lunes, 29 de octubre de 2012

Tarta de la casa (de la mía), versión otoño - Con ricotta, mucho whiskey y manzana

Todos los muchos restaurantes ofrecen en su carta la "típica" tarta de la casa. Esa que, aunque solo sea por curiosidad, aunque ya te hayas enamorado de otro de los postres, te hace preguntar: "¿Y qué lleva la tarta de la casa?".
Y la de veces que te responden: "Es milhojas relleno de nata/crema pastelera".
"Ponme la de chocolate, por favor".

En ocasiones, descubrir cuál es la tarta de la casa me da bajón. Al menos cuando es un milhojas, sobre todo si no sé de qué tipo va a ser. Y es que los milhojas, como los profiteroles, los hay tan fantásticos como desastrosos y prefabricadísimos.

Por cierto, que esto estaba ya preparado cuando me encontré con que mi querida Ana, había hecho milhojas para el Daring Bakers, ¡¡tenéis que ver lo bien que le han salido y la pedazo de receta que nos ha preparado!!
Pues yo esta vez he hecho lo mismo, he decidido tener mi propia tarta de la casa, versión otoño. La llamo así porque, básicamente, solo sabía que tenía manzanas, y que quería hacer algo con ellas. Y me apetecía hornear una tarta.
Y me hubiera gustado llamarla "Mi tarta de manzana", como si fuera invento mío. Pero entre nosotros, si es que ya está todo inventado...
Luego me pasa como aquella vez que me inventé unas hamburguesas de garbanzos y pavo, me puse a googlear, y descubrí que de-joven-creadora-nada, bonita...
Así que os doy un consejo, si os inventáis algo, ni se os ocurra buscar luego si ya lo ha hecho alguien primero. Si no, le ponéis de apellido "de la casa", que de esos hay muchos, y tan felices.
Mi tarta de la casa (versión otoño) lleva una base similar a la de las crostatas, untada con un poco de mermelada de higos y peras (¡casera!). El relleno es de ricotta, muuuuuucho whiskey, miel (¡y nada de azúcar!), al que le viene que ni pintada una manzana y un buen puñado de nueces y pasas.
¡Espero que os guste!

Si no, tenéis otro postre de la casa, este un poco más elaborado, pasaos por I love tortilla de Patatas! y echad un vistazo a la receta tan genial que nos propone. Ese milhojas estoy segura de que sí que se merece el nombre de Postre de la casa (de la de Ana), aunque yo no haya podido catarlo :P

Tarta Otoño de la casa (de la mía) - Con ricotta, mucho whiskey y manzana
Ingredientes:
Para la base...
- 125 gramos de harina
- 50 gramos de nueces en polvo (picadísimas)
- 60 gramos de azúcar
- 70 gramos de mantequilla, muy fría y en dados
- 1 huevo batido
Para untar en la base horneada...
- Mermelada de higos, frambuesas o moras (yo usé higos, pero son las 3 que mejor creo que pueden ir)
Para el relleno...
- 200 gramos de ricotta
- 2 huevos
- 60-75 ml de whiskey bourbon (Jack Daniel's)
- 50-70 gramos de miel (hay que ir probándolo al gusto, yo tuve que añadir más porque había bastante licor)
- 1 cucharada de harina
Para la capa superior...
- 1 manzana bien grande
- Un puñadito de pasas
- Un puñadito de nueces
- Azúcar moreno
- Canela o mezcla de especias para pastel de manzana (yo la hago añadiendo a la canela jengibre, nuez moscada, clavo...)
Preparación:
Para la base...
1) Mezclamos en la picadora la harina y el azúcar.
2) Añadimos los dados de mantequilla y le damos a la picadora, hasta tener una arenilla grumosa, algo desigual.
3) Pasamos a un bol, hacemos un huequecito en el centro, añadimos el huevo batido, e incoporamos con un tenedor.
Si hace falta, añadimos un poco de agua muy fría. Yo no tuve que ponerle.
4) Extendemos la masa en un molde forrado y engrasado, cubriendo las paredes.
Si está muy blandurria, la refrigeramos 20-30 minutos. Si no, pinchamos con un tenedor toda la superficie, untamos unas cuántas cucharadas de mermelada y horneamos a 190º durante 20 minutos.
Y mientras, preparamos el relleno...
1) Batimos en un bol, durante un par de minutos, el queso, miel, huevos y whiskey.
Después añadimos la harina, y mezclamos hasta que no quede ni un grumito.
2) Cuando tengamos la base prehorneada, vertemos el relleno en ella, bajamos la temperatura del horno a 180º y cocinamos durante 15 minutos.
Y en estos 15 minutos, ¿qué?
1) Remojamos las pasas en un poco de whiskey. Troceamos las manzanas y las nueces.
2) Pasados los 15 minutos, colocamos la manzana, repartimos las nueces y pasas, y echamos por encima un poco de azúcar moreno y de mezcla de especias.
3) Seguimos a 180º durante 30 minutos, bajamos la temperatura a 160º y dejamos 10 minutos más.
Y ya podéis ir contando por ahí que la receta es vuestra, solo vuestra, y de nadie más... :P

