miércoles, 30 de enero de 2013

Bastones crujientes de polenta (con grana padano y albahaca)

Polenta. Otra de esas cosas que ha dado vueltas por casa durante siglos antes de usarla, a pesar de la lista de mil usos distintos que tenía para ella, y del pleno convencimiento de que me gustaría.
Hasta que no fui a París no la probé por primera vez, servida como guarnición en un plato de pato (anda que no me tuve que ir lejos a probarla).
Es una de esas cosas que sabía que me iban a gustar. De esos ingredientes que piensas: "Eso no lo he probado en mi vida, pero está hecho para mí".

Hoy os la traigo como guarnición alternativa a las típicas patatas fritas/asadas, ¡¡unos bastones crujientes de polenta!!
Son de lo más versátiles, porque se pueden hacer con o sin queso, cambiar la variedad de este, especiar al gusto, y dar la forma o tamaño que nos dé la gana :)
Se hacen al horno y quedan crujientísimos y bien buenos, así que animaos a probar ;)
También son geniales para mojar en alguna salsita, como hicimos nosotros, que la untábamos en la de pesto rojo y mayonesa.
Cucharada de mayonesa por cada cucharada de pesto rojo, sin más...

Si habéis estado aquí el otro día, hasta pudisteis ver estos palitos, porque los servimos con las focaccias de pollo empanado al pesto del lunes, que tenéisqueprobarporquesongeniales. Lo he dicho sin respirar, sí.

Yo me he ayudado de esta receta de Kitchen Vignettes, que encontré foodgawkeando, pero estas cosas van un poco a ojo, y usando los ingredientes que prefiramos ;)
Están tan doradas que pueden parecer grasientas, pero apenas llevan aceite, aunque sí tienen algo de queso rallado y mantequilla incorporados en la polenta.

Bastones crujientes de polenta
Ingredientes (para 4 raciones, o un montonazo de bastoncitos):
- Unos 100 gramos (algo menos de 1 taza) de polenta
- Unos 350 ml de caldo (o agua, o agua con una pastillita de caldo)
- 3 cucharadas de grana padano rallado (o parmesano)
- Unos 15-20 gramos de mantequilla
- Albahaca (u otra hierba)
- Sal
- Pimienta negra

Preparación:
1) Llevar a ebullición, a fuego medio, la polenta, sal y el caldo, removiendo a menudo.
Una vez ha hervido, lo cocemos durante 2-5 minutos, removiéndolo cada poco.
Esto va a depender del tipo de polenta que usemos, la mía es de la que se prepara en poco tiempo, pero hay otras con las que os puede llevar 20-40 minutos.
Mis instrucciones eran para 1 minuto, y yo lo tuve casi 5.

2) Sacamos del fuego, agregamos la mantequilla, el queso rallado, la pimienta, la albahaca y lo mezclamos bien.
3) Extendemos la polenta en un molde cuadrado o rectangular (el mío era de 10x35), dejando aproximadamente 2 centímetros de grosor.
Hay que enfriarlo en el frigo al menos 1-2 horas antes de seguir con la receta.
Yo lo preparé con antelación y lo tuve más de 12 horas.
4) Una vez frío, cortamos la polenta en bastones, como si fueran patatas fritas.
5) Untamos un poquito de aceite en una bandeja de hornear, colocamos sobre ella los bastones (con cuidado de no romperlos al pasarlos de la tabla a la bandeja) y horneamos a 220º durante 40-50 minutos, o hasta que estén crujientes y doradas.
Cuando lleven unos 25 minutos, los sacamos del horno, los damos la vuelta, y terminamos.
Yo lo tuve la mitad del tiempo en la parte de abajo del horno, luego en la más alta, y cuando las di la vuelta las volví a bajar.
Hace justo un añito: Unos profiteroles para morirse, resucitar de entre los muertos para poder comerlos de nuevo, repetir, morirse de nuevo con ellos, resucitar para volver a repetir...

lunes, 28 de enero de 2013

Focaccia con pollo empanado al pesto rojo

Soy groupie total de Sorted, de sus recetas, y de sus vídeos, que además de ser divertidos, son de esos con los que te dan ganas de preparar el plato, te lo pintan todo taaaan fácil y rápido...
Sé que algún día tendré su Beginners get... Sorted. Aunque mi plan más maquiavélico es que sea el taster el que reciba el libro como regalo de alguna ocasión especial, y me cocine todas y cada una de sus recetas.
Que lo hago por él, me gusta ponérselo fácil. Soy un cielo.
Vaya morro que me gasto...

Sin embargo, hace unos meses, fue a mí a la que le tocó preparar el hojaldre con higos de estos chicos, que tantíííííííííísimo me gustó.
En la bandeja de salida quedó pendientíííííísima esta Italian chicken burger, cuyo vídeo nos hizo babear al taster y a mí.
De un armario a otro anduvo dando vueltas el tarro de pesto rojo que compré expresamente para prepararla.

Y por fin, la semana pasada, nos pusimos serios-serios, y decicimos probar.
Yo empecé con los primeros pasos del plan.
Y esta vez, ascendí al casi siempre taster, a veces pinche, a ¿jefe? de cocina.
Os confesaré que mi parte de la receta consistió en ponerle dos platos, uno con pan picado salpimentado, y otro con pesto rojo, y decirle: "Elige una sartén, empánalo, y fríelo".
Bueno, también corté la focaccia y la tosté, fundí el queso, e hice la salsa, que tiene su intríngulis, ¡¡oigan!!

La receta solo cambia un par de cositas la de los chicos de Sorted, a la que os recomiendo echar un vistacito ;)
Desde que la vi, sabía que yo necesitaba utilizar scamorza en lugar de mozzarella; y aunque la chapata me parecía buena idea, también me había decidido hace mucho por la focaccia.

Os prometo que el pollo queda delicioso, es un empanado que me pareció muy original (nunca había usado pesto para ello), que prometía, y que cumplió las expectativas.
Si además lo juntáis en un sándwich como este, tenéis una cena más que perfecta.

Aquí tenéis la receta, ejecutada por el pinche taster, pero que nunca hubiera sido posible sin mí.
Vaya morro que me gasto...
Y el enlace a la receta original y el vídeo de Sorted.

