jueves, 30 de mayo de 2013

Pastel con algo más que cacao y Kahlúa


* Se avecina parrafada batallita, las palabras sobran, si os las queréis ahorrar, donde veáis el siguiente asterisco, ahí está todo y sobra lo demás.

Segura de que no iba a convencer a nadie (especialmente al taster) si confesaba los ingredientes de este pastel, decidí dárselo a probar sin informarle de nada.

Más que nada, por ver qué os contaba yo acerca de este postre.
Más que nada porque yo ya sabía lo que llevaba.
Más que nada porque yo podía inventarme los sabores que se apreciaban, aunque no fuese así.
Más que nada porque yo podía simular que no se apreciaba cierto sabor, aunque sí lo hiciera.

Y es que llevaba muchísimo tiempo intrigada por esas recetas que usan alubias, garbanzos, lentejas, incluso coliflor (¡¡coliflor!!) para preparar pasteles y brownies.
Vale, las legumbres no me gustan en cocidos o sopas, y sin embargo, me chiflan en veggie-burgers (me chifla la palabra veggie).
De acuerdo, ya había probado a hacer pasteles con remolacha o aguacate, con buenos resultados
Oye, entonces, ¿por qué no?

La intriga me podía. Y qué narices, aunque no me gusten las tonterías (no me curaría ninguna conciencia tomarte dos donuts con doble de glaseado si lo acompaño de una cocacola zerísimo), si más sano puede ser igual de rico, mejor que mejor, ¿no?
Tampoco es que me guste untar mantequilla en las tostadas por los dos lados, porquesí.

Y jolín, que mi madre lleva desde que me fui a estudiar fuera con lo de que tengo que comer legumbres.
¡Mira, mamá, ya lo hago!
¡¡Tu error durante mi adolescencia fue ponerme las lentejas con choooorizo, en lugar de con choooocolate!!
Sí, todo este rodeo para confesar que mi tarta de chocolate lleva alubias (negras). Que no es nada nuevo.
Y para aseguraros que no se nota nada (siempre que batáis todo bien). Que es lo que todo el mundo dice cuando publica uno de estos pasteles.
Pero no lo digo yo, que lo dice el taster.
¡¡Cuidado, taster, un día te envenenaré con calabacín y berenjena, y ni en la autopsia se darán cuenta!!
Y os diré una tres cosas del taster (y recordadme que un día os cuente la batallita del solomillito y la confitura de fresa).
Si al taster no le dices lo que lleva algo, jamás lo descubrirá, aunque se tire el día diciendo ingredientes, solo te dirá aquellos que se le asemejen en el color a lo que le han servido.
Se puede comer un huitlacoche más feliz que un regaliz, que no se le revolverán las tripas hasta el día siguiente, cuando le digas lo que es el huitlacoche (recordadme que un día os cuenta la batallita del huitlacoche).
Si al taster le dices que un patel de chocolate lleva alubias, entonces no lo probará, o lo hará y pondrá caras raras, y te lo escupirá a la cara en el plato, y dirá que se notan un montón, que ha notado un cacho, que no sé qué... Nunca le digas la verdad.
¿Entendéis ahora por qué necesitaba usarlo de probador para este pastel?

He de reconocer que ni yo misma me fiaba del resultado, así que añadí un pelín de café por aquí, un chorro más que generoso de Kahlúa por allá, y unos granos de cacao que llevaban tiempo dando vueltas por casa (desde el ciervo con semillas de cacao). El taster NO notó la Kahlúa. Pero, a lo que íbamos, NO notó las alubias. A ver, sí, sí notó el sabor a cacao (buenovaledijochocolate). Venga, supongo que no lo diría (solo) por el color, ¿no?

Os dejo la receta, ¿se anima alguien?
Lleva ligeros cambios sobre esta de A tasty love story. Podría decir que las fotos me llamaron la atención, y que su texto realmente me convenció de que iba a saber a pastel de chocolate y no a pastel de alubias.
Y sería verdad, pero seguramente lo que me animó a preparar esto fue que este sábado estaba malíiiiiiiiiisima de la garganta, esperando que empezara la final de la Champions, como momento más interesante del sábado (qué triste), más aburrida que en clase de religión (¡un sábado!), mientras fuera hacía un tiempo estupendo, y yo tenía que quedarme en casa, con dolor de oídos y sorda.
Pues ya que te quedas, enredas. Y de paso pensaba en lo genial que iba a ser cuando se lo diese a probar al taster. Joderlín qué hijamala soy.