¿¿¿Os he contado ya que Ana ha hecho milhojas??? ¿¿Y que tenéis que verlas??

miércoles, 24 de octubre de 2012

Tatin tatán

Aunque mi obsesión por un postre alcanza su punto más álgido cuando se trata de preparar tartas de queso, la verdad es que la manzana también es un blanco fácil a la hora de hacer mil cosas diferentes con lo mismo... ¡¡Me encantan las tartas de manzana!!

Las complicadas, las sencillas, las que llevan de todo, las que no llevan nada, las que hay que degustar en frío, las que no se pueden tomar más que en caliente con una bola de helado.
El taster suele ser el encargado de traer el helado (si no, no le abro la puerta), y esta vez eligió chocolate con nueces y caramelo del Häagen Dazs. No lo hace mal, ¿verdad?
Y la tarta de entre las tartas de las tartas de manzana, la tarte Tatin, tan fácil y tan sencilla, que sabe a tanto con tan poco!!

Esta que os enseño es la que preparé para estrenar mi set Tatin de Emile Henry, un conjunto de plato y molde con el que me hice porque le vi muchas posibilidades, más allá de la tarte Tatin, y vaya si las tiene :)
Porque, ¿qué me decís de empezar dorando las costillitas de cerdo, las alitas de pollo o el muslo de pato en la cazuela, y luego pasar el recipiente directamente al horno y seguir cocinando ahí? Sin cambiar de recipiente, sin fregar a lo tonto... Pues mientras consiga hueco para meter mil recipientes en casa, y poder hacerme con una cocotte, esta multiusos me soluciona la vida :P
Veréis que hoy no hay receta, y es por dos motivos. El primero es que no hace falta seguir una para hacer esta tarta, aunque yo seguí la de la página de Emile Henry, pero en cualquier blog o vídeo podéis haceros una idea.
Se trata de caramelizar el azúcar durante tiempo que, en mi caso, nunca es el mismo, pero siempre lo parece (o sea, siglos), y al modo que prefiramos (con agua, ayudándonos con mantequilla...), apelotonar ahí bien las manzanas cortadas como gustemos (o la fruta que queramos tatinear, que probar con plátano o cerezas no es tontería) y cubrir con una placa de hojaldre (o la pasta que más nos guste).
El segundo motivo por el que me parecería injusto dejar esta receta es porque a mí me pone nerviosa el tema del azúcar, y siempre acabo añadiendo, mientras preparo la tarta, más de lo uno o de lo otro, así que no tengo ni la más remota idea de cuánto echo de cada cosa, voy agregando hasta que me gusta el resultado.
Y además, como veis, ni siquiera di ese día con el punto de las manzanas, pues no las apelotoné lo suficiente, ahí había hueco para más!! Hay que poner en abundancia, para que cuando suelten líquido y reduzcan, no acaben siendo tan poquita cosa, como le pasó a mi tarte tatin medio-calva.
No es la única vez que me ha pasado, para eso soy la clumsy de los acabados rústicos.

Pero está tan rica, con un buen helado y su salsita de sirope de arce, que tenía que pasearse por esta casa, pues aún con sus (mis) fallos, es ideal para una merienda en casa, como guinda para una tabla de quesos.
Una merienda perfecta! :)
¿¿Cómo lo veis??

Hace justo un añito: Hice una ensalada de pera y queso de cabra con un aderezo de miel y sésamo, de lo más otoñal e irresistible!!!!

sábado, 20 de octubre de 2012

Galletas de centeno y miel especiadas

El mismo día que me enamoré de los bollitos de cardamomo que hizo Ibán Yarza en Robin Food, tuve un ligero flechazo con unas galletitas de centeno especiadas que aprovechó para preparar.