Focaccia con pollo empanado al pesto rojo
Ingredientes (para 2-4 raciones):
A nosotros nos salieron 4 piezas de pollo empanado, así que da para bastante.
Para hacer el pollo necesitamos...
Los ingredientes del empanado son un poco a ojo.
- 250-300 gramos de pechuga de pollo fileteada
- Pesto rojo (unas 2-4 cucharadas)
- Pan picado (no rallado) crujiente (o tostado)
- Sal
- Pimienta
Para la salsita...
- 1 cucharada de mayonesa
- 1 cucharada de pesto rojo
Para montar los bocadillos...
- Focaccia de aceitunas negras y cebolla (chapata, o el pan que queramos)
- Rúcula y canónigos
- Tomate en rodajas
- Scamorza en lonchas gruesas (o mozzarella)

Preparación:
1) Cortar horizontalmente la pechuga, filetearla, y aplastar un poco los filetes en la tabla.
Podemos hacerlo a manotazos, o cubrir con film y pasar el rodillo cuidadosamente.
2) Untamos pesto rojo por los filetes.
3) En un plato hondo echamos el pan picado con sal y pimienta y mezclamos.
Cubrimos bien bien los filetes con el pan picado, por todas partes.
4) Calentamos aceite en una sartén y freímos los filetes 2 ó 3 minutos por cada lado.
El aceite tiene que estar bien caliente, pero no demasiado, o el empanado se quemará antes e que el pollo esté hecho.
-) Mientras cocinamos el pollo mezclamos 1 cucharada de pesto con 1 cucharada de mayonesa y pasamos a un cuenquito para servirlo luego con los bocadillos.
-) También aprovechamos para tostar el pan e ir preparando el resto de ingredientes.
5) En cuanto el pollo esté hecho tenemos preparado el pan con un poquito de la salsa untada, rúcula, canónigos y tomate.
Al poner el pollo añadimos el queso, para que se derrita con su calor.
Tapamos y servimos con la salsita.
De guarnición, además de la típica patata frita, o los bastones de polenta, que nos chiflaron, podéis usar gnocchis, por ejemplo ;)

viernes, 25 de enero de 2013

Mohn-Quark-Kuchen - Tarta de queso quark con semillas de amapola

Mi amor por las tartas de queso es viejo. Ya de pequeña (me refiero a la edad, no al tamaño, claro) me chiflaban. No era la típica tarta en frío hecha con gelatina, que no es mi favorita; pero tampoco eran de esas que usan queso en crema y llevan base de galletas, que ahora tanto me encantan.
Era una tarta-pastel de queso, que vendían en porciones medianas en la sección de quesos del Hipercor. Cuando hacíamos la compra, mi madre solía comprarme una bandejita, e incluso a ella, que no come dulces, le gustaba picar un poquito de esta tarta (igual por eso me la compraba). Jo, me acaba de surgir otro trauma infantil.

Sin embargo, yo nunca he hecho algo parecido a ese pastel-tarta de la sección de quesos. Sí que tengo guardadas recetas, y me imaginaba cuál podía ser más o menos parecida, pero no me había dado por probar todavía.
Y de hecho, cuando preparé esta tarta, no esperaba que el resultado fuera como el de aquella que mi madre me compraba.
Sí la esperaba esponjosita, por el tema de las claras montadas, pero no así.
Pues me ha recordado un montón, igual de esponjosa, pero algo más ligera, así que la voy a meter entre mis más mejores favoritas.

La receta de la tarta está sacada de una revista Lecker que me traje de Alemania, pero añadiendo vainilla; la idea de la capa de semillas de amapola viene del Mohn-Quark-Kuchen que devoraba en Berlín, de ahí lo de mantener el nombre; y la masa de la base es la que suelo utilizar, sacada y tuneada de no recuerdo qué libro, pero siempre podéis usar la que más os guste.
La receta es fácilmente adaptable, si no os gustan las semillas de amapola, se puede poner una capa de Nutella o algo parecido, o bien omitir esa parte; y si lo que queréis es solo la tarta de queso, sale perfectamente sin base, forráis con papel de hornear (y tal vez no sea ni necesario, pero yo la he liado muchas veces y ya soy muy cauta) y listo.

Importante: La masa en crudo de tarta de queso cruda más rica que he probado. Ya es un éxito que llegue al horno.

Tarta de queso quark y semillas de amapola
Ingredientes (para un molde de 18 cm de diámetro):
Para la base...
- 200 gramos de harina
- 50-70 gramos de azúcar
- 1 pizquita de sal
- 1 huevo
- 100 gramos de mantequilla, muy fría y en dados
Para el relleno...
- Unos 100-150 gramos de relleno de amapola (prescindible y sustituible, tiene razón Liliana, no es prescindible, solo lo he dicho para que os sintáis mejor si no lo encontráis)
- 2 huevos separados
- 500 gramos de quark escurrido *
- 1 sobre de preparado para pudding de vainilla (tipo natilla o flan)
- 100 gramos de azúcar
- 1/8 cdita royal (si se os olvida, no pasa nada, sale igual, os lo prometo)
- 1/2 vaina de vainilla (la original llevaba 1 cucharada de ron)

* Ponemos el queso sobre un filtro (en mi caso uso un colador) para que suelte el suero, se puede hacer durante 1 día incluso, pero yo lo tuve tan solo 8 horas.
Es un paso que nos podemos saltar, la tarta va a salir distinta, porque lo va a ser la textura del queso, pero sin más.

Preparación:
Nos ponemos con la base, que podemos preparar con antelación, y de la que nos va a sobrar una bolita para alguna tartaletita...
1) Mezclamos en un bol la harina, azúcar y sal, añadimos el huevo y la mantequilla y lo mezclamos bien, hasta tener una bola de masa.
Podemos hacerlo con las manos, estrujándolo todo, o bien en la trituradora, que no se tarda nada.
2) Extendemos la mezcla sobre el fondo y las paredes del molde.
Podemos hacerlo en el momento, formando como galletas entre las manos y extendiéndolas por todas partes, yo lo hago así, no queda difícil de trabajar.
También se puede refrigerar al menos 30 minutos la bola de masa, y luego extender con un rodillo hasta que tenga el grosor adecuado y forrar con esto el molde, recortando el exceso.
Preparamos el relleno de la tarta...
1) Lo primero es extender la pasta de semillas de amapola por la base, con la ayuda de una espátula, y volvemos a meter en el frigo.
Así lo dejamos ya preparado.
2) Batimos con unas varillas (a mano) las yemas, queso, azúcar, preparado de pudding, el Royal y la vainilla (o el ron).
3) Montamos las claras con sal, y cuando estén bien montadas (ya sabéis, hasta que demos la vuelta al bol y no corramos peligro), las incorporamos cuidadosamente con una espátula a la mezcla de queso.
Hay que hacerlo con cuidado, sí, pero sin ser remilgados, tenemos que integrar bien las dos mezclas ;)
4) Vertemos sobre la base, igualamos un poquito con una espátula y horneamos a 170º durante 60 minutos.
En mi caso, tuneo los tiempos: 40 minutos a 170º, bajo a 160º y le doy 15-20 minutos más. A partir de los 20-30 minutos, estoy pendente de si hay que cubrir con aluminio.
Saldrá del horno más alta que vosotros (en mi caso, no es difícil), pero se va a desinflar. Es completamente normal.
El método de enfriado, podéis usar el que queráis, pero no necesita tantos cuidados como otro tipo de tarta, vale con dejarla un poquito en el molde, cuando se baje, abrimos el aro, desmoldamos y la dejamos en la rejilla hasta enfriar completamente.
Se puede tomar en templado, sin necesidad de las tropecientas horas de frigo, pero éstas no le van a hacer daño tampoco.
Hace justo un añito: Una pequeña torta de maíz.

martes, 22 de enero de 2013

Os lo ruego, ¡¡probadme!! - De tartiflette y anhelos de Reblochon

Señores franceses del cruce: ¿Por qué tienen ustedes un espacio en su zona de productos delicados (¿o era delicatessen?) que semana tras semana me promete queso Reblochon, incluyendo letrerito con precio, si luego nunca está ahí?
Señores españoles del triángulo con esperanzados aires británicos: ¿Cómo es posible que un día viese toneladas de Reblochon en su tienda, al día siguiente desapareciese (vale, supongo que lo vendieron...) y ya no lo haya vuelto a ver nunca jamás de los jamases?
Jolín, que se supone que la tartiflette surgió para que todos fuésemos corriendo a comprar Reblochon.
¿Por qué no me dejan sucumbir ante las campañas de promoción, cual consumista empedernida?
¿¿Por quéeeeeeeeeee??