Tenéis opciones similares, en forma de brownie aquí, aquí, y en forma de supergalleta en este otro enlace.

*Resumen del post:
¿¿Estáis viendo qué pinta?? ¡¡Qué feo que yo lo diga!! ¡¡Tenéis que probar esto!! ¡¡Poned alubias en vuestra vida vuestros pasteles de chocolate!! Suficiente. 

Pastel con algo más que cacao y Kahlúa
Ingredientes (molde de 20 cm de diámetro):
- 250 gramos de alubias negras, cocidas y escurridas
- 3 huevos L
- 100 gramos de azúcar
- 6 cucharadas de cacao en polvo
- 1 cucharadita de café en polvo
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 pizca de sal
- 30-45 ml de Kahlúa
- Un buen puñadito de granos de cacao

Preparación:
1) Triturar con la picadora o una batidora de cuchillas las alubias, huevos, cacao, café, levadura química, sal y licor, y mezclar hasta que no haya ningún grumo de las alubias.
2) Verter la masa en un molde engrasado de 20 cm de diámetro.
Echar encima las semillitas de cacao, y mezclar un pelín (sin tocar el fondo del molde con la cuchara) para repartir por la masa, que será algo líquida, dejando que algunos granitos se queden en la superficie (bajan solos).
3) Hornear a 180º durante 35 minutos y enfriar por completo, sin desmoldar, sobre una rejilla.
Se mantiene (parece ser) en perfectas condiciones hasta 5 días en el frigorífico.
Nosotros no teníamos helado (¿¿os lo creéis??), así que servimos con mascarpone. Y el resultado es bestial.

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Hamburguesas de pavo BBQ Cajún. Buenasquetemueres.

martes, 28 de mayo de 2013

Mini-bundts de azafrán, coco y cardamomo

Las fotos gritan la causa por la que no había puesto aún la receta de estos bizcochitos tan ricos y exóticos.

Seré yo la que cuente el motivo de publicarlos precisamente ahora. El otro día Aurélie preparó unos bollitos de azafrán y chocolate blanco que hizo Elena hace tiempo, y que no sé cómo todavía no he preparado, ¡¡porque mirad qué pintaza tienen!!

Cuando le dije a Aurélie, una francesa capaz de decir "lo que es una cuajada de toda la vida", como si hablase de la crème brûlée, que yo en dulce, solo había usado azafrán para unos bizcochos, me dijo que vendría a mirar si tenía tal pastel publicado.
Pues bien, no sé si buscaría. Pero de hacerlo, no encontraría nada.
A Aurélie, y también a los demás, os dejo unos bizcochitos, que así preparados, en formato individual, son un postre excelente para sorprender los paladares de vuestros invitados, un broche perfecto a una comida algo exótica (ya os propondré el resto del menú), y unos amigos excelentes de cualquier acompañamiento con coco y jengibre, sea en forma de helado, sirope, o frutita confitada.
O como hace la autora de La galette, de donde saqué la receta, podéis optar simplemente por un sirope de miel y canela, que yo hice con cardamomo, y del que reduje las cantidades.
Si la pinta de mis mini-bundt no os convence, os aconsejo echar un vistazo a los suyos ;)

Bizcochitos de azafrán, coco y cardamomo
Ingredientes (4 moldes de minibundt):
- 85 gramos de harina (yo puse de repostería)
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/8 de cucharadita bicarbonato
- 1/2 cucharadita de cardamomo molido
- 1/8 de cucharadita canela
- 1 huevo L
- 40 gramos de azúcar moreno
- 40 gramos de azúcar blanco
- 40 ml de sour cream (la original lleva la misma cantidad pero en yogur natural)
- 40 ml de leche de coco
- 40 ml de aceite (puse vegetal, para que no tuviera mucho sabor)
- Unas hebras de azafrán (usé más o menos 1/3 de gramo, calculando a ojo)
Si hacemos el sirope...
- 40 ml de miel
- 1 cucharada y 2 cditas de azúcar moreno
- 40 ml de agua (si queréis probar con zumo o añadir un poco de ron, vía libre, pero el pastel en sí tiene mucho sabor)
- Unos granitos de cardamomo molidos
Y además...
- Helado: Os propongo helado de coco (Hagen Dazs tiene uno muy rico), pero también os recomiendo otros sabores como sorbete de naranja o mandarina, de frambuesas, o un helado de vainilla o yogur.
- Algún sirope o toque de jengibre o alguna especia. Nosotros pusimos jengibre confitado.
- Otra opción es aumentar la cantidad del sirope de miel y canela (el cardamomo va de escándalo), y utilizarlo para remojar bien bien los pastelitos, como podéis ver en La gallette.