Yo también quise llevarme el pack completo, así que mientras estos bollitos para el World Bread Day fermentaban, me dediqué a preparar la masa de las galletas, que luego refrigeré para hornear al día siguiente (que ese ya tenía desayuno). Así aprovechaba que había madrugado más de lo decente para un día festivo. Bueno, más de lo decente para un día cualquiera, en realidad.
Esta va por Ana y sus sobremesas, ¡¡esté donde esté!!
Son geniales, tanto en sabor y textura, tiene razón Ibán cuando comenta que esa mezcla de jengibre y canela hace que, ni lo uno, ni lo otro; el uso de la harina de centeno (él usa blanca, la mía es integral), también me ha gustado mucho; y la textura es estupenda, no esperaba que fueran así, sino más abizcochadas, y no me suele gustar tanto ese tipo de galleta que, con los días, se pone más chiclosa. Esta, por suerte, ¡no lo es!
La receta está dividida, porque aproveché para usar la mitad del huevo que había utilizado para pincelar los bollitos. De ahí que en los ingredientes aparezca medio huevo. Basta con doblar las cantidades para que os dé la original, pero de todos modos en el enlace tenéis el texto y el vídeo con la receta, adaptada a cantidades de personas normales, y no de medio-personas como yo :P

Galletas de centeno, miel y especias
Ingredientes (para 20 galletas):
- 85 gramos de harina de centeno (la mía era integral, la original usa de la blanca)
- 45 gramos de harina
- 30 gramos de azúcar moreno
- Una pizca de sal
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de jengibre molido
- /21 cucharadita de levadura química
- 100 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente, casi derritiéndose, o como poco, que ya esté muy manejable
- 20 gramos de miel
- 1/2 huevo (explicación arriba)

Preparación:
1) En un bol mezclamos la harina normal (la de centeno es lo último que incorporaremos), azúcar, sal, canela, jengibre y levadura química.
2) Agregamos la mantequilla y mezclamos bien con una espátula o una cuchara de madera. De ahí que la mantequilla tenga que estar taaaaaan manejable. Si usamos un robot no hará falta tanto, pero esta receta, tal cual sale en Robin Food es para hacer así, en plan sencillo y sin complicaciones :)
3) Añadimos ahora la miel, el huevo y la harina de centeno y mezclamos bien.
4) Dividimos la masa en dos, con cada parte formamos un rollo envuelto en film transparente y refrigeramos.
En 2 horas ya podremos hornear, pero yo lo dejé para el día siguiente (¡¡pensad en dos días seguidos de desayuno recién hecho!!).
5) Sea cuando sea, al sacar los rollos de la nevera, cortamos rodajas, con un cuchillo afilado, de aproximadamente 1 dedo de grosor, colocamos en una bandeja forrada con papel y horneamos a 175º durante 15 minutos, estando atentos cuando lleven unos 10-12, por si se doran mucho y hay que sacarlas antes o taparlas con aluminio.
- La receta original recomendaba 15-20 minutos, vigilando a los 10-12, pero creo que sus galletas eran algo más gruesas (1 centímetro) y también más grandes (los rollos de los que cortaba las rodajas eran de 3 cm de diámetro).
- De mis tres tandas, unas eran más finas, y en 12 minutos estaban hechas, las otras las dejé 15 minutos, pero alguna salió dorada por arriba y demasiado tostada por la base (eso ya cuestión de los hornos y demás...).
Hace justo un añito: Me lo pasé genial destrozando unas mailanderli, que convertí en unas muelas para el taster.

martes, 16 de octubre de 2012

World Bread Day - Bollos de cardamomo


World Bread Day 2012 - 7th edition! Bake loaf of bread on October 16 and blog about it!
Este año traigo una receta más tradicional, también más rica, por cierto, y que viene ni que pintada para este día, porque son unos bollitos de cardamomo que vi hacer a Ibán Yarza en el programa de Robin Food.
Y gran parte de mi pérdida al miedo de hacer pan la tienen él, sus apariciones en Robin Food, y El foro del pan, aunque también algunos libros y blogs sean responsables de mi pequeño aprendizaje, que aún no está ni a la mitad del camino. Pero bueno, este rollo ya lo solté cuando me dio por tener una mascota en casa, mi masa madre...
Estos bollitos (a pesar de mis pretzels), son de los mejores panes que he probado/hecho. Su textura con ese relleno, su miga, su sabor, son perfectosl!
Aunque con el pan, a falta de técnica, sigo pensando que la suerte tiene su papel. Unos días sale mejor, otros peor. Este debió de ser mi día panarras estupendo. Más aún cuando madrugué tanto que a las 9 de la mañana tenía recién horneados mis bollitos, y listos para desayunar. ¡¡Eso es vivir bien!!
Aprovecho además esta ocasión para hacer la pelota a mi profesor de matemáticas avanzadas, Carlos, el chico de los tappers. Si hace unos días apreciaba que últimamente no hago nada salado, no tardé ni 24 horas en servirle un principal; y si poco después él publicaba su tea time con Ibán Yarza, allá iba yo un día más tarde a preparar la receta.
Si os animáis con estos panecillos, no podéis perderos el vídeo. Como mejor se sigue una receta de pan es viéndola "casi-en-vivo", las explicaciones de Yarza siempre vienen másquebien, y si para dar forma a estas cosas sois del tipo clumsy, como yo, viendo a este par de dos formar los panes, os sale perfecto.
Además, de premio van unas galletas de canela y jengibre, que también me animé a preparar, y que merecen igualmente la pena :)
Hasta ahora, nunca había usado cardamomo en casa, y me ha sorprendido tan gratamente que ha desbancado a la canela. Y eso que la canela era para mí la reina de las especias. Que no dé botes de alegría Akane por librarse de una groupie, la suya seguirá siendo la mejor canela, pero porque lleva albahaca.

