jueves, 30 de agosto de 2012

Helado de Guinness y chocolate

Hace unos meses preparamos un helado de Guinness para inaugurar la temporada heladera. Me llamaba mucho la atención una receta de David Lebovitz, que a su helado de Guinness le ponía chocolate, pero yo quería probar primero con algo más intenso, que se notase el sabor de la cerveza.

Sin embargo, tenía más que claro que acabaría preparando la versión con chocolate, y así fue, uno de los últimos que preparamos esta temporada ha sido el helado de Guinness y chocolate de The perfect scoop, cuya receta también se puede ver aquí.
Está buenísimo!! Tenía miedo de que no se notase el sabor a Guinness (qué gracia que diga esto yo, que odio el sabor de la cerveza!), pero sí que se aprecia bien, y combina a la perfección con el chocolate, aunque eso ya lo sabía de experiencias previas con esta pareja, como la tarta que le preparé al taster, o el brownie (un poco sacrílego) con Guinness.

Si tenéis ocasión, os animo a probar este helado, que ha sido uno de mis favoritos de la temporada, por no decir el que más (que para eso de los helados soy muy promiscua). Además, me cuesta decidir cuál me gusta más, si el de Guinness con pepitas de chocolate, o este de Guinness y chocolate que os traigo hoy. ¿¿Soluciones?? ¿Para qué elegir cuando puedes preparar uno detrás de otro?

Helado de Guinness y chocolate
Ingredientes (para 1 litro aproximadamente):
- 200 gramos de chocolate negro (la original usa chocolate con leche)
- 250 ml (1 taza) de leche entera
- 100 gramos (1/2 taza) de azúcar
- 1 pizca de sal
- 4 yemas de huevo
- 250 ml (1 taza) de nata para montar (alta M.G.)
- 180 ml (3/4 de taza) de Guinness
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (yo no le puse)

Preparación:
1) Calentar en un cazo la leche, azúcar y sal.
2) En un bol, batir bien las yemas.
3) Cuando la leche del cazo esté caliente, pasamos una parte al bol de las yemas, sin parar de batir con unas varillas.
4) Vertemos el contenido del bol en el cazo y preparamos una natilla, a fuego medio, sin parar de remover con una cuchara de madera o una espátula, hasta que la masa espese, con cuidado de que no se nos cocinen las yemas.
5) Cuando este suficientemente espeso (que cubra la cuchara), sacamos del fuego y le añadimos el chocolate troceado. Removemos hasta que éste se derrita bien.
6) Añadimos la nata, la Guinness y la vainilla (si la usamos) y mezclamos bien.
7) Dejamos enfriar (yo lo acelero con un bol lleno de hielos) antes de llevar al frigo, donde hay que tenerlo hasta que esté bien frío.
8) Una vez frío, preparamos el helado según las instrucciones de nuestra heladera. Yo lo tuve unos 20-25 minutos.

lunes, 27 de agosto de 2012

Daditos de pitahaya con infusión de vainilla y fresa

Frutas exóticas. Cosas raras en el supermercado. Cosas en miniatura. ¡¡Me encantan!! Supongo que es heredado de mi madre :P
Como ejemplo, hace unas semanas estuve a puntísimo de comprar unos pimientos solo porque eran muy bonitos. Y yo odio el sabor del pimiento. Se los iba a llevar a mi madre en mi siguiente viaje a casa, claro, pero, aún así... ¡¡sabía que ella ni siquiera los quería!!

Las frutas exóticas, al menos, ¡¡me las como!! Me encanta ir probándolas, aunque reconozco que solo lo hago de vez en cuando, pues prefiero los sabores de una manzana, mandarina, fresas o cereza, por poner un ejemplo, a la de la maracuyá, el mango o la piña.

La pitahaya fue una obsesión cuando la descubrí, me tiré tres meses como una loca buscándola (ahora es más habitual, por aquel entonces no). Cuando la encontré, no era rosa por fuera, sino amarilla. Pero bueno, igualmente me conformé.
Luego mi meta era encontrarla rosa. Eso ya no es tampoco un problema.
Peeeeeeeeero, ¡¡aún no me han presentado a una pitahaya de esas que tienen el relleno granate!!