Preparación:
1) Mezclar en un cuenco la harina con la levadura química, bicarbonato, cardamomo y canela.
2) Batir en un bol el huevo, los azúcares, sour cream (o yogur), leche de coco y aceite.
Con unas varillas manuales, dándole un pelín de ganas, se mezcla perfectamente, si preferís usar un robot, también podéis hacerlo, of course!
3) Moler las hebritas de azafrán y añadirlas a la mezcla de los huevos.
4) Agregar los ingredientes secos con una espátula, hasta tener una mezcla homogénea.
5) Verter en los moldes (engrasados si es necesario) y hornear a 180º durante 15-20 minutos.
Yo los tuve 20 minutos.
Si queremos servir con un sirope...
1) Calentar en un cazo, a fuego medio, la miel, azúcar y agua con el cardamomo (o la canela), hasta que esté disuelto el azúcar y tengamos una salsita con buena textura para servir.
2) Retirar la canela o el cardamomo y regar sobre los bizcochos, a los que podemos pinchar la superficie con un tenedor, para que empapen mejor.
Dejar que se empapen bien, y servir con helado y jengibre confitado.
Hace justo un añito: Os preparé un pastel de limón y moras, sacrilegiando la tarta fría de yogur de mi querida Liliana.

viernes, 24 de mayo de 2013

Pollo con lavanda, miel y tomillo

Lavanda.
He conseguido lavanda.
Que ya tiene narices que me haya costado tanto encontrar lavanda (de cocinar) en Madrid, cuando cualquier prado lo tienen lleno de lavanda.

Y lo de hoy no es un: "He estado de vacaciones a 3.750 kilómetros de casa y me he traído una bolsita de lavanda, un día se terminará la bolsita y yo seguiré sin haber conquistado el mundo la lavanda".

No, no, no, no. Es un: "He conseguido lavanda a pocos pasos de la oficina, cerca del metro, conozco la dirección, sé llegar sola, puedo volver cuando pueda, y la lavanda siempre estará ahí para mí, puede que siga estando ahí".

Esa es la diferencia entre haber conquistado el mundo la adquisición de un ingrediente raruno de encontrar, y el saber dónde conseguirlo si un día viajas al extranjero o a otro planeta.
Y aunque quiero probar galletas, scones, panna cotta (y 2), crème bûlée, profiteroles, bizcochos, madeleines, financiers, y yoquéséquémás, me arranqué con un plato principal, y no con un dulce.

Con un pollo asado, una receta de Rachel Khoo, que todo lo hace fácil, bonito y apetecible.
Un plato muy aromático que nos me encantó.
Al taster creo que no emocionó especialmente la lavanda, si os digo la verdad. Se comió el pollo, tan tranquilo, supongo que le gustó, pero como le hubiera gustado casi cualquier asado de pollo.
Así que no os voy a decir: "Tenéis que probar a cocinar con lavanda, os vais a morir, veréis qué genial!".
Porque a mí sí me ha gustado mucho el aroma y sabor que da, pero he visto que puede que os dé lo mismo que el pollo lleve lavanda a que traiga romero. Al taster creo que le dio igual, que ni diferenció la lavanda.
La próxima vez, pondré medio paquete, así al menos sabremos si le gusta o no su sabor. Si yo creo que ni notó el chachi aroma que salía del horno.
- ¿Has visto qué bien huele?
- Tengo alergia [Excusa]
- Ya....
Bueno, yo creo que le tiene algo de manía. Ayer pasábamos por el coche por un campo lleeeeeeeeno de lavanda. Y yo no veía más que lavanda, flores amarillas y hierbas.
Y el taster: "Mira cuánto romero!".
Y yo: "¿Romero?".
Y él insistió dos veces, dos veces que yo negué, diciendo que no lo veía.
El taster lo aclaró, para torpes como yo: "Sí, lo morado".
Así están las cosas.