Vale, dejémonos de dramas. Pero quiero dejar constancia de que el sábado, con toda la lluvia y viento del mundo, me recorrí todo una pequeña parte de Madrid buscando desesperada el queso, y eso es un drama en toda regla.
Si no hay Reblochon, menos rabietas y llantos (con la que caía...), os hacéis con otro queso y punto. Nosotros acabamos usando uno de Normandía, un Pont-l'Évêque. Que para eso tiene Normandía unos quesos que te mueres (o te matan).
Este no pasó días en el maletero del coche del taster, así que no es tan de alta cuna, pero bueno, aún así, se dejaba comer (vaya que si se dejaba...).
Y eso que es más divertido que pase por ese periodo de ¿maduración? en el maletero, mientras te recorres toda Francia, en pleno verano, con el taster sufriendo por el estado de salud de su amigo de cuatro ruedas, temeroso por el insalubre (pensaba él) olor que salía cada vez que lo abrías...

Muchas recetas recomiendan sustituir el Reblochon por un Brie o Camembert para hacer tartiflette. Y no lo veo mal negocio.
Pero yo os aconnsejo que elijáis de otra manera, y os llevéis un queso de leche de vaca, el que peor peor peor huela, pero de esos que huelen mal y luego son suaves, no digo de los que huelen mal porque tienen más moho que corteza.
¡Pues ese! El que abres la nevera y te caes para atrás del susto. Que no buscas una rata muerta ahí dentro porque sabes que has comprado queso.
Ya lo tenéis.
Y ahora, o sea, en un rato, cuando decida callarme, os dejo la receta.
No os la puedo recomendar, es que no puedo describir a la perfección lo que uno come y siente cuando prueba este plato.
Solo tú puedes ver lo que te encuentras cuando clavas el cuchillo (yo que soy muy fina usé una pala de servir tartas) y te sirves...
Cuando tienes que rebañar el fondo, aunque no tengas pan y uses masa brisa. Que te he dicho que no digas cosas que quedan feas en un blog de cocina...
Me faltan las palabras (¿a mí?)...

Tampoco es que haga falta una receta, yo me he basado en los ingredientes de esta, de un blog que me encanta (no, no es por los dibujitos, sé que son letras), y luego la preparación la he ido adaptando a mi manera.
También he añadido un chorrito de champagne, aunque la ortodoxa lleva más bien vino blanco.
Las patatas, las cortáis como queráis, en daditos, en rodajitas, en trozos gruesos (que es como me gusta a mí).
El momento de echar la nata, como os dé, hay quien lo mezcla todo antes de poner en la fuente, quien la vierte con los ingredientes ya puestos en el recipiente...
Yo os cuento cómo lo he hecho.

Y si no queréis probar, moriréis sin saber lo que es vivir (bien).
Si algún enemigo de los quesos o intolerante a la lactosa ha llegado hasta aquí, espero que no me lo tenga en cuenta, le deseo toda la felicidad del mundo...

Tartiflette
Ingredientes (4-6 raciones ó 1 comensal y 1 glotona):
- 10-11 patatas pequeñas (unos 500-700 gramos), elegid de las que os salgan bien para cuando cocéis o asáis
- 1 cebolla (yo usé 6-8 cebollitas francesas, no la chalotita alargada, sino la redondita)
- 100 gramos (o un buen tacazo) de panceta
- Un chorrito generoso de champagne (opcional, prescindible, sustituible por vino blanco)
- 4 cucharadas (1/4 de taza) muy generosas de crème fraîche (o nata)
- Una ramita de romero (una partecita picada, el resto entero)
- Sal
- Pimienta negra
- Unos 200 gramos de Reblochon (o mi querido queso normando)
- Aceite y/o mantequilla para la sartén

Preparación:
1) Las patatas tienen que estar cocidas. Yo lo hice el día antes, en agua sin sal, durante 45-60 minutos.
Enfriamos y pelamos.
Bueno, yo primero las pelo, y luego las dejo enfriar (me refiero a mis manos, no solo a las patatas).

2) Calentamos en una sartén una nuez de mantequilla con un poquito de aceite (o solo una de las dos cosas) y le añadimos el romero.
Freímos en ella la cebolla cortada en aritos, la panceta troceada en daditos o tiras, y lo tenemos unos 15 minutos largos, hasta que esté bien doradita la cebolla.
Agregamos el chorrito (menos -ito) de champagne, y dejamos evaporar.
3) Troceamos las patatas cocidas y las colocamos en el fondo de una fuente de hornear un poquito engrasada (la mía era de 18 cm de diámetro).
4) Si hay mucha grasa en la sartén, retiramos una parte, pero en mi caso no soltó demasiada, también hay que retirar la parte entera del romero.
Echamos la crème fraîche, mezclamos, salpimentamos, y vertemos por encima de las patatas.
5) Con las manitasmanazas troceamos el queso y lo repartimos por toda la superficie.
6) Horneamos a 220º durante 10-15 minutos (yo lo tuve 20) en la parte alta del horno.

Más cositas (¿¿aún más??)...
- Rachel Khoo también añade ajo, y lo hornea en unos moldecitos de muffin, que también es buena idea.
- Aunque las recetas suelen pedir nata de cocinar, a mí lo de la crème fraîche me vuelve loca, si tenéis una de confianza, os la recomiendo muy mucho. Si no, creo que es mejor usar nata de cocinar y punto.
A mí no me paga nadie (y a mi padre tampoco, aunque haya rumores), pero la de marca Vrai es la única que he comprado aquí que me ha gustado mucho. Antes de eso probé un par de marcas (tampoco encontré muchas más), que no se parecían en nada, no tenían nada de sabor, ni la textura, de hecho, eran más similares a un yogur griego que a otra cosa. Y sí, ponía crème fraîche en el tarro.
- Lo de las patatas para cocer o asar lo digo porque hay patatas que fríen muy bien, pero luego para cocer, o para este tipo de gratinados y asados son lo peor no son las mejores... Unas patatas con las que os llevéis bien ;)

domingo, 20 de enero de 2013

El no picnic, ni al aire libre, ni en el suelo, pero una excusa perfecta para no cocinar ni fregar

El taster y yo nunca nos ponemos de acuerdo para sentarnos en una terraza.
Si yo elijo calle, él dice que hace mucho sol y/o calor.
Si él quiere terraza, yo necesito un par de prendas más.
Si al final nos ponemos de acuerdo para quedarnos fuera, la mesa que él escoge y la que yo prefiero, no suelen ser la misma.

