domingo, 22 de julio de 2012

HEMC #58 - Recetas de nuestra infancia - Un puñado de palmeritas

Las comidas de mi infancia son las comidas de mamá. No distan mucho de las que le sigo pidiendo ahora. Hace los mejores arroces del mundo, las mejores tortillas de patata, la carne le queda mejor que a nadie y sus patatas fritas son insuperables. De postres, no hablamos, ni siquiera vamos a contar que se le dan mal, con decir que no se le dan, aunque sabe hacer unas cuántas cosillas que no le quedan mal (la leche frita, aunque le lleve varios intentos).
Porciertoycomoquiennoquierelacosa.... Que estoy de vacaciones, así que pronto lo cataré todo!!!

Sigo. Tampoco podemos echarle la culpa a mi madre por no hacer dulce, no le gusta comerlo, casi ni lo prueba, así que, ¿por qué iba a cocinarlo bien? Pídeme a mí que elija un buen pescado en el mercado, o que los rellene, o que cocine una lubina. ¿Yo por qué voy a saber preparar esa cosa que me da tanto asquito?

hemc #58 - recetas de nuestra infancia

El HEMC de julio nos pide recetas de nuestra infancia. Justo en un mes en el que no es que haya pisado mucho la cocina. Y las recetas de mi infancia son elaboradas (que yo no me comía un San Jacobo, no). Y encima estoy de vacaciones (repito!). Así que casi no participo.
Pero luego he pensado que todas esas recetas de mi infancia son las que sigo disfrutando, así que no son tanto un recuerdo de niñez. Y las cosas que no tomo ya, es porque no me gustan (hubo una época en la que comía ¡pescado!).
¡¡Desayuno infantiloide!! El niño que se lo comió fue el taster, a mí no me miréis, que esto es comida de críos.
Y me he puesto a pensar en las cosas que comía y que ya no como, pero que me gustaban y me siguen gustando. Algunos dulces, galletas, cereales, bizcochos o cosas que ya no compramos (sí, en mi casa eran compradas!).
Al hacer estas palmeritas me he acordado de la propuesta del Hecho en mi cocina. El típico surtido Martínez, en el que a una, indecisa por naturaleza, siempre le costaba elegir qué llevarse ese día al colegio, qué desayunar, qué pieza picotear en la merienda.

Los morenitos y las palmeritas eran mis favoritos, así que aquí están las segundas para participar en el HEMC. Son tan fáciles que las puede hacer hasta mi madre. Aunque no pruebe el dulce. Aunque no se le den bien los postres.

Creo que a nadie le hace falta la receta de estas palmeritas, misterio no tienen ninguno, y ni siquiera pongo cantidades, pues yo me pongo con el azucarero, y pongo a ojo, que esas cosas van al gusto.
Además, yo las suelo hacer para usar las sobras del hojaldre, así que me salen a puñaditos.

Un puñado de palmeritas
Ingredientes:
- Hojaldre
- Azúcar (blanco o moreno)

Preparación:
1) Estirar bien la masa de hojaldre con un rodillo, hasta formar un rectángulo (si es que no estáis usando ya una placa rectangular).
2) Echar azúcar por toda la superficie del hojaldre, y sellarlo bien en la masa con el rodillo, suavemente, sin estirar más la plancha.
3) Ahora solo hay que hacer pliegos, juntando las dos mitades del rectángulo en el centro, añadir más azúcar y volver a pasar el rodillo. Así un par de veces más, según el tamaño del rectángulo, siempre haciendo la operación de azúcar y rodillo.
4) Cortamos con un cuchillo rodajitas, y vamos colocándolas sobre papel de hornear. Si no tienen aspecto de palmera, no pasa nada, no hay que colocarlas ni nada, tomarán forma ellas solas.
Yo en este punto espolvoreo con más azúcar. También se les puede pincelar ahora con huevo o leche, pero yo no lo hago.
5) Horneamos a 200º durante unos 15 minutos, o hasta que estén bien doraditas.
Dejamos enfriar en una rejilla, y a devorarlas!!