En fin, que si empiezo con las batallitas, sabéis que no hay receta. Os dejo con el pollo con lavanda, miel y tomillo de la little Paris kitchen de Rachel Khoo.

Pollo con lavanda, miel y tomillo
Ingredientes (2 raciones):
- Un par de cuartos o muslos de pollo
- 2-3 cucharadas de aceite de oliva (usé solo 2)
- 3 cucharadas de miel
- 1 limón (toda la ralladura y la mitad de su zumo)
- 1 cucharada y 1/2 de lavanda seca *
- 1 cucharada de tomillo fresco
- Sal

* Es lo morado, aunque penséis que lo morado es romero.

Preparación:
1) Mezclar en un tazón el aceite, miel, zumo y ralladura de limón.
En un mortero, machacamos un poco las hojitas de tomillo y la lavanda.
Se lo agregamos a la mezcla de aceite y mezclamos.
2) Cubrir bien el pollo con la preparación anterior y dejar en el frigorífico al menos 4 horitas.
3) Pasar el pollo a una fuente, verter por encima el marinado que haya sobrado, añadi más sal (¡se me olvidó!) y hornear a 180º durante 50 minutos.
A los 30 lo tapé con aluminio, y a los 40 quité el papel, pasé a la parte alta del horno y dejé dorando bien durante los últimos 10 minutos, tras bautizarle un poquito otra vez con el marinado.
Patatas**, ensalada, pan... Perfección.

** Lo de la foto son gnocchi casi gigantes rellenos de pesto. No, por supuesto que no son caseros. ¿Yo? Entonces no serían perfectos, serían deformes. Están buenísimos quetemueres, y los encontramos en el Lidl, pero me temo que no forman parte de su surtido habitual.

domingo, 19 de mayo de 2013

Una respuesta - Ensalada con huevo (de oca) poché

Sí, tengo una foto de ese huevo.
Creo que es lo que querías oír.
Siento que tengas que conformarte con leerlo, ystävä(¿ni?).

Esto formaba parte de una conversación privada, de otro lugar y tiempo. He tardado un poco en contestar, pero ya así mato dos pájaros (que sean ocas) de un tiro.

Sigo con los huevos de oca comprados por mi padre, paseados por mi madre y encasquetados adjudicados a  mi nevera.
Tras la inclusión, típica y lógica, en un sándwich, le ha tocado el turno a otra combinación ganadora. Ensalada. Uno de esos platos de operación bikini. Dicen por ahí que, si lleva verde, es sano, dieta, light y demás. Y por allá arriba son de fiar.

Así que he decidido participar en el evento de ensaladas para mantener la línea. Macarena se decantó por freír unas tiritas de tortillas de maíz (freír de frito, de bastante aceite, de frito-frito, de chúpate ese aceite, majete, vamos) para darle alegría a su ensalada, y como no era suficiente, le dio una salsa así, tipo fina.
Si total, por Finlandia tampoco te creas tú que se va a poner mucho el bikini.
Yo en Madrid, sin playa, tampoco creo que lo haga.

Así que me uno. Un huevo enorme y mucho queso para suavizar la lechuga, que entra pesada.
¿Qué proponéis vosotros? Se admiten trozos de chorizo y bacon, cebolla frita, tacos enormes de quesos con mucha grasa... Ensalada VIPS, de esas que se lo ponen complicado a nuestra amiga Liliana.
Esta vez el capricho se lo doy a Carlos, el huevo, hoy, sí que lleva vinagre, ¿aceptará que sea una reducción?