Hasta ahora, me las había tomado a cucharadas. No tiene mucho sabor, pero a mí me resulta muy fresquita y suave. Partes, sacas la cuchara, y a disfrutar.
Esta vez, preparé unos daditos con gelatina. Como su sabor, ya digo, no es muy potente, le añadí una infusión de fresa y vainilla. Y no, no las encontré fucsias por dentro, eché una gotita de colorante, contra todos mis principios :P
También queda muy bien hacer un batido. Al relleno de una pitahaya le añadiremos un plátano, una taza de leche de coco, y si gustamos, hielo picado, y quedará estupendo ;) Si queremos que el plátano no nos mate el coco y la pitahaya, con quitarlo es suficiente, dejando el resto igual (poniendo menos hielo, eso sí).
Y mi próximo objetivo es hacer algo similar a ese batido, en versión helado, como este que he visto aquí.

Mientras, os invito a unos daditos dulces myy exóticos y algo refrescantes. No es tan tembleque como una gelatina, ni tan duro como una gominola, pero dependerá de la cantidad de gelatina que uséis, claro ;)
Se puede hacer en moldes individuales, cubiteras de hielo, o una fuente, para luego cortar. Y se pueden comer tal cual, o poner en una ensalada (¡¡lo digo en serio!! A mí me lo han contado), e incluso pinchar unos cuántos, cortados en formas bonitas, en un palito, y servir como brochetitas sobre un batido o cocktail.

Dulces de pitahaya (con té de fresa y vainilla)
Ingredientes (de 18-36 piezas según tamaño y molde):
- 60 ml (1/4 de taza) de agua
- 1 bolsita de infusión de vainilla y fresa (opcional, prescindible o sustituible por otra infusión :P )
- 10 gramos de gelatina en polvo (de Royal es un sobrecito) *
- 1 pitahaya (hará casi una taza de puré)
- 2 cucharaditas de azúcar (cantidad al gusto, y sustituible por sacarina, miel, o cualquier endulzante)

* Yo usé mucha gelatina para poco líquido, con la idea de que no quedara supergelatinoso, pero podéis aumentar y disminuir la cantidad, para que os salga más tipo gominola, o más tipo postre de cuchara ;)

Preparación:
Tendremos preparado un recipiente, que puede ser una cubitera de hielos o moldes individuales un poquito engrasados, o un recipiente (redondo, rectangular...) forrado con film transparente
1) Lo primero es calentar el agua, añadirle la bolsita de infusión y dejar reposar 5-8 minutos.
Sacamos la bolsita y dejamos enfriar el agua (para acelerarlo, lo dejé en la nevera una media hora).
2) Si no usamos té, la receta empieza aquí :P
Abrir la pitahaya y vaciarla con una cuchara. Si queremos podemos aplastar la carne hasta hacer purécon un aplastapatatas, o bien con la batidora, para que no quede ni un grumito.
Igualmente, los muy maniáticos pueden colar para quitar las pepitas, pero para mígusto, el encanto de esta fruta es encontrarse esas pepitas, cual semilla de amapola
2) Echar el agua fría (en mi caso el té) en un bol, espolvorear por encima la gelatina y dejar reposar.
3) Mientras, ponemos la carne de la pitahaya en un cazo, a fuego medio, con el azúcar y la bolsita de té. Esta la quitaremos cuando lleve 5-10 minutos.
4) Cuando la mezcla empiece a hervir, echamos sobre el bol de la gelatina, y mezclamos hasta que ésta se haya disuelto del todo.
4) Vertemos en moldes o en una fuente pequeña, previamente forrada con film transparente.
5) Dejar enfriar antes de llevar a la nevera, donde la dejaremos un par de horas, o hasta que esté sólido y firme.
Desmoldar y cortar en daditos.
Las sugerencias, ya os he dicho, a modo postre, golosina, en una ensalada, macedonia de frutas, o para servir unos cocktails o batidos, son algunas ideas que me encantan.

jueves, 23 de agosto de 2012

Helado de tiramisú

Ya un poco espabilada y aterrizada en la rutina (¡y qué pronto se acostumbra una a lo malo!), toca lucir los modelitos del verano en forma de helados.

