viernes, 30 de noviembre de 2012

Sobredosis de limón

Mucha gente dice que no puede ni acercarse a los dulces. Que es ver la nata, y se le va a las cartucheras; que es oler el chocolate y se le va al trasero; que es probar el azúcar y conseguir un flotador natural.

¡Lo mío es peor! No es algo localizado, se me va a todas partes, y es así, casi sin olerlo...
Como con esta tarta...
Fue hacer el sirope, y al pelo.
Montar el frosting, me vi con las piernas llenas de glass y los  brazos ¡hasta los codos llenos de mascarpone!
Estoy untando la crema de limón en los bizcochos y ahí la tenía ya, pegada en casi todas las partes de mi cuerpo.
Si hasta el gato de mi pijama acabó de todos los colores, que le debió de entrar empacho y todo...

El bizcocho...
Este se fue donde tenía que irse, ¡me lo zampé!

Y es que yo, como haga una receta con más de cuatro pasos, acabo pringada hasta las cejas, llena de comida por todas partes, y con la casa como si hubiera habido obras.
Y eso que, cual niño pequeño que va a hacer manualidades, tengo un mantel plastificado que uso para cubrir una mesa en la que me pongo a hacer este tipo de dulces.
Me siento en el suelo, a hacer las manualidades en la mesa baja, y así acaban mis calcetines y pantalones.
Que para lo rústica y fea que me quedó esta tarta, pensaréis que ya podía haber ido a comprar una tarta...
Pues eso pensé yo, y hasta me arrepentí de no haberlo hecho, ¡hasta que la probé! Estaba más rica que ninguna que haya probado de limón en ninguna parte. Merece la pena acercarte al espejo y verte convertida en un empalagoso pastel andante, si la recompensa es un pedacito de esta tarta.

Ha sido la tarta de cumpleaños del taster de este año. Si el año pasado me puse a hacer su pastel y acabé con dos, porque o llevaba muchos ingredientes, o mis moldes eran muy pequeños; este año se me rompía la manga pastelera al ir a untar el mascarpone y lo hice a lo bestia, con un cuchillo jamonero y aprovechando que no me veía mi madre...

Al taster le chifla el limón, en bebidas, refrescos, helados y sorbetes, postres, tartas y bizcochos... Así que esta tarta era ideal para él. He creado el Muerte por chocolate de los limones.

Bueno, yo no he creado nada. La idea me la dio un tiramisú de limón delicioso que preparó Kako en En guete! y que probamos la pasada primavera, un pequeño ensayo sobre esta tarta.
Enredando un poco me topé con una tarta en Rock Recipes que me pareció casi perfecta.
Y luego fue ir modificando cosillas...
El bizcocho sí es el de la receta de Rock Recipes; para el lemon curd usé una de mis recetas favoritas para hacer esta crema, la de David Lebotiz, que por rápida y sencilla hace que la prefiera a la de Pierre Hermé (¡qué sacrílega soy, madre!).
Y como en casa no somos muy de buttercream de mantequilla, y al taster la nata no le entusiasma, pero el mascarpone le chifla, me inventé esta cobertura que no lleva ni azúcar glass ni mantequilla.
Ninguna de las que encontré me gustó, así que la hice así, sobre la marcha, y quedó muy bien, no sé si es la más adecuada para decorar una tarta, pero ya se puede quebrar en la nevera todo lo que quiera, porque está buenaquetemueres.
No estoy dispuesta a que mi cobertura solo sepa a azúcar glass para que tenga la textura perfecta para decorar un postre. Lo que necesito es que esté bueno, ¡leñe!

En fin, os dejo con las recetas, os la recomiendo todajunta, pero también así, por separado, tanto la cobertura, como la crema de limón, y el bizcocho, que con la leche evaporada tenía una textura muy buena ;)

Tarta sobredosis de limón
Ingredientes (para una tarta de 18 cm de diámetro):
Para el lemon curd...
Nos saldrá aproximadamente 1 taza, y tendremos alguna sobra.
- 125 ml de zumo de limón
- 75 gramos de azúcar (de 65 a 100 gramos, según el tipo de limón que usemos)
- 2 yemas (L)
- 2 huevos (L)
- 1 pizca de sal
- 75 gramos de mantequilla, en dados
Para los bizcochos...
- 400 gramos de harina de repostería
- 3 cucharaditas de levadura química
- 1 pizca de sal
- 225 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
- 400 gramos de azúcar
- 4 huevos (L), a temperatura ambiente
- 2 cucharaditas de extracto de ron
- La ralladura, bien fina, de 2 limones grandes
- 300 ml de leche evaporada
Para la cobertura de mascarpone...
- 70 gramos de azúcar
- 30 ml de zumo de limón
- La ralladura de 2 limones
- Una pizquita de sal
- 450 gramos de mascarpone
Para el sirope...
- El zumo de 2 limones
- 150 gramos de azúcar
- 150 ml de agua

Preparación:
Preparamos el lemon curd...
1) Mezclar en un cazo el zumo, azúcar, yemas, huevos y sal.
Añadimos la mantequilla en dados y cocinamos a fuego medio, removiendo constantemente con unas varillas, hasta que la mantequilla se derrita.
2) Subimos el fuego a temperatura media, y cocinamos sin parar de mezclar, hasta que la crema espese y cubra la cuchara (como cuanod hacemos natillas o la base de un helado).
Si vemos que se va a pasar de temperatura, que va a hacer grumos, que los huevos corren peligro, o lo que sea, bajamos el fuego.
3) Cuando haya espesado lo suficiente lo colocamos en un baño de hielo, o bien simplemente lo pasamos a un recipiente y dejamos enfriar.
Cuando esté fresco, lo colocamos en tarros y guardamos en el refrigerador.
Puede durar hasta una semana, así que podemos tenerlo preparado con antelación ;)