Así que imaginaos para hacer un picnic...
El mío: 30º (a la sombra) y sentados donde más dé el sol. Pero él, ¡¡¡ah no!!! Que si el sol, que si se va a achicharrar, que si los bichosquevuelan...
No, claro, él comería al aire libre a 10º, y cuando no se te acerca ni un mosquito, porque están todos muertos de frío.
Al fondo, que no falte, un surtido de turrones sacrílegos, de esos que ves en el súper, que sabes que no son turrones, pero que se empeñan en entrar en tu carrito, bajo nombres de lo más atractivos...
Así que se me ocurrió la idea de hacer un picnic de interior, que no es más que una excusa para no hacer ni el huevo en la cocina. Y este sí que se nos dio bien, porque encima el taster se libraba de fregar.
Aunque cuando estás en casa, no hace falta hacer un picnic, claro...
Aunque comer en el salón no sea un picnic, por supuesto...
Aunque somos tan finos, que ni nos sentamos en el suelo :P
Pero puestos a sacrilegiar... Y total, es comida de picnic... Más o menos...

Aquí hay tartaletas de salmón a la ginebra y lima con quark a las finas hierbas; algunos canapés de bresaola, de pastrami, de jamón de la Selva Negra, de jamón del Tirol con pan de aceitunas; y unos bocaditos de Roquefort con piñones y miel sobre galletas de jengibre, que se los copié a Macarena, de Excuse me... y que he preparado 3 ó 4 veces (para fardar de original) desde que los vi. ¡¡Tenéis que probar la combinación!! ¡Pincha aquí, pincha aquí!


El principal lo hemos sustituido por Mettwurst a la cebolla, servido con lascas de parmesano, canónigos, rúcula y mucha pimienta.
Es carne picada, como la de las salchichas, en crudo. Al principio hay reparos (si no, que se lo pregunten al taster), pero está buena para morirse. Sobre todo con kilos de pimienta.


Sí, vale, ¿quién toma pasta caliente y recién hecha en un picnic?
Son unos Schwäbische Spätzle, que en lugar de cocer, salteamos con mantequilla y salvia.
En Alemania suelo pedir el Spätzle que viene más finito, pero la última vez vi esta otra (había también una casienorme), y es la que compré, no sé si por eso lleva el añadido suabo, o si suabas son todas... :P

Hace justo un añito: Si te quieres saltar el postre, ¡¡le pones naranja y chocolate al pollo!!

jueves, 17 de enero de 2013

Cuando la torpe y la vaga se unen - Tarta de queso con Philadelphia de Milka

Pasada (y repasada) la Navidad, vuelvo a mis obsesiones. ¿¿O es que ya me había olvidado de mi amor por las tartas de queso?? Esta la preparé para dar salida al Philadelphia de Milka que poblaba mi nevera, y a unas galletas Bourbon.

No os voy a recomendar el Philadelphia de Milka, pero sí os animo a que, si lo tenéis por casa, lo uséis para hacer una tarta de este tipo, porque está estupenda.
Sin embargo, si lo que queréis es una tarta de queso con chocolate inmejorable, usad vuestro queso preferido y añadid chocolate derretido o cacao en polvo.
No es que el Philadelphia de Milka no me guste, porque tiene su aquel, y es adictivo, pero es adictivo como las pipas, que no sabes por qué lo son, si no dicen nada...

Tenía también por casa unas galletas Bourbon del Marks&Spencer, esas cosas que compras para probar una galleta, y que vienen en paquete de medio kilo.
Me temía que iban a llegar a mis herederos, porque al taster no le gustaron especialmente y no me prueba ni una.
Así que, cuando vi en El rincón de Bea esta tarta con Philadelphia de Cadbury (seguro que está mejor que el de Milka, ¡leñe!), y una base de galletas Bourbon, me animé, y usando un poquito de su receta, y un poquito de mi más mejor favorita tarta de queso hice esta cosa tan bonita, usando confitura de frambuesa para que quedase aún más mona.

Vale, que sí, que se lo puse porque me salió fea...
Bueno, vale, lo que quise fue tapar el los desperfectos.
Desperfecto 1: Accidente con el aluminio que puse para que no se dorase la tarta.
Desperfecto 2: Pasé del habitual baño maría que doy a las tartas de queso.
Resultado: Un roto por torpe y un bajón en el centro por vaga.

Os dejo la receta, basada en la idea de la de El rincón de Bea, que podéis ver aquí, preciosa y perfecta, y con los ingredientes de mi tarta de queso favorita. Está muy buena, y de textura sale perfecta.

Sin embargo, insisto :P 
He encontrado quesos más ricos para las tartas (y para todo) que el Philadelphia, y como os digo, si quiero una tarta de queso con chocolate, prefiero añadir otro chocolate derretido, o cacao en polvo, así que aunque os deje la receta, la recomiendo solo si tenéis por casa este Philadelphia de Milka.
En ese caso, de hecho, os la aconsejo muy mucho.


Tarta de queso con Philadelphia de Milka
Ingredientes (para un molde de 15x15 cm):
Para la base...
- 120 gramos de galletas bourbon
- 30 gramos de mantequilla
Para la tarta...
- 45 ml (3 cucharadas) de agua caliente
- 1 cucharada y 1/2 de cacao en polvo
- 300 gramos de Philadelphia de Milka
- 100 gramos de Philadelphia normal
- 90 gramos de azúcar
- 2 cucharaditas de maizena
- 100 ml de nata agria (sour cream)
- 2 huevos
Para arreglar el estropicio...
- Alguna galleta
- Mermelada (o más bien jalea) de frambuesas (si hubiera tenido frambuesas frescas, hubieran quedado genial)

Preparación:
Esta vez no usé baño maría para hornear la tarta, así que se me bajó un poquito, y entre eso y el estropicio final de cargarme la tarta, usé mermelada para rellenar el hueco del centro. Si forráis bien el molde en albal o film y lo metéis en una fuente con agua hasta la mitad, como suelo hacer, os quedará estupendísima y no necesitaréis rellenar nada :P
Hacemos la base...
1) Trituramos en la picadora las galletas, añadimos la mantequilla o margarina y seguimos triturando.
2) Extendemos la mezcla en el molde (forrado o engrasado si hace falta), presionamos bien y reservamos en la nevera.
Preparamos la tarta...
1) Disolvemos el cacao en polvo en una tacita con el agua caliente y dejamos enfriar.
2) Batimos a velocidad media los dos quesos con el azúcar, hasta que esté cremoso, un par de minutos.
3) Añadimos la maizena y la nata agria y batimos, lo justo hasta que esté integrado y no haya grumos,
4) Añadimos los huevos, ligeramenta batidos, y de uno en uno. Aquí ya batimos lo justo a velocidad baja, para no incorporar mucho aire.
5) Vertemos la masa sobre la base y horneamos a 180º durante 45 minutos.
Cuando llevaba 30 minutos, tapé con aluminio para que no se me quemase por ningún lado.
De ahí que cuando sacase la tarta, fui yo a enredar como siempre, con mis impaciencias y mis manazas, mi característico clumsy style, y quitase el papel Albal como una burra.
¿Resultado? Media tarta para el papel de aluminio.
Buscad una excusa mejor que la mía para probar la tarta antes de tiempo, que luego hay que arreglar el estropicio...
En fin, a lo que vamos, dejamos enfriar la tarta durante una hora larga, dentro del horno apagado, con la puerta un pelín abierta.
Luego la enfriamos por completo en la rejilla, aún sin desmoldar.
Y también sin desmoldar dejamos enfriar en la nevera unas 8-24 horas, antes de devorar (¿veis por qué necesitaba una excusa para probarla?).