Bollos de cardamomo
Ingredientes (para 8 bollitos):
- 200 gramos de harina
- 100 gramos de leche tibia
- 30 gramos de azúcar
- 35 gramos de mantequilla
- 5-6 gramos de levadura fresca (unos 2 gramos si usáis de la seca)
- 2 gramos de sal
- 1/2 cucharadita de cardamomo molido (la puse bien colmada, y eso que iba con mieod, si lo sé, ¡pongo más!).
Para el relleno de los bollitos...
- 40 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
- 40 gramos de azúcar moreno, del que es finito y húmedo
- 20 gramos de almendra molida
- 1/2 cucharadita de cardamomo molido
Para que nuestros bollitos estén más guapos...
- 1 huevo batido con un poquito de agua o leche
- Azúcar perlado
- Almendras laminadas
- Cardamomo molido (yo no le puse por miedo a que no nos gustase, pero ahora lo considero imprescindible :P).
Preparación:
Para la preparación del relleno...
Yo esto lo preparé durante el primer levado.

-) No tiene nada, es mezclar en un tazón la mantequilla, que estará bien reblandecida, con el azúcar, la almendra molida y el cardamomo, hasta tener una pasta.
Ahora sí, a por el pan...
1) Fundimos la mantequilla en la leche tibia.
Si hemos calentado mucho la leche, habrá que esperar a que se temple (temperatura corporal), y entonces podremos añadir la levadura y mezclarla bien.
2) Ahora agregamos el 75-80% de la harina de la receta (yo en este punto añadí 160 gramos) a la leche, y la mezclamos bien con una cuchara de madera, hasta tener una masa maleable. Son algo menos de 5 minutos dándole a la cuchara.
3) En este punto, ya le podemos incorporar el resto de la harina (40 gramos para mí), que habremos mezclado previamente con el azúcar, la sal y el cardamomo.
4) Y toca amasar. Volcamos la masa en una superficie enharinada y amasamos hasta que esté liso y brillante. Yo estuve casi 15 minutos (lo hice a mano).
Un vez más os remito al vídeo para ver el amasado y escuchar los consejos de Ibán sobre tiempos y obsesiones.
5) Hacemos una bola con la masa, la metemos en un bol amplio, y la dejamos cubierta con un paño (o con film transparente), hasta que casi doble, en un lugar templado. Yo la tuve unos 90 minutos.
6) Tras esta primera fermentación estiramos con un rodillo la masa (en una superficie enharinada), hasta tener un rectángulo de un grosor de algo menos de 1/2 centímetro.
7) Ahora llega el momentazo de la receta. Extendemos por dos tercios de nuestro rectángulo la pasta de relleno que habíamos preparado (Croissant aux amandes, ¡ven a mí!), y se cierra, con mucho cariño y cuidado, como si fuera una carta, en tres pliegos. Vídeo!
Ahora, con un cuchillo bien afilado, cortamos unas 6-9 tiras transversales, por el lado más corto. Yo hice 8, algunas más finas (dos dedos, de los míos, claro!!) y otras más anchitas.
Dejamos reposar 10 minutos antes de darles forma.
8) Ahora toca darle forma, lo más divertido de la receta. ¿¿Os he dicho ya que tenéis un excelente vídeo??
Las tiras que habíamos cortado anchas, son para abrir hasta el final en dos, y así hacer una especie de trenza, y luego en rollar.
Otras las enrollamos sobre si mismas un poco y luego nos las enrollamos en los dedos, como para dar un nuedo, o bien hacemos una espiral.
Yo estas cosas no las sé explicar, pero...
Ahora, colocadas sobre papel de hornear, las dejamos cubiertas con un paño, en un sitio templado, durante otros 45-60 minutos, o hasta que veamos que han doblado.
9) Ya solo nos queda pincelarlas con el huevo, echar por encima almendra molida o azúcar perlado, un poquito más de cardamomo (yo no lo hice) y hornear a 210º (la original a 220º), durante 12-15 minutos.
Yo a los 10 minutos cubrí con aluminio, porque ya estaban bien doradas. La primera tanda la saqué a los 15 minutos, la segunda a los 13, y me gustó más. Pero esto, como siempre, cada horno es una historia, ¡¡dominad al vuestro!!