Hacemos los bizcochos...
¡¡Qué contenta me puse al ver que habían salido unos copetes tan grandes y que iba a poder zamparme un buen trozo!!
1) Tamizamos y mezclamos la harina, levadura y sal.
2) Batimos, hasta que esté cremoso, la mantequilla y el azúcar.
3) Añadimos, de uno en uno los huevos, y luego el extracto y la ralladura de limón.
4) Agregamos en tres veces la mezcla de la harina, alternándola con la de le leche evaporada.
Empezamos y acabamos con la harina :)
5) Vertemos en dos moldes engrasados y enharinados de 18 cm de diámetro y horneamos a 170º durante 50 minutos, o hasta que esté seco por dentro (lo típico, usamos un cake tester, un cuchillo, un espaguetti...).
Podemos vigilar a partir de los 35-40 minutos, tapar con aluminio cuando esté suficientemente dorado.
Dejar enfriar en una rejilla.
Para hacer la cobertura...
1) Mezclamos en un tazón el azúcar con el zumo de limón, la ralladura y la sal.
2) Añadimos el mascarpone y batimos a velocidad media, hasta que esté cremoso.
Si no vamos a usarlo inmediatamente, lo reservamos hasta entonces en la nevera.
Y un sirope para pincelar los bizcochos...
1) Calentar en un cazo el zumo, azúcar y agua y llevar a ebullición.
2) Cocinar a fuego lento durante unos 20-30 minutos, hasta que tenga la consistencia de un sirope, haya dorado un poco, pero no sea un caramelo.
Montamos la tarta...
1) Lo primero es nivelar los bizcochos, cortando la capa superior que pueda haberles crecido.
Luego abrimos cada bizcocho en dos, para tener 4 planchas de bizcocho. Yo lo hice con un cuchillo de sierra, de los de cortar pan, sin instrumentos específicos ni trucos raros, y para lo torpe que soy, me salió bien.
2) Pincelamos los bizcochos con el sirope recién hecho, generosamente, por el lado por el que estén cortados y se vea la miga.
3) Colocamos una primera plancha en un plato, pincelamos y cubrimos con una capa fina de crema de mascarpone.
- Encima ponemos la segunda capa, y extendemos aproximadamente la mitad de la crema de limón, sin que toque los bordes, para que luego no haya problemas al echar el mascarpone. Rodeamos esta crema de limón de crema de mascarpone.
- Ahora va la siguiente capa de bizcocho, esta la untaremos con una fina capa de mascarpone.
- Y por último, el sombrero de la tarta, el último bizcocho.
4) En el centro de la capa de arriba del bizcocho untamos el resto de la crema de limón (a mí me sobró bastante), y en el exterior la crema de mascarpone, que también extendemos por las 'paredes' de la tarta.
Si queremos hacerlo limpio, se da primero una capa fina, para cerrar grietas y tapar el bizcocho, y luego ya esta se cubre, para que quede bien limpia.
Pero no es algo que se me dé bien, y tampoco sé si mi cobertura era indicada para ello.

Hace justo un añito: Despedíamos noviembre con un cocktail en gelatina con vodka de violetas.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Mis reliquias y antiguallas - Panna cotta Capucine

Hace ya casi medio año preparé esta panna cotta, que está rica rica, uno de esos postres que me sorprendió un montón al prepararlo. Porque para lo facilísimo y sencillo que es, el resultado es muy muy bueno. Y porque me recuerda mucho a un helado. Me chiflan los helados, pero me gusta aún más prepararlos, y en su momento encontré en la panna cotta una manera de engañar al antojo, que mi heladera vive con mis padres, así que no puedo verla siempre que quiero.
Los amores en la distancia son complicados, y aunque la panna cotta no sea un helado hecho en casa, es una buena canilla al aire.

Tras este alegato a favor de la fidelidad y la monogamia, no sé qué tal queda decir que este postre es además una receta con historia, de recuerdos de viaje, de álbum de fotos...
Y para colmo de París, y yo aquí, hablando de mis amantes en la distancia...

Con todo lo bonitos que son su historia y los recuerdos, supongo que fueron las fotos las me desanimaron a la hora de publicarla.
De vez en cuando he pensado: "A ver si la pongo". Pero veía las fotos...
Ahora que se ha convertido en reliquia, os la enseño ;)

La hice a finales de mayo, poco después de nuestro viaje a París. Allí comimos tanto (sobre todo alguna), ¡¡que casi podíamos haber vuelto rodando!!Pero no fue suficiente, tuvimos que pagar vuelo de vuelta...
Lo que sobrevivió a la panna cotta...
Y aunque lo ideal cuando uno viaja es no repetir sitio, ¿a quién no le ha sucedido, comer tan bien en restaurante, que aunque no tengas muchos días, regresas? Nosotros cenamos un par de veces en el Capucine, en el 39 del Boulevard des Capucines. Nos gustó mucho la primera noche, y la última de nuestra estancia parisina regresamos.

Nos gustaba todo, el ambiente, los entrantes, las carnes, las guarniciones, los postres... Pero se nos quedó especialmente lo rica que estaba la panna cotta de menta y chocolate que el taster pidió alentado casi obligado por mí.
A veces no le sienta del todo bien que le lea la carta y le diga lo que se puede pedir y lo que no, lo que le gustaría y lo que no... Pero en algo tenía que salir yo a mi madre.
Y a veces, gracias a mí, prueba algo supermegagenial.
Como esta vez.

Nos gustó tanto tanto (incluso a mí, que no soy muy de postres "de cuchara", tipo cremas, natillas y flanes), que yo supe que tenía que preparar en casa una panna cotta así. Y eso hice.
Nos encantó, y aunque no es lo mismo comerla en casa, usando moldes cutres, que en el Boulevard des capucines, con toda la noche por delante y estando de vacaciones, es como un pequeño recuerdo de esos que te traes cuando has estado de viaje.
Os dejo la receta, que está basada en otras recetas de panna cotta, en cuanto a la proporción de nata/gelatina, pero usando hojas de menta y chocolate para darles sabor.
Usé varios moldes, para ir probando, aunque mis favoritas son las del molde cuadradito.
Por desgracia, se trata de salseritas desechables de plástico, de esas que en el fondo llevan grabadas cositas. Y su fondo es la copa de mi postre, así que queda un tanto cutre, pero ya os he dicho, ¡esto no es París!