Hace justo un añito: Aún estaba yo por estas fechas sacando los picoteos de Reyes...

martes, 15 de enero de 2013

Bolitas de coco y lima

Me encanta hacer macaroons en invierno, su sabor y aroma mazapán me suena a Navidad. Sin embargo, estas bolitas que os traigo aquí recuerdan más bien a otros calores, pues llevan coco y lima.
Se las preparé al taster, al que le encantan los cítricos y (si no me lo he inventado) el coco.
Digo esto porque detodalavidadedios me inventé que le gustaba el coco, y sin embargo, cuando hay algo con sabor a coco y se lo propones, como que es bastante indiferente, incluso suele elegir otra cosa.
Supongo que siempre quise un novio al que le encantase el coco, aunque fuese imaginario (¿el novio o su amor por el coco?).

Lo más curioso de esto es ni siquiera es que yo sea una fanática del coco, me gusta mucho su sabor, pero su textura no es mi favorita. Lo que para es que cada vez me dejo llevar menos por manías adquiridas en la edad del pavo.
Además, no sé si es porque los hice yo, o porque estaban buenísimos, pero no podía dejar de repetir lo bien que olían y lo mejor que sabían. Son facilísimos (clara de huevo, leche condensada, coco rallado y lima!), podemos personalizarlos dándole un toque distinto, ¡¡y salen un montón!!

Un buen aprovechamiento para las claras, y un dulce genial para compartir :) Al hornearlos empiezan a oler genial, y cuando los sacas me recuerdan a unas galletas de Fontaneda, las pastas artesanas, que sale una foto de coco en la caja. ¡Huelen igual!
De hecho, le recomiendo esta receta incluso a quien no le gusten los macaroons, a quien no le guste el coco, a quien no le gusten las galletas. Su olor hace que merezca la pena hornearlos, aunque luego ni los probemos.

Podemos hacer las bolitas del tamaño que queramos, incluso una tanda más grande y otra más pequeña y hornearlas distintos tiempos. Yo usé una cuchara de servir helados de tamaño mediano (tipo cucharada), y me salieron 24; pero se pueden hacer 12 bolas gigantes con una cuchara más grande.
La receta está basadísima en esta de Une gamine dans la cuisine.
Se puede usar un coco rallado más fino (el mío), o del que es más grueso (el de la receta original). Y el aceite esencial de coco se puede cambiar por ron, aroma de ron, extracto de vainilla...
No le puse aroma de ron por no recargar, pero hubieran sido una versión mojitera de lo más chula!

¿¿Queréis una fragancia irresistible, comer unas galletitas o jugar a hacer torres?? ¡¡Pues a por ello!!

Macaroons de coco y lima
Ingredientes (para 24 bolitas):
- 1 clara de huevo
- 1 pizca de sal
- 220 gramos (3/4 de taza aprox.) de leche condensada
- La ralladura de una lima
- 1 cucharada de zumo de lima
- 1 chorrito de aceite esencial de coco (se puede poner otro aroma, e incluso vainilla, o un poquito de ron)
- 350 gramos de coco rallado

Preparación:
Esta receta la hice a mano, con unas varillas y una espátula, es bastante sencilla, así que no hace falta ni encender la máquina :P
1) En un bol batimos un par de minutos la clara con una pizca de sal, hasta que esté espumosilla.
2) Añadimos la leche condensada, zumo y ralladura de lima, y el extracto. Mezclamos bien con las varillas.
3) Agregamos por último el coco rallado, en dos veces (se puede hacer de golpe, pero yo preferí ir echándolo así) y mezclamos con una espátula, hasta repartirlo bien.
Este tipo de macaroons también se puede amasar bien con las manos, y no tardaremos nada en tenerlo todo bien mezclado.
4) Cuando esté hacemos bolitas con una cuchara de servir helado (yo lo hice así, pero si no, con las manos engrasadas o húmedas) y las colocamos sobre una bandeja de hornear.
5) Hornear a 160º durante 20 minutos.
Enfriamos en una rejilla, ¡y listo!

jueves, 10 de enero de 2013

Cocinando con sobras (¡esta vez sí!) - Gofres con (sobras de) champagne en sándwich de (sobras de) pato asado (que está de muerte porque es de mami)

Es una pena que no haga una lista de propósitos cuando empieza un año.
Porque si la hiciera, habría tenido que incluir en ella aprender a cocinar con sobras y tirar menos comida.
Y con la receta de hoy, solo con eso, ya habría podido tachar esa línea (qué más dan los 12 meses que queden por delante).

Así que, sin lista de por medio, voy a felicitarme a mí misma, a hacerme la ola, a besarme, venderme, después comprarme y ejercer de abuela, yo-mí-me-conmigo-misma.

He cocinado con sobras. Sin tener que bajar a comprar nada para hacerlo. Con sobras de verdad. Sobras mías, no robadas. Bueno, alguna tal vez prestada, pero si es una fiambrera de mamá, vale.

Sí, sé que la gofrera no vale, y por eso os prometo que la tenía de antes.
Esta fue la merienda (taster) o cena (¡presente!) de la noche de Año Nuevo. Usé los canónigos que sobraron de los entrantes, pato asado (que estaba para moriiiiiiiiiiiiirse de bueno) de mi mami, que me llenó una fiambrera con las sobras, el champagne que no liquidamos en Nochevieja, y cosas que bailaban por la nevera.

Vamos, es que no me puedo querer más a mí misma, ¡lo que hice con las sobras!
Pero si hasta las fotos tienen de fondo la bolsa en la que mis padres trajeron bombones, y ni la voy a recortar, porque estoy orgullosa, y porque tengo más cara que espalda.
De hecho, no iba ni a hacerle fotos al tema, pero me sentí tan orgullosa de mí misma, y el primer gofre que probamos estaba tan bueno, que tiré unas fotos rápidas (¡¡comed caliente!!), y me senté a comer mientras le repetía al taster lo riquísimo que estaba (en momentos como este, él también quiere ser un gato).
Porque no tengo abuela, pero me sobro cuando me falta mi madre.

La receta de los gofres de champagne también se puede tomar con sirope o helado, en plan dulce, y es esta de Brave tart.