Y solo queda enfriar un poquito en una rejilla antes de darse un desayuno apoteósico!! :) O de comeros el que quedó sin relleno, claro...
Hace justo un añito: Mi primer WBD con unos panecillos desmontables con sabor a mojito!

jueves, 11 de octubre de 2012

Pato asado con miel y mostaza

Hace tiempo que no publico nada salado. Pero es cierto que en primavera y verano cocino menos, si me da por encender el horno es para un postre o una guarnición.

Luego, en otoño e invierno, da igual que estemos a 28º, a una como que le apetece más encender el horno, meter dentro una buena carne, y sentarse a oler las hierbas y especias :P

Muchas veces uso alguna receta de Cooking in Sens para preparar el pato, pues tiene muchas (y muy apetecibles) versiones. En este caso he seguido una de muslos de pato con miel y mostaza, que en casa nos gustó mucho.
No tiene ningún misterio, pero, sí, ¡¡os voy a dejar la receta!!
¡Espero que os guste!

Muslo de pato asado con miel y mostaza
 Ingredientes (para 1 muslo):
- 1 muslo de pato
- 15 gramos de mantequilla, derretida
- 1 cucharada de miel
- 1 cucharada de mostaza molida (puse más, ¡¡me encanta!!)
- 1/2 cebolla
- 1 manzana (o pera)
- 1 patata dulce (o patata normal)
- Unas ramitas de tomillo (el romero tampoco le iría mal)
- Sal (opcional, yo no le puse, y no hubo que añadir)

Preparación:
1) Troceamos la patata (sin pelar y bien lavada, o pelada si lo preferimos), y la cebolla (esta mejor la pelamos!!).
Los trozos no tienen que ser muy pequeños, pero tampoco queremos que sean demasiado grandes, para que no quede nada crudo.
2) En una fuente de hornear ponemos el muslo del pato, y a su alrededor, colocamos los trozos de cebolla y patata dulce.
3) Ahora, en un bol pequeño o un tazón, derretimos la mantequilla.
4) Añadimos la miel y la mostaza y mezclamos bien, hasta que la miel se derrita bien y la mostaza se integre.
Si queremos, podemos ver ahora si queremos añadir sal, probando la salsita.
5) Untamos la mitad de esta mezcla sobre el pato, por ambos lados, y también por encima de la cebolla y la patata.
Dejamos que tome los sabores, o bien entre 30-60 minutos fuera de la nevera, o bien unas cuántas horas en la nevera.
6) En todo caso, sacaremos el pato un rato antes de ir a hornear, para que coja temperatura.
Cortamos la manzana en trozos similares a los de la cebolla y la patata, y colocamos en la fuente.
7) Calentamos un poquito en el micro la salsita que hicimos antes, la volvemos a pincelar por todo el contenido de la fuente (ahora también las manzanas). Ponemos por encima las ramitas de tomillo.
8) Horneamos a 200º durante unos 30-40 minutos (dependiendo del tamaño del muslo).
En mi caso, pasado este tiempo, la piel estaba tostadita, pero si veis que no ha tomado ese punto y ya está cocinado, poned al grill unos minutitos.


domingo, 7 de octubre de 2012

Flan patissier

No suelo comer flan ni natillas, es de esos postres que al taster le chiflan, y que a mí no me acaban de llegar. 

Una crema pastelera cocida en el horno con una pasta brisa no es algo que me atraiga especialmente si puedo elegir brownie, tarta de queso, tatin de manzana, tiramisú o profiteroles (de los buenos!!).
Pero bueno, cuando lo llamas Flan patissier, lo has encontrado en un libro en tonos pastel en cuya portada pone Ladurée, y tiene aires parisinos, ¡¡oye!! ¡¡La cosa cambia!!
Esta fue la primerísima receta que hice de mi Sucré de Ladurée, pues esta tarta me encanta, y me recuerda a las pastelerías francesas, donde el taster siempre se pide algo así, bien sea de crema, como esta, o de limón.
¡¡Fue un éxito!!