¡A ver si os gusta!

Panna cotta Capucine (o de menta y chocolate)
Ingredientes (para 4-12 raciones según tamaño):
Para la panna cotta de chocolate...
- 250 ml (1 taza) de nata (35% M.G.)
- 20 gramos de azúcar
- 70 gramos de chocolate con leche
- 15-20 ml de agua
- 2 cucharaditas (5 gramos) de gelatina neutra en polvo
Para la panna cotta de menta...
- 250 ml (1 taza) de nata (35% M.G.)
- 30 gramos de azúcar
- Un puen puñado de hojas de menta (yo usé media planta, pero esto va al gusto)
- 15-20 ml de agua
- 2 cucharaditas (5 gramos) de gelatina neutra en polvo

Preparación:
La panna cotta es muy fácil de preparar. Haremos una, llevaremos a los moldes, y tras un par de horas en el frigo podremos hacer la siguiente y verterla. Tras otro par de horas en el frigo ya podremos servirla :)
Desmolda muy bien, mejor que una gelatina hecha con zumos o frutas, aún así, yo engraso los moldes con aceite, tan solo un poquito, para ayudar. También se puede servir en vasitos, claro.
Hacemos la pannacotta de chocolate...

1) En un cazo llevamos a ebullición la nata, azúcar y chocolate.
2) Cuando la mezcla esté caliente, iremos hidratando la gelatina. Ponemos el agua en un bol, añadimos por encima la gelatina, y reservamos.
3) Cuando la mezcla del cazo hierva, le añadimos la gelatina hidratada, y con unas varillas, mezclamos un par de minutos, para que se integre bien y no haya ni un grumo de gelatina.
4) Repartimos en los moldes, en mi caso, engrasados con un poquito de aceite, o bien en el vasito en el que vayamos a servir (en cuyo caso no hace falta engrasar, claro!).
5) Dejamos en el frigo un par de horas como mínimo antes de poder preparar la siguiente capa y añadirla.
Preparamos la pannacotta de menta...
1) En un cazo calentamos la nata, azúcar y hojas de menta (bien lavaditas y escurridas).
Cuando la mezcla hierva, sacamos del fuego y dejamos infusionar unos 30-45 minutos.
2) Pasado este tiempo descartamos las hojas de menta. Yo las apretujo bien con las manos, para que suelten todo lo que puedan.
3) Ponemos la gelatina y el agua en un tazón y dejamos que se hidrate.
Llevamos otra vez el cazo con la nata ya colada al fuego, para que hierva de nuevo.
4) Una vez hierve la nata, añadimos la gelatina, mezclamos bien con las varillas un par de minutos, hasta que esté bien mezclado y no haya grumos.
5) Ponemos por encima de las pannacottas de chocolate y dejamos refrigerar al menos 2 horas antes de servir.
Las que haya que desmoldar, salen fácilmente, sobre todo si habéis engrasado un poquito, las otras, las servimos en su vasito.
Se hace un poquito de hueco con la punta de los dedos en una de las paredes, para que entre aire a la base, se da la vuelta, y mientras hacemos lo mismo con el siguiente, el anterior habrá caído solo :)
Más cositas...
- A este postre no le hace falta nada, creo que la combinación chocolate-menta es suficiente. Pero si queréis darle algún acompañante, le puede ir bien cualquier fruto rojo, un sirope de naranja...
- En este caso he usado chocolate con leche, pero un chocolate negro también le irá bien. En todo caso, mejor si es un buen chocolate, que no sepa a tableta-chocolatina.
- Podéis usar cualquier tipo de moldes. Bien podéis hacer 4 raciones, de unos 125 ml, o unas poquitas más, en tamaños diferentes. En este caso usé moldes de cerámica, cristal, plástico y silicona, y todas desmoldaron perfectamente.
No hace falta ni engrasar, porque sale casi solo, pero yo en la mayoría de los moldes pincelé un poquito de aceite, mínimo, y seguramente ayude en los más rebeldes.
- Para hacer el efecto inclinado, solo hay que colocar el moldecito inclinado sobre una huevera, y rellenar hasta donde queramos, antes de transportarlo con mucho cuidado a la nevera. A mí me parece que queda muy bonito, si queréis verlo más conseguido que el mío, podéis verlo aquí, aquí y aquí.
Hace justo un añito: Nos zampamos unos Yorkshire pudding con un solomillo con Guinness, una comida de domingo total.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Galletas crujientes de avena y coco

Lo he vuelto a hacer, he sacrilegiado a mi querida Akane (y van...). Y con unas galletas, su campo maestro (uno de ellos...).

Hace un par de meses preparé (sin sacrilegios) sus galletas crujientes de avena, que están deliciosas con ese toque de azahar y su almendra y su avena tostaditas. ¡Merece la pena entretenerse en tostarlas!

Ya entonces pensé que, con cacao en polvo, tenían que ser geniales, y en ese caso, le iría muy bien sustituir la almendra por avellana molida. Pero el día que me vino la inspiración galletera (y la necesidad de volver a probar esas galletas tan crujientitas), no había casi frutos secos por casa (¡¡y eso es raro!!), así que rebuscando por la despensa pensé en usar coco pulverizado y darle un toque distinto.
Y al final reconvertí media receta, porque también pensé que, aunque las galletas de Akane estaban crujientes, suelo tener más éxito a la hora de lograr ese resultado cuando no uso huevos. Y en lugar de miel, esta vez usé sirope.
Por miedo a que saliera algo raro-rarísimo, además de en mi despensa, y de usar el esqueleto de la receta de Albahaca y canela, hice una visita al señor Google, y encontré esta, que me sirvió también un poco de guía.