Gofres de champagne en sándwich de pato asado
Ingredientes:
Para 2 gofres...
- 115 gramos de harina
- 15 gramos de azúcar
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/4 de cucharadita de sal
- 30 gramos de aceite (o mantequilla derretida)
- 1 huevo
- 125 ml (1/2 taza) de champagne que sobró en Nochevieja
Para el relleno...
- Canónigos que han sobrado de los aperitivos
- Pato asado que ha sobrado de la cena de Nochevieja y que está que te mueres porque lo ha hecho mamá y le ha quedado que no te imaginas cómo
- Salsa hoisin (no, no la compré para la receta, en casa siempre tenemos esta salsa)

Preparación:
Es importante tener caliente la gofrera para echar la masa en cuanto la tengamos mezclada. Supongo que el gas del champagne tiene algo que ver en esto.
1) Calentar la gofrera.
En un bol, batimos el aceite, huevo y champagne.
2) Añadimos la harina, azúcar, levadura química y sal y mezclamos con unas varillas, tan solo hasta tener una masa homogénea.
3) Inmediatamente vertemos la masa en la gofrera y cocinamos, según instrucciones.
Yo los tuve unos 8 minutos y salieron perfectos. No se doran demasiado, no quiere decir que estén crudos.
4) Si además quieres un sándwich de sobras solo tienes que abrir por la mitad los gofres, echarle unos canónigos, el pato cortado en láminas y calentito, y algo de salsa.

Hace justo un añito: Oooooooooh, ya ni me acordaba, Jamie Oliver casi me mata del asco. ¡Qué divertido fue!

domingo, 6 de enero de 2013

Roscón de Reyes - Mamás que babean, papás que desconfían y terapia con mucha albahaca y un poquito de canela para mitigar la histeria

En lugar de hacer como yo, os lo podéis currar y esconder la sorpresa xD
Ayer y hoy se ha oído varias veces en la cocina de mis padres: "Es que los roscones antes eran así. Así son los roscones de verdad, y no esos".
Era la voz de mi mami :)
Y se refería a mis roscones.
Esos eran los de mi señor padre. No, no hemos hecho un concurso, a ver quién lo preparaba mejor. Es que mi señor padre, confía tanto en las habilidades de su hija, que ayer no compró un roscón, no, ¡compró dos!
Por cierto, de una pastelería que los hacía exquisitos, y que este año se ha columpiado muuuuuuuucho.
Y somos cuatro en casa (y un gato, y un erizo, y una veintena de pájaros...). Y compró dos. Sabiendo que estarían los míos. ¿Cómo lo veis?

No sé si lo de mi mami es amor de madre, o que ya chochea, pero yo también me debo de querer mucho, ¡¡porque me digo que ha quedado genial!!

Y eso que ayer, mientras lo preparaba, casi me da algo.
Tenía el ingrediente principal para mejorar el de 2012.
La experiencia. Sea poca (como en este caso) o mucha (¡hola!), se supone que siempre ayuda.
Mi plan era infalible.
¡Pero casi la lío!
Después del segundo levado, destapé uno de los roscones a lo bestia, y casi me lo cargo.
Preferí no tocarlo, a intentar reformarlo, amasarlo, o yo qué sé.
Pero pensaba: "Verás, ahora se deshincha y se fastidia".

Creí que, incluso sin tocarlo, se iba a bajar, endurecer por dentro, o algo, pero no pasó.
Fui corriendo a contárselo a Liliana. Me quedé más tranquila. Respiré un par de veces. Continué.
Por suerte, no se desinfló, ni nada, quedó más feo que un pie, sí, y no tan decorado como el anterior.
Peeeeeeeeeeeeeeeero ¡¡mucho más rico!!
Con una textura muchísimo mejor :) :) :)
Con los cambios de tamaño y horneado la cosa fue genial.
El año pasado todo fue bien hasta que me pasé con el horneado.
¡¡A ver qué follón me preparo para el próximo año!!

Al final no rellené uno, no adorné con gominolas como tenía pensado, ni preparé las naranjas de Ana, porque me había desanimado a mitad del proceso xD
Repito, por supuesto, y recomiendo de nuevo, la receta de Liliana, de Albahaca y canela. El año pasado tuvo una paciencia horrible y me ayudó un montón. Puedo decir aquello de que fue todo gracias a ella, sin exagerar ni mentir :)
Este año solo la he necesitado de apoyo psicológico, ¡que no es poco! La pobre tiene el hombro lleno de mis lágrimas, jajajaja
Igual que el pasado año, os animo también  a ver a Ibán Yarza preparando el roscón en el programa de David de Jorge, otro imprescindible.
Y ver un par de veces (o dos) el roscón de Reyes en vídeo de Su, de Webos fritos, también un imperdible.

Y si queréis probar algo diferente, tenéis la idea que no pude llevar a cabo de Ana, de Cocina a tiempo parcial, que hace un roscón bonito-bonito; podéis hacerlo trenzado, pero bien hecho, no como el mío, que es una idea que encontré en Un déjeuner de soleil; o si lo que os va es la fusión, la española-finesa de Macarena, en Excuse me... I can't stand up!, es ideal de la muerte, esos bollitos nórdicos de textura tan perfecta, y tan sencillitos de hacer, pero tipo Roscón de Reyes. Si hay que sacrilegiar, mejor enemistarse con dos países a la vez.

El año pasado el haba fue una estrellita de anís, esta vez, ¡¡unos Jelly Belly!!
¡Así sí que da gusto encontrarse el haba!

Os dejo la receta, solo cambia un pelín las cantidades de Albahaca y canela, y un par de cositas mínimas más.

Espero que los Reyes se hayan portado :)

Roscón de Reyes
Ingredientes (para 2 roscones medianitos):
Para el fermento previo...

- 25 gramos de levadura fresca de panadería
- 45 ml de leche tibia
- 2 cucharadas de harina de fuerza
Para seguir con la masa...
- 75 gramos de azúcar
- Ralladura de un limón
- Ralladura de una naranja
- 320 gramos de harina (puede ser necesario añadir más)
- 5 gramos de sal
- 90 ml de leche
- 1 huevo L
- 1 yema S (yo es que soy guay guay)
- 20 ml de aroma de azahar
- Unas gotitas de aroma de ron (o unos 15-20 ml de ron)
- 60 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
Decoración...
- 1 huevo batido con leche, para pincelar
- Azúcar gordito, frutos secos laminados o picados
- Frutas escarchadas, confitadas o alguna gominola
- Y no os olvidéis del haba y del premio!