Hace justo un añito: Estaba de vacaciones (también), y hacía con mi madre estos muffins de cerezas!! Sí, sí, estaban ricos, ¡¡que ella solo miraba!!

viernes, 13 de julio de 2012

Helado de speculoos

Hoy vengo con una fácil-fácil y de verano. ¡¡Un helado!! Un helado de sabor semi-original, y muy rico :)

No puedo decir que fuera un inédito para nuestros paladares (!!), pues ya habíamos probado (en repetidas ocasiones) un Häagen Dazs de este sabor, pero oye, a uno siempre le gusta hacerlo en casa, que parece que todo (¿todo?) sabe mejor. En este, usando la crema, el sabor es más pronunciado, así que me quedo con el mío (aunque sea poco humilde decirlo :P ).

Decidí aprovechar mi preciadísimo bote de Biscoff (una adictiva crema de speculoos para untar), para hacer helado, añadiéndole cachitos de speculoos. Usé unas de mis favoritas, las Lotus, aunque cualquier galleta de este tipo (y hacerlas en casa es muyyyyyy fácil) le vale.
Sé que esta receta puede parecer poco práctica, pues en España no es fácil encontrar este adictivo untable de galletas (razón por la que yo me lo traigo como si fuera oro cuando salgo de viaje, y por la que luego me tiro meses antes de usarlo, por eso de "qué-pena-que-se-me-acabe").
Sin embargo, podéis conseguir un helado de este sabor siguiendo cualquier receta de helado de galletas y sustituyéndolas por éstas. En general solo hay que dejar que se deshagan en la mezcla de leche/nata calentita durante un buen rato, colarlo para quitar los grumos indeseables, y seguir con la receta (tipo natilla o la que sea) para hacer la base del helado. Yo hice algo similar el año pasado con un helado de té con galletas (sin huevos).

La receta con estas mismas galletas la podéis encontrar también aquí (uso de yemas opcional), o en Señora Troll (lleva yemas), cuya receta descubrí en el concurso de helados de Sugg-r.

Ahora, si veis en algún sitio esta crema de Lotus para untar, ¡¡compradlo!! Medio bote para un helado, y el otro medio... ¡¡para hacer el guarro y untar el dedo!!
Y ahora he descubierto speculoos para untar ¡¡versión crunchy!! Estaré atenta :P

Helado de speculoos
Ingredientes (para unos 700-800 ml):
- 250 ml (1 taza) de nata (35% M.G. mínimo) *
- 250 ml (1 taza) de leche entera
- 4 yemas
- 200-250 gramos de Biscoff
- 6-8 galletas Speculoos (usé Lotus), troceadas (añadí 3 más para poner encima al guardar el helado)

* En lugar de esta mezcla de nata y leche, podéis usar 500 ml de nata ligera (aprox 18% M.G.)

Preparación:
Con antelación, siempre que hago helados de este tipo, preparo un baño de hielo, llenando una fuente o ensaladera con hielos y agua muy fría, que mantengo en el conge hasta el momento en que la necesito.
1) En un cazo mezclamos la nata, la leche y el Biscoff y cocinamos durante unos minutos, hasta que esté caliente y la crema de speculoos derretida e integrada.
2) En otro bol batimos bien las yemas.
3) Incorporamos un cucharón de la mezcla del cazo a las yemas sin parar de batir, y luego vertemos esta mezcla a la cazuela de nuevo.
4) Seguimos cocinando, sin parar de remover, a temperatura media-baja (que iremos subiendo o bajando según cómo vaya reaccionando la natilla) hasta tener una natilla. Nos puede llevar unos 10 minutos, y es importante no parar de remover, y que no nos hierva ni se nos formen grumos.
5) Cuando tenga la consistencia necesaria pasamos a un bol o recipiente que colocamos en el baño de hielo, para parar la cocción. Si queremos, para acelerarlo, podemos seguir removiendo en este gaño de hielo durante un par de minutos.
Dejamos enfriar la mezcla antes de llevarla al frigo, donde la dejaremos unas 6-12 horas antes de llevar a la heladera, para que esté completamente fría.
6) En la heladera, preparamos según las instrucciones, y en los últimos 2 minutos (más o menos), añadimos las galletas que hemos troceado, para que se repartan bien. En mi heladera el proceso total llevó algo más de 20 minutos.
Pasamos nuestro helado a un recipiente y al congelador, al menos un par de horitas antes de servirlo.
Hace justo un añito: Las fotos no lo decían, ¡pero estas fajitas mixtas con un marinado de cítricos y Cointreau eran una cena más que perfecta!

lunes, 2 de julio de 2012

Mi más mejor favorito bizcocho - Ahora con cerezas y plátanos

Hace no mucho tuve un flechazo con este pastel de manzana y frambuesas que encontré en el maravillosíiiiiiisimo blog de Elena, Delicious stories.