La primera tanda salió muy rica, pero muy muy fea. Digamos que sufrieron un proceso de malformación en el horno... Tuve que modificar un par de cosillas en la receta, no pude evitar volver a ello.

El resultado de la operación son estas galletas. No solo son crujientitas, sino que, como suele pasarme con las galletas hechas con miel o siropes en lugar de azúcar, y sin huevo, suelen aguantar bastante bien el paso de los pocos días que duran.

Galletas crujientes de avena y coco
Ingredientes (para 12 galletas):
- 70 gramos de harina
- 60 gramos de avena, triturada y tostada
- 20 gramos de coco en polvo (se puede usar del que viene rallado más grueso, pero se notará en la textura)
- 15 gramos de cacao en polvo
- 1 pizquita de sal
- 1/4 de cucharadita de Royal
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato de soda
- 20 ml de aceite de girasol (o el que más rabia os dé)
- 20-30 gramos de sirope de ágave (o de arce, o miel...)
- 1 poquito de leche o agua si la mezcla se queda muy seca

Preparación:
1) Trituramos en la picadora la avena, sin hacer una harina, simplemente para que no sean copos.
La tostamos en una sartén, o en una bandeja en el horno a 120º durante unos 10 minutos (removiendo de vez en cuando).
2) Pasamos a un bol la avena y la mezclamos con la harina, el cacao en polvo, el coco picado/rallado, la sal, bicarbonato y levadura química.
3) Añadimos el aceite y la miel y mezclamos con una cuchara de madera. La mezcla tiene que ser algo pegajosa. Si vemos que está muy seca, que parece tierra, echamos, poquito a poco, un pelín de leche o agua (yo tuve que añadir leche, pero no llegaría a 1/2 cucharadita).
4) Envolvemos la masa en film y la refrigeramos durante un par de horas.
5) Al sacarla la extendemos con un rodillo, hasta formar un rectángulo bien finito, de unos 3-5 milímetros de grosor. Cortamos las galletas con cortadores (aguantan muy bien la forma) y colocamos en una bandeja forrada con papel.
6) Horneamos a 180º durante 8-10 minutos, estando muy pendientes para que no se doren de más, que con el chocolate no es fácil de ver :P Yo las tuve que tapar cuando llevaban 5-6 minutos.
Una vez fuera, pasamos a una rejilla, ¡¡y listas para devorar!!
Imaginaos esta mezcla con un vaso de leche bien fresquita ;)
Pero sin lactosa, encima de sacrilegiar a Liliana, no vamos a querer fastidiarla :P

sábado, 24 de noviembre de 2012

Crêpensalada con sobras para estrenar modelito

¡Supongo que esto es solo una excusa para estrenar mi nuevo modelito!
Estoy contentísima, porque es mi propio modelito, y aunque creo que todavía tengo que enredar para colocarlo todo un poquito mejor (soy torpe hasta para esto), pensé que me iba a cargar el blog entero, ¡así que habrá que celebrar que no haya sido así todavía!

Hace unos meses, me enteré gracias a Julia, de Postreadicción de que las imágenes que había visto en algunos blogs, y que tanto me gustaban, eran de Paula, de The little bird. Tal vez, trasteando un poco, podría haberlo descubierto yo solita, pero supongo que las veía y pensaba en aquello de la miel y la boca del asno.
Pero una vez me supe el camino, allá me fui, a preguntarle si le parecería bien hacerme el diseño. Le di mi par de ideas, la mareé lo que hizo falta, y ya su primer borrador era perfecto, justo lo que tenía en mente, así que estoy encantada.
Ha dado forma a la primera a cada detallito y tontería que me surgía.

Si hasta me ha colgado el pretzel que le pedí (porque sí, aunque os parezca demasiado freak hasta para mí, llevo un colgantito de oro con forma de pretzel que compré en Alemania).

El taster insistió en que no lo dejase ahí, que me iba a arrepentir, y yo se lo pedí a la dependienta, llegando incluso a chapurrear un: "Das ist schön!".
Por suerte, la vendedora me entendió mejor que aquella vez que dije: "Die Rechnung, bitte", y nos querían cambiar de mesa...
Pero a lo que iba, que este diseño que me ha hecho Paula es más mío, es más como yo quería, es más como anillo al dedo, así que me hace mucha ilusión estrenarlo... Aunque sigue pareciendo lo de la miel y el asno, ¿cómo puedo lucir un modelito tan delicado con los acabados rústicos que suelen lucir mis platos? Jajajaja.

Y encima estreno con una receta sinvergüenza! El otro día os enseñé nuestras crêpes suzette, pero claro, de postre solo tomamos cuatro, y yo os conté que me salían 10. ¿Y qué pasa con las sobras?
Porque 6 crêpes con helado y sirope iban a cansar (¡o no!).

Pues una cena rápida y sin ningún misterio.
No es una novedad lo de las crêpes saladas, y esta no sé si es o no original, pero a mí me encantó, ¿vemos qué lleva?

Crêpensalada colorida
Así a ojo...
- 1 crêpe
- Mezcla para ensaladas
- Queso de oveja fresco desmigado
- Unos arándanos y unas frambuesitas
- Cebolla crujiente
- Un chorrito de reducción de vinagre (este era de frambuesas)

Ya, ¿y?
Pues nada, no hay mucho que decir, calentamos un poquito la crêpe, le ponemos por encima el resto de ingredientes, regamos con un chorrito de vinagre, y no hace falta fregar ni una sartén.

Bon appétit!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Crêpes suzette

¡¡Hemos flambeado!! ¡¡Hemos flambeado en MI casa!!
No en la de mis padres, no.
No lo ha hecho mi madre, no.
¡¡He sido yo!!
¡¡He hecho unas crêpes suzette, de las de buenas!!
¡¡Porque lo digo yo!!
Yo, que los langostinos al whiskey los hago evaporando el alcohol en una interminable espera de horas, porque me tienen prohibido jugar con fuego, y porque, aunque no me lo prohibiesen, me da más miedo que saltar por la ventana.