Preparación:
La noche antes preparé el azúcar...
-) Este paso es opcional, pero yo mezcle la noche antes la ralladura del limón y la naranja con el azúcar, estrujando entre los dedos, para impregnarlo bien todo.
Para la esponja...
-) Mezclamos bien en un cuenco 2 cucharadas de harina, 45 ml de leche tibia y 25 gramos de levadura fresca desmenuzada.
Cuando esté homogéneo, dejamos cubierto durante 1 hora en un lugar templado.
Y ahora sí...
1) Mezclamos en un bol amplio la harina, el azúcar que hemos aromatizado y la sal.
2) Hacemos un hueco en el centro, añadimos la leche, huevos, azahar y trabajamos un poco.
3) Agregamos el fermento previo, mezclamos, empezamos a amasar, y añadimos la mantequilla, a temperatura ambiente, y poquito a poco.
4) Seguimos amasando, es algo pegajosa, a mano me llevo 20 minutos tener una masa suave, lisa y elástica.
Si hace falta, podemos ir añadiendo más harina, pero como siempre, ¡con moderación! Se trata de una masa pegajosilla, hay que trabajarla bien ;)
5) Formamos una bola, metemos enun recipiente engrasado, cubrimos con un gorro de ducha o film y un paño y dejamos en un lugar templado hasta que doble su volumen.
Pueden ser 2-3 horas, a mí en una hora y media ya me había más que doblado, así que lo paré ahí.
6) Desgasamos un poco, dividimos la masa en dos (si queremos dos piezas), y ya los amasamos ligeramente, los formamos y escondemos el haba y el premio.
Recordad dejar un buen agujero, pues va a crecer más.
Pincelamos con una ligera capa de huevo mezclada con leche, por todas partes, pero sin empaparlo un montón.
Cubrimos con film y/o un paño y dejamos levar en un lugar templado.
Tiene que volver a doblar, a mí me llevo 1 hora.
7) Pasado ese tiempo, precalentamos el horno a 200º.
Pincelamos otra vez con una ligera capa de huevo los roscones, echamos o colocamos por encima los adornos que vayamos a poner.
8) Mi horneado ha consistido en 5 minutos a 200º, luego 5-7 minutos a 180º, y después, en la parte de arriba del horno, y cubierto con aluminio unos 6-8 minutos más.
Pero bueno, eso es cuestión de hornos, las recetas suelen recomentar 180º a media altura 20-25 minutos para roscones grandes, 15-20 en mi horno hubiera bastado.
Y otras hacen lo de los primeros 5 minutos a 200º, bajan a 180º y completan el tiempo con esta temperatura.

Hace justo un añito: Mi primer roscón, mejor decoradito, ¡pero no tan rico!
Spam de la casa: Hoy es el último día para daros la paliza con mi chachi-índice de Navidad.

sábado, 5 de enero de 2013

Tronco de Navidad (de castañas, coques y mandarinas)

Siempre me han chiflado los troncos de Navidad.

No es era un chiflar de los de "esto está rico, rico", sino un chiflar de que "oh-qué-monos-que-son".

Porque jamás había probado un tronco de Navidad, hasta que hice este.

Todos los años pensaba en comprar alguno, pero luego pensaba en la de postres que iba a haber en casa, y lo poco que íbamos a comer de postre.
Además, últimamente me gusta llevar unos bomboncitos, o algo en formato mini, que al menos con eso sí engaño a mi madre y pica algo conmigo, obligamos al taster a picotear otro poquito...

También he pensado a veces en preparar uno, pero luego me imaginaba cargándome el bizcocho, haciéndolo feo y liándola parda. En fin, un follón Belén.

Estas fiestas, por fin, me puse seria: "Tú vas a hacer un tronco de Navidad, con su cobertura de chocolate y sus adornos de mazapán, o de lo que te dé la gana, pero el taster va a hacer unas setas y unas horteraditas para ese tronco".
Luego vi este tronco tan apetecible en Un déjeneur de soleil, y saqué mi lado maduro.
Daba igual si no iba a parecer el tronco de un árbol, lo importante es que la combinación de sabores era másqueideal.
¿Qué importe que la cobertura no se parezca a ningún tronco?
¿Qué más da si el corte no suelta un color precisamente de árbol?

Como todas las recetas (que he probado, y seguro que las que no también) de Un dejeneur de soleil, este tronco es perfecto, la combinación de unos y otros sabores es impresionante, y oye, para ser yo, no me quedó del todo feo, ¿verdad? Rústico, como siempre, con fotos chapuceras, como habitualmente, pero oye, que estáis en mi casa, dentro de lo que cabe es ¿bonito?

Eso sí, ¡las pasé canutas! Ya sabía yo que la bandeja que iba a usar, de 30x25 no era la que pedía la original, que supongo que sería de 30x40 o algo así. Así que me planteé dividir los ingredientes, o bien no extender toda la masa en la bandeja. Pero luego ni lo uno ni lo otro, hice la receta entera y la extendí toda.
Me arrepentí pronto, pensando que iba a salir una plancha imposible de enrollar, ¡¡qué alegría cuando vi que se podía enrollar a la perfección!! Y no quedó tan gordo como para ser pesado, así que esta vez no la lie, como habitualmente :)
Que sí, que me dejo de rollos y voy con la receta.
Solo me queda confesar que por miedo terror a lo de montar la nata, yo usé un preparado de DrOetker para hacer Chantilly, porque tengo mucha cara, y cuando estaba más bien montado, añadí la crema de castañas y seguimos montando un par de minutos más.
También, por miedo pavor a que saliera mal, preparé de postre unas socorridas bolitas de Tiramisú y unas de Spekulatius, pero ya canté en su día.

Parece un postre pesado, pero para nada lo es, ¡pensad que solo os vais a servir una pequeña rodajita!

Tronco de Navidad con castañas, mandarinas y orejones
Ingredientes (yo usé una bandeja de 25x30 cm, pero la receta es más bien para unos 30x40 cm):
Para el relleno de mandarinas y orejones...
- 200 gramos de orejones (la receta pedía 160, pero tuve que tunearlo)
- 50 gramos de naranja confitada
- El zumo de 4 mandarinas
- 90 ml aproximadamente de Cointreau
- 40 gramos de azúcar
Para la plancha de bizcocho...
- 3 huevos (unos 150 gramos)
- 100 gramos de azúcar
- 110 gramos de harina, tamizada
Para la cobertura de castañas... *
- 150 gramos de nata para montar
- 100 gramos de crema de castañas (yo usé la de cuevas, para esto me gusta una que sea cremosita, fácil de untar, no esas que son más densas)
* Versión sinvergüenza:Preparado para Chantilly de Oetker, al que añadí unos 180 ml de leche, y cuando estaba casi listo mezclé con 120 gramos de crema de castañas para acabar de montar.
También necesitaremos...
- 4-6 castañas glaseadas troceadas, para rellenar el tronco.
Decoración opcional...
- Unas castañas glaseadas
- Algún gajo de mandarina
- Algún orejón
- Lo que nos dé la real gana :P