La brisa la podéis comprar hecha, pero siempre tiene menos saborcillo, y creo que no hay nada como hacerla en casa (sobre todo si tienes que probar la super receta de Ladurée :P), en caso de andar bien de tiempo, que no siempre podemos permitirnos el lujo :P
Esta vez seguí la receta de Ladurée, que aparece en el capítulo de preparaciones básicas, pero se puede hacer la que más nos guste. A mí me encanta una que lleva almendra molida y ralladura de limón, que seguro que a este postre no le venía nada mal.
Os dejo con mi flan parisien, la receta es tal cual venía en Ladurée Sucré (solo cambia el tiempo de horneado).

Flan patissier de Ladurée
Ingredientes (para un molde de 23 cm de diámetro):
Para la base (Pâte brisée de Ladurée)...
Se puede comprar hecha, o usar nuestra receta favorita. Con esta cantidad me dio para el molde, y me sobró algo de masa para 2 tartaletitas.

- 250 gramos de harina de repostería
- 125 gramos de mantequilla fría
- Una pizca de sal gorda
- 60 ml de agua (4 cucharadas)
- 2 yemas de huevo
Para el relleno...
- 2 huevos
- 2 yemas
- 200 gramos de azúcar
- 85 gramos de maizena
- 500 ml (2 tazas) de leche entera (bajad la cantidad y subid la nata si usáis desnatada)
- 325 ml (1 taza) de nata (35% M.G.)
- 1 cucharadita y 1/2 de extracto de vainilla
- 25 gramos de mantequilla

Preparación:
Hacemos la brisa...
Podemos preparar la receta hasta el paso 3 unos días antes. Si la hacemos el mismo día, hay que tener en cuenta la hora de refrigeración que lleva.

1) Tamizar la harina y añadirle la mantequilla, lo más fría que podamos, cortada en dados, y la sal marina.
Mezclamos bien con los dedos, trabajando la masa hasta que parezca que tenemos arenilla o migas entre las manos.
2) Cuando tenga esta textura añadimos el agua y las yemas y las incorporamos, hasta que la masa esté homogénea, sin pasarnos.
3) Hacemos una bola con la masa, la envolvemos en film transparente y refrigeramos como mínimo 1 hora.
4) Pasado este tiempo sacamos la masa y la trabajamos con un rodillo en una superficie enharinada, hasta dejar un círculo de unos 2 milímetros de grosor.
5) Para poner la masa en el molde podemos engrasarlo, o forrarlo con papel de hornear, que es lo que yo hice.
Luego presionamos bien la masa, que cubra bien la base y se pegue a la pared, y quitamos el exceso. Si no nos llamamos Paula, podemos dejarlo bonito, si tenemos un blog que va de enredar en una cocina, ya es que ni lo intentamos :P
Si vemos que se ha puesto muy blanda la masa, la dejamos otro rato en el frigo. Si no, la pinchamos con un tenedor por toda la base (para que no se infle), ponemos papel de hornear por toda la base y cubrimos con unos pesos o garbanzos.
6) Horneamos a 170º durante 15 minutos, o hasta que esté dorada.
La sacamos, quitamos los pesos, y dejamos enfriar mientras preparamos el relleno.
Para el relleno...
1) En un bol batimos los huevos y las yemas con el azúcar con unas varillas hasta que la mezcla pierda un poquito de color.
2) Añadimos la maizena e incorporamos con las varillas. Primero con cuidado, para no montar una fiesta blanca en la cocina, y luego con brío, para no dejar ni un grumito.
3) En un cazo amplio calentamos la nata, leche y vainilla.
Cuando esté muy caliente, sin que haya llegado a hervir, vertemos más o menos un tercio del contenido del cazo en el bol de los huevos sin parar de batir con unas varillas, para que no se nos cocinen éstos.
4) Devolvemos otra vez al cazo y llevamos a ebullición, sin parar de mover con una espátula o cuchara de madera, para que no salgan grumos.
Cuando vaya a hervir o tengamos la crema ya bien espesa, apagamos el fuego y la pasamos a un bol grande, donde dejamos enfriar durante unos 10 minutos.
5) Pasados los diez minutos, añadimos la mantequilla (directamente de la nevera) y la incorporamos, con las varillas o una cuchara.
6) Vertemos sobre la base y horneamos a 180º durante unos 1 hora y 1/4.
La receta original pide 45 minutos, pero en ese tiempo, y eso que mi horno suele pecar de lo contrario, mi postre estaba a medio hacer.
Cuando esté lo suficientemente dorado, cubrimos con papel de aluminio. A mí se me pasó un poco, pero es que había una parte que no se doraba ni dándole la vuelta a la bandeja :P
Dejar enfriar por completo antes de conservar en la nevera. Creo que es de esas tartas que se toman mejor tras una noche en la nevera, pero templada puede estar de muerte :P