Bueno, vale, ha sido en mi casa, pero no he sido yo. Yo preparé unas crêpes, yo hice la salsa, y a la hora de meter la cerilla, el taster entró en la cocina.

Y yo salí de la cocina...
Pero es que es pequeña, ¿sabéis? No entramos los dos. No hay ningún otro motivo.

Cuando le dije que iba a publicar las crêpes me comentó que la próxima vez me grabará chillando por toda la casa para que pueda poner el vídeo.
Intentaré ensayar, para que me salga natural, porque yo no me recuerdo gritando.
Por favor, no soy ninguna loca o histérica, soy una persona madura, que controla situaciones simples como pueden ser los flambeados... A mí no me amedrenta nada en la cocina...

En fin, os dejo la receta, que además me sirvió para varias cosas. Y es que además de montar por primera vez una fogata en mi propia casa, estrené para la masa de las crêpes mi sartén cerámica (regalo de la madre del taster :P), ¡y conseguí hacer unas crêpes geniales en casa!
Porque las tortitas se me dan bien, pero las crêpes, anda que no me ha costado, nunca había logrado el punto exacto.
Me salían más bien mediocres, no daba con el tiempo o temperatura exacta, no sabía cómo o cuándo dar la vuelta, y me salían verdaderamente feas.
Pues esta vez he dado con la receta ideal, y supongo que con la técnica-paciencia adecuada.
No es nada complicado, pero me ha costado :P No tengo mucho que enseñar, pero además de la preparación, os dejo los truquitos o cositas que me han ayudado ;)

La masa es una mezcla entre la de Sucré de Ladurée y la de Desserts by Pierre Hermé.
Para mentalizarme acerca del flambeado y poder supervisar el trabajo del taster, me ayudé de este vídeo y de este otro.

Y es que no son muchos los restaurantes en los que te flambean en la mesa las crêpes suzette, y es una de las cositas que me animan a pedir este postre, desde que mi padre me lo enseñó por primera vez :P

Crêpes suzette
Ingredientes:
Para las crêpes...
Hice 10 crêpes en una sartén de 20 cm

- 2 huevos
- 80 gramos de harina
- 20 gramos de azúcar
- Ralladura de 1/2 naranja
- 240 ml de leche (la leche en las crêpes a veces es mejor echarla un poquito a ojo)
- 20 gramos de mantequilla, derretida
- 3 ml de aceite de oliva (opcional)
- 3-5 ml de ron (opcional)
- 3-5 ml de Grand Marnier (opcional)
Para la salsa...
Esto es para 2 raciones, con 2 crêpes cada una.

- 3 cucharadas de azúcar
- 25-30 gramos (2 cucharadas) de mantequilla
- 1 naranja
- 100 ml de zumo de naranja
- 150 ml de Grand Marnier (podéis poner menos, o usar 75 ml de Marnier y 75 ml de cognac)
Para servir...
- Que no falte una de helado!! Y alguna frutita ;)

Preparación:
Para las crêpes...
Las podéis preparar con algo de antelación, pues como luego las vamos a meter en el sirope que preparemos y flambear, van a recuperar la jugosidad que puedan haber perdido ;) 
1) Mezclar la harina tamizada con el azúcar y la ralladura.
2) Añadir a los huevos y batir bien con las varillas (también se puede hacer con una batidora de brazo).
3) Incoporar la leche, poco a poco, y sin dejar de batir con las varillas, hasta tener una mezcla suave y sin grumos.
La mezcla tiene que ser líquida, pero puede que no necesitemos la cantidad entera de leche.
Si nos quedan grumos, siempre podemos tirar de la batidora, pero es una mezcla fácil.
4) Agregamos la mantequilla derretida, y si usamos, el aceite y los licores.
Dejamos reposar la masa a temperatura ambiente durante 1 hora, como mínimo, antes de usarla.
En este punto, también podemos refrigerarla durante toda la noche, tapada con film.
Cocinamos las crêpes...
-) Yo he usado una sartén de 20 cm de diámetro. Es importante que sea antiadherente.
-) No va a hacer falta mucha mantequilla, así que, para no pasarnos, no está de más tener a mano un papelito absorbente de cocina, con el que vamos repartiéndola, y comprobando cada 2 crêpes si hace falta más o no.
-) Para esta sartén, cada crêpe lleva unas 3-4 cucharadas de masa, o también podéis ayudaros de un cucharón. Lo que sí es importante es tener la mezcla de crêpes en un recipiente manejable, un bol amplio si usamos una cuchara, o una jarrita si vamos a echar a ojo.
-) El mayor miedo cuando hacemos crêpes es ese paso de dar la vuelta, pues bien, tras muchos errores, he aprendido que, si la sartén es buena, y la crêpe está bien hecha, se da la vuelta perfectamente.
1) Extendemos un poquito de mantequilla (la puntita de una cucharita) con ayuda de papel de cocina por la sartén y calentamos a fuego medio-alto.
2) Cuando esté caliente, levantamos la sartén del fuego, echamos la masa y movemos la sartén para que la cubra entera en una capa lo más fina y uniforme posible.
3) Volvemos a colocar la sartén en el fuego y cocinamos por un lado, hasta que se dore, aproximadamente 1-2 minutos; le damos la vuelta con cuidado y cocinamos durante otro minuto, más o menos.
Esta segunda cara se cocina en menos tiempo que la primera, y nunca ha de ser tan dorada, lo dice Pierre Hermé, y oye, ¿¿alguien no hace caso a todo lo que dice Pierre Hermé??
De todos modos, esto va un poquito a ojo, aunque no sea muy ortodoxo, yo voy comprobando si ya está dorada antes de dar la vuelta.
Para dar la vuelta, yo uso una espátula de silicona, pero esto tampoco es muy profesional, aunque es como mejores resultados tengo.
4) Una vez sacamos las tortitas, las vamos colocando unas encima de otras en un plato, para que se mantengan mejor. También, pasados unos minutos, las podemos doblar, dando dos pliegues.
Cada 2 crêpes, comprobamos que la cantidad de mantequilla en la sartén es suficiente.
Ahora vamos a seguir enredando, usaremos 4 de las tortitas para hacer unas crêpes suzette...
Cuando hicimos el postre, las crêpes llevaban hechas ya unas 4 horas, no pasa nada; el postre sí, eso hay que servirlo recién hecho.
1) Calentamos el azúcar en la sartén (20 cm) a fuego medio alto, y cuando esté derretido, un tanto apelmazado, bajamos el fuego y añadimos la mantequilla, cortada en dados.
2) Cuando la mantequilla esté derretida, agregamos el zumo de naranja y dejamos que reduzca.
Esto llevará un buen rato, unos 15 minutos.
Durante este tiempo, cortaremos la naranja en gajos y cocinaremos un par de minutos en la mezcla viscosa de zumo. Luego sacamos y reservamos.
3) Cuando el zumo haya reducido a más de la mitad de la cantidad inicial, colocamos las crêpes dobladas en la sartén, las empapamos bien de la salsa y les damos la vuelta.
4) Añadimos el Marnier y flambeamos, hasta que el alcohol se evapore, pero con cuidado de que las crêpes solo hagan una capa crujiente, sin quemarse.
Esto lo hizo el taster, él dirá que fueron unos 5 minutos, yo pienso que fueron horas de peligro de incendio.
5) Ya solo queda sacar las crêpes, añadir la naranja que habíamos preparado, o un puñadito de frutas al gusto, y una buena bola de helado. En este caso teníamos vainilla con pralinés y vainilla con macadamias de Hagen Dazs.
Podéis usar salsa de caramelo o algún sirope, pero os aseguro que es mejor disfrutar de la salsa que hemos preparado en estado puro ;)