Preparación:
Primero haremos el relleno de frutas, que podemos tener preparado con bastante antelación. Yo lo hice un par de días antes...
1) Cortamos en dados los orejones y la naranja confitada y los ponemos en un cazo con el zumo, el licor y el azúcar.
2) Hervimos durante unos 10 minutos.
Se forma una especie de confitura que podemos triturar del todo para que no haya tropezones, a medias, para que no haya muchos, o dejar así.
Yo lo trituré bien.
3) Dejamos enfriar y luego refrigeramos en un frasco hasta que vayamos a utilizarla.
Preparamos la base de bizccoho...
1) Batir lor huevos, añadiendo el azúcar en dos veces.
Deben clarear, ponerse bien esponjosos, como una mousse, y triplicar su volumen.
2) En ese punto, ya podemos añadir la harina tamizada y mezclar suavemente, con una espátula o cuchara, con movimientos envolventes, para no perder el aire que hemos incorporado.
3) Estiramos la masa en la bandeja (forrada con papel de hornear) con más o menos 1/2 cm de grosos (hasta 1 cm será manejable).
Hornear a 190º durante unos 10 minutos.
4) Ahora colocamos la plancha en un paño humedecido y reposamos 5 minutos.
El trapo está húmedo para que también se mantenga así el bizcocho mientras enfría.
Pasados los 5 minutos, enrollamos la plancha, con el trapo, aprentando bien, y dejamos 10 minutos.
Y a rellenar el tronco...
1) Desenrollamos la base, untamos una capa de la crema de frutas, y por encima repartimos las castañas glaseadas, cortadas en daditos. Hay que dejar un extremo libre.
2) Enrollamos de nuevo la plancha, con cuidado, sin apretar en exceso. Envolvemos en film, o en el mismo trapo.
Ahora podemos meter en el congelador 20 minutos si vamos con prisa, en la nevera durante 8-24 horas si hemos sido previsores, o en el congelador unos cuántos días si es para preparar más adelante.
Y solo falta la crema, que podemos hacer hasta 2 horas antes de servir...
-) La versión no golfa monta la nata, e incorpora delicadamente el puré de castañas.
Yo hice lo mismo, pero con un preparado de Chantilly, que no me da miedo :P
¡¡Tramposa!!
Para montar el tronco...
-) Desenvolvemos el tronco, extendemos la nata, y si queremos, adornamos un poquito.
Yo iba a hacerlo, pero como tuve que poner más orejones a la crema, no me sobraron para decorar, así que dejé al taster hacer el efecto tronco, puse unas grosellas que ya estaban pidiendo a gritos ser usadas en una bebida, y nos quedamos tan felices :P

Hace justo un añito: ¡¡A la mesa, que hemos hecho costillar de cordero con menta!!
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miércoles, 2 de enero de 2013

Pato mareado por Aquitaine (o magret a la vainilla)

Hoy os traigo una de las últimas ideas para estas fiestas. Mucha gente tiene ya sus menús más que cerrados, para muchos la Navidad ya se ha ido, y así es, pero yo sigo de fiesta hasta el día 6, hay que apurar, y hasta entonces aprovecho para quemar la cocina.
Además, esta receta la podría poner en marzo y seguiría siendo igual de genial, ¡os lo prometo!

Es un magret de pato a la vainilla, que también he encontrado bajo la denominación a L'Aquitaine, nombre que me gusta mucho más, porque me hace recordar al taster totalmente desquiciado a causa de las carreteras francesas (o más bien de su señalización) en busca de Beynac et Cazenac (¡¡menos mal que no eran dos!!).
¿Sabéis cuando alguien está enfadado-enfadado y a ti te da la risa pero no puedes/quieres reírte porque se va a enfadar aún más?
Y al GPS le pueden decir algo y no le ofenden, pero tú, que vas con tu mapa de carreteras en el regazo, sí que puedes recibir...
La receta la he sacado de Cooking in Sens, que tiene unas carnes de lo más apetecibles, y borda el pato. Esta no es la primera receta suya que hay en el blog, ni creo que sea la última que probemos en casa.

Apuntad, apuntad, que no lleva muchos ingredientes, es fácil de preparar, y sin embargo el resultado es de obra de ingeniería total. He variado un poquito la guarnición, y le he puesto mi toque de Marnier, por lo demás, sigue su receta.
Aquí y aquí la podéis ver en Cooking in Sens, y en este otro enlace tenéis un muslo de pato con vainilla, canela y naranja que también estuvo en la lista de candidatos ;)

Pato mareado por Aquitaine (o a la vainilla)
Ingredientes:
El pato y su marinado...
- 1 magret de pato
- 5-10 gramos de azúcar de vainilla
- 30 ml (2 cucharadas) de vinagre balsámico
Para la salsa de infarto...
- 125 ml (1/2 taza) de vinagre balsámico
- 10 gramos de azúcar de vainilla
- 1/2 cucharadita de pimienta negra
- Sal (opcional, a mí no me hizo falta)
No salgáis de la cocina sin una guarnición hecha con...
- Unos 30 gramos de mantequilla
- 2 manzanas, descorazonadas y cortadas en 8 trozos cada una
- 2 cebollas pequeñas cortadas en cuartos (usé moradas)
- 4-8 zanahorias baby
- 1 ó 2 mandarinas
- 10 gramos de azúcar de vainilla
- 1/2 cucharadita de canela
- Un chorro más que generoso de Marnier

Preparación:
Lo primero es marinar el pato...
1) Hacemos unos cortes por toda la piel del magret, como siempre, hay que atravesar toda la piel y grasa, sin cortar para nada la carne.
2) Echamos por encima el azúcar de vainilla y el balsámico, y refrigeramos en un recipiente cubierto, o tapando con film, durante al menos 2 horas.
Yo lo tuve unas 5 ó 6 antes de cocinarlo.
Luego empezaremos con la salsa...
1) En un cazo calentamos el balsámico, azúcar de vainilla y la pimienta y lo cocinamos a fuego medio-alto hasta que reduzca a la mitad y haya espesado un poquito.
Reservamos.
Mientras estamos con la salsa podemos ir haciendo la guarnición...
1) Calentamos una sartén con la mantequilla.
2) A fuego medio cocinamos las manzanas, cebollas y zanahorias, que espolvorearemos con azúcar de vainilla y canela.
Lo haremos hasta que estén casi hechas, pues al recalentar se cocinarán más. Yo lo tuve unos 20 minutos, pero entre 15-25 está bien, dependerá del tamaño y la fuerza del fuego.
Y ya nos ponemos por fin con el magret...
1) Calentamos una sartén a fuego medio alto, y cocinamos el pato unos 5 minutos por el lado de la piel.
2) Quitamos el exceso de grasa de la sartén y cocinamos por el otro lado durante unos 5-8 minutos.
3) Mientras, tendremos que recalentar lo que habíamos preparado antes.
Para la guarnición, ponemos al fuego de nuevo, añadimos el Cointreau, agregamos la mandarina en gajos, y cuando evapore el licor, estará lista.
La salsa, con ponerla un par de minutos al fuego, que aún tendremos caliente, estará otra vez con la textura deseada.
Y ya lo podemos servir todo :)

Más cositas...
Esto parece un rollo con muchos ingredientes, pasos y tiempo, pero no es así.
- Lo primero no es más que marinar la carne y olvidarse de ella :P
- Mientras hacemos la salsa, hacemos la guarnición, y la dejamos en su cazo y sartén, luego solo habrá que recalentarla al fuego.
- Mientras cocinamos el pato, recalentamos la guarnición y le damos el último toque.
Y en un par de minutos que esto repose, calentamos la salsa.

Hace justo un añito: Mi Christmas cake a lo British tenía que ser sacrílego, ¡con forma de árbol!
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