Mi heladera no quiso independizarse y vive con mis padres, así que es cuando volvemos a casa cuando podemos preparar esos helados que, en la mía, acaban convirtiéndose en pannacottas, a falta de heladera, y para quitar un poco el antojo (dan el pego, ¡aviso!).

El primer helado que hicimos al volver de viaje fue este de tiramisú, que está delicioso. Usar en la base de los helados mascarpone en lugar de nata es genial, tienen un sabor, para mi gusto, mucho más exquisito, y lo puedes combinar con lo que quieras.
La manera más clásica, convertir el tiramisú en este helado, con su sirope de mocha y sus trocitos de ladyfingers.

Todo mi agradecimiento a David Lebovitz, por la receta del helado, y el sirope, que son las que os dejo aquí, con muy poquitas variaciones; y a Ben&Jerry, por enseñarme que un helado no es lo mismo si no te encuentras unos tropezoncitos por el camino.

Helado de tiramisú
Ingredientes:
Para el helado...
- 500 gramos (2 paquetes) de mascarpone
- 200 ml de nata ligera
- 100 gramos (1/2 taza) de azúcar
- Una pizca de sal
- 45 ml (3 cucharadas) de ron o Amaretto (éste último se notará más en el sabor final)
- Un chorrito (unos 20-30 ml) de Bailey's (Kahlúa le iría genial)
Para el sirope de mocha...
- 100 gramos (1/2 taza) de azúcar
- 120 ml de espresso
- 4 cucharadas de cacao en polvo
- Unas gotitas de extracto de almendra (un chorrito de Amaretto dará el mismo sabor)
¿Qué nos podemos encontrar en el helado?...
- 90 gramos (aproximadamente) de ladyfingers, troceados
O si preferimos, cualquier otro tipo de galletita :)

Preparación:
Hacemos el sirope de mocha...
1) En un cazo mezclamos el azúcar, café y cacao en polvo a fuego medio y cocinamos, sin parar de mover, hasta que empiece a hervir un poquito.
2) Bajamos el fuego un pelín, y seguimos cocinando, sin parar de remover durante un par de minutitos.
3) Sacamos del fuego y dejamos enfriar.
Conservar en el frigo hasta que vayamos a usarlo para el helado.
Preparamos la base del helado...
1) Con una batidora de brazo batimos el mascarpone, nata, azúcar, sal, ron y Bailey's hasta tener una mezcla uniforme y el azúcar bien disuelto.
2) Dejamos en el frigo unas horitas.
Y por último...
1) Hacer el helado con la mezcla según las instrucciones de nuestra máquina. La mía llevó unos 20 minutos.
2) Cuando queden un par de minutitos, añadimos los ladyfingers troceados, para que se repartan bien.
3) Vamos pasando el helado al recipiente en el que vayamos a guardarlo, alternando capas de helado y de sirope de mocha.
El sirope hay que sacarlo un pelín antes, para que sea más manejable, pero no más de 5 minutos, pues necesitamos usarlo bien frío.

martes, 14 de agosto de 2012

Cuando las sobras general más restos - Sándwich de verduritas y mozzarella

Este bocadillo no tendría que estar aquí. Pero ha sido un no puedo/quiero evitarlo. Es comida para comer. No comida para el blog, esa que cocinas, haces dos fotos y luego tiras a la basura y te vas corriendo a publicar. Porque eso es lo que hace todo el mundo con la comida que sube a su blog, ¿¿¿no???

Sea como sea esta era una comida sin más, de las que te haces todos los días sin pensar en nada, sin fijarte en platos, migas o colores. No ese bizcocho que decides hacer y piensas: "Y si queda bien, le tiro unas fotillos".

Pero según lo hacía, este bocata prometía tanto, parecía que iba a estar tan bueno, que no pude evitarlo (freak!!). Al salir del horno le tiré un par de fotos. Pero seguía sin ser comida "para el blog". Así que aquí me tenéis, lo habéis descubierto, no soy perfecta, no siempre me curro durante horas un acabado rústico.