Hace justo un añito: Empecé a sacar reliquias, como estos muffins de plátano con pepitas de butterscotch que nos zampamos en casa de mis padres :)

jueves, 15 de noviembre de 2012

Pasta rellena de calabaza y avellanas con setas y bechamel de canela

No soy muy dada a comer pasta en casa. Me gusta, me encanta probar nuevas salsas, y me atraen un montón de rellenos.
Pero no sé, soy más de arroz.

Cuando voy a un italiano, también me embobo con las pastas y sus salsas al leer la carta, pero casi siempre pido pizza.

Que sí, que tanto no me gustará, pensaréis. En realidad sí, lo que sucede es que tenemos una relación especial, de ahí que la tome en contadas ocasiones. O algo así.
Pero finalmente un día no pude evitarlo, y de la que le compraba al taster pasta rellena de pollo, curry y avellanas, me hice con un paquete de estos soles rellenos de calabaza y avellanas (que también tienen amaretti trituradas, en un porcentaje bajísimo que yo aumentaría, ¡claro!).

Es un relleno que os recomiendo a los que hagáis pasta en casa, ya que podéis jugar con las cantidades (y calidades) como os dé la gana. Esta que yo probé es de Rana, y también estaba muy buena.
Lo acompañé con unas setitas, y a la bechamel le di un toque de canela que le va muy bien a esta mezcla de sabores (¡lo prometo!).
Las avellanas tostadas del final parecen un extra sin más, pero os aseguro que, una vez os metéis un bocado con ellas, os dan ganas de ir a por más, es un premio encontrárselas en el plato :P

¿A por ello?

Pasta rellena de calabaza y avellanas con setas y bechamel de canela
Ingredientes (para 1-2 raciones):
- Unos 8-10 girasoles de pasta rellenos de calabaza y avellanas
- 6-7 setas (chanterelle y níscalos)
- Un chorrito de vinagre balsámico de Modena
- Un chorrito de cava
- Una pizca generosa de pimienta
- 20-30 gramos de queso fresco de oveja
- 3-4 cucharadas de bechamel
- 1 pizca de nuez moscada
- La puntita de un cuchillo de canela
- Un puñado de avellanas tostadas, picadas

Preparación:
1) Calentamos agua con sal o una pastilla de caldo y un poquito de mantequilla en un cazo.
Cuando hierva, añadimos la pasta y cocemos durante el tiempo que pida la receta.
2) Mientras, calentamos un wok, añadimos un poquito de aceite, y cuando esté bien caliente salteamos un par de minutos las setas.
3) Añadimos a las setas el chorrito de balsámico y cava y salteamos bien, hasta que reduzca.
Salpimentamos.
4) Colocamos en un plato la pasta y en el centro los champiñones.
Desmigamos por encima, aún en caliente, el queso fresco de oveja.
5) Calentamos la bechamel, y le añadimos la canela y la nuez moscada (si es que no lo hemos añadido al prepararla).
Vertemos sobre la pasta y las setas, y añadimos unas cuántas avellanas picadas.
Qué fotos más maravillosas hago tiro, ¡por favor!

jueves, 8 de noviembre de 2012

Sándwich de bresaola y parmesano

Tendría que crear una nueva categoría en este blog.
La llamaría 'Recetas para sinvergüenzas'.
Porque a veces ya me vale, publico unas recetas que solo me falta hacer una foto a un yogur (de Vrai, ¡claro!), deciros cómo le quito la tapa y aconsejaros la cuchara más adecuada para comérselo.

Ya lo he hecho mil veces con sándwiches y pizzas, ¡pero es que a veces la cosa más simple es la que más nos gusta!
Como este sándwich, que sigue un poco la línea de aquel que publiqué hace tiempo, de esas cosas que preparas de cualquier manera, y lo ves, y piensas: "Pero que bueno estás vas a estar", y te sientes orgullosa, como si hubieras hecho algo, y ya dices: "¡Voy a inmortalizarte!".

Y al final, como eres una jeta, hasta lo compartes.
Porque ni es receta, ni es nada, pero cuando lo comes te sientes como si hubieras hecho haute cuisine de la rica rica, como si te hubieras tirado horas confitando un pato, a cada bocado que das.