Hace justo un añito: Aún me acuerdo de estos biscotti de frutos secos con Cointreau y café, que estaban para morirse (aunque yo aún siga por aquí).

viernes, 5 de octubre de 2012

Libros de cocina - Sucré de Ladurée

Este año, cuando viajamos a París, hicimos dos reservas diferentes de hotel.
No, no es que yo sea tan inaguantable que el taster se quede en un hotel y yo en otro.
Reservamos uno, luego encontré otro, se lo enseñé al taster, cancelamos y reservamos en el nuevo.

¿Mi excusa? Este estaba mejor situado, tenía mejor pinta.
¿La realidad? Este estaba estratégicamente colocado para desayunar diariamente en el Ladurée de la Rue Royale.

Como no podía ser menos, me enamoré. Aunque bueno, en París me enamoré cincuenta mil veces. Aunque bueno, cada vez que salgo de casa me enamoro otras tantas.

Fruto de mi amor por los desayunos de Ladurée comenzó mi relación con el libro Ladurée - Sucré. Sabía que tenía que tenerlo.
Os diré con antelación que no es un libro que vaya a recomendar o no. Hay muchos y muy buenos libros de postres. Si no hubiera estado nunca en Ladurée, probado sus dulces, y disfrutado tanto, nunca me hubiera comprado este libro, con lo amplia que es la oferta.
Pero como me gustó tanto el sitio y lo que probé, entonces sí, me parece imprescindible, pues aunque sea un recetario, sin más notas ni comentarios, con fotos bonitas pero sencillas y no especialmente novedosas, una puede tener en casa aquellas cosas que vio y probó, y se puede sentir un poquito en Ladurée pasando las páginas :)
La presentación del libro es un dulce más, viene en su cajita, envuelto en su papelito de seda y con su portadita aterciopelada. El formato del libro es pequeño, cuadrado, todo en tonos pastel, con las pastas de los libros doradas. Una exquisitez, vamos :P Toda la presentación lleva colores Ladurée, muy pasteles, tanto en colores de fondo como en los elementos de las fotos.
A la hora de consultarlo, es muy práctico (no tanto a la de llevarlo a la cocina, con esa encuadernación tan fisna), pues la letra tiene un tamaño adecuado, la claridad y el espacio entre líneas también lo son, los pasos están bien separados, y los ingredientes vienen en más de una medida: gramos y tazas, mililitros y tazas...
Tampoco les ha faltado ningún dato en cuanto a tiempos de preparación y de cocción, raciones y tamaños de moldes, y las técnicas y pasos vienen bien explicados.

En cuanto a los contenidos nos encontramos con varios bloques: macarons (en esto he de reconocer que me enamoré más mejor de Pierre Hermé, por la originalidad de sus sabores), pequeños pastelitos, postres a base de helado y frutas, tartas y tartaletas, cremas y natillas, pasteles un poquito más especiales, viennoiseries (o como desayunar como reyes), otra parte con bizcochitos y pequeños dulces para el té, el café o el desayuno, galletitas, bebidas, y por último, y muy útil, un apartado con recetas básicas, muchas veces necesarias para otros postres (cremas pasteleras, coulis, masa de hojaldre, pasta choux...), aunque no es la parte más destacable, teniendo en cuenta que cada uno tiene su receta favorita para estas cosas.
Respuesta: Sí, me acabé todo. Sí, nata incluida... 
Si tuviera vida, tiempo y estómago suficiente, creo que cocinaría todas las recetas, no hay una que no me resulte atractiva, y tienen un aspecto estupendísimo. Además, como ya he dicho, vienen tan bien explicaditas y todo tan bien presentado, que te entran ganas de meterte a la cocina (sin el libro, ya os digo que es muy delicado!).
Por ahora hemos probado alguna, y la verdad, han sido un éxito; que me ha dejado con ganas de seguir jugando con este libro.

Por cierto, que la versión en inglés de este libro ha sido traducida por Kerrin Rousset, que tiene una de mis páginas favoritas, My Kuhelhopf.