Ensalada con huevo poché
Ingredientes:
- Un huevo (¡de oca!)
- 1 cucharadita de vinagre blanco
- Mezcla de lechugas
- Unos tomatitos
- Unas bolitas de mozzarella, escurriditas
- Pimienta negra
- Vinagre (reducción)
- Sal

Preparación:
1) En un cazo amplio (el taster está poniendo cara de "Ah, ¿sí?")), llevamos agua a ebullición con 1 cucharadita de vinagre blanco (el taster está poniendo cara de "Ah, ¿sí?" otra vez) y un poco de sal.
Mientras, cascamos el huevo en un cuenco, y ponemos en el plato de servir las lechugas, tomatitos y mozzarella.
2) Cuando el agua hierva, revolvemos con mucho brío el agua, con unas varillas, para crear una corriente, e inmediatamente (y con cuidado) vertemos el huevo.
Cocinamos unos 5 minutos (para un huevo de gallina serían 2 ó 3).
3) Servimos el huevo encima de la ensalada, añadimos pimienta, un poco de sal si queremos, y el aderezo que nos apetezca, en este caso una reducción.
¡¡Hace falta pan!!

Hace justo un añito:
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Filetes de cerdo empanados con crujiente de patatas :)

martes, 14 de mayo de 2013

Scones abollados con feta y cebollino

El otro día os proponía insistía en que probarais unos patis de remolacha.
¿Qué sería este blog si hoy no os trajera la receta del pan que se intuía en la cestita de detrás? Pues otro bloj, igual mucho más simpático, quizás bastante más bonito, pero no el mío xD

¿Conocéis los scones o esas biscuits que se hacen con mantequilla fría y buttermilk, sour cream, nata o loquesea?
Si alguien no los conoce y no los ha probado, ¡aún estáis a tiempo de encontrar la felicidad!
Si alguien los conoce y no los ha probado, ¡aún hay salvación para ti, podemos redirigirte al buen camino!
Si alguien los ha probado y no le gustan, ¡¡calla, no vuelvas a mencionarlo en voz baja ni pensarlo en voz alta, yo no se lo cuento a nadie!! ¡¡Y no vuelvas a aparecer por aquí!! ¡He dicho!

Los demás entonces somos todos super guays, hemos probado estas bollo-galletas en versión dulce y/o salada, y no necesitamos ser llamados al orden, ¿no? ¡Estupendo!
A mí me encantan estas recetas, estos bollitos, casi panes rápidos, se hacen en poco tiempo, apenas manchan, y con ellos, a falta de pan, te haces un bocadillito o te montas una hamburguesa estupenda.
Jolín, es que, solo por eso, quien los inventase se merece tener un monumento cada 457 km, aproximadamente.

No los habremos hecho veces, para hacer unos montaditos con las sobras del codillo cocido. ¡Bestiales!
Y lo mejor es que les puedes añadir o quitar cositas a tu antojo. Y lo mejor es que pueden ser salados o dulces.

Y lo mejor es que os deje la receta de estos scones abollados (me gusta más que lo de buttermilk biscuit o similares), que llevan feta y cebollino, y están para morirse, ¿verdad?
La receta que he seguido es esta de Vanilla Kitchen.

Con estas cantidades me salieron 12 bollitos, de los que 5 se hicieron con un cortador de 5 cm de diámetro, y otros 7 los formamos con el corta-galletas de 6 cm de diámetro.

Scones abollados de feta y cebollino
Ingredientes (para 10-14 bollitos, según tamaño):
- 180 gramos de harina
- 1/2 cucharada de azúcar
- 1 cucharadita y 1/4 de levadura química
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato de soda
- 1/4 de cucharadita de sal
- 85 gramos de mantequilla, muy fría, rallada o en dados *
- 1 huevo L
- 85 gramos de sour cream **
- 15 ml de zumo de lima (¡porque sí!)
- Pimienta mignonette
- Cebollino picado
- 85 gramos de queso feta (recomiendo poner 100 gramos, me quedé corta por cobardica)
Para que salgan guapos...
- Unos 20 gramos de mantequilla derretida
- Pimentón dulce o cayena
- Pimienta negra
- Sal gorda

* Para recetas de este tipo, rallo la mantequilla bien fría, la meto en el conge mientras llego al momento en que tengo que usarla, y entonces ya tiro de ella, bien fría en rallado.
** Cuando no he tenido, y no he querido cortar la leche con limón si la receta pedía buttermilk, he sustituido por crème fraîche con el zumo de 1/2 lima, queda muy bien, cremoso, pero con el toque ácido.