¡Mirad mi sándwich!

Sándwich de bresaola y parmesano
Así a ojo...
- 2 rodajas de pan de tomates secos (no, no es casero, lo compré en Harina)
- Unas lonchitas de bresaola (a mí ya me lo dijo mi madre, que tirase de Ferrarini, y eso hago)
- Unas lasquitas de parmesano
- Canónigos
- Unas rodajitas de tomate raf
- Pimienta negra
- Unos brotecitos de col

Ya, ¿y?
Pues nada, que ya estáis tardando en tostar el pan, cortar una lasquitas de parmesano, juntarlo todo, darle bien de pimienta (aceite si se os antoja), y devorarlo como si no hubiera mañana.
Por si no hay mañana...

lunes, 5 de noviembre de 2012

Rahkaomenapiirakka - Quarkmanzanatarta

Mira que estoy canina cansina últimamente con las tartas de manzana... Pero es que es verlas y pensar en el otoño, y eso que es una fruta muy de "para todo el año", debe de ser porque sus especias estrella sí tienen un aroma de lo más otoñal :)

Me gustan casi todos los pasteles de manzana. Que si la típica tarta de la abuela (de la tuya, de la de los demás), el bizcocho de la tía del vecino (¡¡que no se entere el taster!!), la típica francesa, el pie americano, la crujientísima versión alemana, un buen crumble, o la típica rahkaomenapiirakka finlandesa.
¿La típica rahkaomenapiirakka finlandesa?

Vale, sí, yo no la conocía hasta que se la vi a Macarena, en Excuse me... I can't stand up!, pero en ese instante supe que tenía que ser mía.
¿¿Las manzanas?? ¡¡No!! Seguramente fue todo mérito del nombre... Es tan mono y tan imposible... Y encima es de esas palabras que me gusta, porque rahkaomenapiirakka es un nombre con mucho sentido. Que esto lo sé porque nos lo aclara ella: rahka es quark, omena es manzana, y piirakka significa tarta. Quarkmanzanatarta, ¿por qué no hacemos nosotros las palabras así de divertidas?

¡Es un de las cosas que más me chiflan en algunas lenguas! Nos creemos que son de lo más complicadas, con esas palabras tan largas, ¡¡pero no!! Es sencillo y lógico. Eso de poder decir: "Por favor, dame la botella que está en el fríoarmario", así, todojunto, sin respirar, me parece taaaaaaan genial. Es que me gusta mucho más la palabra fríoarmario que la palabra nevera o refrigerador. Fíjate tú...
¡¡Pues lo mismo con esta tarta!!

No es tan bonita como la de Macarena, pero está buena buenísima, tenéis que probarla, aquí está la receta, y de la que estáis, os pasáis un buen ratito en Excuse me... I can't stand up con las aventuras de esta finlandesa de palo :P
Su blog no solo es precioso, sino también muy divertido y entretenido, si aún no la conocéis, echad un vistazo a su índice de recetas, porque seguro que salís con algo. Y aunque tiene de todo, yo os recomiendo que os vayáis a la sección de tartas y pasteles y a la de panes.

Si queréis una tarta redonda en todos los sentidos, ¡a por ella!
La base es estupendísima, merece la pena para otras preparaciones, y el relleno es perfecto, muy cremoso y suave. No se le puede pedir más.
Bueno, yo sí, un par de cosas: una bola de helado, que no tenía, y que no me salgan todas las tartas tan deformes.
Aquí tenéis la receta de la quarkmanzanatarta, es la misma (con cambios mínimos) que la del enlace, solo que lleva mi típico acabado rústico (no intencionado, reconozcámoslo).

Rahkaomenapiirakka - Quarkmanzanatarta
Ingredientes:
Usé un molde de 20 cm, tal vez tenía que haber usado uno más amplio para que fuera más baja.
Para la base...

- 100 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
- 80 gramos de azúcar
- 1 huevo
- 175 gramos de harina (la original lleva 160)
- 8 gramos de levadura química
Para el relleno...
- 225 gramos de queso quark (son 250, pero yo no tenía más :P)
- 200 ml de nata (35% M.G.)
- 2 huevos
- 100 gramos de azúcar (150 en el original)
- 1 cucharadita de azúcar avainillado (1/2 cucharadita en el original)
- El zumo de 1/2 limón
Cobertura...
- 2 manzanas
- Azúcar
- Canela
- Una pizca de nuez moscada

Preparación:
1) Batir en un bol la mantequilla con el azúcar, hasta que estén bien integrados.
2) Agregar el huevo y mezclarlo bien.
3) Añadir la harina y la levadura tamizadas, batir hasta que se forme una masa.
4) Extendemos la masa en un molde engrasado, dando forma con las manos, y cubriendo tanto la base como las paredes.
Reservamos unos minutos, mientras hacemos el relleno, en la nevera.
5) Para el relleno mezclamos todos los ingredientes con unas varillas y lo vertemos sobre la base.
6) Cortamos las manzanas en láminas finitas y las colocamos sobre la crema.
Espolvoreamos con azúcar, canela, y un poquito de nuez moscada.
7) Horneamos a 180º durante 45 minutos (el original aconseja 35-40, pero creo que su molde era más amplio.

Yo lo dejé enfriar antes de refrigerar, y hasta el día siguiente no desmoldamos y probamos. Tuonela lo recomendaba, para que se asienten los sabores, y es verdad que suele merecer la pena (los lloros, las uñas comidas, las visitas a la nevera para asegurarnos de que sigue ahí, agotar la paciencia) en este tipo de tartas :)
Y ahora viene lo de Hyvää ruokahalua, que seguro que quiere decir: "Ycómetelocorriendo antesdequealguienseapunte".