Por textura y sabor se convirtió en mi más mejor favorito bizcocho, pero como una no puede hacer siempre la misma receta y quedarse tan ancha, mi obsesión ahora está en usar la masa como base, modificando los frutos secos, frutas y aromas o licores utilizados. El resultado no falla nunca, jamás de los jamases :P
La combinación cereza-plátano es una pareja ganadora. Sobre todo en mi caso, ya que yo soy una amante empedernida de las cerezas, y al taster le gustan los plátanos. Así que fue una de las primeras ideas que nos surgió, todos contentos, y además, casan tan bien con almendra como con avellanas, así que hasta ahí se pueden introducir variantes. Incluso se me antojan unas pepitas de chocolate, ¡la mezcla plátano-cereza-chocolate es aún más bestial!

El resultado fue este delicioso pastel, que está para morirse. Una vez más, lleva las cantidades que usé aquí, de la receta original de Delicious Stories. Es lo mismo, pero es distinto :)

¡¡Espero que os guste!! Y no lo digo por esas cerezas, que salen hermosísimas del horno y luego se arrugan como si las hubiera centrifugado...

Bizcocho de almendra, cerezas y plátano
Ingredientes (para un molde de 15x15 cm):
- 100 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
- 60 gramos de azúcar
- 2 huevos, a temperatura ambiente
- Unas gotitas de extracto de almendra (se puede sustituir por Disaronno, o usar otro extracto)
- 50 gramos de harina
- 1 cucharadita de Royal
- 100 gramos de almendras molidas
- 1-2 plátanos (usé uno grande y la mitad de uno pequeño)
- 200 gramos de cerezas (algunas las despepitaremos, y otras no)
- Almendras laminadas
- Cacao en polvo o azúcar glass para espolvorear

Preparación:
1) En un bol batimos la mantequilla con el azúcar.
2) Añadimos el extracto de almendra y los huevos, a velocidad baja y de uno en uno, sin agregar el siguiente hsta que no esté incorporado el primero.
3) Echamos la harina, levadura química y almendar molida y seguimos a velocidad baja hasta que esté homogéneo.
4) Repartimos en la masa el plátano, cortado en rodajas, y cada una en cuartos (o como prefiramos encontrárnoslo después), y unas cuántas cerezas despepitadas y cortadas por la mitad (yo acabé poniendo unas 12).
5) Vertemos en un molde forrado con papel de hornear, o bien engrasado. Cubrimos la superficie con almendras laminadas, ponemos por encima el resto de las cerezas (estas yo las pongo sin despepitar) y volvemos a echar unas cuántas almendras laminadas más.
6) Horneamos a 180º durante 60 minutos. Cuando llevaba media hora, lo tapé con aluminio para que no se me dorase más de la cuenta.
Enfriamos un ratito en el molde antes de de sacarlo de él y dejarlo en la rejilla.
Podemos espolvorear con azúcar glass, aunque a mí la combinación cereza-chocolate y plátano-chocolate me chifla, así que recomiendo tamizarle cacao en polvo ;)
Más cositas...
- La almendra va genial con la cereza, pero también el pistacho, y el plátano es muy amigo de las avellanas. Podemos usar pistachos o avellanas molidas en lugar de almendras, y le daremos un toque diferente :)
- Las cantidades de plátano y las cerezas de la masa las fui añadiendo más bien a ojo, hasta que vi que había suficientes para mi gusto.
- El plátano lo corté en rodajas y luego cada una en cuartos, pero podéis ponerlo en rodajas, o en medias rodajas, como menos rabia os dé :P
- Las cerezas de arriba las puse con pepita, pero podéis ponerlas todas sin pepita. Las despepitadas las corté por la mitad.
- También podéis poner por encima pistachos en lugar de almendras, o una mezcla de las dos, o incluso jugar con almendras, pistachos y avellanas ;)
- El chocolate le va genial a esta combinación, así que si os va con unas pepitas en la masa, o incluso por encima, en la cobertura, ¡¡no os cortéis!! Un buen chocolate negro le tiene que ir fantástico.

Hace justo un añito: El taster y yo viajábamos con esta tarta de queso con chocolate y menta a cuestas.