Preparación:
-) Tenemos que tener preparada una bandeja forrada con papel de hornear y el horno a 200º.
1) Mezclar en un bol amplio la harina, azúcar, levadura química, bicarbonato de soda, sal y pimienta.
2) Añadir la mantequilla rallada del congelador y mezclar hasta hacer migajas, espachurrando entre las manos o con las yemas de los dedos.
3) Mezclar en un tazón el huevo con la crema agria y el zumo.
Añadimos a la mezcla de harina y mezclamos con la espátula.
4) Agregamos el cebollino y el queso feta desmenuzado, y trabajamos con las manos, para que se reparta, quedarán grumos, se va a ver el queso, ¡es normal!
5) Extendemos en una superficie enharinada, presionando con las manazas, o con la ayuda de un rodillo, hasta formar un rectángulo de 2-3 cm de grosor.
Cortamos con los cortadores de galletas (enharinados), de 5-6 cm de diámetro.
Colocamos en la bandeja de hornear (si nos salen dos tandas, refrigeramos la que aún no vayamos a preparar).
6) Añadimos a la mantequilla derretida el pimentón o cayena y la pimienta. Pincelamos los panecitos con esto, añadimos por encima la sal gorda.
Horneamos a 200º durante 12-15 minutos.
Mi horneado fue de unos 15-18 minutos para las grandes (en la parte de abajo del horno, sin tapar; cubiertas con aluminio y en la parte alta del horno los últimos 2-4 minutos).
Los pequeños los tuve unos 15-16 minutos (lo mismo, los últimos 3 minutos en la parte de arriba del horno y tapadas con aluminio).
Si queremos y nos ha sobrado, pincelamos con más mantequilla derretida al sacar del horno.
Enfriar en una rejilla.
Muy buenos recién hechos, cuando pasen unas cuántas horas seguirán muy tiernos, pero sin ese crujiente que tienen al principio.

Hace justo un añito: Bizcocho de buttermilk y tamarillo
¿Y hace dos? ¡Qué pesada! Hamburguesas de la casa (de la mía).

sábado, 11 de mayo de 2013

El regreso de los patis - Patis de remolacha, arroz salvaje y garbanzos

¿Os acordáis de mis patis de remolacha y arroz?
Aquella obsesión pre-primaveral con la remolacha. Venga remolacha. Y compra más remolacha. Y tritúrala oquelohagaeltaster. Y redecoración de cocina en tonos fucsias...

Todavía no se me ha pasado. Me seduce la idea de tener un ingrediente que pase la ¿decoración? de mi cocina de tonos negro+hueso (sí, hueso es el bonito para camisa blanca lavada con lejía, crema soso, blanco viejo, blanco sucio, color sosainas...) a fucsia, tipo esto es justo lo que esperaba cuando fui a Schmidt, ¡¡y lo he conseguido sin proyecto!!
Así que, solo por eso, y no porque las patis estuviesen mortalmente buenas.
Ni porque el taster propusiera que la próxima vez usásemos la freidora, convencido de que quedarían aún más crispy chulis que en sartén.
Noooooooooooooo, ¿cómo iba a ser por eso?
Solamente repetimos para ver cómo quedarían los armarios y las paredes en tonos rosas, con la encimera negra.
Pues mira, tampoco es para tanto, y mi color hueso es de lo más sufridito, qué cuco él, cosa más bonita, oye, pues me quedo con mi super cocina, que es más bonita que la luna llena.

Pero sobre todo, quería volver a daros la matraca para que probéis estas patis, a modo de picoteo, de versión sacrílega del falafel, de hamburguesa vegetal, de lo que os dé la real gana, pero que no os los perdáis por nada del mundo.
Ahora vienen en freidora y con harina de arroz.
Y de paso, me contáis qué tal queda la cocina*.

* Este bloj no se hace responsable de que los usuarios del método Redecora tu cocina no sean tan patanes como la Enreda mayor. En caso de tener más habilidad, la cocina quedará tal cual estaba, y tendréis que ir a Schmidt.