Hace justo un añito: Estrené mi Jamie's Great Britain con una sopa estupenda de tomate con soldaditos de queso. Sí, en este blog hay publicada una sopa, ¡ver para creer!

viernes, 2 de noviembre de 2012

Pizza para campeones y plato de consolación para los raritos

Hoy os traigo una pizza genial. Y no lo digo porque la haya hecho yo, sino porque lleva una combinación de ingredientes infalible: setas, piñones, huevos de codorniz y pimienta mignonette. Aquí mi amiga Raquel pondría música de violín, pero últimamente se dedica a intentar darme envidia con las meriendas que se pega, así que creo que no tiene manos para sacar el violín.

Estos ingredientes no solo sirven para una pizza crujiente, como a mí me gusta, sino también para una base más esponjosa, para una tarta de hojaldre, para hacer un sándwich, o para repartir sobre una mezcla de ensalada, e incluso así, a secas, como un salteado.
Hay que ser sinvergüenza para poner una receta como esta, pero aún así os la dejo, el único misterio puede estar en las setas.
Se pueden poner sin cocinar, pero cuando no voy con prisa, o no me importa fregar una sartén de más (si lee esto el taster, pensará: "O sea, que cuando está sola y friega ella, no usa esa sartén de más", pero por suerte, el taster está tan cansado agotado de oírme en vivo y en directo, que dudo que también me lea en diferido y sin que nadie le obligue).
Esto, ¿por dónde iba?

Decía que, aunque la setas se pueden añadir a la masa sin cocinar, como más me gusta es salteándolas en un wok, con un poco de vinagre o reducción, y con un chorrito de algún vino o cava, como hice en este caso.

Pizza de chanterelle y níscalos con bechamel y huevos de codorniz
Ingredientes:
- Una masa de pizza finita y crujiente (yo tenía unos 200 gramos)
- Un puñado de sémola de trigo
- Unas cuántas cucharadas de bechamel
- 50-70 gramos (aproximadamente) de chanterelle
- 75 gramos (aproximadamente) de níscalos
- Un chorrito de reducción de Pedro Ximenez (o cualquier balsámico)
- Un chorrito de cava (o vino blanco)
- Un puñado de piñones
- 4-5 huevos de codorniz
- Pimienta mignonette (blanca y negra, poco molida)

Preparación:
1) Calentamos aceite en un wok a fuego medio-alto, y cuando esté bien caliente, añadimos las setas.
Cocinamos 3-4 minutos, sin bajar el fuego.
Añadimos la reducción y el cava, dejamos reducir, dando unos cuantos meneos al wok, y bajando el fuego si hace falta.
2) Colocamos la masa de pizza en una bandeja de hornear (como no tengo piedra, lo que hago es precalentar el horno con la bandeja dentro, para que esté caliente...), espolvoreamos con la sémola de trigo y extendemos la bechamel, dejando libres los bordes.
3) Agregamos las setas y piñones y horneamos a 220º durante 20 minutos.
4) Bajamos a 200º la temperatura del horno, cascamos los huevos de codorniz en la pizza y horneamos otros 15 minutos. Como veis, en este caso me quedaron demasiado hechos (para mí gusto, que los prefiero poco hechos, así que habría tenido que sacarla 5 minutos antes, pero quería la base más crujiente, o haberlos puesto 5 minutos más tarde.
Añadimos la migonette antes de servir :)

Pero esta es una pizza para campeones, claro. Para el taster y gente raruna que no come setas porque son hongos peroluegocomendevoranhuitlacocheporquenosabenloquees * os traigo un plato de pasta, que a priori, no tiene mucha historia, pero con la que descubrí una combinación de lo más interesante.

Carlos, chicodelostuppers, si hoy has llegado hasta aquí, puedes irte a casa con tu ración de pizza para campeones, no te vas a perder nada, te he puesto coco donde tú me pondrías pimientos.

Pasta rellena de pollo, curry y almendras con bechamel de coco
Ingredientes (para 1 rarito de esos que todos tenemos en casa):
- 125 gramos de soles de pasta rellenos de pollo, curry y almendras (combinación que os recomiendo si hacéis pasta en casa, la mía es de Rana, siento romper el encanto con la confesión, pero estaba buenabuena)
- Unas cuántas cucharadas de bechamel, a la que añadimos, aún en caliente, un poco de coco rallado
- Un puñadito de pan picado, para gratinar
- Un puñadito de coco rallado, para gratinar
- Pimienta negra

Preparación:
1) En una fuente colocamos capas de bechamel y pasta cocida, acabando con una capa fina de bechamel.
2) Echamos por encima el pan picado y el coco rallado y ponemos en el horno, con el grill al máximo, durante 5-7 minutos, vigilando constantemente.
3) Añadimos la pimienta al salir del horno, ¡y listo!

Notitas al pie...
- Aunque parezca mentira, ese toque de coco en la bechamel es estupendo, y lo del gratinado, en lugar de con queso, es también de lo más genial. No digo que lo probéis con cualquier pasta, pero a estos sabores en concreto les iba muy bien, y casaba estupendamente :P
- La idea era hacer una salsa con leche de coco, pero ese día me la escondieron en el supermercado **, y no hubo manera de encontrarla.

* Esta es una anécdota preciosa y muy divertida, que prefiero no contar, porque cuando la cuento una vez, la cuento cien, y que espero contar a nuestros gatos cuando seamos viejos y usemos bastón.
** Y es que, señores, en mi supermercado de cabecera hay cosas, como la leche de coco, que cada día está en un sitio. Es de lo más entretenido y divertido buscarla, porque una afronta el reto, en plan: "A ver dónde se les ha ocurrido hoy meter la leche de coco". La última vez fue vista donde los preparados para postres Royal, gelatina en polvo, polvos para bizcochos...
Y además de la más reciente, ha sido la más estupenda, mucho mejor que en la parte de ingredientes asiáticos y latinos, o que cuando está con las conservas o los dietéticos.
¡¡Pero los campeones comemos de esto!!
Hace justo un añito: Preparé una mermelada de calabaza, naranja y mandarina con semillas de amapola, que estaba más-que-buena, y que os recomiendo :)