Casi me dio la risa pensar cómo a veces, para fotografiar un plato "le pongo guapo". Mientras horneas sacas tu mantel (que a veces no es un mantel), buscas en qué plato queda bien esa comida, e intentas que tu toque rústico no se note tanto, quitando los churretones de salsa del plato.
Pero, ay luego... Cuando voy a comer sola, y me creo que no me va a ver nadie, me da igual usar el plato de postres para el principal, la fuente de servir para hacerme un combinado, no poner mantel, servi la ensalada en el papel de las palomitas, o peor, lo de servirte el arroz en el bol de los cereales (esta, hace años, era de mis favoritas, directamente no usaba plato hondo para el arroz).

Así que, como soy una sinvergüenza, no me curre nada este sándwich ni cuando sabía que prometía. Foto de cualquier manera, y me lo zampo. Si está apoteósico lo subo.

Y qué poca clase, porque encima es un plato con sobras. ¿¿O lo iba a ser??
Me iba al día siguiente de casa durante tres semanas, así que mi despensa y nevera no estaban precisamente a rebosar.
Pero había que dar salida a la mozzarella fresca, que me iba a caducar. Atención al plato de sobras, porque acabé en el super comprando pan, berenjena, calabacín, tomate, rúcula, piñones...
Sí, me lo anoto, la próxima vez, ¡¡tiro las sobras!!

Y a punto estuve de abrir el tarro de pesto, porque creo que en la base del pan, un poco de pesto untado, tendría que estar de vicio.

¿¿Os dejo la receta aunque no vaya vestida de rusti-fiesta??

Sándwich de pan de centeno con verduritas y mozzarella
Ingredientes:
- 2 rebanadas de pan de centeno con pasas y nueces (y si te vas de vacaciones, el resto de pan se convierten en sobras no deseadas)
- Berenjena en rodajas finas (toma, más sobras!)
- Calabacín en rodajas fnas (y este tampoco llega a la unidad...)
- Unas hojas de rúcula y canónigos (¿quién compra eso antes de irse de vacaciones?)
- Mozzarella fresca cortada en lonchas (objetivo conseguido, ¡usé la mozzarella!)
- Tomate raff cortado en rodajas (este sí, este me lo zampé entero)
- Un puñadito de piñones
- Un puñadito de pasas (no me lo puedo creer, ¡las tenía en casa!)
- Opcional: Unas cucharaditas de ranch dressing, salsa césar, pesto o queso de untar para la base del pan)

Preparación:
1) En una bandeja o recipiente para hornear, pincelado con aceite, colocamos las rodajas de calabacín y berenjena, las pincelamos otro poquito de aceite y horneamos a 200º durante unos 15-20 minutos, o hasta que veamos que estén hechos y dorados.
Mientras, vamos tostando un poquito el pan, pero lo justito. Podemos hacerlo hacerlo a la vez que la verduras, o en una tostadora.
2) Sacamos las verduras y las colocamos sobre una de las rebanadas de pan.
Colocamos encima unas lonchas gruesas de mozzarella fresca, a ser posible bien escurridita (venga, yo no lo hice, que iba acelerada). Le colocamos encina unos piñones y las pasas.
3) Volvemos a meter el horno, esta vez en modo grill y temperatura de 200º, durante unos 10-15 minutos.
Vigilamos para que no se queme, yo lo tuve así unos 15 minutos y sin problema.
Los primeros 2-3 minutos metemos la otra rebanada de pan, para que termine de tostarse (o en la tostadora, como veamos).
4) Sacamos esa rebanada, y mientras acaban de tostarse el queso y los piñones, le untamos el pesto, queso, o en mi caso, ranch dressing, y colocamos la mezcla de lechugas y las rodajas de tomate.
Y al plato a esperar a su media ¿naranja?
6) Cuando la mozzarella tenga el punto deseado solo falta sacar del horno, juntar las dos partes, y devorar ese bocadillo!! :)