por aquello de lo rico que está el streusel antes de pasar por la humedad :P


Más cositas...
- El orden al preparar cada capa no es importante.
Yo prefiero preparar el streusel al principio, porque es como lo hago siempre (a no ser que lo vaya a incorporar a media cocción).
La manzana la dejo para el final porque se oxida, aunque en este caso no pasa nada, porque la vamos a rebozar en azúcar.

- La manzana se puede poner laminadita, en lugar de a daditos, que es como lo he hecho yo.
En el TGI, de hecho, va más bien cortada fina y pequeña.

- Esa tarta del TGI de la que os hablo, la manzana va en el medio de la tarta.
Como yo he hecho una tarta muy pequeña, he preferido dejarlo arriba, justo antes del streusel.
Si la hacemos más grande, seguro que queda mejor en medio, echando la mitad de la crema de queso, luego la manzana, y cubriendo, con mucho cuidado, con el queso.
En ese caso, seguro que sí que queda mejor hacer trozos laminados.

- Aunque pongáis la manzana en medio, también podéis reservar algo (o poner más) para poner encima, y así el streusel tiene una base más sólida sobre la que aguantarse (aunque si lo metes rápido al horno no llega a hundirse).

- A la hora de poner el streusel se puede hacer de muchas maneras, lo que va a cambiar es básicamente la estética, y tal vez un poquito la textura en algunos casos.
Lo que le da un aspecto más perfecto y uniforme es extenderlo con el tamaño del molde, para que quede exacto, del mismo tamaño, en lugar de a parches.
Si preferimos que quede como más grumoso, tipo crumble, podemos echarlo todo desmigando.
Y también podemos hacer bolitas, como en la tarta de arroz con leche, y luego ir colocándolas, aunque tendremos que trabajar rápido para que no se nos hundan en el queso por el peso (o eso creo/me temo).

- Peeeeeeeeero, el streusel no es la única opción... Si preferimos un crumble, va a ir estupendo con la manzana, y ahí podremos añadir avena, frutos secos y demás, con la receta que más nos guste.

- Aunque, si nos quedamos con el streusel, nada nos impide añadirle nueces troceadas (como lleva la del TGI) o cualquier otro fruto seco, picado al tamaño que nos guste. En el horno se tostará y quedará sensacional.

- El tema del desmoldado y enfriado de la tarta.
Normalmente enfrío las tartas de queso dentro del horno apagado durante 30-60 minutos, con la puerta entreabierta; luego dejo enfriar completamente en una rejilla, sin desmoldar; para después dejarla en la nevera, aún en el molde, entre 8-24 horas, cuantas más mejor.
Si me da igual que se "caiga", la saco del horno al momento, pero los otros dos pasos los mantengo.
Peeeeeeero, torturarse con esta tarta no lo veo tan útil. A mí el streusel me gusta crujiente, y la mejor manera es tomarlo a temperatura ambiente, porque en la nevera, por más que tapemos, algo de humedad nos va a coger. Así que mi consejo es dejar enfriar completamente antes de desmoldar y probar. Luego ya, por motivos de conservación, le va a tocar ir a la nevera, ¡¡pero vale la pena darse el gustazo tomando esa primera porción con un streusel perfecto!!


Bon appétit!!

Hace justo un añito: Mis jugositos muffins de mantequilla de cacahuete y chocolate eran casi brownies.