Patis de remolacha, arroz salvaje y garbanzos
Ingredientes:
- 1/2 taza de arroz salvaje cocido
- 1/3 de taza de garbanzos cocidos
- 1/4 de taza de remolacha cocida
- 1 diente de ajo machacado
- 1/8 de cucharadita de sal
- 1/4 cucharadita cilantro molido
- 1/8 cucharadita pimentón dulce
- La ralladura de 1/2 lima
- 4-6 cucharadas de pan picado
- ½ cucharada de harina de arroz (si no tenéis, se puede utilizar maizena)
Para servir...
- Panecillos (pueden ser de hamburguesita, pitas, naan, o tipo scones, como estos)
- Canónigos, rúcula, o nuestra lechuga preferida
- Queso feta, de cabra, o el que más nos guste (en este caso no pusimos, porque lo llevaban los panecillos)
- Salsa de nata agria, yogur griego, o la que más nos apetezca ;)

Preparación:
1) Triturar los garbanzos y la remolacha en la picadora.
Añadir el arroz y dar un par de vueltas más, que se junte, pero que sea como un picadillo de carne, no como un puré.
2) Pasamos el 'picadillo' a un bol y añadimos el ajo machacado, sal, cilantro, pimentón, ralladura, 4 cucharadas de pan picado y la harina de arroz.
Mezclamos bien (con una cuchara o con las manos).
Añadiremos más pan picado (o incluso harina de arroz) si vemos que la masa no se junta, está muy húmeda, no vamos a poder formarlo... ¡¡si nos lo pide!!
Siempre escurriremos bien los ingredientes antes de hacer el picadillo, pero también va a depender del agua de la remolacha, de cómo nos quede ese puré, del agua que se cuele... No siempre hará falta lo mismo.
3) Formamos bolitas con un cortador de galletas.
Salen unas 10 piezas de 5 centímetros de diámetro.
Las refrigeramos en una bandeja, o metidas en una fiambrera, separadas por papel de hornear o film transparente.
Han de estar en el frigo al menos 30 minutos, que endurezcan un pelín antes de cocinar.
4) Cocinamos en una freidora a 180º durante unos 5 minutos.
La otra vez lo hicimos en algo menos de 1 cucharada de aceite, cocinando 5-7 minutos por cada lado.
¿Más rápido, rico y crujiente? En la freidora.
¿Más sano? En la sartén.
Sea como sea, como cocinamos por tandas y las vamos reservando en un horno a 80-100º, para que no se enfríen.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Orecchiette con salsa cremosa de patata dulce

Tenía guardada esta cazuelita de orecchiette con salsa de patata dulce.
Pero no acababa por aparecer.
¡¡Pues aquí está!!

Es un plato muy sencillo, y sin ningún misterio, pero una alternativa algo original a la típica béchamel. De hecho, muchas recetas de este tipo de salsa para pasta con patata dulce llevan un roux previo, igual que la béchamel.
Lo había visto en varias ocasiones, en distintos blogs, y siempre me había llamado la atención.
También tiene una prima/hermana, muy similar, pero utilizando calabaza, otra que habrá que probar.

Decir que vamos a comer patatas con pasta suena un poco engrudo, además de muy bestia, pero la salsita lleva otros ingredientes, que si no la hacen más light, sí la dejan mucho más sabrosa.
Así que, si os apetece, os animo a probarla ;)

La receta la preparé partiendo de las recetas de Molly Alice Nests y How sweet it is.
¡¡Espero que os guste un poquito!!

Orecchiette con salsa cremosa de patata dulce
Ingredientes (1 cazuelita / 1-2 raciones):
- 125-250 gramos de orecchiette frescos
- 100 gramos de patata dulce asada, hecha puré (con batidora o machacada, según la textura que queramos)
- 60 ml (1/4 de taza) de crème fraîche
- 15 ml (1 cucharada) de leche
- 30 ml (2 cucharadas) de vino blanco
- 1/8 de cucharadita de nuez moscada
- Unas hojitas de salvia
- Una pizca de sal
- Pimienta negra
- 1 cucharada de pecorino rallado
Para gratinar...
- Un puñado de pecorino rallado (para cubrir la cazuelita)
- Un puñadito de pan picado (no mucho)
- Unos daditos muy pequeños de mantequilla (no llegué a 10 gramos)
- Piñones o nueces (esto ya, como veáis :P)