Ladurée - Sucré
Título: Ladurée - Sucré
Autor: Philippe Andrieu (Chef pastelero de Ladurée)
Fotografía: Sophie Tramier
Editorial: Chêne-Hachette
Fecha de publicación: 2009
Número de páginas: 392
ISBN: 978-2812300639

lunes, 1 de octubre de 2012

Mi más mejor favorito hojaldre salado lleva higos, queso de cabra y bacon curado

No pensé que un hojaldre con estos ingredientes pudiera superar lo que siento por esta pizza. Pero sí, lo ha hecho, son la combinación perfecta.
¡¡Estaba impresionante!!

Cuando hice la tarta y me comí mi pedacito, tuve que llamar corriendo al taster, para contarle histérica un poquito exaltada a título informativo (estaba deseando usar esta expresión tan estúpida) lo buena que estaba, lo genial que es, lo maravillosa que soy yo (!!!!), y lo que me iba a costar meter el resto en un recipiente para dársela (pero lo hice, no me pongáis esa cara!).
Si no amo tanto el hojaldre salado, ¿por qué me dio por hacerla?
Porque se la vi a los chicos de Sorted, y con ellos sale mi vena groupie. Bueno, no tanto, pero algo hay. Les veo preparar cualquier cosa, ya puede ser más simple que sumar con calculadora (como hago cuando voy a casa de Carlos para que me deje entrar), ya puede llevar ingredientes que no me gustan (salmón fresco), que yo me miro sus recetas y me embobo pensando en prepararlas.

Y es que no sé qué me pasa con los hombres británicos. Primero fue Jamie Oliver, luego me fui a por los Herbert, y como de dos en dos tampoco me valía, me hice fan-groupie de los vídeos de Sorted.
Cuando vi esta tarta de higos, prosciutto, queso y rúcula, supe que tenía que salir de mi horno, aunque siempre he preferido una pizza o un sándwich a un hojaldre salado.
En este caso, la hicieran ellos o la preparase quien la preparara, esta tarta tenía una pinta exagerada...
Así que ya me tenéis... Que si tenéis que hacer esto, que si tenéis que probarlo, que si tal, y que si cual. Como si fuera alta cocina, que no es más que un hojaldre y un puñado de ingredientes...
Pues así, sin vergüenza y con mucha cara, os dejo la receta, como si tuviera algún mérito. La original está aquí. Mis cambios consisten en haber usado bacon curado en lugar de jamón, la reducción de vinagre con higos y añadir un poquito de pimienta y tomillo. También está el hecho de no tener rúcula, ni ganas de bajar a comprarla...

Tarta super super super genial de bacon curado, queso de cabra e higos
Ingredientes (para 4-6 trozos, siempre que queráis compartir):
Muchos de los ingredientes son sustituibles por aquellos que más nos gusten, las cantidades van un poco a ojo, y si preferimos, podemos prepararlo en moldes individuales :)
- 1 plancha de hojaldre
- 1 huevo batido (para pincelar el hojaldre)
- 150 gramos (5 lonchas) de bacon curado
- 150 gramos de queso de cabra (un queso azul también suena bien!! :P)
- 4 higos
- Un puñado de piñones
- Un chorrito de miel
- Unas hojitas de tomillo fresco
- Pimienta negra
- Un chorrito de reducción de balsámico (la que yo usé era de higos)
Preparación:
1) Extendemos la plancha de hojaldre en una fuente de hornear, doblando los lados para que hagan una especie de huequecito.
Por el interior del rectángulo vamos pinchando con un tenedor, para que no se nos infle más de la cuenta el hojaldre.
2) Pincelamos el hojaldre con el huevo batido.
3) Horneamos a 200º durante 15 minutos. Yo lo pongo 5 en la parte baja del horno y el resto en la más alta.
4) Mientras se prepara el hojaldre, cortamos en cuartos los higos, desmigamos el queso a lo bestia y partimos el bacon con las manos (cada loncha en 2 ó 3 trozos).
5) Sacamos el hojaldre del horno.
Si hace falta, pasamos un cuchillo por el rectángulo interior, que puede haber subido un poquito, para asentarlo abajo (en el vídeo de Sorted se explica mejor).
6) Repartimos por el hojaldre el queso, el bacon curado y los higos. Echamos por encima un buen chorro de miel y repartimos los piñones. En este punto, la receta original añade aceite.
7) Introducimos de nuevo en el horno, y seguimos cocinando, en la parte más alta a 200º durante 5-10 minutos más (hasta que el queso esté derretido y los piñones tostados).
8) Una vez fuera echamos por encima la reducción de vinagre, un poquito de pimienta y unas hojitas de tomillo fresco, ¡y listo para comer!
Si tenéis rúcula o canónigos, ¡mejor aún!