Preparación:
1) Cocemos la pasta en agua salada hirviendo, según las instrucciones del paquete.
La dejamos al dente, que luego va a ir al horno.
La escurrimos, la mojamos bien bien de agua fría, y si queremos, añadimos un poco de mantequilla o aceite.
Reservamos y preparamos la salsa...
2) Calentar en un cazo pequeño el puré de la patata dulce.
3) Añadir la crème fraîche, leche, vino blanco, sal, pimienta, nuez moscada, salvia y removemos, seguimos calentando y cocinando, mientras removemos de vez en cuando.
Cuando tenga una consistencia cremosa, como de béchamel, sacamos del fuego y retiramos la salvia.
Añadimos un poco de pecorino rallado y mezclamos, para que se derrita.
4) Colocamos en una cazuelita la pasta, vertemos por encima la crema.
Añadimos por encima el queso rallado y el pan picado, cubriendo toda la superficie.
Repartimos por la superficie unos cuantos daditos de mantequilla, unos piñones o nueces si nos apetece.
5) Gratinamos en el horno a 200º durante unos 10 minutos, bajamos a 180º y dejamos 10-15 minutos más.
Cuidado, ¡que quema!

sábado, 4 de mayo de 2013

Jugando con Merle - Caperucita Roja o Rotkäppchen


Viajar, cocinar y leer son mis más mejores favoritas aficiones.
Así que me gustó mucho la idea de Merle (de Sobre dulce y salado) de crear un evento de recetas para cuentos y canciones infantiles.
Más ilusión me hizo aún que me invitara a cocinar, y que me tocase convertir en receta el cuento de Caperucita Roja.

No me costó mucho pensar en algo.
Si queréis ver lo que ha salido, tenéis el juego y la receta en Sobre dulce y salado, ¡¡saludad a Merle de mi parte!! :P

Si no queréis ver lo que ha salido, visitadla también. Merle es un encanto, y tiene cosas muy ricas en su blog, y muy variaditas, además. Publica todas sus entradas en español y alemán, así que, si encima, lo estáis estudiando, ¡¡es una manera estupenda de practicar un poquito!!

**Tengo más prisa que Alicia (pero ese es otro cuento), así que ya luego retoco la entrada, que no sé si me he comido comas, enlaces, o solo las fresas**

miércoles, 1 de mayo de 2013

Sándwich de trigueros y huevo de oca

Mamá está de visita, así que las fotos son un horror, pero los huevos son de oca.

Papá se tira la temporada de huevos de oca comprando huevos y más huevos, de oca, de pato, de lo que pille...

Ella le regaña, y aprovecha su visita para encasquetarme unos cuantos a mí.
Y yo solo quería un sándwich de espárragos y queso, pero tenía la obligación de comerme el huevo.

¿Os he dicho que mi madre es un poco especialita comiendo y en lugar de dejar la yema bien crudita, la cuece?
Dicen que nadie es perfecto.
Aunque sé que el taster está pensando: "Cállate, que tu madre cree que sí lo es".
* Digo sándwich abierto, porque llamar tosta a esto me parece indecente.
** Tostón no era una opción, queda feo.

Sándwich abierto de trigueros y huevo de oca
Ingredientes (para 1 bocadillo):
- Una (o dos, si queremos cerrarlo) rebanadas de pan de centeno con pasas y nueces
- Una cucharada de pesto (o mayonesa, holandesa, salsa de tomate...)
- Unas lonchas de pavo ahumado (o pollo, jamón de york, ¡¡chorizo!!)
- Unas rodajas de tomate
- Un puñadito de espárragos trigueros
- Un huevo (¡de oca!)
- Un puñadito de piñones

Preparación:
1) El La comensal puede tostar el pan en el horno o a la plancha y cortar el tomate en rodajas y ponerse a ver gambas y jugar con el gato.
2) Mientras, mamá nos cocina los trigueros en una plancha, nos tuesta los piñones, nos pasa un poquito por la plancha el jamón y nos fríe el huevo., corta el tomate en rodajas, prepara una ensalada, y cocina un churrasco.
3) Untamos un poco de pesto en el pan, colocamos encima el tomate, el pavo, los espárragos, y por último, el huevo y los piñones.
Si queremos, podemos agregar algo de queso y poner otra tapa de pan.
Esperamos a mamá, nos sentamos en el sitio que el gato haya decidido dejar libre en el sofá, ¡y comemos!
Hace justo un añito: Tarta de queso y manzana con streusel, desde entonces, no necesito postres del TGI.
¿Y hace dos? ¡Qué pesada!: Muffins de Nutella y mantequilla de cacahuete (¿merecía o no merecía la pena remontarse tanto?).